Lo visto hasta ahora permite visualizar las estrategias de carácter colectivo como modos particulares de articulación de activos y oportunidades, desplegadas por un sujeto grupal, para el logro de una meta de bienestar o un funcionamiento social (FSP, 2013). Asimismo, dichos esquemas de acción generalmente son detonados por la existencia/ocurrencia de situaciones. Se ha sostenido asimismo que el problema que afecta a un territorio se constituye en un factor estructurante del grupo que despliega una estrategia en particular.
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Desde el punto de vista de las estrategias, son tres los elementos que toman relevancia para el análisis; a saber, la contingencia que enfrentan, los propósitos que las desencadenan; y los desenlaces que derivan de las acciones colectivas que se implementan.
En el análisis de los casos estudiados, los problemas que afectan a las comunidades son de distinta naturaleza respecto de las causas y de su intensidad. En general, al hablar del nivel de vulnerabilidad de un sujeto específico, sea cual sea el nivel de agrupación que presente, inmediatamente se asocia un siniestro a situaciones puntuales que tienen un impacto sobre el bienestar en forma inmediata. La capacidad que tengan para abordar dicho evento será posteriormente aquella que se constituya en la estrategia que utilizan para recuperar el nivel perdido de bienestar. Sin embargo, los problemas que afectan a dicho sujeto no necesariamente se acotan a un momento determinado y estrictamente asociados a eventos naturales. En general, se trata muchas veces de situaciones persistentes en el tiempo que paulatinamente van deteriorando la calidad de vida, donde los factores causantes con de naturaleza económica, social y ambiental (Anexo 7).
En general, el elemento que tienen en común todos estos casos tiene que ver con que el problema que afecta al grupo que despliega la estrategia se traduce en una crisis de los satisfactores que usualmente se despliegan, afectando con esto las posibilidades de ser, hacer y estar en un territorio; es decir, dificultando el que las personas y comunidades puedan desplegar capacidades para hacer funcionamientos valiosos. El análisis de los casos estudiados muestra que el grado de afectación se traduce principalmente en una imposibilidad de elegir el tipo de vida que se quiere llevar (Sen, 2002) cosa que generalmente lleva a desplazamientos, fragmentación de las comunidades en acciones de carácter individual, precarización laboral, etc.
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“En Alhué, nos encontramos es una crisis sobre un modo de vida que llamamos el “habitar rural”. Sin embargo, esta crisis no es totalmente abierta, por lo que el conflicto se desdibuja y perdura en el tiempo, probablemente sin tener una solución específica. Pero esta crisis se manifiesta en prácticas de expulsión, desvalorización y una sucesión de micro-siniestros que conforman dicho fenómeno” (CAL, pág. 34)
“Problema que repercute en el modo de vida de los habitantes de las localidades, perjudicando las formas de producción y reproducción social y laboral, presionando el recurso natural (bosque nativo) por su extracción intensiva, aunado a falta de información para planes manejos adecuados, que permita armonizar formas de hacer y ser amigables y sustentables con su entorno de vida” (CMU, pág. 2)
En relación a los propósitos detectados, si bien el alcance de este estudio no permite establecer las racionalidades que subyacen al despliegue de estrategias de tipo colectivo para hacer frente a la contingencia que afecta a un territorio, los casos estudiados muestran indicios de que en general estos se articulan en torno a la resistencia, donde lo que se busca es mantener los modos de vida que se tienen presentes en la memoria. Para esto, la decisión de actuar en el marco de procesos colectivos se juega en la posibilidad de ampliar los campos de acción del individuo, sean estos en términos de tener una mayor capacidad de negociación e incidencia, crear economías de escala local, recrear prácticas colectivas preexistentes, etc.
