CAN CENTRAL BANK PROVISION OF MARKET LIQUIDITY CREATE A PROBLEM OF MORAL HAZARD?
4. The credit crisis and the dislocation of money markets
El origen de las Medidas de Fomento y Construcción de Confianza en el CDS puede situarse en la Reunión Extraordinaria de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la UNASUR concretada en agosto de 2009 en la ciudad de Bariloche. Dicho encuentro fue convocado por la entonces presidenta argentina Cristina Fernández de Kirchner a raíz de la tensión provocada por el acuerdo para la instalación de bases militares norteamericanas en territorio colombiano. En este sentido, Nilda Garré (2010a) considera que el proceso generado en la Cumbre de Bariloche tiene su epicentro de debate y homologación de criterios en el CDS.
La creación del Registro suramericano de Gastos en Defensa representa la MFC más trascendente desde los orígenes del CDS. Este registro materializó el objetivo 1.c del Plan de Acción 2009-2010 el cual determina como responsables de esta iniciativa a Argentina y Chile. Ambos países tomaron como antecedente a la Metodología estandarizada para la medición de gastos de Defensa de Argentina y Chile desarrollada por la CEPAL en el año 2001. Esta herramienta es la primera metodología estandarizada para la medición bilateral de gastos de Defensa cuyo elemento novedoso es la homogeneización de definiciones y criterios entre ambos países (Sibilla, 2010a).
En el Informe Final sobre el Diseño de una Metodología Común de Medición de Gastos de Defensa presentado por el Grupo de Trabajo del CDS se remarca que un ejemplo ilustrativo de los esfuerzos regionales y bilaterales para estandarizar este tipo de medición es el caso de la metodología desarrollada entre Argentina y Chile. Asimismo, la metodología utilizada para la confección del nuevo Registro tomaría como referencia la aplicada por la Organización de las Naciones Unidas (CDS, 2011c).
En el caso del CEED, la participación de la República Argentina puede ser evidenciada a partir de la misma concepción del organismo. La iniciativa para la conformación del centro de
114 estudios fue propuesta por el Ministerio de Defensa argentino y, en consecuencia, el primer Plan de Acción del CDS establece en su cuarto eje (Formación y Capacitación), la creación del centro y el establecimiento de su sede en Buenos Aires, con Argentina y Chile como responsables de la medida. A su vez, se define que la designación del Director fuera elevada por el Estado argentino, reconociendo así su desempeño en la conformación de la institución (Ugarte, 2011). De hecho, en relación a la creación del CEED, la Ministra Nilda Garré (2010b) afirmó que la propuesta para la creación del Centro de Estudios se basó exclusivamente en el proyecto que dio origen al CEEPADE, al cual calificó como el “antecedente nacional” del CEED (p. 9).
Tal como se mencionó anteriormente, el tópico de los recursos estratégicos es uno de los más abordados por el CEED. Durante la conferencia de inauguración del centro en Buenos Aires, desarrollada en mayo de 2011, Cristina Fernández de Kirchner77 expresó:
Este momento de constitución del Centro de Estudios Estratégicos del Consejo de Defensa de la UNASUR debe ser el puntapié inicial para crear un sistema de defensa que tenga como objetivos estratégicos la caracterización de lo que va a ser exigible durante el siglo XXI. Y está
muy claro (…) que la cuestión de los recursos naturales se va a convertir en una cuestión –ya lo es- estratégica en toda nuestra región. Esto lo hemos hablado en infinidad de veces con mis colegas, y de la necesidad también de articular ese sistema de Defensa con un gran desarrollo. (CEED, 2015a:13)
En consonancia con esta idea, el Lic. Alfredo Forti (Director del CEED designado por la República Argentina para los períodos 2011-2013 y 2013-2015) afirmó:
Resulta alarmante registrar que las principales fuentes de información sobre los recursos de nuestra región provienen desde fuera y no de nosotros mismos. Son instituciones gubernamentales, agencias multilaterales y organismos privados los que desde Londres, Nueva York, Estocolmo, Washington o Beijing, nos dicen qué tenemos y qué no tenemos. Es en esos centros donde se realizan los estudios prospectivos sobre Suramérica de aquí a 20, 30 o 50 años. Resolver este vacío de información oficial propia sobre los activos estratégicos que
77 El Acto de Recepción a los Ministros de Defensa del CDS en ocasión de la inauguración del CEED fue llevado a cabo en la Galería de los Patriotas de la Casa Rosada el 26 de mayo de 2011.
