Experimental study to elucidate the effects of temperature and salinity on
5.3.4 Data analyses
El camino recorrido hasta el momento permite reconocer ciertos elementos constantes y sobresalientes respecto al problema interpretativo de estos dos pasajes que se podrían articular a partir de tres puntos de referencia: el textual (redaccional), el intertextual (intertestamentario) y el del paralelo textual (sinóptico).
El primer punto de referencia, que en parte se planteó en la introducción y se desarrolla en los capítulos siguientes, tiene que ver con las posibilidades de la el «estudio crítico de la redacción» para una lectura textual. Esto, por supuesto, se plantea con respecto a un texto tan singular como el EvMc que no puede ser analizado, como los otros dos sinópticos, desde una comparación de las tradiciones.
En este primer punto se detallan los avances que ha realizado el «estudio crítico de la redacción» en el EvMc. Mientras la Crítica Literaria se ha mostrado siempre escéptica frente a las posibilidades de diferenciar las fuentes y los estratos de la tradición en el texto del EvMc y se ha concentrado en los otros dos sinópticos, la Crítica de la Redacción ha logrado significativos avances, en la comprensión de este evangelio, al estudiar la técnica de composición, la estructura literaria y los motivos teológicos.
Lo mismo se podría decir respecto a la Crítica de las Formas que se concentró casi exclusivamente en segmentos muy reducidos del texto, identificables con alguno de los géneros y formas literarias que predominaron en el siglo I, e.c. En esta línea es muy revelador el trabajo de Minette de Tillesse que combina la Crítica Literaria y la Crítica de las Formas, apartándose significativamente de ciertos planteamientos de Bultmann y Dibelius. Notorio es también el planteamiento explícito de la conexión entre Mc 10,17-22 y 12,28-34, al señalar muchos puntos de contacto temático y formal, además de nuevas perspectivas de lectura intratextual aún por explorar. El «estudio crítico de la redacción», por el contrario, ha tomado el camino del estudio de los núcleos teológicos, reconociendo que en la composición algunos pasajes tienen un carácter más general y programático, mientras otros desarrollan el contenido.
En este sentido, se reconoce que todo el EvMc está atravesado, desde el comienzo hasta el final, por narraciones escenificadas en las que Jesús discute con sus adversarios o con sus discípulos la interpretación particular de alguna enseñanza respecto a algún problema legal. Casi todas estas narraciones pertenecen a lo que en la Crítica de las Formas se suele llamar «apotegma», según Bultmann o «paradigma», según Dibelius. La particularidad de esta forma literaria es la de presentar en una narración escénica, bien sea con un monólogo o un diálogo, una enseñanza de Jesús en el curso de su ministerio magisterial.
Los textos objeto de esta investigación (Mc 10,17-22; 12,28-34) hacen parte de ese conjunto de apotegmas o enseñanzas, predominantemente polémicos, en los que se plantea una cuestión legal, pero con la particularidad de que apuntan al núcleo de esos mandamientos, bien sea en la forma plural del decálogo (Mc 10,17-22) o en la forma unificada (12,28-34).
La gran apertura del método del «estudio crítico de la redacción» a los avances de la lingüística y de la ciencia literaria, característica general de los Métodos Histórico-críticos, le ha permitido, como se ha señalado en la introducción, incorporar herramientas y procedimientos procedentes de la narratología y de la retórica clásica y semítica que han sido fundamentales para la comprensión del EvMc. En particular, respecto a los indicadores pragmáticos y de composición con los que el evangelista ha organizado su relato de acuerdo a la comunidad lectora. En esta dirección es notorio el aporte de Peguero que toma como bloque de análisis una unidad mayor a la que habitualmente se considera en los otros métodos histórico-críticos que se remiten o bien a una perícopa temática, a una unidad formal (Crítica de las Formas) o bien a un núcleo teológico. Este modo de proceder ofrece notables ventajas para la comprensión de la composición, de los recursos narrativos y del efecto persuasivo, como se ha señalado en la introducción. También Peguero señala explícitamente en diversas oportunidades la evidente conexión interpretativa entre Mc 10,17-22 y 12,28-34.
El segundo punto de referencia se relaciona con la perspectiva abierta por los estudios monográficos, bien sea vinculado a una temática particular como el uso
del AT en el EvMc o bien por el análisis más específico de algunas perícopas que permiten profundizar en esta relación.
