Desde el corazón de la Gran Pirámide De la Vida, me dirijo a vosotros,
Que tenéis oído para oír:
Con la llama de vuestra propia realidad Divina, consumid todas las dudas Que tengáis sobre Dios y Sus emisarios,
Que Él ha enviado para salvar Vuestras almas; luego entrad en el Vestíbulo de Luxor y contemplad la ciencia
Parados frente a los portales de la realidad, deseamos poner término a un concepto humano corrompido que ha destituido a más de un individuo del trono de la gracia y ha desviado del sendero de la rectitud a más devotos de lo que uno pudiera aparentemente imaginar. Me refiero aquí a la manifestación de la duda mortal relativa a la realidad de los Maestros Ascendidos, la realidad de la Gran Hermandad Blanca, la realidad del buscador individual.
Existe una duda que nace del orgullo y que hace que el individuo evite todo lo que en un principio le pareció indemostrable. Este género de duda disipa la fe, hace caer a la conciencia en un estado de trepidación, aumenta la confusión y mata los frutos de la Fe. No hay hombre que desee ser víctima de un engaño y su orgullo personal le dice, que, si no es prudente, puede fácilmente serlo. Y, así, la sofisticación de razón terrenal contrarresta las grandiosas realidades de Dios Todopoderoso, que moran en el reino invisible y funcionan en toda manifestación exterior.
El viento sopla y el hombre no lo ve, pero la manifestación de sus efectos es visible por doquier. No pretendo que, por un movimiento de Mi mano, quienes no creen en Mi realidad súbitamente se transformarán en verdaderos creyentes. Me limito a citar la Ley. A amonestar de lo más seriamente y a poner al descubierto la falsedad de este enemigo de la Fe. Sin Fe es imposible agradar a Dios; y, por consiguiente, con Fe y por Su Gracia todo se vuelve posible, porque “Él es galardonador de los que diligentemente Le buscan”1
.[Hebreos 11:6]
La duda prolongada que acecha en los pliegues oscuros de la conciencia humana es la que se ha convertido en la semilla que infecta, extendiéndose como un cáncer por la conciencia de los hombres y causando su propia destrucción. Una y otra vez, la duda ha despojado a los hombres de su derecho por nacimiento a la ascensión y de toda la felicidad divina que el Padre deseaba otorgarles.
En el nombre del sentido común y de la razón, amados aspirantes a la verdad, ¿qué es lo que Dios os ha pedido que hagáis?. ¿Qué es lo que los Maestros Ascendidos os han pedido que hagáis?. ¿Es qué os apartéis por un momento de los jueguitos de la vida para que tengáis una visión de Nuestros pensamientos e ideas?. ¿Es para hundiros en un mar de perdición o en un torbellino de confusión?. ¡No! Será siempre vuestro espíritu de aceptación y vuestra propia sustentación de la semilla de la fe los que determinen si habréis de tener el fruto del esfuerzo aquí y ahora, y a partir de ahora.
En realidad, no hay pasado ni futuro. Sólo existe el momento presente que dilucida, en el corazón de los fieles, la respuesta de un cáliz elevado. Dios, y sólo Dios, a través de la mano de todos los Maestros Ascendidos, todos los ángeles, todos los discípulos de la Luz y todos los soldados de la cruz, desea llenar el cáliz de vuestra conciencia anhelante de todos los dones, gracias, armonías y dimensiones de una hermandad de Luz que no tiene igual.
En ocasiones la Gran Hermandad Blanca está como centinela silencioso en el mundo de la forma; sin embargo, las multitudes sienten la presencia de este centinela de Dios el Altísimo. De cuando en cuando lo ven como un ángel vengador que castiga a la iglesia y el estado por errores que son inconcebibles en vista de la nobleza de la vida que se ha manifestado en la verdadera cultura y progreso del mundo.
El actual derramamiento de odio indigno entre hermanos, que ocurre por todo el mundo y se manifiesta en guerras y en asesinatos desenfrenados, da testimonio de la ausencia de influencia de las principales religiones sobre los pueblos. Los motivos y los actos de los hombres dan testimonio del hecho de que en todos los tiempos pasados lo que ha resistido es la ruin manifestación de la comercialización. ¿Acaso no afirmó claramente al apóstol Pablo que “el amor del dinero es la raíz de todos los males”?2.
[1 Timoteo 6:10] Así, pues, tras la pantalla de las manifestaciones de
guerra están siempre las ganancias corruptas que producen los hombres, quienes se cubren de un velo de santidad, en negación completa de las pretensiones virtuosas que aducen.