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poseemos debería estar entre las primeras tareas del Centro, para poder funcionar con eficacia en la elaboración de análisis y estudios para uso de los Ministros de Defensa y, por ende, de los Estados de UNASUR. Esto nos permitirá comenzar el camino de elaboración de diagnósticos autóctonos y precisos de nuestras capacidades, fortalezas y debilidades, punto de partida para saber cuáles son los factores condicionantes de nuestro pensamiento estratégico. Con estos criterios, el CEED se constituye como un instrumento propicio para contribuir a estructurar un subsistema regional de defensa cooperativo, interoperable y en función de la protección efectiva de los intereses comunes y compartidos. (CEED, 2015a:13)
De esta manera, el ex funcionario del Ministerio de Defensa de la República Argentina y ex Director del CEED sienta las bases de la agenda del organismo desde su Primer Plan de Trabajo (2012) en el que los recursos estratégicos se convierten en un elemento central y sumamente necesario para evitar un estancamiento en el proceso de construcción identitaria78. Es a raíz de esta problemática que el funcionario argumenta de forma tajante que “si no definimos concretamente el objeto central de lo que queremos defender y proteger de riesgos y amenazas, estaremos en un proceso interminable de debate en el cual va a ser mucho más difícil encontrar consensos, porque ante la no definición del objeto central de la Defensa estaremos teorizando desde diferentes categorías y perspectivas” (Forti, 2013 citado en Díaz, 2014:5).
Este no sería el único aporte del funcionario ya que en los años posteriores publicaría una serie de trabajos destinados a profundizar la idea de los recursos naturales estratégicos y su incidencia en la constitución de una identidad autónoma en materia de Defensa. Durante la Conferencia Suramericana “Visiones hacia una Estrategia Suramericana para el
78 Es necesario remarcar que el tratamiento del tópico de los recursos naturales estratégicos tanto en UNASUR como en el CDS está fuertemente influenciado por los aportes de Mónica Bruckmann. En palabras de dicha autora, “si la disputa global por los recursos naturales estratégicos se desdobla en múltiples dimensiones políticas, económicas y militares, sin el desarrollo de un pensamiento estratégico que se afirme en el principio de la soberanía y en una visión de futuro de largo plazo, los países suramericanos tienen menos condiciones de hacer frente a las enormes presiones generadas por esta situación de disputa, donde está en juego, en última instancia, la capacidad de re-organización de proyectos hegemónicos y la emergencia de proyectos contra- hegemónicos” (Bruckmann, 2011 citado en Comini y Frenkel, 2013:15). Alfredo Forti y Pablo Celi (ex Sub- director del CEED) se nutrieron de las diversas producciones académicas de Bruckmann y dieron un paso importante para la profundización del debate en torno a los recursos naturales estratégicos y su institucionalización en la agenda del CDS.
116 aprovechamiento de los Recursos Naturales” desarrollada en Caracas el 29 de mayo de 2013, Forti presenta un análisis titulado “El papel de la Defensa en una Estrategia Suramericana para el Aprovechamiento de los Recursos Naturales”. En dicho artículo califica a los recursos estratégicos como factor central del “interés regional” de Suramérica y destaca el rol de la Defensa en la protección del mencionado interés. Asimismo, señala que el concepto de “interés regional” constituye por sí mismo un nivel estratégico superior al nacional y dicho nivel es lo que el CDS concibe como “Identidad suramericana en Defensa”.
