Convendría aclarar que la opinión pública no es un fenómeno estático y tampoco fortuito, debido a la característica social de los seres humanos, por lo que colocarlo en un espacio específico en la historia no sería apropiado. Sin embargo, un estudio bastante acertado realizado por Juan Paz y Miño, Historiador ecuatoriano, sitúa a la opinión pública del país a raíz de la denominada “libertad de expresión.”
Libertad de expresión es ante todo un derecho individual, en virtud del cual toda persona puede dar a conocer su pensamiento y su acción sin más restricción que la que impone el respeto a los derechos de todo ser humano. La opinión pública es un derecho social, sustentado a su vez en la libertad de expresión, pero que en esencia es la realización del espacio de pensamiento y acción a través de distintos medios. (Paz y Miño, 2010, pág. 2)
Sobre el origen de la libertad de expresión se mantiene que los “Próceres, patriotas y revolucionarios generadores y movilizadores del pensamiento ilustrado e independentista fijaron las bases sobre las que se asentaría la construcción de la libertad de pensamiento y de opinión pública.” (Paz y Miño, 2010)
Sin más conceptualizaciones que redunden el mismo objetivo, se sitúa a la opinión pública como un ente que coexiste con la libertad de expresión y que en conjunto forman parte de un derecho inalienable, aunque contradictorio en términos de integridad. Es decir, existe opinión pública y libertad de expresión, pero solo de unos pocos, o que represente a una minoría hegemónica ya sea en el aspecto económico, político, social, cultural, etc. Se conoce que los principales canales productores y difusores de opinión pública son los medios. Estos, han sufrido una serie de altibajos en la historia del país. Se les ha categorizado de oligárquicos, populistas, excluyentes, amarillistas, insidiosos, entre otros calificativos que se contraponen permanentemente. Razón por la cual, en la actualidad existe una ruptura pronunciada entre la sociedad, el gobierno y los medios. Paz y Miño (2010) describe ante esta circunstancia que “la opinión pública fue moldeada por tales medios, pero nunca llegó a ser monolítica, sino ampliamente dividida.”
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1.2.1. Espacios de Participación ciudadana
Ante la previa caracterización de los medios, la sociedad en general se ha tornado incrédula respecto a la información que reciben de estos. Radio, televisión y prensa, han sido desde siempre pilares fundamentales para la comunicación del país. A pesar de que existen segmentos dirigidos plenamente a la comunidad, la ciudadanía continúa alzando su voz sin que esta sea escuchada en su totalidad.
Se despliega entonces una necesidad de expresión eminente, que a partir del año 2006 sería tomado en cuenta y modificado de tal forma que la gente retome su confianza ante otros canales y un personaje: Rafael Correa, precursor del marketing digital en el Ecuador, quien ganó las elecciones por realizar su campaña a nivel digital, e impulsar el uso de las tecnologías de comunicación e información que abrirían un nuevo campo de participación ciudadana: las plataformas electrónicas.
Rompió los esquemas conocidos de las campañas tradicionales en Ecuador, y revolucionó los canales tradicionales de propaganda política al usar el mailing, los sitios web, las nacientes redes sociales y el video en línea como poderosas herramientas de comunicación y marketing político que le permitieron llegar a un público que adoptaba de forma creciente estas herramientas. (Rivera J. , 2014, pág. 120)
Ante esto y el triunfo en las urnas, el plan comunicacional de Rafael Correa emprendió su camino, la creación de una ley de comunicación y medios del estado que se encarguen de contrastar la información de los medios tradicionalmente catalogados como hegemónicos, o medios privados, fueron la herramienta principal para la actividad comunicacional consecuente hasta el fin de su período presidencial.
