CHAPTER 4: PRESENTATION OF DATA AND DATA ANALYSIS
5. CROSS-CASE DATA ANALYSIS OF SCHOOLS
mantenimiento testimonial de la pesca por parte de algunas personas. Su proximidad a la costa turística alicantina, que conforma casi un continuo urbanizado de carácter turístico en el que se sitúan destinos maduros dedicados al producto sol y playa como Benidorm, supone un factor que puede entenderse de forma dual, tanto positivo como negativo. Por una parte, esta cercanía permite la provisión de recursos o servicios y, obviamente, favorece la llegada de excursionistas que pasan unas horas en esta isla, para contemplar sus elementos patrimoniales o disfrutar de una experiencia singular en la única isla habitada de la región. La otra cara de esta proximidad es que esta cercanía ha propiciado una actitud por parte de los residentes, visitantes y de la propia administración de temporalidad o estacionalidad que repercute en la ejecución de las actuaciones necesarias, con propuestas provisionales o ajustes temporales.
Podemos calificarla de una isla de contrastes: casi desértica en invierno con menos de una veintena de personas, pero saturada en la temporada alta turística con días que superan las 3500 visitas. Presenta una parte de su territorio construido y humanizado frente a la otra con vacío poblacional total y predominio de una cubierta vegetal silvestre. Parte de un proyecto de partida completamente planificado de forma integrada y una realidad actual en la que se van solapando planes sucesivos sin aparente coordinación y orden. Una isla en la que no existen carreteras pues no hay tráfico rodado más que de pequeños vehículos de servicio, frente a un puerto en el que en época estival se da una notable congestión de barcos o catamaranes que realizan trayectos desde los puertos de Santa Pola o Alicante entre otros, además de multitud de embarcaciones particulares, lanchas y yates que atracan en las áreas de fondeadero permitidas por la Reserva marina. En resumen un lugar de interés desde el punto de vista natural, cultural, social y económico, como pocos.
Cuando se han cumplido ya más de 50 años desde la declaración como Conjunto histórico artístico en 1964, en la isla queda mucho por hacer. Ciertamente, se han se ha conseguido completar la infraestructura para la dotación de agua potable, electricidad y depuración, aunque muy recientemente, bien entrado el siglo XX, pero todavía están en proceso distintos proyectos impulsados por parte de la administración alicantina en coordinación con los entes nacionales o regionales implicados, como el de Medio ambiente, Cultura, Costas, o interior (defensa) entre otros.
Desde el punto de vista patrimonial se han completado acciones previstas tiempo atrás, como la pavimentación del suelo del centro histórico, la restauración de varios tramos de muralla y baluartes deteriorados por los sucesivos temporales, la limpieza de las bóvedas de artillería para que puedan visitarse, o la recuperación de la iglesia de San Pedro y San Pablo, aunque no ha llegado a completarse la reconstrucción de la casa del cura o de la escuela que se situaban anexas a esta construcción. A comienzos del siglo XXI se inauguró el museo de la Isla llamado de Nueva Tabarca (2002) con la intención de difundir el patrimonio integral y la historia de la isla; y apoyado en éste se abrió también el Centro de Educación Ambiental CEAM Tabarca (2006) con la finalidad de colaborar en la educación ambiental y formación de cualquier colectivo interesado en la salvaguarda de los valores patrimoniales.
También se han llevado a cabo algunas actuaciones de señalización turística en el espacio del Campo en el que se ha señalizado uno de los tres senderos señalizados, en este caso de naturaleza medioambiental que recorre todo el perímetro de esta parte de la isla. A éste acompaña el sendero urbano en el interior de la ciudadela, y un tercero submarino proyectado para la visita de los ricos espacios marinos de su entorno.
