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Critical analysis of reporting methods and standards for pharmaceuticals in the

2.6 Discussion

2.6.7 Critical analysis of reporting methods and standards for pharmaceuticals in the

sume su visión de la ciencia en la entrevista dada al biólogo Kalevi Kull, que se titula «Acerca de la semiótica de la vida y de la evolu- ción» (1992b). Durante el diálogo transcurrido en junio de 1992, los dos estudiosos reflexionan sobre los puntos de contacto entre la bio- logía y la cultura. Sin dejar de ser dos campos autónomos –conclu-

В условиях столь интенсивного взаимопроникновения наук и пересечения их методологических исканий, университет – эта старая форма объединения наук под одной крышей в прямом и переносном смысле – п ре дс т ав ля етс я на иб ол ее ес т ес тв е нн ой и целесообразной. По своей структуре он как бы в оспроизводит структуру мира, и каждый ч лен университетского коллектива с гордостью может сказать: Tutto il mondo è fatto come la nostra famiglia.

yen Lotman y Kull–, hay conceptos como información, adaptación, comportamiento (biológico y semiótico), memoria, evolución, re- producción, lenguaje que pueden ser entendidos desde el punto de vista de la ciencia natural, y desde la perspectiva de las ciencias hu- manas. ¿Pero cómo ocurre este acercamiento?

La ciencia extrapola de la complejidad de la realidad modelos de conocimiento representativos que, de alguna manera, necesaria- mente «cortan» algunos hilos del tejido de la semiosfera, es decir, simplifican y reducen la realidad. Obviamente, esto es un riesgo que cualquier enfoque heurístico debe abordar si quiere hacer inteligi- bles ciertos fenómenos de la semiosfera –fenómenos que, sin una representación, permanecerían difíciles de entender–: por ejemplo, puede aparecer reductivo estudiar el texto literario como una estruc- tura de relaciones (como hizo Vladímir Propp analizando la morfolo- gía de los cuentos populares rusos) pero se trata de un modelo útil para conocer mejor a su dinámicas. Sin embargo, Lotman advierte de una potencial degeneración de este riesgo, es decir, la «mala abs- tracción» (durnaia abstraktsiia) (1992a: 43): síntoma de una modeli- zación científica que, alejándose de lo real, tiende a ser metaforismo vacío, distorsionante y utópico, es decir, a uniformar las diferencias y dejar afuera lo impredecible4. No es casualidad que Lotman, espe-

cialmente en la monografía Los mecanismos impredecibles de la cultura

(1993), considere el pensamiento creativo-intuitivo y la aísthesis como fundamento del conocimiento humano, señalando que la ciencia es realmente ciencia cuando, como el arte y junto con el arte, no renun- cia a descubrir lo desconocido y a moldear (en el sentido de la poie- sis) nuevas realidades. Ya en 1976 Lotman escribía: «Cuanto más arte sea el arte y más ciencia sea la ciencia, más específicos serán en sus funciones culturales y más real y fructífero será el diálogo entre ellos» (1976: 113).

Cuando Lotman se refiere a la ciencia alude a un pensamiento que no polariza las perspectivas, empobreciendo y así mutilando la visión de conjunto, sino que abarca las oposiciones, los contrasenti- dos, las diferencias: en una palabra, las fronteras5.

Esta visión de la realidad es sin duda un legado de la tradición de la cultura rusa, llevada históricamente a cosmizar el mundo –una

estético-artística al nomadismo, expresión de una tensión hacia un espacio integrado y libre de límites, de un movimiento del alma que «no viene del impulso de cruzar las fronteras, sino de la nostalgia por la integración en un cosmos» (Salizzoni, 1992: 139-141) y volver a la armonía original que une al hombre con el espacio infinito–.

El cosmismo ruso es evidente en la visión típicamente esférica

de la realidad: el bio (βίος) y el noos (νοuς) de Vladímir Vernadski, el pneuma (

πνεύμα

) de Pável Florenski, el logos (λόγος) de Mijaíl Bajtín

y el semio (σημεΦον) de Lotman: se trata de perspectivas organicis-

tas, conceptualizadas de acuerdo a diferentes horizontes epistemoló- gicos, que han tratado de socavar la visión mecanicista de la ciencia moderna6 –que, según estos autores, divide y fragmenta en lugar de

unir– para una recuperación de la integralidad del saber. Podemos encontrar algunos momentos esenciales de este «hilo rojo».

