3. DEFINITIONS AND SOURCES OF DATA
3.3 Criminal Justice System data
En cuanto a las estrategias relevadas, se puede observar que mientras algunas se mantienen constantes o con leves modificaciones, otras caracterizan justamente a cada uno de los escalones o estadíos del proceso de ascenso social del horticultor boliviano.
Entre las primeras, es para destacar la contracción del consumo, la producción de bienes de uso, la autoexplotación de la mano de obra y del trabajo familiar.
Si bien en los primeros estadíos de la “escalera boliviana” (durante la etapa de peón principalmente) la contracción del consumo lejos de ser una opción es una imposición, dicha recurso no se modifica sustancialmente en peldaños superiores. Así, la contracción del consumo en situaciones económicas más “holgadas” es una práctica que persiste como estrategia tendiente a lograr un proceso de mayor acumulación. En el caso particular de las condiciones (modestas) de la vivienda es una constante, tanto del peón, mediero como del productor boliviano, cuyas causales varían en el tiempo. La misma responde a los limitados excedentes generados en su condición de peón y de mediero, y la precarización de tenencia de la tierra (en su rol de productor-arrendatario), aunque se debe enmarcar en su estrategia de contracción del consumo. En este sentido, se entiende que la contracción del consumo, aun cuando los excedentes del horticultor boliviano son relativamente importantes, muestra la existencia de un nivel suficiente que no busca superar (al menos en esta etapa), al considerarlo
culturalmente como marginal y/o al privilegiar la acumulación (para reducir los riesgos futuros y/o como fin mismo).
En su anterior etapa como campesino en Bolivia, la producción prioritaria de bienes de uso
(es decir, de productos para autoconsumo) le otorgaba una gran independencia ante los avatares que podían suceder en los mercados. Asimismo, de existir excedentes, se comercializaban en búsqueda no de acumular, sino de obtener bienes que ellos no producían. Si bien la actividad que realiza en el sector hortícola tras la migración es claramente comercial, dichas mercancías son a la vez bienes de uso, por lo que continúan siendo parte importante de la dieta familiar durante todos los estadíos del ascenso social, brindando flexibilidad para una mayor contracción del consumo. Pero claro está que el sistema en donde se halla actualmente inserto le impide la opción de prescindencia del mercado, por cuanto la posibilidad de la autoproducción de alimentos no lo exime de la necesidad de contar con dinero para afrontar exigencias tales como el pago del arrendamiento y de bienes que no se producen en la quinta94. Por lo tanto, la producción de bienes de uso es una estrategia típicamente campesina que, ante este cambio de contexto, aun le sigue aportando al horticultor boliviano cierto grado de flexibilidad95.
Similar al caso de la contracción del consumo, la explotación de la mano de obra fue una imposición en los primeros estadíos de la “escalera boliviana”, en un marco de precarización, desprotección y aprovechamiento que hacían uso (y abuso) los productores. Más allá de esto, siendo el único factor de producción disponible durante mucho tiempo, su uso intensivo autoimpuesto (autoexplotación) resultó una estrategia medular en el proceso de ascenso social, asociado tanto a la no concepción del trabajo como factor independiente, medible y con una valorización subjetiva, atada a pautas culturales propias, como así también a la concepción de que el esfuerzo físico directo es la única forma de lograr el progreso, teniendo como estímulo y espejo la evolución de otros paisanos de la zona. Dicha estrategia persiste en todos los estratos, y significa además un claro quiebre con el postulado de Chayanov (1985: 56) en cuanto a que el trabajo del campesino persigue como fin la satisfacción de sus
94 Se destaca, por lo tanto, otro cambio en la estrategia productiva. Si bien en la Argentina (y aún en la etapa de
de productor) el horticultor boliviano continúa produciendo bienes de uso y mercancías, su relación se invierte. Mientras que el campesino típico produce bienes de uso y comercializa los excedentes, el productor familiar produce mercancías y sólo consume una parte menor de ellas. Clara diferencia demuestra el productor netamente capitalista, quien produce exclusivamente mercancías, obteniendo lo que necesita del mercado.
95 Y si bien reduce su importancia relativa, el aporte a la economía familiar no es despreciable. Por caso,
diferentes mediciones hechas en Uruguay y en Argentina muestran que estas representan entre un 20 y un 30% de los ingresos totales (Piñeiro, 2003: 13). Si bien el aporte de las verduras a la comida diaria es de importancia para la familia de horticultores, la posibilidad de producción de otros bienes de uso (huevos, pollos, cerdos, etc.)
necesidades de reproducción simple. Lo que estaría confirmando su proceso de descomposición.