En este segundo, se relaciona la investigación pionera de A. Suhl con las investigaciones que más tarde se han desarrollado a partir de esta labor pionera. Este autor recogió el camino de investigación, fijado desde W. Wrede, en el que se combinaban los resultados parciales de la exégesis concentrada en la Crítica Textual, el análisis gramatical y la Crítica histórico-literaria, con la pregunta por la intencionalidad teológica general del autor. De igual forma, A. Suhl recogió el trabajo de W. Marxsen concentrado en los motivos teológicos del evangelio, para dirigir toda la atención a la función que cumplen las citaciones y alusiones que el EvMc hace del AT. Rompió así con una tradición que se fijaba casi exclusivamente en los esquemas mateanos, particularmente con el de la articulación «promesa-cumplimiento». Otros investigadores sobre sus huellas han estudiado el problema de la lectura mesiánica del AT en el EvMc, así como la relación con el Pentateuco o con la Ley, en particular. Sin embargo, en la mayor parte de estos trabajos no hay una preocupación por el intertexto y ni siquiera por las evidentes diferencias en la forma textual entre la tradición textual de los textos veterotestamentarios citados y la forma como aparecen en el EvMc.
En esta misma perspectiva, se vinculan los estudios monográficos sobre estas perícopas. El estudio sinóptico de estos textos ha mostrado que si bien hacen parte de la triple tradición, en cada redacción aparecen con una disposición muy singular y que reflejan un contexto social y eclesial diferente. No obstante esta diversidad, han prevalecido las lecturas eisegéticas, es decir, pretextuales en las que predominan preocupaciones del presente o de algún estilo particular de vida cristiana.
Por ejemplo, los estudios de S. Legasse y V. Fusco vinculan la perícopa del ‘hombre rico’ con la Vida Religiosa, en particular con el voto de pobreza. Sin embargo, sin restar ninguna validez a tal orientación interpretativa, es probable que una interpretación más centrada en la Redacción, es decir, en la intencionalidad teológica del autor, se acerque más a la dinámica semántica inherente al texto y a las expectativas de la comunidad lectora.
Otro tanto puede decirse de la perícopa del ‘mandamiento principal’, Mc 12,28- 34. En el estudio pionero de Bornkamm, como luego en el más reciente de Keerankeri predomina el problema de la lectura mesiánica, en clave cristológica. Sin embargo, es notoria la despreocupación por el significado de esta perícopa en el conjunto en el que está inserto, es decir, en el llamado “ministerio de Jesús en Jerusalén” y por el valor del intertexto. La perspectiva de Peguero, por el contrario, se enfoca con mucha precisión y creatividad en el significado del conjunto y logra un análisis novedoso con unos instrumentos exegéticos renovados.
De igual forma, aunque se hace alusión a la estrecha vinculación entre Mc 10,17- 22 y 12,28-34, sin embargo no se desarrolla alguna estrategia de lectura que ponga en contacto estos dos textos que pertenecen a dos secciones contiguas, pero distintas. En general, el interés por el intertexto es casi completamente ausente y la vinculación intratextual entre 10,17-22 y 12,28-34 es apenas mencionada. El tercer punto de referencia, de carácter más general, explora las posibilidades que plantea un estudio como el presente para la comprensión de la lectura cristiana del AT, o más en particular de la relación entre el Pentateuco y el Evangelio de Jesús. Se presentarán a continuación estos puntos con más detalle. En este tercer punto en una perspectiva más general, se hace una pregunta por la relación que estos textos plantean explícitamente para la comunidad lectora actual respecto al problema de la relación AT-NT, en particular la relación entre los mandamientos y el Evangelio. Este problema si bien daría para una investigación posterior, sin embargo es necesario dejarlo planteado en sus elementos básicos a partir del análisis de los textos en cuestión, ya que estos textos en particular abren la puerta al problema de la ética cristiana porque interpretan mediante relectura y actualización el significado de esas tradiciones textuales veterotestamentarias para el presente de esa comunidad cristiana a la luz de las enseñanzas de Jesús.
Si bien en la actualidad se siguen dos caminos distintos para abordar el problema de las relaciones entre el AT y el NT, en el presente trabajo se opta por un camino
que va de lo concreto del EvMc a lo general de la interpretación cristiana del AT. Si bien, el primer camino, de carácter más esquemático, insiste en la localización de ciertos modelos típicos de interpretación210; el otro camino, más particular se interesa en las perspectivas propias de cada evangelio y en una vertiente realza el problema de la lectura intertextual específicamente cristiana del AT en el EvMc211 y en otra vertiente temática enfatiza la interpretación particular de la Torah en el EvMc212.