En una carta de 1929 el joven filósofo y científico Florenski escribe a Vernadski, agradeciéndole por su ciencia espacial (nauka o kosmose) fundada en la idea de círculo de la vida (krugovorot zhizni), base de la biosfera y de la noosfera. También para Florenski la vida es lo que generará un nuevo pensamiento científico basado en el bio y en la experiencia integral de la realidad; sin embargo, él propone al geólogo ruso ir más allá en la estructura de la materia para encontrar aquella particular calidad de lo viviente –la fuerza y la huella del espíritu o aliento de vida (del griego πνεύμα, “pneuma”)– que nunca

se pierde en las transformaciones energético-matéricas de la biosfe- ra, y que, de hecho, permanece en el círculo de la vida como princi- pio inextinguible: se trata finalmente, escribe Florenski,

de la idea de la existencia en la biosfera, o tal vez, por encima de esta, de lo que se podría llamar pneumatosfera, es decir, de la existencia de una parte especial de la materia involucrada en la circulación de la cultura o, más bien, en la circulación del espíritu (1929: 175).

El concepto de la biosfera no pasa desapercibido incluso a Bajtín, para el cual el pensamiento cósmico se revela en el lenguaje, es decir, en la logosfera: un ecosistema de sentido (Clark y Holquist, 1984: 227), es decir, el mundo viviente de las palabras. Lo mismo

sucede con Lotman que propone ver la cultura como un continuum

semiótico cósmico o una especie de vórtice de sentido (o semiosfe- ra) en el cual está inmersa la humanidad.

En 1984, abandonada la terminología cibernética, Lotman escribe: «surge, naturalmente, la pregunta: ¿no será todo el universo un mensaje que entra en una semiosfera todavía más general? ¿No habrá que someter a una lectura el universo?» (1984b: 36). En un escrito siempre de 1984, «Cultura y organismo», pensando en la se- miosfera, Lotman parte de la consideración de que el mundo (o uni- verso) está sostenido por una «unidad estructural» (1984c: 77) y que, en virtud de este principio unificador, «en todos los niveles de la organización todos los aspectos de la materia deben revelar caracte- res de isomorfismo»; y continúa: «desde un cierto punto de vista, sería deseable describir todo usando un único metalenguaje» (1984c: 77).

Es esta visión globalista y organicista que lleva también al cul- turólogo ruso a desarrollar a lo largo del tiempo un enfoque interdis- ciplinario de la ciencia, con una clara implicación ética. Ya en 1979 escribía:

Encontrándose en el umbral de una nueva época, Dante vio uno de los principales peligros de la cultura que nacía. Su propio ideal era la integración: el carácter enciclopédico de su conocimiento, que incluía casi todo el arsenal de la ciencia de su tiempo, no se manifestaba en su conciencia como una suma de saberes fragmentados, sino que constituía un único edificio integrado que, a su vez, formaba parte del ideal del imperio universal (...) y el diseño armónico del cosmos. En el centro de esta gigantesca construcción se encontraba el hombre, pode- roso como los gigantes del Renacimiento, pero integrado en el mundo que lo rodeaba, vinculado con todos los círculos con- céntricos del edificio universal y, por lo tanto, imbuido de

pathos moral. La tendencia al aislamiento y a la especialización del individuo, que llevó a la división de mente y conciencia, ciencia y moral, y que él presagió ya en el umbral de la época moderna, le resultaba profundamente hostil (1979: 313). Íàõîäÿñü íà ïîðîãå íîâîãî âðåìåíè, Äàíòå óâèäåë î ä í ó è ç î ñ í î â í û õ î ï à ñ í î ñ ò å é í à ñ ò ó ï à þ ù å é

Находясь на пороге нового времени, Данте увидел одну из основных опасностей наступающей

êóëüòóðû. Åãî ñîáñòâåííîìó èäåàëó áûëà ïðèñóùà è í ò å ã ð è ð î â à í í î ñ ò ü : ý í ö è ê ë î ï å ä è ç ì å ã î ç í à í è é , ê î òîðûå âêëþ÷àëè ïðàêòè÷åñêè âåñü àðñåíàë í àóêè åãî âðåìåíè, íå ñêëàäûâàëñÿ â åãî ñîçíàíèè â ñóììó ð à ç ð î ç í å í í û õ ñ â å ä å í è é , à î á ð à ç î â û â à ë å ä è í î å èíòåãðèðîâà í í î å çäàíèå, êîòîðîå, â ñâî þ î÷åðåäü, â ë è â à ë î ñ ü â è ä å à ë ì è ð î â î é è ì ï å ð è è ( . . . ) è ã à ð ì î í è ÷ å ñ ê ó þ ê î í ñ ò ð ó ê ö è þ ê î ñ ì î ñ à .  ö å í ò ð å ýòîãî ãèãàíòñêîãî ïîñòðîåíèÿ íàõîäèëñÿ ÷åëîâåê, ì î ù í û é , ê à ê ã è ã à í ò û  î ç ð î æ ä å í è ÿ , í î è í ò å ã ð è ð î â à í í û é â î ê ð ó æ à þ ù å ì å ã î ì è ð å , ñ â ÿ ç à í í û é ñ î â ñ å ì è ê î í ö å í ò ð è ÷ å ñ ê è ì è ê ð ó ã à ì è ì è ð î â î ã î ç ä à í è ÿ è , ñ ë å ä î â à ò å ë ü í î , ï ð î í è ç à í í û é ì î ð à ë ü í û ì ï à ô î ñ î ì . Ò å í ä å í ö è ÿ ê â û ÷ ë å í å í è þ î ò ä å ë ü í î é ë è ÷ í î ñ ò è , å å ñ ï å ö è à ë è ç à ö è è , ïðèâîäèâøàÿ ê ðàçäåëåíèþ óìà è ñîâåñòè, íàóêè è í ð à â ñ ò â å í í î ñ ò è , ê î ò î ð ó þ î í ï ð å ä ÷ ó â ñ ò â î â à ë â íàñòóïàþùåé ýïîõå, áûëà åìó ãëóáîêî âðàæäåáíà.

