• No results found

The Dark Side of Customer Participation: Reducing Negative Consequences of

Es sabido que en el ámbito deportivo, el jugador, el corredor de automóviles, el ciclista etc. que luego se transforma en Director Técnico, pretende hacer jugar a su equipo como él lo hacia.

Los periodistas deportivos suelen decir “Dirige como jugaba” o “dirige como corría” o “arma sus equipos mirando desde el puesto que jugaba” ocurre que en el hombre se desarrolló una actitud que persiste a través del tiempo.

El psicólogo del deporte se debe constituir en un buen observador de elementos importantes para la práctica deportiva; uno de ellos es lo que voy a llamar “ACTITUD DEPORTIVA”.

Esta actitud es la disposición de animo manifestada en el deporte, a través de los hechos. Disposición esta, mental y nerviosa que actúa en forma determinante sobre el gesto deportivo, y con una particular importancia e influencia en las acciones del deportista ante todos los objetos y situaciones generales y persistentes del sujeto respecto al deporte que practica.

tal o cual deportista, que persiste a través del tiempo, y en todo lugar donde el sujeto actúa en relación al deporte.

Es una forma de ser siendo, en el deporte; que tiene que ver con la integración de valores axiológicos, biológicos y psicológicos del individuo en el momento de la práctica deportiva, y que desde luego es parte de la personalidad. Se da siempre que desarrolla su actividad deportiva, y muchas veces es totalmente distinta de su actitud fuera del deporte, esta diferencia es precisamente lo que debe llamarnos la atención.

Digo que es parte de la personalidad, y me parece oportuno entonces referenciar lo que es personalidad, lo que es el carácter, y lo que sostengo significa actitud deportiva como perteneciente a un núcleo mas profundo de la personalidad, y que tiene la posibilidad de ponerse en evidencia, de encontrar el cauce adecuado a través de esta actividad social tan importante, como es el deporte.

El carácter es el escenario donde se patentiza la personalidad, es su cara visible. Viene de “charássein” que significa grabar, acuñar. La personalidad tiene un núcleo profundo en lo genético, en lo hereditario, pero la influencia de las circunstancias, del factor situacional, va produciendo modificaciones en lo que originalmente es genético, para naturalmente producir adaptación al medio. Viene de “persoms” que era la mascara que se ponían los actores clásicos para su actuación en el teatro.

Es cierto que lo genético, y lo hormonal aporta en la conformación de la personalidad, pero no deja de ser cierto que los seres humanos, nos vamos construyendo día a día.

Y esta construcción se hace también basada en experiencias, en fracasos, decisiones (acertadas o no) que hay que tomar, en sufrimientos, en alegrías y también desde luego en lo que recibimos de otros espacios socioculturales.

Es relativamente estable, pero habrá que tener en cuenta, que las circunstancias que hacen al desarrollo y el crecimiento pueden

producir modificaciones, aunque estas suelen ocurrir en función de un tiempo prolongado.

Por lo tanto puedo decir que, el concepto de personalidad no es un concepto estático, inmóvil sino que puede sufrir transformaciones en función por ejemplo del tiempo y de las circunstancias; las que van modificando la personalidad.

La necesidad del juego por parte del niño esta dada, entre otras cosas, porque es la forma en que va conformando su personalidad.

La psicología, históricamente, registra distintos aportes teóricos sobre ella. De manera que considero conveniente mencionar en forma muy somera, importantes teorías de la personalidad, sin perder de vista que una teoría es un conjunto ordenado de leyes, de enunciados, de reglas que pretende dar cuenta de un fenómeno, y que consecuentemente, al ser solo eso, por importante que sea, puede ser discutida, aceptada total o parcialmente, desechada, mejorada etc.

Existen autores que se apoyan en la herencia, en lo genético; otros en la importancia de las relaciones tempranas; otros en lo biológico constitucional etc.

