Está claro que una vez definido el c o n t e x t o en el que ocurre una d e t e r m i n a d a i n t e r a c c i ó n , el lenguaje no verbal puede contradecir o confirmar la c o m u n i c a c i ó n verbal: el dicho francés c'est le ton qui fait la musique— es una frase trivial, pero está incorporado a la e x p e r i e n c i a corriente de t o d o s n o s o t r o s ; así por ejemplo, un repro¬ che o una frase agradable pueden tener distinto eco según el t o n o , la actitud y la expresión con que se los pronuncia; del m i s m o mo¬ d o , p o d e m o s mostrar de muchas maneras a un interlocutor que nos habla, que no t e n e m o s interés en él, aun r e s p o n d i é n d o l e cor- t é s m e n t e .
Si referimos ahora a un c o n t e x t o terapéutico t o d o lo dicho res¬ p e c t o de s i t u a c i o n e s corrientes de la vida cotidiana, la contraposi¬ ción entre m o d a l i d a d c o m u n i c a t i v a verbal y no verbal resulta parti¬ c u l a r m e n t e i m p o r t a n t e .
He aquí una breve secuencia c o m u n i c a t i v a respecto de una se¬ sión de terapia a la que asistió una familia compuesta por los pa¬ dres y un ú n i c o hijo, Alfio, de 8 años.
Al indagar sobre el p r o b l e m a el terapeuta pide a los padres que e n u m e r e n las "malas a c c i o n e s " (el término es de la madre) de A l -
1 Si el observador centra la atención sobre un miembro de un grupo y
considera únicamente el pensamiento y las manifestaciónes de esa persona, verá su comportamiento como expresión. Pero si considera e1 comportamiento mismo en función de los efectos que "produce" en el grupo más amplio, en- tonces aplica un "enfoque comunicacional" (Scheflen, 1972).
fio de m o d o e x p l í c i t o y e x h a u s t i v o , transcribiéndolas en el piza¬ rrón. El pizarrón se llena r á p i d a m e n t e : Alfio se divierte e c h a n d o fósforos e n c e n d i d o s en el tanque de la m o t o , arrojó a una niña en el estanque de los p e c e s , r o m p i ó un vaso de cristal de gran valor en la casa, trató de incendiar la casa aplicando fuego a una silla de paja, roba revistas de historietas en el k i o s c o , etcétera. Lo que so¬ bre t o d o i m p r e s i o n a al observador, más allá de las singulares em¬ presas que a c o m e t e Alfio, es el m o d o en que el padre y la madre c o m e n t a n e s t o s c o m p o r t a m i e n t o s en el plano no verbal, asumien¬ do una actitud entre c o m p l a c i d a y c ó m p l i c e , que contrasta decidi¬ d a m e n t e con el s e n t i d o de turbación e i m p o t e n c i a referido verbal¬ m e n t e .
La c o m p l i c i d a d parece más manifiesta cuando el marido pide a la mujer que m u e s t r e al terapeuta la última hazaña del n i ñ o : la c o m p r a de cinco navajitas. La madre saca de su cartera el "cuerpo del d e l i t o " : las navajitas son presentadas ya abiertas, semienvueltas en un b o l s o , y d e p o s i t a d a s sobre la moquette de la sala de terapia, c o m o para invitar i m p l í c i t a m e n t e al niño a la a c c i ó n . Mientras los padres hablan con el terapeuta de esta última compra "impruden¬ te" del n i ñ o , Alfio t o m a las navajitas y c o m i e n z a a cortar la mo¬ quette sin que los padres den ninguna señal de quererlo detener.
Si el terapeuta se limitara a analizar los c o n t e n i d o s de lo que los padres escribieron en el pizarrón y luego narraron verbalmente a t r i b u y é n d o l o e s e n c i a l m e n t e a Alfio, terminaría r e d u c i e n d o el pro¬ blema al simple análisis de los c o m p o r t a m i e n t o s i n a d e c u a d o s del n i ñ o , p e r d i e n d o de vista el significado relacional de toda la secuen¬ cia y la i n c o n g r u e n c i a entre m ó d u l o verbal y no verbal, que él m i s m o p r e s e n c i ó en el curso de la sesión.
En una v i s i ó n más general es fundamental el s u p u e s t o según el cual todas la v e c e s que las personas se c o m u n i c a n entre sí, infor¬ man al otro no s ó l o en t é r m i n o s de contenido, sino también en tér¬ m i n o s de relación. Lo cual significa que toda c o m u n i c a c i ó n afirma algo t a m b i é n a p r o p ó s i t o de la relación entre q u i e n la emite y el que la recibe. 2 Es e n t o n c e s de esperar que el a s p e c t o de conte¬
nido y el de relación no s ó l o c o e x i s t a n , sino que sean c o m p l e m e n -
2 Si quienes se comunican son más de dos, la situación resulta más com¬
pleja porque es posible que una persona envíe un mensaje de relación a otra, mediante un aparente mensaje de contenido dirigido a una tercera.