“Nos parece importante continuar esta historia poniendo atención en los dos siniestros señalados previamente, y que actuaron a manera de catalizadores del proceso, ya que pusieron en jaque la sostenibilidad de las vidas de las familias costeras, pero terminaron siendo aprovechados colectivamente para orientar el derrotero a seguir.” (CCO, pág. 24)
“Junto al requerimiento de un centro de salud mapuche por no sentir satisfechas sus necesidad de sanación en el marco de la oferta entregada por el sistema de salud convencional, aparece en los discursos de la comunidad la idea de que las prácticas tradicionales están en peligro, no solo por su invisibilización sino también por problemáticas propias de la escasez y contaminación hídrica que provoca la desaparición de las hierbas medicinales utilizadas en las prácticas de sanación mapuche” (CGA, pág. 7)
Lo anterior implica que los satisfactores que terminan siendo afectados por un problema determinado, sea este un hecho puntual o acumulativo, al ser de carácter sinérgicos, están fuertemente imbricados en los modos de vida que se
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despliegan al interior de una comunidad, cosa que permite apoyar la hipótesis de que, bajo las racionalidades que se establecen para desplegar estrategias de tipo colectivo, existen elementos de resistencia que actúan como elementos aglutinantes. Sin embargo, la evidencia acumulada en los estudios consultados no permite aseverar el grado de prevalencia de este factor respecto de otros que, en algunos casos, responden a motivaciones de tipo individual. Con todo, es probable que los propósitos que gatillan la decisión de afrontar un problema de forma colectiva, respondan a una diversidad de factores, cuyos pesos relativos son establecidos tanto a nivel individual como grupal; en este último caso, la valoración de un actuar grupal adquiere un mayor peso cuando el tejido social preexistente ha alcanzado de consolidación importante.
Por útimo, y en relación a los desenlaces que se pudieron observar en los casos analizados, en general, las estrategias desplegadas, a través de procesos de activación de recursos que paulatinamente van ampliando la capacidad colectiva de enfrentar sus problemáticas, devienen en resultados que afectan positivamente el bienestar de la comunidad, efectos que muchas veces transcienden el grupo específico que despliega la estrategia.
“…/las Mensajeras de Salud, con la colaboración del CECOSF y los profesionales DEL PSP, transfieren a la comunidad los aprendizajes adquiridos en la fase previa. Además, en el trascurso de su accionar fortalecen su organización, el vínculo con la institucionalidad y movilizan recursos intangibles a la comunidad” (CCA, pág. 10)
No obstante lo anterior, la mayoría de los casos también muestra que dichos desenlaces son parciales. El análisis de los casos permite identificar varios elementos que los caracterizan; a saber, (i) escalamientos organizacionales;
(ii) la capacidad de autogestión; (iii) las posibilidades de incidencia y (iv) la aparición de crisis
En primer lugar, en las estrategias analizadas se puede apreciar la aparición paulatina de esquemas asociativos cada vez más amplios y cohesionados, donde, como se ha visto anteriormente, el proceso clave tiene que ver con
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procesos de activación de recursos que, junto con facilitar una mayor valoración colectiva de los recursos que se poseen, la repetición significativa de actividades que implican un operar grupal permite ir consolidando lógicas de trabajo a dicho nivel y un aumento de las confianzas.
“…el proceso de diálogo entre las partes involucradas para el perfeccionamiento de la futura puesta en marcha del centro de salud mapuche se ha mantenido, generándose un importante debate en cuanto a las condiciones legales que permiten la administración del centro por parte de la comunidad. Ante esto se realizaron capacitaciones para la creación de un modelo jurídico que permita concretar dicho requerimiento, lo que decantó en la creación de una nueva orgánica compuesta por la Comunidad Sin Tierra y el Consejo de Autoridades y Representantes Mapuche, y que tiene la figura de una corporación”. (CGA, pág. 15)
En algunos de los casos estudiados se vio, además, que las formas organizacionales fueron variando, y en algunos casos consolidándose: Es el caso los Muermos, donde la existencia de comités madereros de producción fueron convirtiéndose en modelos que operaban bajo la figura de una cooperativa de trabajo; Cochamo, donde los sindicatos se fueron ampliando hacia una figura de confederación y Caldera, donde mujeres que se agrupaban informalmente se convirtieron en una organización de promoción de la Salud.
En segundo lugar, los casos estudiados muestran que, en general, la acción en grupo fue consolidando prácticas sostenidas de manera autogestionada, donde se fortalece la capacidad para autoconvocarse y en forma participativa tomar decisiones en pos de resolver varios de sus problemas/desafíos endógenamente. Si bien se trata de grupos con liderazgos fuertes esta capacidad se sustenta en los recursos que pueden ser controlados a nivel grupal.