KRETSCHMER. Es quien realiza uno de los primeros intentos de ordenar aspectos de la personalidad. Refiriéndose a las distintas personalidades las clasificó en tres tipos en los que se basa su teoría: 1) El tipo leptosomico. De físico delgado elevada estatura, al que atribuye un temperamento esquizotimico, introvertido, tímido,

y hombros bien marcados. A este individuo, Kretschmer lo cataloga como de temperamento enérgico; que hablan y piensan pausadamente, que son temáticos y repetitivos en su conversación. Otras características que presentan son: la fidelidad, la constancia, su gran capacidad laboral y su tenacidad. Pero también mostrando como aspecto negativo de su personalidad que son fácilmente irritables y en ocasiones violentos.

SHELDON. También se refiere a la personalidad clasificándola en tres tipos:

1) El tipo mesomorfo. De temperamento somatotónico, físicamente bien provisto de huesos y músculos, lo que le permite ser resistente, enérgico, activo y ambicioso. Muestra un carácter agresivo y brusco. 2) El tipo endomorfo. De temperamento viscerotonico, de formas físicas redondeadas y suaves. Que hace un culto del buen comer, las comodidades, y se muestra sociable ante la gente..

3) El tipo ectomorfo. De temperamento cerebrotonico; tiene una esbelta figura. Presenta dificultad para relacionarse socialmente. Apegado a la soledad. Es sensible y preocupado.

JUNG. Traza dos polaridades de la personalidad: extrovertidos e introvertidos.

1) El extrovertido: se caracteriza por mostrar su interés y su atención hacia la inmediatez; presenta dificultades para amoldarse hacia lo lejano. Es objetivo, sus acciones y decisiones las orienta hacia la realidad.

2) El introvertido: se rige por valores subjetivos, ideas y valores internos propios. Es absolutista y poco flexible.

FREUD. Basó su teoría del desarrollo de la personalidad, en lo que llamó el aparato psíquico, compuesto por tres niveles: el consciente; el preconsciente y el inconsciente.

El consciente. Sistema en que el individuo puede conocer lo que sucede a su alrededor, percepciones provenientes del mundo exterior de su cuerpo y su mente.

El preconsciente o subconsciente. Los recuerdos pueden llevar a nivel consciente al sujeto si concentra su atención en comprender sobre actividades que requieren de un esfuerzo nemico. Siendo otra de sus funciones formar una barrera represiva, como censura, retrasando la descarga instintiva y la aparición de anhelos y deseos.

El inconsciente. En este nivel, el contenido mental del sujeto es inaceptable o amenazador y se reprime totalmente desde el punto de vista ético o intelectual.

Freud ampliaría luego este modelo del aparato psíquico, con el que llamaría estructural, formado también por tres provincias distintas: ello, yo y super yo.

El ello. Es el reservorio de nuestros deseos más profundos. Lo motiva aquello que produce el agrado o el placer. Es la parte más irracional del ser humano es decir son procesos psicológicos primarios que tienen que ver con lo instintivo, innato e inconsciente.

El yo. Es el que media con la realidad. Ejerce la función de mediar entre el ello y el super yo marcando la resolución de los conflictos en la adaptación al ambiente.

El super yo. Es la instancia que procura imponer los principios éticos; la que impone la regla exteriorizándose a través de la presencia de los padres, maestros y superiores, durante la infancia. Posteriormente en

emociones, etc. Que hacen referencia parcial al ser humano como totalidad.

La personalidad es una entidad, configuración u organización que va más allá de la suma de las partes, y una de esas partes, puede ser considerada también la actitud deportiva.

La forma o modo de reaccionar emocionalmente de un individuo es su temperamento; que depende de su constitución afectiva original. Mientras que el carácter incluye la constitución y el temperamento pero modificados por el aprendizaje y la experiencia.

El concepto de actitud deportiva que estoy desarrollando, es una característica distintiva psicológica propia del sujeto que lo hace particular en su forma de relacionarse con el deporte.