Podría parecer que se ha iniciado una nueva época en la que se promete la inmediata aprobación de un nuevo Plan Especial de la Isla de Tabarca y la reconstrucción de otros inmuebles en ruinas en el espacio deshabitado del Campo, como la casa de labranza, la posible recuperación para usos culturales de la Torre de San José ahora propiedad del Ministerio de Interior o la dotación de contenidos de interés
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público del edificio de faro de la isla. Sin embargo, a nuestro entender la concepción de las inversiones no es totalmente acertada, pues a pesar de proponer actuaciones necesarias creemos que se está desatendiendo la vertiente de la gestión y mantenimiento de las acciones.
Fig. 6. Distribución de la oferta turística de Nueva Tabarca.
Fuente: Elaboración propia
Si analizamos la actual estructura de la oferta turística de Tabarca varios datos llaman la atención: – La oferta hotelera, que no alcanza las 100 plazas registradas, en tres hoteles y dos hostales, es
escasa para el interés del patrimonio insular y puede calificarse de categoría baja o media. Cuenta también con un albergue con capacidad para 32 plazas aunque éste se orienta a una clientela de sesgo fundamentalmente educativo. Pero quizás lo más destacado es la proliferación en los últimos años de una oferta de viviendas en alquiler que en su mayoría no aparece en los registros de oferta turística, por lo que no debe someterse a inspección turística ni a los controles de calidad y servicios de una oferta regulada. Puede encontrarse en la web una decena de viviendas que ofrecen más de 76 plazas, de las cuales sólo dos se encuentran en una empresa de carácter turístico. El resto se pueden encontrar en la plataforma de economía colaborativa Airbnb, (pues se muestran como alquiler entre iguales). Según todos los indicios por el trabajo de campo realizado, a estas viviendas en alquiler podrían unirse muchas otras que en temporada alta son cedidas o alquiladas de manera informal o directamente entre particulares.
En suma, Tabarca cuenta con una oferta de alojamiento poco regulada y de escasa calidad, pues más de un tercio de ésta no se encuentra en los canales normales de comercialización. Pero además
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si tenemos en cuenta la reducida población residente en el espacio insular, obtendríamos una tasa de función turística5 superior a 372, lo que según la nomenclatura de Defert indica que Tabarca es un centro especializado en la recepción de turistas que multiplica casi por tres las cifras de Myconos o Santorini (Fernádez ‑Latorre, Díaz, 2011). Este balance resulta más llamativo si realizamos la relación de plazas de alojamiento por km2 pues la tasa alcanzaría una cifra superior a 683 plazas/km2y por tanto cercana a la saturación.
– En relación con la oferta de restauración, la isla cuenta con 20 restaurantes distintos que ofrecen casi exclusivamente cocina mediterránea con platos de inspiración marinera, como “el caldero” que pueden ser considerados en algunos casos como parte del patrimonio etnográfico insular. La capacidad de acogida total de estos restaurantes supera las 2088 plazas, lo que puede valorarse positivamente. Sin embargo, la estandarización y escasa variedad de los menús ofrecidos, que responden en principio a una demanda que busca ese tipo de servicio, comienza a ser calificada de mejorable por una clientela que busca productos más singulares y un servicio más personalizado. – El transporte, elemento fundamental para el turismo de Tabarca se realiza en barcos o catamaranes con procedencia mayoritaria desde el puerto de Santa Pola y de Alicante, con una frecuencia en temporada alta de un barco cada hora, aunque también estacionalmente desde Benidorm, Guardamar y Torrevieja. Según las empresas que realizan estos servicios, el número de visitantes que llega en los días estivales de máxima afluencia puede superar los 3500 visitantes, entre los meses de junio y septiembre. Ello implica que la capacidad de carga física y perceptual en la parte construida de la isla, que no supera 0,1 km2, ofrece resultados muy abultados que indican niveles que precisaría la puesta en marcha de estrategias de descongestión y planificación sostenible.
