CHAPTER 2: ECONOMIC EVALUATIONS IN HEALTHCARE
2.6 The stated preference discrete choice experiment (SPDCE)
2.6.5 Data input, analysis, and interpretation
En 1965, las Naciones Unidas exigieron a España que cumpliera con las resoluciones relativas a abandonar los territorios ocu- pados. Nuevamente, en diciembre de 1968, la ONU reclamó la descolonización del Sahara Occidental. En 1970, las fuerzas co- lonizadoras reprimieron una de las más importantes manifesta- ciones de la época, conocida como el “Levantamiento de Zemla” (barrio de El Aaiún, capital del Sahara Occidental), liderado por Bassiri, intelectual y periodista que en 1967 había fundado el Movimiento para la Liberación Nacional. Sobre la manifestación del 17 de junio disparó el ejército español, dejando varios muer- tos y heridos y echando mano a la fuerza física en tanto instru- mento de dominación sobre los seres subalternizados, la cual hasta entonces pocas veces había utilizado contra los saharauis y nunca con esa magnitud.
Tras el aplastamiento de la protesta de Zemla quedó abierto el camino para la lucha armada. Es entonces cuando se empieza a gestar el movimiento de liberación nacional que tomaría el tes- tigo del liderado por Bassiri: el Frente Polisario (Frente Popular para la Liberación de Saguia El Hamra y Río de Oro). Esto fue el 10 de mayo de 1973 con el fin de alcanzar la independencia y desprenderse del dominio colonial español y tuvo como líder a un joven intelectual llamado El Uali Mustafá Sayed, quien cayó en combate el 9 de junio de 1976.
Paralelamente, la corona marroquí no dejaba de reclamar el territorio, por lo cual había recurrido en 1974 a la Corte Interna- cional de Justicia, la cual expidió su Opinión Consultiva el 16 de octubre de 1975, reconociendo a España como potencia coloni- zadora a partir de la proclamación del protectorado sobre el Río de Oro en 1884. En ese documento, la Corte determinó que si bien existían vínculos jurídicos entre el sultán marroquí y ciertas tribus del territorio, no existían vínculos de soberanía territorial entre Marruecos, Mauritania y el Sahara Occidental.
jurídica del Sahara Occidental expresando que los Acuerdos de Madrid no transfirieron la soberanía del territorio a Marruecos y Mauritania, ya que España no estaba facultada para realizar ese acto unilateralmente, por lo cual esos acuerdos no afectaron la condición internacional de Territorio No Autónomo que posee hasta hoy el Sahara Occidental.
El pueblo saharaui huyó hacia Argelia, y el 27 de febrero de 1976 el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui De- mocrática (RASD). En ese período, Marruecos se quedó con dos terceras partes del territorio saharaui, mientras que el otro ter- cio (en el sur) había quedado en manos de Mauritania. En todo este proceso de retirada de España es necesario tener en cuenta el contexto mundial de Guerra Fría: Argelia había hecho su re- volución expulsando a Francia y, a la vez, actuó como soporte del Frente Polisario (de allí que Marruecos sostiene que Argelia es parte en el conflicto, afirmando que el Frente Polisario es un instrumento geoestratégico y político argelino); Marruecos, por su parte, tenía el apoyo de Occidente (sobre todo de Estados Unidos y de Francia, como hasta hoy), que desconfiaba de los movimientos de liberación nacional, por considerarlos potencia- les aliados del bloque soviético.
En 1979, Mauritania suscribió un acuerdo de paz con los comba- tientes del Frente Polisario, y desde entonces es solo Marruecos el que continúa afirmando tener soberanía sobre la zona, que incluye el área a la cual Mauritania había renunciado. Cabe señalar que una vez concluida la guerra con Mauritania, la RASD logró otros apoyos internacionales tanto en África como en América latina y el Caribe. Los grupos latinoamericano y africano impulsaron en las Naciones Unidas lo que más tarde derivaría en el actual proceso de paz de la ONU para el conflicto saharaui-marroquí.
En 1980, Marruecos comenzó a construir un muro en el desier- to para impedir el avance del Frente Polisario. El mismo tiene alrededor de 2,5 metros de altura y una longitud aproximada de 2.720 kilómetros. En él instaló minas antipersonales, además de dividir en dos al pueblo saharaui, ya que una parte quedó en el territorio sobre el que Marruecos reclama soberanía y la otra se encuentra refugiada en los campamentos emplazados en terri- torio argelino.
Las consecuencias de la existencia del muro marroquí se hacen sentir en varios ámbitos que exceden el derecho internacional
humanitario. Se denuncia que esta construcción tiene repercu- siones políticas y legales porque aísla a los territorios ocupados y consolida la ocupación. A esto se agrega el impacto económi- co que implica el muro, ya que la separación física fomenta el desempleo de la población saharaui, el saqueo de los recursos naturales en la parte ocupada y la muerte de ganado por acción de las minas. También se denuncian las consecuencias sobre la seguridad por el minado, la destrucción de bienes culturales, el impacto psicológico y el perjuicio medioambiental por la alte- ración del suelo. En cuanto a las víctimas (personas muertas, heridas y/o mutiladas), se estima que al menos 2.500 de todas las edades han sido afectadas por las minas y municiones de racimo desde 1975.
El esquema de defensa estática que planteó Marruecos a partir de la construcción del muro no fue suficiente para neutralizar la acción del Frente Polisario, aunque el enorme desgaste no era sufrido solo por Marruecos, sino que también el ejército saha- raui se encontraba afectado por los años de guerra. Es así como comenzó a barajarse la posibilidad de resolver la controversia por la vía pacífica.
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