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Chapter 5 Design, implementation and result of focus groups

5.4 Data analysis

En el campo de la imaginería y escultura tuvieron desarrollo similar a la pintura y arquitectura porque el arte mestizo representa según el autor “el arte de clases dominadas, arte popular y por excelencia arte inconcluso y humanizado, en desenvolvimiento, por tanto, lleno de imperfecciones, pero también lleno de promesas” (García, 1939). El estudio histórico permite rescatar artistas olvidados entre ellos destacó el trabajo del imaginero y tallista Juan Tomás Tuyro-Tupac, entre sus principales aportes a la plástica tenemos la Virgen de la Almudena, el Pulpito de San Blas, las columnas esgrafiadas matizadas de azul, rojo, verde, amarillo y blanco.

4.5.1 Escultura

La escultura cusqueña en la época virreinal es analizada por José Uriel García mediante el parangón. Asimismo presenta dos esculturas: el Señor de los Temblores o Taitacha Temblores y el Cristo de Mollepata, ambas son expresiones que manifiestan a dos clases sociales opuestas, finalmente comparadas por el contenido artístico-religioso.

El Taitacha Temblores, se encuentra custodiada en la Catedral del Cusco, el Cristo de Mollepata, en una iglesia aldeana de Mollepata; las dos están vinculadas con la historia social y la evolución artística de arte cusqueño y peruano. Sin embargo también evoca la lucha de dos expresiones raciales que según García abarca temas más profundos tanto las dos clases de esculturas superpuestas y antagónicas “la de los conquistadores, de contenido espiritual europeo, y la de los conquistados, de emotividad autóctona, a pesar de que ambos confluyen en la misma concepción simbólica del fundador del Cristianismo” (García, 1939).

Figura 27. Retablo y escultura colonial de mediados del siglo XVII. La imagen en bulto es donación de Diego de Arias de la Cerda, director de los trabajos de la Catedral. Fuente: diario La Prensa de Buenos Aires. 7 de febrero de 1937.

El Taitacha Temblores patrón del Cusco, su llegada al Cusco fue mediante un regalo de la Corona Española, a pesar de estar considerado como el Cristo indio- mestizo o el Cristo peruano, porque representa rasgos anatómicos que le acercan más a una escultura indígena. Porque evidencia características de esa coloración cetrina o cobriza el cuerpo de la efigie, es según el autor “semejante al pigmento de la piel del indio peruano; coloración que no se debe, como se cree, sólo a la pátina del tiempo ni a la acción del humo de los cirios que diariamente se le enciende en profusión” (García, 1939), por todo lo expuesto el Señor de los Temblores es una obra de arte símbolo de las clases populares peruanas:

es el Señor de las multitudes formadas por los pueblos conquistados y por vástagos resultantes y de la mezcla de invasores y autóctonos. Y no solo es una obra de arte ni un símbolo circunscrito al culto; para el concepto popular el valor artístico y religioso de una imagen se amplia y “humaniza” hasta constituir una entidad viviente íntimamente vinculada con la historia social del pueblo. (García, 1939).

Figura 28.El Señor de los Temblores, en la Catedral del Cuzco. Fuente: diario La Prensa de Buenos Aires, 23 de abril de 1939.

El segundo caso, el Cristo de Mollepata, representa el espíritu hispano o europeo. Más allá de su anatomía depurada no representa el espíritu luchador y revoltoso del pueblo, no es una imagen que represente culto, asimismo sale de procesión pocas veces y no goza de la simpatía de los fieles. Entre sus principales dotes el autor se preocupa por mostrar lo más vistoso, según el autor “es una obra de arte más depurada, de proporciones armoniosas, de líneas delicadas y finas, casi femeniles. Cabeza totalmente caída sobre el cuerpo, de hombre muerto, manos cerradas y rendidas, tronco ondulante, de magnifica anatomía” (García, 1939).

Figura 29.Cristo de Mollepata. Fuente: diario La Prensa de Buenos Aires, 23 de abril

4.5.2 Imaginería 1

El desarrollo cusqueño de la plástica en el virreinato, se caracterizó por la gran profusión por parte de los imagineros, que reproducían episodios de la Biblia y la religión católica. Su objetivo era servir de mensajeros para la difusión del dogma religioso, y en la misma forma como ocurre con otros aspectos del arte en general. Considera el autor que la escultura de la etapa feudal peruana es “un arte de las masas, tiene un contenido docente y una expresión decorativa; enseñanza del dogma a cada paso, tendencia a enervar la voluntad del pueblo sometido por medio del símbolo bello” (García, 1937). En el caso del arte que abarca el retablo y la pintura mural al temple fueron copados por artistas españoles, en un principio tuvieron la misión de expandir su arte en el nuevo mundo, entre estos se encuentran:

maestros hispanos_ Santángel, Rodríguez, Ponce, Cáceres_ instruyeron a oficiales indiomestizos en el arte del tallado y de la pintura. A su vez, estos de acuerdo con los gustos populares, ornamentan los santuarios acabados de edificar con retablos policromados, donde el color es vibrante llamarada; nichales, imaginería pintada con azul como esmalte, genolis, encorla, azul con bermello, albaynalde, grano de México, etcétera lo mismo que las columnatas decorativas, medallones, bancos tableros, entrepaños, etcétera. Igual cosa ocurría con los espacios murales pintados al temple. (García, 1934).

Figura 30. El famoso púlpito de San Blas (Cuzco). Fuente: diario La Prensa de Buenos Aires, 18 de febrero de 1934.

Figura 31. Retablo de cedro, dorado, iglesia de San Sebastián (Cuzco). Fuente: diario La Prensa de Buenos Aires. 18 de febrero de 1934.

Figura 32. Púlpito de Santa Teresa, obra de Diego Martínez (Cuzco). Fuente: diario La Prensa de Buenos Aires. 7 de febrero de 1937.

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La imaginería popular aquella que se encuentra generalmente fuera de la ciudad, en las aldeas mestizas también en los barrios del norte del Cusco. Es el arte que vino de un pueblo íntimamente vinculado con la naturaleza y por tanto tuvo concepción realista, del mundo, entonces la imaginería de estas épocas tomaría los siguientes rasgos “tomaba las cosas como forma y volumen táctiles, mejor que como luz y perspectiva visuales. Estética de Montañez rodeado de

ingentes volúmenes naturales, sensibilidad de campesino para quien la realidad es tangible y empírica” (García, 1937).

La obra de los imagineros indiomestizos a diferencia de la arquitectura Neoindia; debido a su carácter de arte popular pasó a formar parte de la vida diaria del mestizo o del misti93: “de ahí la pasmosa abundancia del arte plástico decorativo de los interiores cuzqueños, desde la residencia Señorial hasta el humilde fogón del indio. Igual cosa ocurría en la etapa de la historia autóctona” (García, 1937). Para concluir este arte mestizo logro mezclarse y competir con el arte importado de las metrópolis europeas, en el caso del Templo de La Merced:

por ejemplo tiene el conjunto mayor dominio de estética occidental. El coro mercedario, con ser de líneas más duras y de volúmenes más angulosos, tiene mayor expresión americana, donde se nota la mano leal de artífices indiomestizos. Por otro lado allí se ensayaba la escultura de composición y en relieve, como atestiguan los tallados que representan a la Magdalena y a María egipciana. (García, 1937).