En este ámbito, la participación ciudadana se extiende a un consumo de información con más alternativas, que de manera insoslayable configurarían la opinión pública, pero una vez más, de forma segmentada. “Esta preeminencia de la confrontación política entre medios privados y gobiernos en la coyuntura histórica latinoamericana es la que llena el ambiente de la libertad de expresión y de la opinión pública.” (Paz y Miño, 2010)
22 Sin embargo, entre las ventajas que trajeron las Tecnologías de Comunicación e Información, se encuentra la capacidad de crear una plataforma digital propia o hacerse adepto a una red social virtual que, en la actualidad, satisface una serie de necesidades que van más allá de la conectividad entre usuarios. Esta ventaja, desde entonces se ha convertido en la nueva esfera de participación ciudadana, donde además de consumir información, se la produce, y el Ecuador no se ha quedado atrás.
El gobierno como tal, encontró la manera de poder llegar al público, o como explican Cerbino y Ramos (2014) “en los productos de comunicación gubernamental se evidencia una clara intención de hablar a las mayorías, aproximándose a su cotidianidad y a sus prácticas.” Sería un desacierto aclamar que el gobierno de Correa no configuró la opinión pública de una manera determinada. Pero también caería en una falacia, decir que la oposición no logró hacerse escuchar.
Pues es en esto último donde reside la fuerza del caso de estudio, que a través de una narrativa transmedia en Facebook, consiguió compartir la opinión de otros tantos que no estaban de acuerdo con la infoxicación de los medios del gobierno.
Sin embargo, para esclarecer el tema de la participación ciudadana, se comparte la opinión de Cerbino y Ramos (2014), quienes piensan que para crear políticas públicas eficaces se debe contar con los principales involucrados de la academia y la sociedad civil y no solo de los medios masivos y el Estado.
Aparentemente, con la llegada de un nuevo mandatario, se pretende recuperar la relación con los medios privados, y hacer un trabajo en conjunto que no segmente las opiniones ni pondere las de aquellos considerados más importantes. Sin embargo, ese es un tema en construcción y cambio permanente y la participación ciudadana deberá, como hasta ahora, acoplarse al ritmo del entorno mediático vigente.
1.2.2. Construcción de agenda informativa
A partir de lo expuesto, es irrebatible el hecho de que la construcción de agenda informativa en el país tiene su eje en los aspectos políticos, culturales, sociales o de cualquier índole que se encuentren más expuestos en el momento de configurar la agenda. Tanto los
23 medios públicos como privados se basan en esta premisa y esta es la razón para que una vez más, existan dos versiones de los hechos, o puntos de vista bilaterales y contrapuestos que, a la final, dejan a la audiencia a la intemperie y con un aturdimiento que limita a las personas a seleccionar la información según sus gustos y no por la veracidad de esta.
A ello contribuyen, evidentemente, unas condiciones de producción de los contenidos informativos que configuran una lógica particular de lo mediático –el imperativo de la inmediatez, la escasez de tiempo y de los recursos disponibles, la primicia como indicador de calidad, el espectáculo de lo extraordinario– y, sobre todo, las características de un lenguaje periodístico permeado por las exigencias del mercado, con lo cual la pretensión de lograr un impacto emocional y cognitivo a la vez, se ha convertido en el valor-noticia fundamental.(Cerbino & Ramos, 2014, pág. 37)
Una vez más, es una pugna interminable entre los medios por obtener mayor audiencia, rayando incluso en un periodismo antiético que busca cabida a como de lugar en el imaginario social. Esto último hace alusión directa al hecho de que la audiencia ahora produce información, sin necesidad de poseer un título profesional que los habilite para ejercer el periodismo, la cantidad de datos obtenidos por parte de los ciudadanos es ya inconmensurable, y obliga a los medios a atender esas necesidades y producir una noticia debido a la viralización de contenido.
La desconfianza que ha suscitado el pasado entre la sociedad y los medios, es una de las causas principales de la infoxicación y esta la premisa para configurar la agenda mediática a tiempo real, contemplando noticias tanto a nivel nacional como internacional.
24 CAPITULO II