3. SITUATION IN MONGOLIA
3.4 Current cluster development of Mongolia
Más allá de las relaciones textuales concretas, del estudio específico en que un texto se constituye como intertexto y la forma en que el análisis puede servir de herramienta interpretativa o hermenéutica, el concepto de intertextualidad ha devenido parte integral de algunas de las corrientes teóricas más importantes de las últimas décadas. En palabras de un experto en el tema que resume las principales de ellas:
Conceptos centrales de los Estudios Coloniales y Postcoloniales como «el Imperio escribe replicando», «hibridez» o «pasaje» implican palimpsestos y negociaciones intertextuales, y la «condición intermedia [in-
betweenness]» de los espacios en que ellos ocurren es también una
condición intermedia entre lenguajes, discursos y textos. De manera similar, los Estudios de Género emplean con frecuencia métodos y nociones derivadas de la teoría de la intertextualidad […]. El nuevo y acalorado debate sobre los cánones nacionales e internacionales, que se propagó de los Estados Unidos a Alemania en los años 90, invoca constantemente diálogos intertextuales a través de los límites de periodos y culturas como un medio crucial de formación de cánones. (Pfister 2004: 12-13)
Esto es, la intertextualidad puede estudiarse en relación con marcos teóricos más vastos, como será nuestro caso, en que la relacionaremos con la teoría de la transducción literaria y la cuestión del canon, dos asuntos que pueden a su vez integrarse en una visión más amplia: la de la literatura como sistema (o polisistema) según la entienden, desde posiciones teóricas bien distintas, Itamar Even-Zohar, o Pascale Casanova entre otros30. El término de ‘transducción literaria’ fue propuesto por Lubomír Doležel en la línea de la semiótica de Praga para referirse a las transformaciones de significado sufridas por los textos literarios en su proceso de circulación31. Como se sabe, un requisito para la supervivencia de los textos es su continua transmisión ―«los textos literarios existen como objetos estéticos solo en cuanto están activamente procesados en la circulación»―, lo que da lugar a la constitución de complejas cadenas de transmisión: «puesto que ese procesamiento conduce a unas transformaciones más o menos significativas de los textos, propongo como término genérico para estos procedimientos el de “transducción literaria”» (Doležel 1990: 230)32.
30 Para los principios teóricos del primero véanse, sobre todo, sus trabajos de 1990 y 1997, así como las
revisiones a cargo de Monserrat Iglesias Santos (1994; 1999). La propuesta de Pascale Casanova (1999) resulta quizás, y paradójicamente, menos sistemática, además de que ha dado pie a grandes polémicas, pero la citamos aquí porque algunas de sus ideas nos parecen completamente válidas para el asunto que nos ocupa, y las tendremos en cuenta más adelante.
31 Para la etimología del término ‘transducción’, así como para sus diversos significados y el rastreo de
sustantivos de significados afines en la historia de la poética occidental, véase Maestro 1994: 67-71.
32 Con todo, la formulación inicial de este concepto se remonta a un trabajo anterior de 1986: «... literary
communication has been presented as the production and transmission of a ‘message’ (literary text) from the authorial to the receiving subject; […]. Literary texts constantly “transcend” the boundary of isolated speech events and enter into complex chains of transmission. […] For literary texts, however, continual
Una condición previa para la transducción es la división de la cadena de transmisión de los textos escritos en dos partes, una correspondiente al emisor del mensaje y otra al receptor. Este «circuito dividido» de la comunicación literaria da lugar a un ilimitado distanciamiento temporal (histórico) y espacial o cultural. «En consecuencia, el procesamiento de los textos literarios es mucho más que un “desciframiento” pasivo; es una relaboración activa de un “mensaje” sobre el que su fuente ha perdido el control» (Doležel 1990: 230-31). La transducción se inicia, pues, cuando un receptor articula el resultado de su procesamiento en un nuevo texto. De todo lo cual se derivan dos aspectos fundamentales: 1) la vitalidad de la obra literaria, que no debe ser pensada como un monumento monolítico, sino como un objeto semiótico fértil; y 2) la idea de que es posible estudiar esa vitalidad, ese dinamismo de la obra (Doležel 1990: 231).
Así, para Doležel la teoría de la transducción es la culminación de la semiótica de la comunicación literaria (1990: 235). Esta abarca fenómenos distintos que, grosso modo, divide en 1) metatextos, «textos no literarios acerca de textos literarios» (la poética, la crítica literaria, la historia literaria, la formación literaria, etc.), y 2) lo que denomina, de modo general, «adaptación literaria», «aquellos modos de procesamiento activo en los que un texto literario se transforma en otro texto literario» (la cita, la alusión, la reescritura de géneros, la traducción, etc.). En tanto que para el teórico checo es la adaptación «el principal portador de la tradición literaria y un catalizador de la evolución literaria», la intertextualidad entre textos literarios deviene igualmente, a nuestro modo de ver, una de las claves fundamentales de la trasmisión de textos en el sistema literario33. Es por este camino que la intertextualidad se relaciona así mismo con el asunto del canon o los cánones literarios, tema complejo sobre el que conviene hacer unas puntualizaciones preliminares. En primer lugar que, como sostuvo inicialmente Alastair Fowler (1979: 95-100) y han constatado otros estudios después, más que de un canon,
transmission is a necessary condition of their preservation: literary text exist as aesthetic objects only as long as they circulate». Y, más adelante: «As there is still no general term for these processes, I propose using the term ‘literary transduction’ which seems to express the desired sense of “transmission with transformation”» (Doležel 1986: 28-29). A su vez, para el concepto de «transducción», Doležel se inspira en otros trabajos de la escuela de Praga. Especialmente, en los de Jiří Levý, Edward Mozejko y Anton Popovič.