Tomando en cuenta que los recursos estratégicos se encuentran diseminados por todo el subcontinente, Forti (2013b) remarca que “ninguno de nuestros Estados puede por sí solo brindar y garantizar la protección y defensa efectiva de los fabulosos recursos y reservas de activos estratégicos que posee nuestra región, sino que ello sólo puede ser logrado y mantenido a partir […] de una estrategia y política común de alcance regional” (p. 3). Al mismo tiempo enumera los tres factores que transforman a un recurso/material/materia prima relevante en uno de carácter estratégico: su disponibilidad física y de suministro; su valor económico; y su valor como activo estratégico, es decir, la propiedad única del recurso o su esencialidad para el sostenimiento de la propia vida. Bajo estos criterios, el entonces Director del CEED llega a la conclusión de que a nivel subcontinental se posee un número sumamente elevado de recursos que revisten la condición de “estratégicos” lo que representa, a su vez, una serie de riesgos inherentes a la pugna por ellos.
Otra de sus intervenciones se da en el marco del IV Seminario “Enfoques conceptuales de Defensa Riesgos, y Amenazas a la Región” desarrollado en Caracas el 5 de noviembre de 2013. En su presentación hace referencia a algunas de las ideas anteriormente desarrolladas con el fin de contribuir en los avances de los cuatro seminarios concretados en Venezuela. Dos de las definiciones más importantes con respecto a la estrategia para la protección de recursos presentes en su artículo son las de “Regionalidad” e “Integralidad”.
La idea de Regionalidad está vinculada a la inédita acción mancomunada, el diálogo y la cooperación en Defensa llevada a cabo en UNASUR lo que transforma al CDS en el Consejo más activo de la organización. Por otro lado, el concepto de Integralidad concibe a la Defensa sólo como un componente de un conjunto de componentes que forman parte de un esquema. El componente Defensa debe complementarse con el componente político, con las políticas económicas, de desarrollo y de tipo científico-tecnológico con el fin de incorporar valor agregado e infraestructura para la producción y comercialización. Es decir, que el componente de la Defensa debe ser una instancia de “última ratio”, porque “cuando se activa un sistema de
117 Defensa nacional es porque se han agotado todas las otras posibilidades o porque la amenaza ha sido de un nivel que excede las capacidades de respuesta por parte de todas las otras instancias” (Forti, 2013a:7).
Luego de estas aclaraciones teóricas Forti expone su propuesta de esquema de Defensa regional el cual, desde su punto de vista, debe estar caracterizado por dos aspectos centrales: “cooperación hacia adentro – disuasión hacia afuera”. La cooperación hacia adentro consiste en el incremento de la interoperabilidad de los sistemas de Defensa y la definición de un nivel estratégico regional que desemboque en la definición de posturas comunes. Este proceso es, al mismo tiempo, una de las metas básicas del CDS y ya se han observado avances. Uno de los ejemplos más claros es la misma creación del CEED, el cual se aboca a la elaboración de análisis y estudios para la adopción de políticas. Al mismo tiempo destaca la creación de la ESUDE en este proceso, pero diferencia su función de la del CEED ya que la primera se concentra en la impartición de doctrina y el segundo en la creación de la misma (Forti, 2013a).
En el caso de la “disuasión hacia afuera” se considera que las capacidades regionales deben fundirse en una sola para la protección del interés regional frente al accionar de terceros Estados. De acuerdo a esta lógica, “la disuasión como categoría de Defensa regional en la protección de nuestros recursos es por definición dirigida hacia afuera, hacia factores de riesgo y amenaza extra-regionales” (Forti, 2014b:19).
