La rampante violencia en Siria no deja muchas opciones para los civiles afectados. La fragilidad de los nacionales sirios que huyen hacia países vecinos es uno de los aspectos más preocupantes de la crisis humanitaria. “A medida que los
combates se han ido sucediendo en las principales ciudades del país, el número de personas que
abandonan sus hogares para convertirse en refugiados ha ido creciendo exponencialmente”. (IECAH, 2013)
Los países que han recibido al mayor número de refugiados sirios son Jordania, Líbano, Turquía e Irak. Según el informe Humanitarian Snapshot publicado por OCHA a mediados de 2013, el 76% de sirios que abandonan su país, se establecen en campamentos para refugiados situados a las afueras de las ciudades de los países que los acogen. Muchos de ellos, aunque en cierta medida más seguros, aún viven en condiciones deplorables. (CECOPAC, 2013)
Existen pocas estadísticas sobre el conflicto que las organizaciones internacionales pueden monitorear, entre ellas, el número de refugiados sirios. Los datos del mes de septiembre de 2013 indican que 1.840.028 sirios se asilaron en países colindantes. (ACNUR, 2014) No obstante, este número hace referencia a las personas que se registraron con Naciones Unidas antes de abandonar su patria; en la práctica, las cifras de refugiados son mucho mayores a las citadas por ONU, puesto que un gran número de familias se ha asentado en países como Turquía y Líbano de manera ilegal, y, por lo tanto, no forman parte de las estadísticas. (ABU SARAH, 2013)
60 Uno de los primeros países en ofrecer asilo a los desplazados sirios fue Líbano, país que en la antigüedad formó parte del territorio conocido como la Gran Siria. “Según informa el Plan Operativo Anual de AECID para 2013, el 60% de los
aproximadamente 490.000 refugiados sirios en Líbano viviría en un contexto urbano, alojado en
casas de familiares y amigos o de alquiler”. (IECAH, 2013) Aunque algunos refugiados accedieron a condiciones de vida mejores que las ofrecidas en los campamentos, aún se enfrentaban a problemas como las limitadas oportunidades de trabajo y el alto costo de alquileres y de víveres. (CECOPAC, 2013)
ACNUR estima que alrededor de 6.000 ciudadanos sirios cruzan diariamente las fronteras hacia países limítrofes en busca de refugio. Si el éxodo continua a esa velocidad, la problación de Líbano podría aumentar significativamente, con lo cual, su frágil estabilidad se vería comprometida. La situación es similar para aquellos refugiados radicados en Jordania, donde el número de asilados empieza a sobrepasar la capacidad de ayuda que el país anfitrión puede otorgar.(ACNUR, 2014)
Por su parte, Turquía ha respondido a la emergencia humanitaria instalando campamentos fronterizos controlados conjuntamente por su gobierno y la Media Luna Roja. El establecimiento de estos campamentos cerca de los límites de ambos países puede significar mayor facilidad de acceso para los exiliados sirios, pero a su vez, les enfrenta a graves problemas de seguridad al estar a la merced de los distintos grupos armados que asedian la zona. (IECAH, 2013)
El éxodo sirio se ha calificado como el más grande en la historia reciente. La masiva huída de nacionales sirios sobrepasa la capacidad de ayuda de los países receptores y de las organizaciones humanitarias que laboran en la región. La alarmante situación ha propiciado reacciones cuestionables en los países que albergan a las víctimas de la guerra, tales como el cierre temporal de fronteras para impedir el ingreso de más desplazados y el deterioro constante de la calidad de vida de aquellos que ya ingresaron a territorio vecino. (DIARIO EL PAÍS, 2012)
61 Por otra parte, la huída de Siria para evitar los efectos de la guerra no significa que los refugiados estén completamente alejados de la violencia. En contraposición a las maniobras de ayuda realizadas por gobiernos vecinos, se ha reportado que ciertos sectores de la población del país receptor apoyan e incluso incurren en tratos violentos hacia los refugiados sirios. El masivo ingreso de expatriados dificulta la repartición de beneficios sociales no sólo entre ellos sino para los locales, razón por la cual, ven a los refugiados como una amenza para sus fuentes de empleo y seguridad. La tensión social en los países que acogen a los sirios en fuga es el caldo de cultivo para expresiones de odio racial y religioso. (AL-SAADI, 2014)
En el año 2012, el Centro de Recursos para la Igualdad de Género (ABAAD) condujo una serie de estudios que han determinado que en materia de refugiados, tienden a ser más vulnerables las mujeres y los niños. Estas investigaciones revelaron el preocupante incremento de violencia de tipo sexual y de género tanto en los campamentos de refugiados como en las zonas urbanas en las que los desplazados sirios se han asentado. (ANANI, 2013)
La violencia en contra de niñas y mujeres es una de las problemáticas de mayor relevancia relacionada a los desplazamientos masivos. La naturaleza no planificada del éxodos compromete la seguridad de las refugiadas al establecerse en lugares en los que no se les puede ofrecer una apropiada protección. Los crímenes sexuales se han tornado una nueva arma de guerra y un modo de supervivencia para las mujeres en un país desconocido. (ANANI, 2013)
Los crímenes de odio contra los refugiados tienden a aumentar a medida que el conflicto se agrava y más sirios buscan huir de la guerra. Esta tendencia al alza se explica porque los y las afectadas no denuncian los crímenes a causa del miedo o del rechazo por parte del resto de la sociedad. Aunque estos delitos han sido ampliamente reportados, las perspectivas de seguridad de los desplazados sirios no son alentadoras. (ANANI, 2013)
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