2.3. Explanatory Model
2.3.5. Customized Theoretical Framework
Al comienzo del ensayo titulado Elementos de lo interhumano, Buber se refiere a los conceptos de “lo social” y de “lo interhumano”. Estos conceptos permiten delimitar dos esferas distintas dentro del universo del hombre, a saber, la intersubjetiva y la comunitaria o social. Pero Buber advierte que existe cierta tendencia a atribuir a la esfera social todo lo que sucede entre seres humanos, pasando por alto así la esfera de lo intersubjetivo. Esto implica que de la consideración de lo meramente individual se pasa a la consideración de “lo social”, como si no existiese nada intermedio. El propósito de Buber en este ensayo es mostrar que la categoría de “lo interhumano” es esencial para comprender tanto lo individual como lo social.
Los fenómenos sociales, en consecuencia, dependen de lo que se establece en la esfera intersubjetiva. Sin embargo, la esfera social representa un “nuevo horizonte” para el hombre, en el que lo interhumano se abre a una existencia diferente y más abarcadora, a saber, la “existencia grupal”:
“Podemos hablar de fenómenos sociales dondequiera que el existir uno junto al otro propio de una pluralidad de seres humanos, su vinculación recíproca, tiene como consecuencia ciertas experiencias y reacciones comunes. Dicha vinculación, sin embargo, significa tan sólo que todas las existencias individuales están comprendidas en una existencia grupal y rodeadas por ella, y no implica que entre uno y otro dentro del grupo haya relación personal alguna.”107
A partir de este texto ya se puede vislumbrar que la polaridad “individuo- sociedad” es falsa, o al menos reduccionista: entre ambos extremos median los grupos sociales. La “existencia grupal” a la que se refiere el texto implica justamente que las
107
relaciones sociales constituyen para el hombre un nuevo horizonte en su universo. Este nuevo horizonte significa que “todas las existencias individuales están delimitadas por una existencia de grupo y están contenidas en ella”108, y a partir de esta coexistencia grupal surgen y se desarrollaran experiencias comunes entre sus miembros. Dichas experiencias comunes pueden llevar a algunos de sus miembros a alcanzar el nivel de la relación personal y recíproca, pero la esencia de los fenómenos sociales no depende de esto. Se trata de una suerte de “disposición” a la relación personal, más que de una efectiva vinculación de ese tipo entre todos los participantes de un grupo. Si así fuera, la distinción entre lo interhumano y lo social carecería de sentido: pertenecer a un grupo social implicaría de por sí establecer relaciones personales con cada uno de sus miembros:
“Y claro que también se dan una y otra vez, sobre todo en la vida de los grupos pequeños, contactos que a menudo estimulan el surgimiento de relaciones individuales, y no pocas veces, en cambio, lo entorpecen. Pero en ningún caso la sola pertenencia a un grupo involucra una relación esencial entre un miembro y otro.”109
Si bien los fenómenos sociales no dependen de que se establezca una vinculación efectiva entre sus miembros, sino tan sólo de que esa vinculación exista de modo “potencial”, como consecuencia de ciertas experiencias comunes, hay que decir también que la única forma de que la esfera social alcance su desarrollo pleno es a partir de la actualización de esas vinculaciones potenciales. Si esto no ocurre, se pierde el elemento personal en las relaciones sociales, y la existencia grupal se vuelve meramente instrumental. Cuando desaparece el elemento personal –o interhumano– dentro de la esfera social, entonces sólo queda espacio para lo colectivo:
“En general hay que decir que los líderes de grupos, ante todo en los últimos tiempos de la historia humana, han tendido más a reprimir el elemento personal en las relaciones, favoreciendo el elemento puramente colectivo. Cuando éste domina
108
Dujovne, L., op. cit., p. 36.
109
total o preponderantemente, el ser humano se siente transportado por la colectividad, que lo exime de la soledad, de la angustia, del extravío, y es en esa función, esencial para el ser humano moderno, que lo interhumano, la vida entre una persona y otra, parece retroceder ante lo colectivo. El estar uno con otro, de índole colectiva, se cuida de tener a raya la tendencia a estar uno hacia el otro, de índole personal.”110
El colectivismo, entonces, es la primera concepción falaz sobre la esfera social. Esta tendencia busca separar al hombre de su contexto existencial verdadero, que no es sino la esfera de lo interhumano. Al reprimir la índole personal de esta esfera, en la que prima el “estar uno hacia el otro”, salta a la vista, magnificada, la polaridad “individuo- sociedad”. La angustia existencial que produce esta situación parece encontrar remedio únicamente en la “masa”, en el elemento puramente colectivo, donde prima el “estar uno con otro”. Pero, como hemos visto, el hombre sólo alcanza su realización a partir del encuentro y la confirmación que le brindan los demás. Por eso es que en la esfera social el hombre debe acceder a un nuevo horizonte existencial, que se encuentra más allá de lo meramente individual, pero a la vez más acá de lo puramente colectivo: la existencia grupal.