“se fortaleció la organización, lo que vinculado a las mejoras de su nivel educacional, han provocado que los pequeños productores madereros sean capaces de acercarse mediante sus propios medios a las distintas instituciones” (CMU, pág. 6)
“…/en esta última fase existe un mayor dominio de las familias de las comunidades de Alto Biobío sobre su contexto relacional y amplían el marco de decisiones que son capaces de tomar sobre aspectos de su vida cotidiana y futura. Por ejemplo, las familias logran identificar a los profesionales desde la
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estructura de oportunidades pública y privada, pueden ofrecer una respuesta en torno a un ámbito desde la percepción de sus derechos, ya que al conocer sus derechos son capaces de organizarse comunitariamente para ratificarlos, como sucedió con la conformación de comités de vivienda que no aceptaron condiciones originales del proyecto y fueron capaces de negociar sobre la materialidad y estado del trabajo realizado en sus viviendas” (CAB, pág. 13 )
Un aspecto muy relevante, que no obstante no se ve en todos los casos estudiados, tiene que ver con la restitución de satisfactores que, además de actuar sinérgicamente, son adaptados y valorados en el marco del operar del esquema colectivo; es decir, son propios. El efecto subjetivo que tiene este ejercicio tiene que ver con la experiencia de haber elegido aquellas prácticas que les permiten alcanzar los fines que persiguen, una condición fundamental que subyace al enfoque del Desarrollo Humano.
“El proyecto del centro de salud mapuche fue aprobado para su financiamiento mediante un Fondo Nacional de Desarrollo Regional. El proceso de construcción e implementación del centro se encuentra en ejecución por lo que aún no es posible contrastar su funcionamiento con los requerimientos originales de las organizaciones locales que implican no solo la puesta en funcionamiento del centro de salud mapuche sino que además que en la práctica se d respuesta integral a las necesidades culturales tanto de los especialistas como de quienes acudan a sanarse” (CGA, pág. 15)
“En segundo lugar, se destaca la activación y desarrollo de la estructura local de salud, como también de la activación y desarrollo de recursos por parte de agentes comunitarios” (CCA, pág. 10)
En tercer lugar, los casos estudiados detectan que es en los esquemas colectivos donde las posibilidades de incidencia política se ven aumentadas. En general, la aparición de modelos organizacionales de mayor alcance permite una mayor capacidad de negociación, la cual se traduce en la participación de estos grupos en instancias de decisión que les permiten expresar un sentir colectivo, ya sea frente a la institucionalidad o frente a privados.
“Por eso yo he aprendido que nunca están demás las cosas, siempre tiene que luchar, luchar por nuestra comunidad” (testimonio citado en CLL, pág. 22)
“…/se genera un proceso de constitución de las mesas de desarrollo rural, en las que participan distintas agrupaciones de los sectores rurales. Dichas mesas han sido compuestas comunalmente, participando de ello distintas agrupaciones:
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Comunidades Agrícolas, APR, comités productivos, agrupación de mujeres, grupos juveniles, entre otras. En el caso de la Comuna de La Serena la agrupación Amigos de las Rojas, forma parte de esta mesa comunal, siendo los representantes de los jóvenes en dicho espacio de participación, es relevante recalcar que en la Región existe una escasa –casi nula- participación de los jóvenes en instancias formales en la toma de decisiones”. (CLS, pág. 16)
En los casos en los que se vio con mayor fuerza este proceso se desencadenaron incluso cambios en la propia estructura de oportunidades. Cabe destacar que, si bien estos procesos de trasformación, en los casos estudiados, estuvieron mediados por el Programa Servicio País, fueron los propios grupos los que alcanzaron los acuerdos necesarios para que la institucionalidad se adaptara a las condiciones locales para actuar. Un punto relevante tiene que ver con que estos procesos no requirieron una modificación sustancial de las políticas y programas, sino que más bien derivaron de un cambio de voluntades que se concretó ya sea en una modificación del operar institucional32 o en la aparición de instancias municipales que permitieron abordar con mayor capacidad las problemáticas de las comunidades. En general, donde se produjo esto existió un actor institucional receptivo a adaptar su forma de operar en el territorio y una instancia programática (Servicio país), cuyos profesionales suelen quedarse en el territorio, muchas veces insertos en el gobierno local.