Sin embargo, el mayor de sus aportes en calidad de Director del CEED se daría con la publicación del trabajo “La Defensa y los Recursos Naturales en Suramérica: Aportes para una Estrategia Regional” en junio de 2014. Dicho documento fue elaborado por Forti para contribuir con sus ideas en la Conferencia “Defensa y Recursos Naturales” organizada por la República Argentina (con colaboración de Ecuador y Venezuela de acuerdo al Plan de Acción 2014) y celebrada en Buenos Aires entre el 9 y el 11 de julio de 2014. Entre sus recomendaciones sostiene que la estrategia regional de protección de recursos naturales debe ser entendida como un sistema subregional de Defensa cooperativa sustentado en la complementariedad de capacidades. En consonancia con esta idea, plantea que la concepción de Defensa regional que intenta desarrollar el CDS tiene una postura y disposición estratégica de carácter “defensivo” que “descarta políticas de poder hacia terceros” (Forti, 2014b:18). Para implementar concretamente la categoría de “disuasión hacia fuera” Forti propone un proyecto de “Fuerza Militar Suramericana” (FMS) la cual dependería de las autoridades
118 políticas de cada Estado miembro de UNASUR. La misión de esta fuerza sería “[…] la salvaguardia y protección de lo que nuestras autoridades nacionales definan como factores comunes del interés regional suramericano […]” y “[…] su hipótesis de empleo primaria se circunscribiría a conjurar y repeler toda amenaza estatal extra-regional que atente contra la integridad territorial de nuestra región y sus activos comunes […]” (Forti, 2014b:20).
Los ámbitos jurisdiccionales de la Fuerza Suramericana se enfocarían sólo en aquellos identificados por la conducción política, excluyendo al mismo tiempo, cualquier intervención en asuntos internos de los países miembros. La propuesta, según el autor, tomaría en cuenta las experiencias de los países de la región en torno a la combinación de sus esfuerzos en materia de Defensa. Algunos ejemplos destacables de este caso son, por un lado, la creación de la Fuerza Binacional de Paz Argentino-Chilena “Cruz del Sur”, la Compañía de Ingenieros “Libertador San Martín” entre Argentina y Perú, y por otro, los diferentes batallones de Chile, Argentina, Brasil y Uruguay en las operaciones de paz llevadas a cabo en Chipre, Haití y el Congo a los que posteriormente se sumaron países como Ecuador y Paraguay.
Otro aspecto destacable de la participación de la República Argentina es la realización del Primer Seminario Regional de Ciberdefensa en el seno del CDS con el objetivo de generar capacidades para enfrentar amenazas cibernéticas e informáticas. El Ministro Rossi (2014) deja a entrever la firme voluntad del país al afirmar que en la reunión del CDS en Surinam “Argentina planteó la posibilidad de hacer un seminario internacional de ciberdefensa […] en Buenos Aires: la moción fue aprobada” (p. 198). También señala que la ciberdefensa es un mecanismo de desafíos continuos “porque se trata de construir un sistema que nos proteja en las comunicaciones hasta que nos deja de cuidar, y en ese mismo momento se tiene el desafío de desarrollarlo científica y tecnológicamente para mejorarlo” (p. 198).
Finalmente, el seminario se llevó a cabo entre el 14 y 16 mayo de 2014 en el Círculo de la Fuerza Aérea de acuerdo a lo establecido en el Plan de Acción 2014 del CDS. En la apertura del encuentro, Agustín Rossi manifestó que tanto la República Argentina como UNASUR adoptaron una concepción que define a la ciberdefensa como una prioridad estratégica y, en consecuencia, se logró establecer dicha temática como uno de los ejes de trabajo más importantes (Morasso, 2014).
La visión expuesta por el Ministro de Defensa argentino sobre la Ciberdefensa estuvo vinculada desde un principio al tópico de los recursos naturales. En un discurso realizado durante la jornada de clausura de la IV Reunión Preparatoria de la Escuela Suramericana de
119 Defensa, Agustín Rossi señala que la República Argentina se solidarizó “con todo lo que ha significado el ataque cibernético que ha sufrido Brasil por parte de los Estados Unidos, y ahora por parte de Canadá […] y eso muestra claramente cuáles son las cosas que se empiezan a debatir y a estar presentes en el mundo de hoy” (EDENA, 2013:17).