Hay individuos, cuya personalidad podría ubicarse en tímidos e introvertidos, pero que en el deporte “se transforman” en todo lo contrario.

La actitud deportiva, no es una respuesta a circunstancias especiales, sino que es persistente en el tiempo. Tiene un componente innato, pero también adquirido, y que por esto ultimo, conse- cuentemente puede ser trabajado por el psicólogo del deporte dentro de una estrategia de intervención prolongada en el mesoplan.

En un trabajo de investigación exploratorio que llevé a cabo en el ámbito deportivo y que me insumiera poco más de dos años pude obtener datos de la realidad deportiva que corroboran lo que expresé más arriba. Paso a relatar una parte de ese trabajo de investigación: ALCANCE DE LA MUESTRA: Directores técnicos y entrenadores deportivos, residentes en la provincia de Córdoba.

TAMAÑO DE LA MUESTRA: 198 casos, sobre datos estudiados en la Confederación de Deportes de la Provincia de Córdoba, Asociación Cordobesa de Fútbol, y la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino filial Córdoba.

preguntas cerradas, semicerradas y abiertas. FECHA DE CAPTACION: Años 1998 y 1999.

LOS RESULTADOS que obtuve son los que detallo parcialmente: Un 81 % señalaron que notaron grandes diferencias en la forma de ser de los deportistas, cuando realizaban la actividad deportiva de cuando realizaban otra actividad social.

Un 8 % dijo que no conocían al deportista en su conducta extradeportiva.

Un 11 % no sabe, no contesta. (Ver infografico Nº 5)

Un 89 % de los que señalaron la existencia de diferencias (recordemos el 81 % de la muestra total) dijeron que manifestaban esas diferencias tanto en los entrenamientos como en la competencia.

Un 5 % dijeron que lo notaron solo en la competencia. Un 6 % no registró.

A los que contestaron que notaban diferencias les requerí más precisiones dejando abiertas las respuestas; siendo algunas de las contestaciones las que textualmente paso a relatar:

“En mi plantel tengo jugadores que no hablan, les tengo que estar sacando las palabras con tirabuzón, son tímidos e irresolutos; pero cuando entran a la cancha son unos leones, ponen lo que hay que poner... ellos solos se llevan el equipo rival por delante”.

Otro:

“Mirá... ese jugador (aclaro deporte básquet) es totalmente jocoso y despierto en lo social, donde está el siempre hay despelote,

2) Que existe una forma particular de relacionarse con el deporte, que ésta puede coincidir o no, con el comportamiento social, y que es una parte constitutiva de la personalidad total, a esa parte la llamo “Actitud deportiva”.

3) Que esta actitud deportiva amerita un estudio profundo de la personalidad del deportista pero teniendo en cuenta esa particular relación.

4) Que lo que denomino como actitud deportiva difiere

sustancialmente con lo que otros autores denominan activación deportiva o arousal.

5) Que es necesario instrumentar elementos que nos permitan ponderar esta actitud deportiva o establecer medidas comparativas.

6) Que mediante una estrategia de intervención prolongada en el tiempo por parte del psicólogo, se puede tratar.

Al principio de este libro, en su Capitulo 1, planteaba una hipótesis imaginaria respecto a dos deportistas que hubiesen logrado igualdad técnica y física, señalando que lo que finalmente establecería la diferencia, sería el factor psicológico; pues bien, parte importante constitutiva, de ese factor será sin lugar a dudas, la actitud deportiva. Cosa que no es de menor cuantía en el ámbito del deporte, porque puede marcar la diferencia entre ser titular o suplente, ser integrante de un equipo o ser su capitán, ser seleccionado para representar al país o no etc... etc.

Consecuentemente con ello, y en consonancia con el punto 5) sería conveniente establecer una medida referencial que nos permita la comparación, y también el trabajo psicológico derivado tendiente a la modificación actitudinal en la medida de las posibilidades del deportista.