Si el mundo no despierta pronto de su letargo y de su comunión con el error, si no irrumpe pronto en las octavas de luz y en el reino de los Maestros Ascendidos para percibir la Luz Cósmica, las terribles charadas en que se embarcan actualmente van a culminar en un holocausto de aterradora destrucción.
Comunicamos Nuestras Actas sobre la ascensión en estos momentos para que los hombres de Fe que las reciben y las transmitan a otros puedan disfrutar del beneficio de Nuestros pensamientos, Nuestros sentimientos y de Nuestro suministro de la Llama de la Ascensión en manifestación tangible.
Hay muchas otras cosas de inestimable valor que tenemos pensado comunicar a todo aspirante al desenvolvimiento de sí mismo en el Sendero, pero hay que barrer los escombros y desechar los problemas actuales. No es necesario que los hombres tengan temor uno de otro, pues los hombres
del mundo sólo pueden matar el cuerpo, mientras que la vida del alma está en manos de Dios3.
[Mateo 10:28] En verdad que nos preocupan las
manifestaciones de vida de este planeta y las oportunidades que se les ofrecen desde el punto de vista espiritual.
En cada siglo los afanes transitorios del mundo han sido de lo más difícil para los que se han mezclado en ellos. Pero la escapatoria para todo hombre es en sendero de la ascensión, y éste es el don de Dios para todo individuo, que se dé cuenta o no. La razón de que pocos hayan venido aquí a Luxor con Nosotros en todos los tiempos, en sus cuerpos espirituales o físicamente, en algunos casos, es porque la ascensión es la iniciación final a través de la cual un individuo puede alcanzar la liberación de la esclavitud de la carne. La liberación de la esclavitud del karma sólo puede llegar cuando la Ley de Causa y efecto ha sido trabajada plenamente. Jesús mismo reveló esta Ley cuando dijo: “El Cielo y la Tierra pasarán, más mis palabras no pasarán” y “ni una jota ni una tilde perecerá de la ley hasta que todas las cosas sean hechas”4.
[Mateo 24:35; 5:18]
Me grabé en el corazón –antes de poder continuar revelando mayores leyes y misterios de la ascensión que estas Actas tienen la intención de desechar algunos de los conceptos deletéreos del hombre antes de poder esperar dar el pleno provecho de esto que ofrecemos a los lectores. Os insto, pues, a que os detengáis todos para ponderar el motivo que anima a Mis comunicaciones. No quiero fama ni dinero. Mi único deseo es que bebáis del néctar del Divino, transmutéis vuestras dificultades y os liberéis de las cadenas terrenales. No estoy proponiendo que los hombres no ascendidos busquen un escape para no servir, sino un escape de aquellas cosas que los mantienen en la esclavitud, para que, cuando resuene la trompeta de la victoria para ellos, anuncia su victoria ascendente.
Muchos de los que se han aproximado a los portales de la ascensión han sido rechazados debido a alguno de los asuntos tratados en este capítulo y en los anteriores. Incluso los sentidos físicos pueden ser vehículos para llegar a lo Divino; por consiguiente, la mente sagaz y observadora no debería repudiar nunca la existencia de la deidad, del alma, de la Hermandad invisible ni de la oportunidad divina basándose ya en el intelecto razonador o en el testimonio de los sentidos. Porque todo está aquí. Rodea al mundo. Es un manto envolvente de mucha Luz. Los que no son perceptivos ven lo que quieren ver a la vez que tratan de refutar, con decisiones apresuradas, la gloria de los tiempos que ni siquiera perciben aún vagamente.
Os insto a todos a sopesar las consideraciones cósmicas. Ponderad las manifestaciones de vida que os muestran en las avenidas de vuestros
sentidos físicos y espirituales. Ponderad todo lo que Dios os ha dado como vislumbres del Infinito. Daos cuenta de que no hay nada que pueda salir de la nada y de que la Mente Infinita creó al hombre para que extendiera su conciencia hacia la marca del Infinito. Lo finito no es más que un salto sobre el vacío de una realidad ciega hacia la seguridad del terreno de la prueba actualizada. Los hombres prueban la ley haciéndola. Ven la verdad al convertirse en la Verdad. Ascienden por la Fe y no por la duda.
He hablado desde lo profundo de la sabiduría Infinita de Dios y desde el corazón de la Pirámide de la Vida. Quien tenga oídos para oír, oiga.