Con respecto a la vinculación del ataque cibernético con la importancia de los recursos estratégicos señala que “no por nada el hackeo fue a la cuenta de la presidenta brasilera y después a la cuenta de la principal empresa petrolera de Brasil […] ahí también aparece el tema de los recursos naturales, creemos que allí hay que prepararse con una mirada regional en todo lo que significa la problemática de la ciberdefensa” (EDENA, 2013:17).
El entonces Ministro de Defensa brasilero, Celso Amorim (2011-2015) coincidió con la postura argentina al afirmar que “los países del CDS deben profundizar sus proyectos respectivos en materia de Defensa cibernética y la interconexión de sus redes de fibra óptica […] con el fin de hacer más seguras nuestras telecomunicaciones” y que “el tema de las interceptaciones digitales apunta a un tema de vital importancia: la cuestión de la protección de los recursos naturales” (EDENA, 2013:13).
En el seno del CDS, la ciberdefensa no sólo es entendida como la acción de garantizar la seguridad de los sistemas y redes de información y comunicación frente al espionaje, sino que también consiste en avanzar en la coordinación de acciones autónomas para proteger el ciberespacio de cada Estado miembro de intromisiones externas que pudieran atentar contra los intereses estratégicos de los mismos. El Ministro Rossi sostiene que el Estado argentino, además de fomentar la discusión colectiva, desarrolla diversos organismos específicos para el abordaje de la temática “[…] donde se destaca la reciente creación del Comando Conjunto de Ciberdefensa en el año 2014 y la Dirección General de Ciberdefensa en 2015 […]” (Ministerio de Defensa, 2015:18).
Con respecto al proyecto de la ESUDE, Araujo afirma que éste se origina a través de “una petición formal del Estado argentino que el CDS incorpora a su agenda de trabajo […]”, y en pos de concretar la iniciativa “[…] Argentina, Brasil y Ecuador fueron designados como miembros responsables para presentar a las autoridades del organismo las bases (estatuarias e institucionales) de la ESUDE” (J. Araujo, comunicación personal, 11 de junio de 2016). Refiriéndose a este suceso, el ex Ministro de Defensa Agustín Rossi (2014) plantea que tanto Argentina como Ecuador trabajaron “muchísimo en forma conjunta para que se apruebe la Escuela Suramericana de Defensa” (p. 203). La iniciativa de la ESUDE es, según el
120 Ministro, una decisión fundamental porque “la integración es un proceso continuo en el que a veces se avanza más rápido y otras veces más lento, y cuando se logran generar nuevos institutos y nueva burocracia de la integración estamos en presencia de los pasos más trascendentes porque esos instrumentos pasan a perdurar en el tiempo” (p. 197). En palabras de Hekimian (2013), “Argentina impulsa este proyecto como parte de su objetivo de promover una menor dependencia de los países de la región del Sistema Interamericano de Defensa, que incluye al Colegio Interamericano (CID)” (p. 14).
Durante la I Reunión Extraordinaria del Consejo Superior de la ESUDE, el representante designado por la República Argentina afirmó que la nueva institución debía elaborar una doctrina vinculada íntimamente con la paz, con la integración y con la identidad suramericana. Asimismo, se remarca que las autoridades de la escuela tendrían el desafío de conciliar “el aula y el cuartel”, y la educación militar con la formación de civiles para la Defensa. Por último, es necesario destacar que la delegación argentina79 expresó que la ciberdefensa y el tópico de los recursos naturales debían ser agregados como temas centrales a ser tratados en la ESUDE (Escuela Suramericana de Defensa, 2015:3).
Más allá de su rol en la creación de la casa de estudios, desde el 2011 la República Argentina ya había demostrado una participación activa en la política de formación para la Defensa en el plano regional. Esta intervención es llevada a cabo a través del Curso Suramericano de Formación en Defensa, cuya estructura consta de dos etapas. La primera de