• No results found

Se trata de uno de los modelos evolutivos más utilizados y citados en el mundo de la investigación en turismo. El modelo parte del ciclo de vida de los desti- nos turísticos, adaptación al mundo del turismo del concepto de marketing de ciclo de vida de un producto. En términos generales, el modelo establece una relación positiva entre el incremento del número de visitantes y el desa- rrollo turístico, especialmente en materia de alojamiento. Sugiere, asimismo, la existencia de una jerarquía de centros turísticos en función de su nivel de desarrollo, el tipo de alojamiento existente, el grado de participación del em- presariado local y foráneo y el estatus de los visitantes. Butler hace una pro- puesta temporal en seis fases:

• Descubrimiento. • Implicación. • Desarrollo. • Consolidación. • Estancamiento. • Postestancamiento.

La etapa de exploración (fase 1) se caracteriza por el reducido número de tu- ristas de tipo alocéntricos (exploradores), foráneos, que organizan el viaje in- dividualmente y según pautas poco regulares en el tiempo. No existen equi- pamientos específicos para el turismo, sino que los visitantes comparten los de los propios residentes, con lo que el medio físico y urbano permanece inal- terado por el turismo.

Encontramos ejemplos de esta etapa en algunos países africanos y partes de Latinoamé- rica, o en las zonas árticas o antárticas.

Se entra en la etapa de implicación (fase 2) cuando la cantidad de visitantes asume una determinada regularidad (empieza a forjarse la temporada turísti- ca), de tal manera que algunos residentes comienzan a facilitar bienes y ser- vicios primarios a los turistas. Se empieza a definir un mercado turístico ele- mental y se dan los primeros pasos en la organización de infraestructuras.

Las islas menos desarrolladas turísticamente del Pacífico o del Caribe se reconocen en esta etapa.

En la etapa de desarrollo (fase 3) se refleja claramente un área turística, refor- zada por la publicidad. A medida que se avanza en esta fase, declina el control local del desarrollo turístico (especialmente sobre la base de la aparición de formas de alojamiento específicas para los turistas en manos de empresarios foráneos). Se comercializan las atracciones naturales y culturales de la región y se importan de otras atracciones de ocio. Los cambios físicos en el destino empiezan a ser apreciables y pueden surgir algunas voces locales en contra. El número de turistas (ahora de tipo mediocéntricos) en temporada alta ya puede ser superior al de la población residente, y es necesario reclutar mano de obra para ofrecer los servicios turísticos.

Encontramos ejemplos de esta fase en algunas partes de México o el norte de África.

Durante la etapa de consolidación (fase 4), aunque en cifras absolutas crece el número de turistas, en términos relativos decrece. La mayor parte de la eco- nomía del área depende del turismo. El marketing y la publicidad tienen que promover el destino a más países y más lejanos. Las grandes cadenas y marcas de la industria turística se implantan en el área y algunos de los residentes que no participan directamente del turismo, pero ven perjudicado su ritmo de vida a causa de él, pueden manifestar su oposición a la actividad.

Determinados destinos del Caribe y del Mediterráneo estarían participando de este mo- mento evolutivo.

La etapa de estancamiento (fase 5) se caracteriza por haber llegado al número máximo de visitantes. La capacidad de carga de determinados elementos pue- de verse excedida, razón por la cual surgen problemas de orden económico, social o ambiental. El área tiene una imagen turística bien reconocida pero deja de estar de moda, y se depende más de los visitantes que repiten estancia que de la llegada de nuevos turistas. Aparecen problemas de sobreoferta de camas y cada vez son necesarios más esfuerzos para mantener los niveles de visitantes (sobre todo de tipo psicocéntricos). Empiezan a ser frecuentes los cambios de propiedad y aparecen otros sectores turísticos alejados del centro recreativo tradicional.

La Costa Brava de Gerona puede constituir un ejemplo de dicha fase.

La última etapa, de postestancamiento (fase 6) puede derivar en una doble dirección:

• El declive, si el destino no es capaz de competir con atracciones renovadas, con lo que dejará de ser una estación de vacaciones y se convertirá en un lugar de fin de semana y para excursionistas, en el caso de que disponga de suficiente población con buena accesibilidad al centro turístico. • El rejuvenecimiento, lo que implica reposicionar el destino dotándolo de

nuevos atractivos, nuevos usos, mercados diferentes y otros canales de dis- tribución. Se trata a menudo de cambiar algún elemento de atracción bá- sico (como por ejemplo la introducción de un casino en Schveningen, Ho- landa, o el parque temático de Vila-Seca y de Salou). Otros destinos inten- tan alargar la temporada turística de modo similar y atraer nuevos merca- dos haciendo uso de recursos naturales no explotados anteriormente (por ejemplo, la introducción del esquí en algunos balnearios europeos, como Aviemore, en Escocia). A menudo, la renovación precisa del esfuerzo con- junto de la iniciativa pública y privada con el fin de incentivar la inversión en el destino y encontrar nuevos mercados.

Figura 7. Evolución hipotética de un área turística según Butler.

Fuente: R. W. Butler (1980). "The concept of a tourist area cycle of evolution: implications for management of resources". Canadian Geographer (núm. 24, pág. 5-12).

Related documents