Gustave Doré: Dante et Béatrice au Paradis.

культуры. Его собственному идеалу была присуща интегрированность: энциклопедизм его знаний, которые включали практически весь арсенал науки его времени, не складывался в его сознании в сумму разрозненных с ведений, а образовывал единое интегрированное здание, которое, в свою очередь, в л ив а ло с ь в ид еал м ир ов о й и м пе ри и ( .. .) и гарм онич ескую конструкцию космоса. В центре этого гигантского построения находился человек, м о щ н ы й , к а к г и г а н т ы В о з р о ж д е н и я , н о и нт е гр ир ов а нны й в ок ру ж а ющ е м е го ми ре , с вязанный со в семи концентрическими кругами мирового здания и, следовательно, пронизанный м ораль ным пафосом. Тенденция к вычленению о т д ел ь н о й л и ч н о с т и , е е с п е ц и а л и з а ц и и , приводившая к разделению ума и совести, науки и нравственности, которую он предчувствовал в наступающей эпохе, была ему глубоко враждебна.

No es casualidad que en la última página de su último trabajo teórico, la ya mencionada monografía Los mecanismos impredecibles de la cultura, Lotman propone volver a la unidad de los epistemes, visión (y vocación especulativa) nacida del genio de la filosofía anti- gua.

El camino que ahora toma la ciencia abre la perspectiva de la unidad para la comprensión de las diversas esferas del mundo que nos rodea. En lugar de los métodos individuales para el estudio de los aspectos biológicos o sociales, físicos o históricos de la realidad circundante, volvemos otra vez a los problemas que preocupaban a Aristóteles y la ciencia medieval: la estruc- tura unitaria del conocimiento científico. En este camino nos enfrentamos a un problema fundamental: la relación entre lo universal y lo individual (1993: 186). Ï ó ò ü , í à ê î ò î ð û é ñ å é ÷ à ñ â ñ ò ó ï à å ò í à ó ê à , î ò ê ð û â à å ò ï å ð ñ ï å ê ò è â ó å ä è í ñ ò â à â ï î ç í à í è è ðàçëè÷íûõ ñôåð îêðóæàþùåãî íàñ ìèðà. Âìåñòî îòäåëüíûõ ìåòîäèê èçó÷åíèÿ áèîëîãè÷åñêèõ èëè ñ î ö è à ë ü í û õ , ô è ç è ÷ å ñ ê è õ è ë è è ñ ò î ð è ÷ å ñ ê è õ à ñ ï å ê ò î â î ê ð ó æ à þ ù å ã î í à ñ ì è ð à , ì û â í î â ü â î ç â ð à ù à å ì ñ ÿ ê ï ð î á ë å ì à ì , â î ë í î â à â ø è ì Àðèñòî ò åëÿ è ñðåä í å âå ê î âó þ í àóêó, – ê åä è í î é ñ ò ð ó ê ò ó ð å í à ó ÷ í î ã î ç í à í è ÿ . Í à ý ò î ì ï ó ò è ì û ñ ò à ë ê è â à å ì ñ ÿ ñ ê î ð å í í î é ï ð î á ë å ì î é – î ò í î ø å í è å ì âñåîáùåãî è èíäèâèäóàëüíîãî.

Lotman ve en la aristotélica «estructura unitaria del conoci- miento» el modelo del poliglotismo cultural, es decir, de aquel com- plejo fenómeno donde lo general y lo individual se interpenetran, andando a crear una unidad prismática, sin degenerar en una «torre de Babel»7 del saber humano.

3. Unidad y diversidad. Hacia una ciencia de la frontera