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EVALUATION EVERY THIRD YEAR

9.2.3.1 Steps to Preparing A Sign Inventory

9.2.3.1.2 Customized Software

Esta es una parte de la carrera 23 la que se ha llamado la carrera principal de la urbanización. La foto ha sido tomada desde el parque que esta al costado de ésta. Se puede ver los negocios informales y algunos locales comerciales que llenan el sector de la presencia de muchos habitantes. Ésta parte de la urbanización es muy transitada.

Por lo tanto las diferencias de percepción en las zonas verdes y calles en estos sectores B, C y E se asocian al ambiente alegre, de jóvenes con sus vestimentas típicas que se reúnen en los parques, a los ruidos de los automóviles y motos que pasan a velocidad dejando atrás el estruendo de su motor, a las galladas de las barras de colegios que consiguen enfrentarse a otros chicos como si tratasen de dejar a prueba que su colegio es el mejor.

En estos sectores donde se dan actividades que se consideran “anómalas”, las percepciones se tornan contradictorias y a veces conflictivas, llegándose a la práctica a considerarlos como inseguros referido a que es ahí donde se desarrollan aspectos de la sociedad como el consumo de drogas, es el espacio para juventudes al margen de lo social, etc. Sin embargo, se le suele apreciar un ambiente de seguridad especialmente durante el día, haciendo énfasis en unos sectores más que en otros. Pero esta capacidad de los espacios verdes de ser un espacio de encuentrolúdico, pero también sin dejar afuera el carácter del ocio, de

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contemplación lenta de la vida y recreación para la familia y los niños depende además, de los barrios que les rodean, y de los intereses y las necesidades de estos “otros” usuarios. De manera que, también los parques son el reflejo de las realidades sociales que hablan sobre las personas aledañas a la urbanización y de sus niveles de vida más populosos. Teniéndose entonces espacios que permiten hasta el solo tránsito de un punto a otro, a algunas manifestaciones deportivas, la contemplación lenta de la vida, el descanso, hasta el consumo de alcohol, la reunión de galladas, etc. En este fragmento del diario de campo, se refleja esa realidad:

El reloj marca… las tres de la tarde, el día viernes. Ha sido un día soleado como la mayoría de los de esta ciudad, pero llegados esta hora el sol parece que se ha cansado y decidiera ocultarse. Todavía se puede sentir ese ambiente solitario que acompaña casi siempre las mañanas y tardes entre semana de la urbanización, solo unos carros transitan la que parece ser la calle principal, es la carrera 23, aunque es un sitio muy comercial pues hay panaderías, restaurantes – asaderos, tiendas, minimercados, peluquerías, salas de internet, en los andenes ventas de minuteros que también se ayudan con lo que venden de cigarrillos, dulces, etc., hay también ferreterías, taller de motos, locales de ropa y zapatos, éstos aún permanecen sin mucha actividad, otorgando al pasar del tiempo la responsabilidad de la llegada de los compradores o usuarios de sus negocios. En los parquecitos hay no más de tres familias, unas que llegan y otras que deciden retirarse pasado el término de 45 minutos o una hora. De un momento a otro, el sol se asoma de nuevo y una mamá que hace unos 20 minutos aproximadamente, ha estado en el parque observa sentada a su hijo montar en los deslizaderos desde la sombra que ofrece una palmera aún muy pequeña. En el parque del frente hay una pareja que sentados observan a dos niños que juegan en los jueguitos que tienen puentes y deslizaderos unidos, estos chicos parecen divertirse. La parada del alimentador de color verde del sistema de transporte del M.I.O. es objeto de mi observación pues éstos pasan a menudo por la calle. Mientras esperan la llegada de este bus las personas se sitúan en la acera, un chico espera sentado en el quiosquito del parque. Luego de haber hecho la parada el alimentador, observo un hombre que llega en bicicleta y toma asiento, hay otra persona que no he mencionado y lleva más de dos horas sentado, lee un rato para y mira a su alrededor, después de unos segundos vuelve a lo que creo está leyendo. Transcurrido un tiempo sin novedad, hace presencia una pareja que lleva en compañía a una pequeña niña. Estas personas hablan debajo de la sombra de un árbol también pequeño mientras la niña parece esperar a que el encuentro entre su madre y el personaje de por fin su término. Después de un tiempo no muy largo la pareja se despide de un beso y toman cada uno por su lado. Todo continúa con una ligereza calma que produce sueño, es como si todos se hubieran puesto de acuerdo a permanecer en ese estado. Pero, como si fuera una especie de represa que se rompe ahondando el cauce, sin imprevisto se interrumpe

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la monotonía que había permanecido e irrumpe en la calle un flujo vehicular que choca con el silencio y logra imponer el sonido de las bocinas, el cruce de carros y algunas ruidosas motocicletas…

En lo concerniente a las percepciones de los habitantes sobre los espacios verdes de la urbanización en general, frente a la pregunta ¿con que imagen o palabra identifica el aspecto físico de los parques del sector B, C, D y E? es importante señalar que el 33,7 % de los encuestados demuestra una tendencia a señalar el mal estado o deterioro de los parques frente a un 21,2 % que señala que éstos son bonitos y están en buen estado. Pero también existe la percepción de un 11,2 % que considera que algunos parques están deteriorados pero no todos. Esto es frecuente al menos en los que considera que los juegos destinados a los niños han sido dañados por los mayorcitos que se suben en los asientos y en los juegos y algunas veces por los adultos que se montan en los columpios. Desde luego, vemos como unos de los más afectados por el deterioro de los juegos son los parques que se encuentran en los costados de la carrera 23. En éstos como lo enseña la foto 11 los deslizaderos están con agujeros, no hay columpios y solo se encuentra los marcos de madera en que se colgaban, los asientos que, aunque su base de apoyo es de hierro contiene partes de madera que están desgastadas por la acción de la intemperie.

Referido a estas circunstancias, para ilustrar hubo una situación que se presentó en uno de estos parques de la carrera 23 un jueves en horas de la tarde a eso de la 5 p.m.:

Muy a menudo a esas horas hay niños que van acompañados de sus padres para entretenerse en los parques, sin embargo esto no es la regularidad y es frecuente ver algunos parques solitarios o con la presencia de niños ya entre los 10 y 13 años que en este caso hicieron un uso no destinado de la canastilla de basura del parquecito. El motivo, se puede decir que se podría tratar de lo inconveniente del parque en demostrar un espacio adecuado para la recreación de niños de su edad, pero también a lo que a su diseño se refiere o al uso destinado de algunos elementos, la no percepción por parte de estos niños de la necesidad de una canastilla de basura. Así, en busca de condiciones adecuadas para su recreación, después de haber jugado un poco al balón (pues no se podría hablar de fútbol

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porque el tamaño del parque y en su diseño no hay canchas para jugar este deporte), y en medio de una especie de afán por encontrar solución a su búsqueda de recreación, como si se tratara de un rito de descontrol entre gritos, saltos y aplausos, un chico prende fuego a la canasta, seguido otro niño asintiendo positivamente la acción consigue aumentar el calor del fuego arrojándole unas palmas secas que se encontraban en el lugar. El imprevisto llegó a interrumpir los ritmos de las personas que se encontraban cerca, obligándolos a dejar un momento de lado sus ocupaciones y poner la mirada a lo que acontecía. Mientras el fuego se apoderaba del espectáculo, algunos vecinos miraban con crítica fuerte condenando el evento, aunque no se disponían a ponerle fin. Sin embargo, después de unos minutos una menor que observaba decidió apagar el fuego con un poco de agua que traía de su vivienda.