CHAPTER 3 COLLABORATIVE SOFTWARE PROCESS DEFINITION
3.2 CSP Definition
3.2.2 CSP Level 1: Collaborative Quality Management
62 }
Tal vez, solo tal vez, has llegado al capítulo más importante de este libro.
Disculpa si lo hemos dejado hasta este punto. A lo mejor, si tu versión es electrónica puedes copiar y pegarlo al principio.
Pero también es posible que ahora sea el momento justo para entender esta sentencia a la que ya hemos aludido antes: Si parte de nuestro cerebro es racional, otra parte es emocional. ¿Quieres discutir de física cuántica con el objeto de tu afecto o hacerla tuya?
63 Como creemos que solo hay una respuesta posible, entonces te la damos en una sola palabra: Emociónala.
Hay varias emociones y todas ellas podrían estar en el manual del perfecto seductor. Puedes hacerla enojar, llorar o de plano sacarla de quicio. Con cualquiera vas a hacer que bajen sus defensas y entrar a su corazón.
Eso es exactamente lo que hacen los pendejos: se ganan su confianza y les dicen que el novio con el que se acuestan es un pendejo, que no sabe valorarla, que no es para ella, que ella merece otra cosa.
Algunos, como dice nuestro admirado Jardiel Poncela, hacen lo
mismo que con los perros, les compran un collar, si es de perlas
mejor, y se las llevan del lado de los hombres buenos.
Allá ellos, dice también y dice bien el dramaturgo español autor de El
Sexo Débil ha hecho gimnasia: Es más caro vestir a una mujer
que desnudarla.
Así que si deseas emocionar a una mujer, sin usar las técnicas de los pendejos, hay otra fórmula, hazla reír.
64 Entre los antiguos mexicas, había una palabra para llamar a las mujeres que cobraban por acostarse con los hombres, no era
prostituta palabra fuerte y agresiva, sino alegradora
Eduardo Jauregui Narvaez, español, es un doctor en ciencias sociales que además tiene una licenciatura en sicología. Es autor de Amor y
Humor que no le vamos a recomendar porque se recomendará solo si
le gusta este par de párrafos de su libro:
Ortega y Gasset definió el amor como “una especia de imbecilidad transitoria, un estado de angostura mental, de angina psíquica”. Cuando caemos en ella, y gracias a todo un coctel químico de testosterona, estrógeno, feniletinamina, dopamina y otras sustancias, perrdemos, efectivamente la cabeza. Se acelera el corazón, pensamos obsesivamente en la persona querida, sufrimos altibajos emocionales, arrojamos las inhibiciones por la borda y se nos eleva en altísimo gado la tolerancia a la noñería.
En definitiva, caer en el amor es caer en el ridículo. Pero lo curioso es que los amantes también ríen, De hecho las risitas constantes de los enamorados son otra señal más de que han perdido el juicio bajo los efectos de una dulce enfermedad.
Es tan serio este párrafo sobre el humor que a lo mejor ni risa nos causó, pero créanos, tratándose de sexo, provocarle la risa es la cosa
65 más importante y profunda. No en vano hemos querido terminar cada uno de los capítulos de este libro con un poco de humor.
La risa es un síntoma de salud emocional. El sexo es una manifestación de la salud, la carencia de sexo es síntoma de enfermedad.
Alberto Rish, sicólogo, siquiatra y sexólogo, uno de los mejores terapeutas que ha tenido México, nos decía que una de las grandes fallas de la clínica médica es que los doctores preguntaban al paciente cuánta agua bebe, si va mucho al baño, el color de su orina, pero mucho más se podría sabe sobre su estado de salud, si el paciente hablara con franqueza sobre la cantidad y calidad de relaciones sexuales que hubiera tenido en el último mes.
El doctor Alberto Rish fue un estudioso de la sexualidad de las personas discapacitadas.
Cuando empezaba a conocerse el uso de medicamentos para la disfunción eréctil conocimos a una pareja que había pasado por una severa crisis en su matrimonio. Ella nos contó su historia.