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b) Posibilidad de transmitir informaciones sobre los objetos Tales informaciones se transmiten con el lenguaje verbal me¬ diante la utilización de los c o n c e p t o s ; se puede afirmar a propósito que la transmisión de la cultura está confiada en la práctica sobre t o d o a la comunicación verbal, así c o m o , más en general, el as¬ pecto de noticia de un mensaje cualquiera, mientras, como he di-
L A C O M U N I C A C I Ó N N O V E R B A L 7 9
d) Utilización predominante en subculturas y edades distintas Numerosas investigaciones, entre las cuales se encuentran las realizadas por Minuchin (1967) y Bernstein (1960), corroboran la hipótesis de que el módulo verbal tiene un uso relativamante ma¬ yor en las clases sociales medias y medio-superiores.
3 Son interesantes, a este respecto, los estudios efectuados sobre modali¬
dades comunicativas analógicas de los animales, cuando se trata de definir la relación. Baste mencionar la danza-lenguaje de las abejas o los comportamien¬ tos simbólicos con que los perros esquimales definen el territorio, o el modo en que las aves migratorias concuerdan, por así decirlo, acerca de cuál debe ser la dirección de la bandada en vuelo o se informan recíprocamente sobre eventuales peligros; o los estudios realizados por varios etólogos sobre el com¬ portamiento de los primates cuando establecen en grupo las estructuras de poder. Igualmente significativo en el plano de la relación es el diálogo entre hombre y animal: el dueño de un perro, por ejemplo, está convencido de que el anima! entiende lo que él le dice y responde en consecuencia; lo que carac¬ teriza la interacción entre ambos es evidentemente la riqueza del contenido analógico que acompaña al discurso.
tarios en t o d o mensaje, d o n d e el primero tiene más probabilida¬ des de ser t r a n s m i t i d o con el m ó d u l o verbal y el segundo con el analógico.
En realidad integrar estos dos lenguajes y traducir de uno a otro puede crear grandes dificultades: cuanto más sana sea la interac¬ ción, t a n t o más la definición de la relación se correlacionará de un m o d o fluido y abierto con el cambio del c o n t e n i d o ; cuanto más perturbada sea una interacción, t a n t o más se caracterizará por ten¬ siones c o n s t a n t e s para definir la naturaleza de la relación, mientras el aspecto de c o n t e n i d o resultará cada vez m e n o s i m p o r t a n t e .
La distinción entre m ó d u l o verbal y no verbal tiene gran impor¬ tancia en la pragmática de la comunicación humana. Se puede afir¬ mar que los dos m ó d u l o s difieren sustancialmente entre sí en lo que respecta a:
a) Relación con el objeto al que se refiere la comunicación La relación entre el objeto y la palabra que lo denomina es de tipo convencional y arbitrario. La comunicación analógica, en cambio, aparece ligada de un m o d o i n m e d i a t a m e n t e inteligible y significante con el objeto que quiere definir. Esta diferencia entre m ó d u l o verbal y analógico es p a r t i c u l a r m e n t e evidente en el curso de la terapia cuando se recogen informaciones sobre la historia de la familia y sobre las relaciones efectivas entre sus c o m p o n e n t e s . Contar hechos, emociones, así como describir las relaciones más significativas del propio á m b i t o familiar resulta a m e n u d o difícil, y a veces incluso a n ó n i m o y c o n v e n c i o n a l ; mientras que actuar las mismas cosas en una especie de escultura familiar, sin el uso del m e d i o verbal, proporciona una imagen inmediata, e x t r e m a d a m e n t e vivaz e inteligible, de todo lo que el sujeto en acción desea comu¬ nicar.
c h o , el lenguaje analógico es bastante más útil y significativo en la comunicación sobre relaciones.3
c) Claridad o ambigüedad
La comunicación verbal, basada en el principio del sí o del no, transmite informaciones que pueden comprenderse o no según la sintaxis del m ó d u l o lingüístico y únicamente de un m o d o simbóli¬ co ( c o m u n i c a n d o , por ejemplo, sobre las propias necesidades, de¬ seos y emociones mediante las palabras). La comunicación analó¬ gica, más allá de su c o m p o n e n t e instintivo, transmite informacio¬ nes que se c o m p r e n d e n de una manera diferente cuando las reci¬ ben personas distintas en culturas distintas; basta pensar en las di¬ ferentes sensaciones evocadas por un mismo c o m p o r t a m i e n t o ana¬ lógico, como un abrazo, una carcajada, un apretón de manos. Es, sin embargo, de difícil interpretación, porque no tiene propieda¬ des que especifiquen cuál de las posibles interpretaciones es exac¬ ta, ni indicadores que permitan distinguir pasado, presente y futu¬ r o ; posee sin embargo una semántica adecuada para definir la rela¬ ción.
80 TERAPIA FAMILIAR L A COMUNICACIÓN N O VERBAL B 1 dera c o m o p r o p i o , donde u n o se encuentra a sí m i s m o y al m i s m o