– Finalmente, lo más relevante a nuestro entender se relaciona con la oferta turística en torno a los recursos patrimoniales, tanto naturales como culturales. Se ha descrito y reiterado el indudable interés de estos elementos que han merecido la máxima declaración de protección, y debería resultar obvio que las personas que visitan la isla lo hacen motivados por lo que ellos significan en el plano histórico y natural. Sin embargo, puede decirse que más allá de las instalaciones del museo Nueva Tabarca y de los recientes paneles de señalización de los senderos natural y urbano, no existe ningún servicio turístico que los interprete, pues el propio museo no se encuentra abierto de forma continuada y no existe un servicio de guiado cultural o natural en la isla para las personas que pudieran solicitarlo. De este modo, sin conocer sus evidentes potencialidades, al llegar a la isla los visitantes sólo pueden ir a la playa, pasear, contemplar el paisaje y si lo desean comer en alguno de los restaurantes, pero no tienen la posibilidad de disfrutar de una experiencia en torno al patrimonio insular, lo que consideramos es una de las principales debilidades del modelo turístico tabarquino.
7. Conclusiones
En el desarrollo de estas páginas se ha mostrado cómo a lo largo del tiempo la isla de Nueva Tabarca ha sido objeto de varios proyectos para desarrollar en su reducida extensión propuestas integrales que buscaban aprovechar su estratégica situación. Desde la concepción de una ciudad casi utópica que fue el germen de la actual Nueva Tabarca, abandonada al poco tiempo de iniciar su construcción dejando a sus pobladores a su suerte, hasta el proyecto de un destino turístico sostenible y respetuoso con el medio en un contexto económico y político algo convulso, pasando por actuaciones que buscaban la transformación drástica de su paisaje con fines turísticos en plena época desarrollista.
En todos los casos, se han obviado o minusvalorado la importancia de factores de desarrollo tan importantes como el abastecimiento de agua y energía, la gestión de los residuos y el saneamiento, la mejora de la accesibilidad externa, interna e intelectual a los recursos de atracción que permanecen cerrados o no son interpretados, o la necesidad de plantear un desarrollo turístico en el que más allá de la reconstrucción y señalización de los elementos de atracción es preciso trabajar en la gestión de éstos a través de una suficiente dotación de personal cualificado, y, por supuesto, de un presupuesto adecuado para el mantenimiento y desarrollo permanente de las actividades.
Para el desarrollo sostenible de la isla el planteamiento ha de ser integral, tanto en términos ambientales, como también económicos y sobre todo sociales, de una forma equilibrada capaz de satisfacer a residentes, visitantes, inversores y responsables de su viabilidad. Para lograrlo, sin duda, será necesario poner en marcha un proceso de planificación coordinada a distintos niveles administrativos y desde diferentes perspectivas, pero sobre todo se ha de procurar que el diálogo entre todos los agentes implicados sea
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fructíferoSólo así se conseguirá aprobar el Plan Especial de la Isla de Tabarca que tanto necesita, y sólo con propuestas realistas y consensuadas es posible la protección de su patrimonio. Pero con los planes no basta, será imprescindible además la definición de una serie deherramientas de gestión adecuadas que sean capaces de promover un desarrollo duradero a partir de un uso turístico y recreativo responsable. Bibliografía
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Notas
1 Planta que crece en terrenos salados y de la que, tras su incineración, se obtiene la sosa. 2 Según entrevista con la policía local de Tabarca (Mayo 2016)
3 Propuestas de ordenación concreta de un área o sector, que debían desarrollar con detalle las propuestas de un Plan General de Ordenación del municipio y que, lógicamente, deberían haberse aprobado con antelación.
4 Es la máxima categoría de protección que se da a un bien según la Ley de patrimonio histórico español de 1985, a elementos muebles e inmuebles que por su relevancia histórica, social o su singularidad merezca protección.
5 Cálculo que acuñó Defert (1967) es un indicador del grado de especialización funcional de un espacio turístico que pone en relación la Relación porcentual entre el número de camas turísticas y la población de un determinado lugar. TFTGi= (Cti/ pi )*100, dónde: TFTGi: tasa de función turística del municipio i; CTi: número de camas turísticas totales del municipio i; Pi: población de derecho del municipio i.