Por todo lo dicho, voy a ensayar un esbozo de procedimiento que se me ocurre puede contribuir a la labor del psicólogo.

INFOGRAFICO Nº 5

!!"

#!"

Llamaré “Parámetro de actitud” a dicha medida, estableciendo como valor mínimo, el que se necesitaría para el juego puramente lúdico (ver infografico Nº 6) pasando a denominarlo “Parámetro de actitud básico” (P. A. B.).

Para realizar una actividad deportiva en forma recreativa es suficiente con un parámetro de actitud elemental que se encuentre ubicado en el infografico, por debajo del P.A. B..

Para una actividad deportiva, en donde ya existan algunas reglas deportivas mínimas, el sector referencial será el comprendido entre el parámetro de actitud básico P.A.B. Y el parámetro de actitud medio (P. A. Md.)

A partir de lo anterior en un estado de participación más intenso y comprometido de la práctica deportiva ya entramos en un terreno en donde empieza a aparecer el principio de realidad aun persistiendo el principio del placer. Estoy hablando de la competencia, propiamente dicha, donde el nivel de exigencia, lógicamente es mayor, el parámetro de actitud es el que se ubica, en el infografico Nº6, entre el P.A. Md. Y el parámetro de actitud máximo P. A. M. Este es el sector al que podemos denominar como “Zona Objetivo o Zona Competitiva” Todo lo que supere el P. A.M. merecerá atención clínica.

Aquí podemos realizar la siguiente disquisición:

a) Un sector dentro de la zona competitiva que es próximo al parámetro de actitud media.

b) Un sector que partiendo desde el medio de la zona competitiva se aproxima más al parámetro de actitud máximo.

Como decía anteriormente, el psicólogo del deporte debe advertir que más allá de lo que llamo el parámetro de actitud máximo P. A. M., en conjunción con la competición a ultranza; por la necesidad de conseguir el éxito, por la incertidumbre del resultado, por la amenaza del fracaso aparecerá una representación perjudicial y que podría señalar como propicia o que predispone al estrés deportivo.

INFOGRAFICO Nº 5 (BIS)

#$"

%" &"

Contando con este constructo, el psicólogo puede diseñar el perfil ideal o buscado del deportista. La diferencia entre el parámetro de actitud requerido para el desempeño que más se aproxima a lo esperado, y el parámetro de actitud del deportista, estará acotando un territorio fértil, para trazar la estrategia de la intervención psicológica. Como comprenderá el lector, existen gran cantidad de deportes cuyas características son distintas, y consecuentemente los parámetros de actitud requeridos, también lo serán.

Por otra parte, en los deportes de conjunto donde se integran equipos, según sea el puesto que ocupa el deportista en el campo, se pretenderá un parámetro de actitud, que puede eventualmente ser distinto.

Esta es una intervención del psicólogo que debe realizar en el mesoplan, como mínimo, y que implica un seguimiento analítico y descriptivo importante.

Lo que estoy señalando como actitud deportiva, en orden a la individualidad; en un ejercicio imaginario podría aplicarse al conjunto, siempre y cuando haya una ponderación importante de lo que pasa en el grupo como termino medio. Hay equipos que se caracterizan por una determinada actitud deportiva, aparte de los técnicos, los periodistas especializados en deportes suelen dar cuenta de esto.

Por supuesto que también ocurre la “activación” en lo individual y en el grupo, siendo en algunos casos confundida con lo que llamo “Actitud Deportiva”. Es por eso que, en un capitulo de este libro abordo el tema de la activación.

Entonces si bien es cierto que podría no existir una gran diferenciación en el plano psicodinámico de la personalidad del ser humano que no practica deportes, con la del deportista, también es cierto que éste presentifica cierta acentuación de algunos rasgos relacionados con otros factores determinantes en el deporte que practica. Estos factores a considerar podrían ser por ejemplo, la influencia de las vivencias del juego, las características particulares

INFOGRAFICO Nº 6 JUEGO JUEGO CON REGLA LUDICA DEPORTE EXIGENCIA DEPORTIVA (a) (b) ZONA ELEMENTAL LUDICA ZONA COMPETITIVA P. A. B. P. A. Md. P. A. M.

del ambiente deportivo, las vivencias competitivas, los factores de motivación etc. etc.

