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3.5 Data Analysis Plan

Mi estimado y fino compañero. Acabo de tener el gusto de recibir la Atta. carta de Ud., agra- deciéndole en su buena voluntad. Con ella recibí copia de la boleta con trámite que se sirvió Ud. pasar al Departamento de Justicia pidiendo informes respecto a la situación en que se halla el proceso de mi hijo Manuel.

Efectivamente, Manuel pidió amparo cuando el Supremo Tribunal de Justicia Militar revocó el fallo del Consejo de Guerra, formado en esta plaza, que lo absolvió por unanimidad de votos. Como la Suprema Corte de Justicia no ha resuelto aún, tiene en esa capital dos abogados al tanto del negocio; pero el procedimiento es lento; el tiempo pasa y él se perjudica pecuniariamente lo mismo que en su carrera. Como he venido sabiendo, por los periódicos, que el C. Presidente se ha servido conceder sobreseimientos e indultos a los militares que demostraron su lealtad al go- bierno (acto que mi hijo llevó a cabo en Tampico, al día siguiente de estallar la rebelión ante el C. Jefe de la Guarnición; el administrador de la Aduana y el Capitán del vapor Jalisco, en que traba- jaba ciudadano Rafael M. Canals, hoy Capitán de Puerto aquí; obrando en su poder constancias fehacientes) es por lo que solicito de Usted, confiado en nuestra vieja amistad, que se le llame a esa capital para que pueda gestionar el arreglo de su proceso, el cual como creo haber manifestado a Ud. en mi anterior, no es de los que deshonren pues Manuel sufrió el proceso precisamente como el único medio que hubo, para ejercer una represalia dada su actitud decidida de apegarse a la Ordenanza, cuando, en una consulta que le hicieron dos superiores, resueltamente manifestó que no podía emitir opinión favorable al establecimiento de una Proveeduría de la Armada y que se limitaría a obedecer el sistema que impusieran. El entonces Secretario de la Guerra el C. Ge- neral Plutarco Elías Calles, Presidente Electo; Jefe de Departamento de Marina el Contralmirante Malpica. La Sección de Guerra, por conducto del Departamento de Marina desaprobó de pleno el procedimiento de Vargas y Toledo anteriormente, el primero había tratado de establecer una Proveeduría y sometió la iniciativa a la superioridad, habiéndosele contestado negativamente; también entonces era Jefe del Departamento de Marina el Contralmirante Malpica.

Yo me permito someter a la consideración de Ud., como Jefe del Departamento de Marina, las Hojas de Servicios de quienes mandaron abrir proceso a Manuel y las del único testigo de cargo, Camiro, así como la de mi hijo. Él, al lado del gobierno y en momentos para éste difíciles, como en justicia se sirva Usted asentar en la boleta con trámite al Departamento de Justicia observaron cada uno la conducta que Ud., sabe a mi me satisface que mi hijo (que no es perfecto) este com- penetrado de que la senda del deber es la que conduce al honor; esa ha sido mi escuela, yo, cuando el cuartelazo al Señor Presidente Madero, ni por un momento vacilé en cuanto a mi conducta; observé la única que debía: la de la lealtad.

Con que, mi querido amigo, mucho he de agradecerle que llame a Manuel a esa a ver qué puede hacer el muchacho para salir de tan enojoso asunto. En mi humilde opinión, el proceso puede considerarse como sobreseído dado el ascenso otorgado por el Ejecutivo de la Unión y falta únicamente el trámite de ese departamento ante el de Justicia de la Sección de Guerra, para dejar esto terminado, pues aunque Manuel está en disponibilidad, se halla en servicio activo. Nuestro afecto para Ud. y estimable familia con aprecio de su amigo y S.S.

Expediente de Manuel Azueta, (Contralmirante, General de Brigada),

Clasificación XI-III. 2-1, folio 00095, 00096 y 00097. Archivo de Cancelados, Dirección General de Archivo e Historia, Secretaría de la Defensa Nacional.

Comodoro Manuel Azueta Perillos

Anexos

Anexo 23: Una carta de Manuel Azueta Abad al C. Presidente de la República

Señor Presidente: hallándome en México, mi deber era ir a tener la honra de saludar a Ud. Con todo respeto, y por encargo de mi señor padre Don Manuel Azueta Contralmirante Retirado de la Armada, dan a Usted las más expresivas gracias por todas las atenciones que le ha dispensado, pero como este, mi deseo es imposible de realizar, según comprendo, por los numerosísimos asuntos que tendrá que despachar en los pocos días que le restan en su honroso puesto, para hacer la entrega pacífica del poder, hecho que pasará a nuestra historia como un timbre de gloria y orgullo para Ud. Por medio de esta carta me permito cumplir al mismo tiempo mis deberes de ciudadano y de hijo.