“…/se valora la interacción que actualmente existe entre los socios de los comités y sus familias, con la oferta institucional presente en el sector, principalmente de carácter público, como el Municipio, Conaf, Indap, entre otros” (CMU, pág. 6)
“…se produjo la extensión de su participación a otras organizaciones y espacios de incidencia política a nivel comunal, como la Mesa Comunal del Buen Trato en Primera Infancia y el Consejo de Desarrollo Local de Salud del CESFAM y del CESCOF. “Yo con las mensajeras estaba en tres organizaciones, y actualmente estoy como en 18 o 20.” (Testimonio citado en CCA, pág. 15)
“…/el poblamiento de PSP en la estructura municipal significó un cambio relevante, pues permitieron contar con profesionales, en un primer momento, a los que hubiese sido muy difícil acceder. Esto, además, posibilitó la creación de oficinas de desarrollo productivo y social que se constituyeron al fragor de la
32 Un caso paradigmático se dio en la Comuna de los Muermos, donde Conaf vario de un rol de fiscalizador de los comités madereros a un organismo que brindo apoyo técnico para la elaboración de planes de manejo
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mirada de estos jóvenes profesionales. Es posible que este hecho es el que ayude a que hoy en día el Programa siga siendo tan bien recibido y hasta esperado”. (CAL, pág. 35).
Un último punto a considerar en este trabajo viene a poner una visión crítica respecto de la sostenibilidad de los esquemas de tipo colectivo identificados. Considerando que el capital social, recurso clave para dichas prácticas, puede aumentar o disminuir en una comunidad como consecuencia del efecto conjunto de pasivos y barreras, es razonable sostener que las estrategias que se despliegan requieren de un continuo esfuerzo por parte de sus miembros para mantenerlas vigentes. El análisis de los casos indica que gran parte de ellas tienen momentos de crisis que, o bien merman su capacidad de actuación, o terminan por desarticularla completamente; generando en este último caso una reaparición de estrategias de corte individual.
“yo he sentido que han sido años que se han perdido por no hacerse cosas mejores, tenemos harto, en estos momentos tiene dos salas implementadas, hay una aquí, y una acá, la de acá partió primero y después se hizo la de allá y se ha ido mejorando la otra. Entonces tenemos implementación, pero siento falta más…” (Testimonio citado en CAL, pág. 16)
"La estrategia tomada por la comunidad frente a la formación de microbasurales y en general frente a la contaminación presente en la comuna, sería precarizante, mostrando pocas señales de resistencia y atribuyendo las responsabilidades del problema en otras personas o instituciones. Esta estrategia consiste en que se repliega y no enfrenta el problema. Al entender el entorno como peligroso y ajeno, y aun manteniendo preocupación por éste, cada individuo restringe sus acciones al ámbito privado, separando lo maligno afuera, de lo positivo que se encuentra relegado a las cuatro paredes del hogar” (CTO, pág. 13 )
Nuevamente, el juego entre pasivos y barreras tiende a manifestarse a medida que los escalamientos organizacionales van tomando cuerpo, sobre todo aquellos que se realizan en forma explosiva, los cuales implican aumentos de tamaño que no van acompañado de una mayor capacidad para administrarlo. La conquista de mayores espacios de decisión y los beneficios materiales que eventualmente se puede obtener, pueden contribuir a activar las diferencias que la afectación frente a un problema sentido como común atenuó en un principio.
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En esta etapa puede incluso llegar a cuestionarse el rol que cumplen los líderes comunitarios, quienes tienen una relación más directa con la estructura de oportunidades y generalmente son los que han adquirido una mayor capacidad para hacer frente a un problema determinado. La distribución desigual de capacidades al interior del grupo, junto con la dificultad para establecer mecanismos de toma de decisiones colectiva, juegan en este caso en contra de la sostenibilidad de los esquemas colectivos.
“El álgido crecimiento de la cooperativa en términos productivos y de ingresos para sus socios, abrió, como viéramos, la posibilidad de exportar comunitariamente, generando una serie de tensiones al interior” (CAL, pág. 13)
“Pero como toda empresa siempre tienen una subida y una bajada, y nosotros creo que ya llegamos arriba. Todos quedamos mejor, y en algún momento vamos a tener que tener una bajada. No sé si va a ser muy abajo o al medio, pero que va a ver una bajada (…) van a tener que aparecer nuevos líderes y empezar a hacer otras cosas con otra tecnología” (Testimonio citado en CCO, pág. 54).