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CHAPTER 1 THE GEOPHYSICAL INSTITUTE FRAMEWORK FOR

1.3.1 Creating STEM Professional Development by Backward Design

Ámbito paisajístico: unidad de percepción homogénea de paisaje, en la que se mantiene la pertenencia a una misma cuenca visual, condiciones de pendiente y orientación con respecto al mar, clima y una cierta continuidad geológica.

a las referencias lejanas (otras islas, horizonte abierto, mar en calma o crespado) y con respecto al recorrido del sol.

Dentro de un mismo ámbito paisajístico existen micropaisajes, en función del material del sustrato terminal del suelo (volcánico, lávico, ...); en función de su colonización natural por especies vegetales y animales; y en función de su transformación por la mano del hombre a lo largo de la historia.

Identificamos a escala de la Isla, y en primer lugar, dos dorsales geológicas claras que delimitan dos ámbitos bien definidos:

a.Dorsal del Golfo. b.Dorsal de las playas:

Estas fracturas geológicas claras definen unas tierras bajas (golfo y las playas) y las separan del resto de la isla.

El ámbito del Pozo de La Salud está situado en el extremo occidental del Golfo, que es el marco general paisajístico de la zona. Lo podríamos definir como una gran

depresión debida al deslizamiento del edificio insular en tiempos geológicos recientes. Fuertes acantilados desde la meseta con alta presencia de bosque de laurisilva en parte de ellos, y falsa planicie inferior que desciende hacia la costa noroeste. Es un espacio cóncavo que se domina íntegramente desde los miradores de la parte alta (la peña, jináma, bascos). Presencia de núcleos edificados y dispersos en la zona baja, y aprovechamiento agrícola intensivo (invernaderos) en proximidad al mar. Tiene la mayor presión antrópica de la isla.

5.1.2 arqueología paisajística: tiempo suspendido.

Los tiempos geológicos de transformación de los paisajes hacen que desde nuestra perspectiva los pensemos inmutables. Los tiempos biológicos (fauna y flora) marcan ritmos menos largos y más fácilmente apreciables en la escala temporal humana. En El Pozo, lugar extremo, además, la intervención humana se gobierna por ritmos vitales prolongados, más próximos a los biológicos y geológicos. Todo parece ir más lento, más calmado, en contraposición a los ritmos desenfrenados de las sociedades occidentales.

Esta adaptación humana a la velocidad del medio produce la sensación de que en la escala de lo pequeño el tiempo se haya suspendido. Y nos permite conocer paisajes que fueron nuestros en otros lugares y que ya no existen más: se conserva un habla característica, especies animales y vegetales casi perdidas y que se han adaptado a

paisaje de piedras en entorno de arenas blancas: testigos de la acción geológica

5.1.3 proporción entre paisaje natural y paisaje humano

El caso de el Pozo de la Salud no se puede analizar al margen de la situación peculiar de la Isla de El Hierro en su conjunto, con unas diferencias notables respecto a las islas orientales: su “desarrollo” económico y humano se produce tardíamente

(estamos en el momento), impulsado por el interés de una nueva sensibilidad por el paisaje, que encuentra:

1. Un paisaje “primigenio” y no desnaturalizado por una explotación turística obsesiva (principal elemento de distorsión de otras Islas) ni por una presión poblacional

elevada (hasta épocas recientes El Hierro era tierra de emigrantes).

2. Un lugar al margen del ruido vital de las sociedades contemporáneas, pero accesible y modernamente conectado.

El binomio paisaje/soledad es una oferta UNICA, no posible en otros lugares. Parte del patrimonio diferenciador del Pozo de la Salud es el paisaje y su silencio. Estos valores que han despertado el interés por los lugares situados en los límites de lo accesible han abierto una puerta para la reutilización del asentamiento del Pozo más allá de su originaria función de alojamiento de peregrinos. Pero soledad para escuchar al paisaje y uso intensivo poblacional y turístico son dos extremos (casi)

irreconciliables, de la misma manera que multitud y silencio.

5.1.4 paisaje intangible

Hay atractivos paisajísticos mesurables, como la rotundidad y contrastes naturales y la preservación del territorio en un estado original, la longitud de costa, la calidad de las aguas, la limpieza y claridad de los cielos nocturnos; y atractivos paisajísticos

intangibles, como la tranquilidad, la calma y la quietud. Estos valores han formado parte del patrimonio cultural del Pozo desde que los primeros viajeros llegaban a recibir tratamiento y pasaban sus horas en una suerte de estado de suspensión del tiempo. Éstos atractivos son más difíciles de preservar, porque dependen a su vez de muchos otros factores indirectos: conservación del paisaje natural y cultural, presión humana y modelo territorial, proporción visitantes-población, etc.

Otra parte fundamental del paisaje del Pozo, y que no resulta evidente, es todo lo relacionado con la cultura del agua y la Salud, más allá del propio nombre del enclave. Hemos visto cómo el uso de las aguas que antaño fue razón de ser y origen del

asentamiento, hoy ha quedado reducido a un único edificio-Balneario. Y la escala original de la edificación destinada a baños está siendo fagocitada por una edificación residencial de ocupación y desapegada del lugar, que de manera anodina está

ocultando, silenciosamente para algunos pero estruendosamente para la mirada atenta, el verdadero ser del Pozo de la Salud.

La preocupación por tratar todos y cada uno de los espacios aledaños del propio Pozo con empedrados que domestican el paisaje natural es también parte de una estrategia que, si bien desde un punto de vista se puede entender como favorable y positiva porque adecenta y embellece (=urbaniza) un espacio para su disfrute, desde otro punto de vista puede llegar a ocultar la verdadera naturaleza salvaje de un Pozo que estaba situado cerca del mar, aislado de todo punto habitado. Esta contradicción en la que nos moveremos (y en la que todavía no hemos tomado un partido definitivo) será parte fundamental de la Proposición de una estrategia para la ordenación del ámbito litoral del Pozo de la Salud de Sabinosa.

y su escala, depende de factores globales que trascienden al control del entorno inmediato del núcleo habitado del Pozo. El (escaso) nivel de explotación agrícola y económica y el bajo índice de intervención humana más allá del núcleo del Pozo son unos valores que hay que compatibilizar con cualquier actuación que se plantee, comenzándose por cuestionar la validez de la propia actuación en sí misma.

Entendemos que realizar un estudio para facilitar el acceso y contacto con el mar, y llegar a la conclusión de que esos accesos y ese contacto tienen que realizarse casi sin notarse, sin estridencias, a veces de forma metafórica (ya que es imposible realizarlo de manera física), puede parecer infructuoso. Pero estamos convencidos de que los modelos estandarizados de intervención en el litoral (paseos marítimos de borde, playas con equipamientos multitudinarios, criterios de masa y rentabilidad) deben cuestionarse y adaptarse, intentando plantear una estrategia situacionista, que respete y se integre con cada una de las particularidades de esta pequeño pero intenso borde litoral de 3.1 km de longitud.