Tenía una severa depresión y llegó a la consulta sicológica. No sabía lo que le pasaba, solo que tenía accesos de llanto incontrolables. Pensaba que su marido la engañaba.
66 La terapia ocupacional fue algo en lo que pensó el primer facultativo; aparentemente la señora no tenía necesidad de trabajar, su marido le proveía de todo y su único hijo ya era muy independiente.
- ¿Y porque no tiene otro hijo?
La señora no respondió, sólo estalló en llanto. ¿Cómo iba a tener otro hijo si su marido no la tocaba.
Cuando llegó al consultorio del doctor Rish, una de las primeras preguntas que le hizo fue precisamente cuándo era la última vez que había tenido relaciones sexuales. La señora no lo recordaba. Surgió un dato esencial, el marido padecía diabetes.
Rish, ya en la terapia de pareja, le propuso probar un nuevo medicamento. La primera vez no funcionó, a la segunda, aumentó la dosis y la pareja tuvo el mejor sexo que hubiera tenido en años.
Tras la entrevista inicial, les pedimos que nos permitieran grabarlos fuera del consultorio para un programa que se transmitiría en la frecuencia original de Canal 40, del corporativo de noticias e información: Galanes Reciclados. El productor, Juan Manuel Arozamena había decidido musicalizarlo con la obra más estruendosa de la producción clásica, la Obertura 1812, de Tchaikowsky.
67 (El compositor ruso había querido recrear la invasión napoleónica. Cuando escribió la partitura requería un sonido fuerte, lo que se representaba con una letra F, el le puso varias.
Cuando se interpretó por primera vez el director se dio cuenta de que no había un instrumento capaz de producir un sonido tan intenso. Lo resolvió usando un cañón verdadero)
Grabamos a la pareja en el parque de Coyoacán, uno de los más antiguos de la Ciudad de México. No necesitaron actuar, estaban felices. Aprovecharon que los habíamos juntado para irse al cine después de la grabación. Reían de manera franca. La señora más.
La risa es el mejor preludio, el camino más corto para ir a la cama.
No todas las enfermedades se resuelven con medicamentos para la disfunción eréctil; pero no hay cópula sin una buena dosis de risas, o al menos de sonrisas.
Por esos mismos días Rish atendió a otra pareja. A consecuencia de una enfermedad, el varón nunca podría volver a tener una erección.
La señora, enamorada, encontró la solución sin necesidad de que el facultativo le diera cualquier consejo, él mismo le escuchó decir, y nos lo narró.
68 - ¿Y quien te dice que para hacerte el amor te necesito tu pene dentro de mí?. Tengo tus labios, y tu lengua y tu tienes la mía y tenemos nuestros brazos para apretarnos muy fuerte y estás guapísimo y quiero comerte y mientras vivas no creo que haya nadie que se me antoje más que tu.
El doctor Alberto Rish, médico graduado en la Universidad de Haifa, Israel; siquiatra y uno de los primeros directivos de organizaciones respetables de sexología, murió prematuramente.
Nos contaba que antes del sildenafil, los siquiatras de pacientes con disfunción eréctil, casi la única opción que tenían era ponerse a llorar con los pacientes.
Rish fumaba. Como todos los profesionales de la siquiatría acudía frecuentemente al sicoanalista para conversar de las frustraciones por los pacientes a los que no podía ayudar.
Cuando acudía a él una pareja en la que la mujer había decidido hacer una huelga de piernas cruzadas, Rish, con mucho tacto y anticipando el efecto que iba a producir en el amante frustrado le recomendaba prescindir de cualquier acercamiento o insinuación de relaciones sexuales.
69 Podríamos buscar citas y referencias de muchos autores para sustentar por qué mientras más buscamos y le rogamos a una mujer más nos desprecia; pero bastará una frase de este especialista para comprenderlo.
Los hombres tienen sexo para sentirse bien. Las mujeres tienen sexo