Por último, la estrategia de la utilización del trabajo familiar tiene el doble objetivo de ofertar una mayor cantidad de este recurso totalmente flexibilizado, sumado al ahorro del costo de la mano de obra externa. Sin embargo, la contratación de trabajadores es más frecuente en los estratos altos de la “escalera boliviana”, invariablemente a través de la contratación de paisanos96, bajo la modalidad de asalariado o “tantero”, con (bajas) retribuciones similares a las que se otorgan en alguna quinta de patrón no familiar o de quinteros “tradicionales”. Pero lo más destacable de este último comportamiento, es que la contratación de la mano de obra no tiene un fin de suplantación, sino de complementación, con el propósito ya sea de ampliación de la actividad y/o para que algún familiar pueda dedicarse a nuevas tareas que requieren mayor confianza y/o dedicación, tales como la comercialización. Esto a su vez tiene una doble lectura: a) por un lado comienza a erosionar otra típica característica campesina, como es el nivel simple de división social del trabajo dentro de la unidad productiva; b) pero paralelamente, su nivel y comportamiento capitalista no se corresponde (al menos hasta ahora) con un proceso de descampesinización, en la cual el aumento del trabajo asalariado concuerde con la disolución de la familia como fuente de mano de obra y la reducción del aporte físico del productor.
Es para destacar la persistencia de la autoexplotación, el uso intensivo y no remunerado de la mano de obra familiar, como así también de la contracción del consumo, aun con significativos niveles de acumulación.
También se observan una serie de estrategias que fueron variando a medida que se avanzaba en la “escalera boliviana”, acorde a las posibilidades de acumulación y a la asunción de mayores riesgos.
En el marco de las lógicas de acumulación, existen una serie de estrategias técnico - productivas en donde el horticultor boliviano se estaría apoyando en su proceso de diferenciación. Justamente, a medida que se asciende socialmente, la acumulación también crece, coherentemente con la asunción de riesgo. Existe una relación directa entre el grado de acumulación y el riesgo, variables que se pueden asociar a los tipos de cultivo que se realiza.
96 Y generalmente con algún tipo de lazo familiar o, por lo menos, provenientes del mismo municipio o
Es decir, el mayor riesgo económico que implica el ascenso de peón a mediero y de mediero a productor genera cambios en el producto que se tiende a producir como mercancía, como así también en la capacidad de apropiación del ingreso. Mientras en la etapa de peón el cultivo a trabajar le era indistinto (ya que su ingreso era fijo y su poder de decisión casi nulo), en su rol de mediero busca influir para que se trabajen cultivos de fruto que posibilita un mayor grado de acumulación, cuyos riesgos (de mercado y productivo) y costos se comparten con el productor. Pero esta posibilidad de dilución de riesgos y costos desaparece en la etapa de productor, por lo que su nivel considerado aceptable será variable en función del grado de vulnerabilidad económica. Como esta última decrece a medida que el productor sigue acumulando, se puede diferenciar en este estrato una miniescalera con tres peldaños. En cada uno de esos escalones se van incrementando los ingresos proporcionalmente a la asunción de riesgos, al mismo tiempo que se logra reinvertir. De esta manera, en el último estrato de la “escalera boliviana”, la actividad productiva se inicia básicamente con hortalizas de hoja (cultivo asociado a la retribución del trabajo = salario), y a medida que logra acumular, se incorporan las hortalizas de fruto (cultivo asociado a la retribución del capital = ganancia). A modo de síntesis, se presenta el Cuadro Nº16 que esquematiza algunos elementos desarrollados en este apartado:
Cuadro Nº16. Esquematización de la “escalera boliviana”, los cultivos en cada peldaño y la evolución de la relación de los elementos campesinos y capitalistas.
Hasta 1995 1995-2002 2002-actualidad
No pueden (y le es indistinto) elegir cultivos.
Optan por H o j a H o j a - F r u t o Preponderancia elementos capitalistas Preponderancia elementos campesinos Peón Mediero Productor hortalizas de fruto V e r d u r i t a s
Mano de obra familiar y extrafamiliar Ingreso = Ganancia. Mano de obra familiar.
Ingreso = Salario.