Teniendo en cuenta, claro está, que no podemos olvidar el marco de pertenencia y el marco de referencia dado por las ofertas deportivas de un contexto sociocultural que objetivamente posibilitan el desarrollo de determinadas actitudes deportivas que son parte de la personalidad total.

Lo que estoy diciendo es que existe cierta correlación y coincidencia estadística entre la practica de determinados deportes y algunos rasgos de personalidad que podrían deberse a coincidencia de motivaciones psicológicas que guían la elección y también a lo que se imprimiría en el individuo por la influencia de la práctica constante de una actividad deportiva lo que produce una interiorización de modelos de comportamiento.

Para explicarme mejor voy a dar una breve síntesis de la personalidad característica de algunos deportistas, considerados los deportes que practican.

CARACTERISTICAS GENERALES DEL CICLISTA

Es un deporte que requiere mucho sacrificio por lo tanto la capacidad de sufrimiento se torna como un requisito imprescindible de su personalidad. La resistencia a la frustración es el rasgo más significativo de la personalidad del ciclista. Esto es entendible porque las exigencias psicológicas para la práctica del ciclismo se nutren de la tenacidad y una ponderación permanente de las posibilidades propias, relegando a un plano menos importante la competencia.

El ciclista responde a un paradigma, al igual que algunos otros deportes, en donde el deportista es motivado por la plus marca introduciéndolo en una mirada prospectiva que le permite vislumbrar su ascensión social.

Trata siempre de superar las circunstancias que le resultan adversas, llegando incluso a no desmoralizarse por su derrota y por el contrario la toma como punto disposicional para recomponer su amor propio.

El ciclismo es un deporte especial donde quienes participan grupalmente en la competición, aceptan con mejor grado de conformidad, lo que tácticamente permitirá el triunfo de un miembro del grupo bajo determinadas circunstancias, sin que pesen demasiado las postergaciones de las expectativas propias.

Este deportista se caracteriza también por la ansiedad extrema que lo pone frente a la creencia de no estar nunca suficien- temente entrenado para responder a las expectativas que los otros pusieron en él.

CARACTERISTICAS GENERALES DEL FUTBOLISTA

Este deporte convoca multitudes, es en cierta medida, complicado porque le pedimos al futbolista que con un vendaje, algodón, dos pares de medias, canillera y botines con tapones, trate a la pelota con el pié como lo hace el basquetbolista con la mano.

El fútbol se nutre de lo imprevisto, suelen decir los periodistas deportivos especializados, también dicen que ya no existe más el fútbol de posiciones sino el de funciones. Y en rigor de verdad están diciendo

derrotas con un gran sentimiento de frustración porque la sensación de responsabilidad es mayor que el resto de los jugadores de su equipo y las circunstancias propias de la función no le permiten tener las mismas sensaciones cuando el resultado es un triunfo.

Los defensores tienen un firme sentido de la responsabilidad y en cuanto a las emociones parece ser que las controlan mejor.

Los mediocampistas suelen ser más líricos en su desempeño, se sienten más libres, si son de creación. Si son de marca tienen una predisposicion al sacrificio pero juegan con la seguridad que atrás suyo siempre habrá un defensor.

Por último, los delanteros se caracterizan por un sentido protagónico que a veces es hasta exagerado. Se presentan como más sensibles emocionalmente, y con una mayor captación de lo escénico, son más exuberantes e individualistas.

En cuanto a la personalidad de los más jóvenes que practican este deporte he detectado como beneficios psicológicos emergentes, lo siguiente:

Mejor desempeño en la adquisición de roles.

Related documents