33 Por su parte, Pozuelo Yvancos considera la transducción uno de los rasgos globales del fenómeno
comunicativo-literario de especial relevancia, junto al que incluye otros tres: la desautomatización del circuito mediante la tematización implícita de todos sus componentes, el carácter diferido de la comunicación y la fictivización ―esto es, la ficcionalidad― (1988: 79-85).
cabe hablar de los cánones, entendiendo que existe una variedad de cánones según el punto de vista adoptado y cuáles sean las fuentes de autoridad que se tengan en cuenta. Wendell V. Harris (1991: 42-45), precisando a Fowler, distingue los siguientes:
1. Un canon potencial, que comprende todo el corpus escrito y oral en su totalidad; 2. Un canon accesible: «la parte del canon potencial disponible en un momento dado»
(Harris 1991: 42);
3. Los cánones selectivos: «las listas de autores y textos —como en las antologías, programas y reseñas críticas—» (Harris 1991: 42);
4. El canon oficial, que según Fowler es el canon vigente institucionalizado mediante la educación, el patrocinio y el periodismo (1978: 97), lo entiende Harris, por tanto, como una mezcla de los cánones selectivos;
5. El canon personal: lo que cada lector ha tenido oportunidad de conocer y valorar individualmente, prefiriéndolo en mayor grado;
6. El canon crítico, constituido por «aquellas obras, o partes de obras, que son tratadas por los artículos y libros de crítica de forma reiterada» (Harris 1991: 42);
7. El canon, aplicado el término a «un corpus textual cerrado, único y dotado de autoridad, como por ejemplo la Biblia» (Harris 1991: 42);
8. El canon pedagógico: el que se enseña, ya sea en escuelas, instituto o universidades, que por lo general no solo será una parte limitada del canon oficial, sino que seguramente tampoco se corresponderá exactamente con el canon crítico;
9. Un canon diacrónico, el que, a pesar de formar en un momento u otro parte de los cánones selectivos, del crítico o del oficial, va cambiando radicalmente a lo largo del tiempo; lo que Harris distingue de
10. Un canon del día34: «una periferia que cambia rápidamente», de la que «solo una parte minúscula tendría la posibilidad de llegar a formar parte del canon diacrónico (Harris 1991: 44).
Dicho esto, los cánones que nos interesan especialmente en este trabajo son solo algunos de los anteriores. En concreto, el personal (o los personales, pues se puede hablar de más de uno) de Sergio Pitol, y el modo en que este se relaciona con otros cánones selectivos, críticos y oficiales de su tiempo y contexto cultural.
34 «Canon del día» es la solución que da la traductora, Ariadna Esteve Miranda, al sintagma inglés nonce
canon, que, según entendemos, calca el de nonce word (‘palabra inventada para un propósito u ocasión
Recobremos ahora el hilo de nuestra argumentación, ¿cómo se enlaza la cuestión del canon con la intertextualidad y la teoría de la transducción literaria de Doležel? En términos generales, porque como ha explicado Harris: «cualesquiera que sean las funciones que rigen las selecciones, es importante reconocer que, aunque por definición un canon se compone de textos, en realidad se construye a partir de cómo se leen los
textos, no de los textos en sí mismos» (1991: 56; énfasis nuestro). De este modo, podría
decirse que cada vez que se produzca una relación de intertextualidad entre un texto de Pitol y otro, ya sea a través de la metatextualidad (la relación crítica) o la adaptación literaria (los otros cuatro tipos de Genette) se origina un proceso de transducción, de lectura personal de un texto (recodificación y transformación del sentido), que puede ponerse en relación directa con la defensa, el desprecio, el respeto o el apego que el autor demuestra por un canon concreto, así como con la constitución del suyo personal.
Desde luego que en la conformación del canon —ya sea el personal u otros— entran en juego muchos otros factores aparte de la intertextualidad y el proceso de la transducción literaria, como han puesto de manifiesto las denominadas teorías sistémicas (Pozuelo 2000: cap. 4)35. En el segundo capítulo apuntamos a otros de los factores que intervienen en la construcción del canon personal de Pitol y los cánones selectivos que le rodean, pero adelantamos ya que no nos ocupamos de la cuestión tan ampliamente como podría y debería hacerse en otro momento. Con todo, consideramos que es importante tener en cuenta esta función de la intertextualidad en relación con la obra de Pitol, un escritor que, como se verá, traspasa fronteras en los sentidos más diversos del término — nacionales, lingüísticas, canónicas y de género literario— y que lo hace fundamentalmente, en el campo de la escritura, a través de la intertextualidad36.
35 Escribe Pozuelo: «Steven Tötïsy (1992) agrupó bajo el marbete de «teorías sistémicas» diferentes
corrientes que, sin contacto entre ellas, han desarrollado el concepto de sistema literario, entre las que incluyó la Semiótica de la Cultura de I. Lotman, la sociología de la literatura de P. Bordieu y Jacques Dubois con sus conceptos restrictivos de “champ littéraire” e “institution littéraire”, la Teoría Empírica de la Literatura de S. J. Schmidt y la Teoría de los Polisistemas que encabeza en el ámbito israelí Even-Zohar» (2000: 77).
36 Como veremos en el siguiente capítulo otra de las formas fundamentales en que Pitol actúa en el sistema
literario, es la de «agente literario», esto es: como editor, director de colecciones o colaborador de revistas, traductor o consejero editorial, etc.
1.4. RUPTURA DE LAS FRONTERAS DEL CUENTO TRADICIONAL: LA