El estudio de la lectura cristiana del AT en el NT supone, entonces, un triple ajuste de enfoque. El primer ajuste de enfoque proviene de una valoración del AT en la que ya no se le considera como una especie de trasfondo religioso y cultural, ni como algo antiguo o simplemente precedente, sino que se le considera «Escritura», tal como lo hicieron los primeros cristianos. El segundo, es un estudio de estas relaciones desde las particularidades de cada escrito neotestamentario, atendiendo en parte al tipo de referencia, ya que es diferente si el texto veterotestamentario se cita, alude o evoca; en parte al género propio ya que hay una diferencia entre la prosa discursiva de una carta o si se inserta como elemento integrado o estructurante de una narración, como de hecho ocurre en los Evangelios Sinópticos. El tercero, provendría de una percepción de la lectura diferenciada que el NT hace del AT en cuanto «Sagrada Escritura», desde un enfoque más cercano a lo que sería una lectura canónica (Childs).
El balance anterior permite vislumbrar tres cuestiones que no quedan totalmente resueltas o que reciben respuesta parcial en la investigación actual sobre estos textos. La primera, es la articulación entre estos textos y el segmento temático (bloque o secuencia narrativa) de trasfondo geográfico. Es decir, la perícopa del ‘hombre acaudalado’ (10,17-22) debe ser captada en el conjunto del camino pascual de Jesús estructurado, en torno a los tres anuncios formales de la pasión (8,27—10,52) y la del mandamiento principal (12,28-34), en el conjunto de los tres días del ministerio jerosolimitano de Jesús (8,27—10,52). La segunda, se
210 Dodd, Charles Harold.
According to the Scriptures. (Londres: J.N. & Co., 1952); Idem, The Apostolic Preaching and its Developments (Londres: Hodder & Stoughton, 1936); en una perspectiva semejante: Ídem, Gospel and Law. The Relation of Faith and Ethics in Early Christianity (Bampton Lectures in America, 3:
1950).
211 Cf. Anderson, The Old Testament in Mark’s Gospel, 280-309; Evans,
The Beginning, 83-103. 212 Banks,
refiere a la conexión intratextual entre Mc 10,17-22 y 12,28-34 que, si bien se enuncia en todos los estudios, no se desarrolla en ninguno y su importancia es fundamental para la comprensión de la interpretación de los textos legales del Pentateuco en el EvMc. La tercera, muy conectada a la anterior, es el valor de la intertextualidad para la interpretación de estas dos perícopas que se presentan como interpretaciones autorizadas de la Escrituras y suscitan, a su vez, el problema de la lectura intertestamentaria.
En el primer capítulo, el trabajo de A. Suhl sobre la función redaccional de las citaciones y alusiones al AT en el EvMc permitió comprender que el recurso a la Escritura tenía una función redaccional213. Sin embargo, como éste biblista utilizó un esquema muy ligado a la Crítica de las Formas (Leidensgeschichte, Gesprächen) se perdió la posibilidad de una auténtica comprensión de la intencionalidad de la obra. En efecto, se dejaron de lado asuntos centrales en la redacción como las articulaciones de las perícopas en el conjunto de los pasajes que le preceden y le siguen, los problemas interpretativos de los textos legales citados y las preocupaciones éticas de la orientación teológica del EvMc. Además, en esta investigación se evidenció que el tema de la lectura intertestamentaria en el EvMc sigue una orientación propia y que se diferencia claramente de estilos antitéticos (Pablo) y de modelos promesa-cumplimiento (Mateo).
Esta segunda parte, compuesta por los capítulos segundo y tercero, se emprende un análisis redaccional de Mc 10,17-22 y 12,28-34 en tres encuadres que permiten comprender la articulación de estas perícopas en el conjunto de la obra, el trabajo de interpretación de los textos veterotestamentarios allí citados y la singularidad de este evangelio frente a sus paralelos sinópticos. El primer encuadre evidencia las principales características del texto desde el punto de vista gramatical (lingüístico y textual), las variantes importantes en la transmisión del texto y la relevancia de estos datos para la comprensión de la redacción y la composición. El segundo encuadre diferencia el tipo de referencia intertextual, la procedencia de la referencia intertextual (citación, alusión, evocación) y el proceso de adecuación y tematización (tópico) con el que el intertexto es incorporado en la obra. El tercer encuadre establece, mediante un procedimiento comparativo, las particularidades del texto Marcano frente a sus paralelos sinópticos (Mateo y Lucas) en lo que se refiere a la composición, la adecuación del intertexto y las singularidades de la redacción. Al final, en cada capítulo se hace un balance del análisis y plantea algunos elementos de interpretación que se retomarán en la tercera parte del estudio.
213 Zimmermann es uno de los autores que, con más claridad considera el trabajo redaccional sobre las
referencias veterotestamentarias como uno de los indicios de selección, disposición y estructuración de los materiales que más aclaran el trabajo de redacción de cada evangelio en particular, cf. Zimmermann, Los métodos histórico-críticos, 251.