Encuéntrome aquí, Sr. Presidente, llamado por la Secretaría de Guerra, para activar el asunto relacionado con el amparo que pedí a la Suprema Corte con motivo del proceso que Ud., sabe se me instruyó por insubordinación y en el cual intervinieron Jefes de la Armada poco pundorosos. Digo eso porque ellos mismos lo han patentizado, pasando a las filas enemigas, en momentos de prueba para la Marina con motivo de la última rebelión.

Modestia aparte, yo no he seguido el ejemplo de ellos, sino antes bien he ido a Tampico a po- nerme a las órdenes del gobierno instituido, como me lo dictó mi deber de militar y de hombre honrado. Aceptando mis servicios se me dieron algunas honrosas comisiones no obstante mi pro- ceso, entre ellas la de Comandante del Transporte Tabasco que formó parte de la Escuadrilla del Golfo a las respetables órdenes de mi Contralmirante Rodríguez Malpica tomé participación en el ataque y toma de Frontera en mayo último. Ello a más de la satisfacción personal que me reportó el ascenso a mi actual grado de Capitán de Navío Permanente de la Armada. Perdón que haya expresado tantos detalles; pero se necesita que así sea a fin de que si Usted, lo juzga conveniente, se sirva encomendar se active el despacho de mi amparo, el que estoy seguro será en forma favo- rable, pues me asiste la justicia por todos conceptos en mi causa. Gracias señor Presidente, por lo que haga y por todo lo que ha hecho por mi padre. Su atento subordinado y admirador afectísimo. Manuel Azueta.

Expediente de Manuel Azueta, (Contralmirante, General de Brigada),

Clasificación XI-III. 2-1, folio 00098, Archivo de Cancelados, Dirección General de Archivo e Historia, Secretaría de la Defensa Nacional.

Anexo 24: Se propone la inscripción en letras de oro del nombre de la Heroica

Escuela Naval en el Recinto del H. Congreso de La Unión

Señor Presidente, Honorable Asamblea:

La Historia de la Educación Naval en México, vivaz, continua, coherente, de flujo y reflujo, en vaivén y sin vacío porque avanza en oleadas, y obscurecida de repente, reaparece con fuerza re- doblada hasta nuestro presente, tratando de superar cuando antes se ha efectuado en este sentido, como que está en nosotros, es parte de nuestra misma vida.

Esta misma historia como en hechos anteriores, nos reúne hoy en la antesala de la conmemo- ración del Sesquicentenario del H. Colegio Militar y al haber aprobado el Congreso, la iniciativa del Presidente de la República de inscribir con letras de oro y en lugar destacado del Recinto de la Cámara de Diputados, el nombre del Heroico Colegio Militar; se presenta el proyecto de Decreto enviado por el mismo Señor Presidente para que se inscriba con letras de oro y en lugar destacado del mismo Recinto, el nombre de la Heroica Escuela Naval Militar; en antecedente a estos hechos es el reconocimiento que la nación tuvo para ambas Escuelas con la aprobación del Congreso de la Unión que el 29 de diciembre de 1949 expidió el Decreto correspondiente que declara a ambas Heroicas.

El México independiente consideró necesario contar con una Marina de Guerra, y así surgió la carrera naval en el seno del mismo Colegio Militar.

Años después, se establece en el Puerto de Veracruz y con este destacado origen la Escuela Na- val Militar, creada por Decreto del 9 de diciembre de 1897, y refrenda su sentido patriótico 17 años después, el 21 de abril de 1914, con la defensa del Puerto de Veracruz, en esa epopeya histórica y gloriosa, en la que dos de sus hijos, el Teniente José Azueta y el Cadete Virgilio Uribe, sellaron con su preciosa sangre la integridad de la Nación.

Desde entonces, la Escuela Naval ha venido preparando Militar y Técnicamente a numerosas generaciones de jóvenes mexicanos con un alto sentido de responsabilidad, pundonor, amor a la Patria, respeto a las instituciones y han servido de manera eficaz a México.

En verdad, la Escuela Naval no agota sus funciones en la preparación de Marinos Militares, sino que, merced a la capacitación técnica y científica que imparte a sus alumnos, ha venido sur- tiendo a las Escuelas Superiores del País con excelentes catedráticos y proporcionando a la cre- ciente industria mexicana muchos de sus mejores técnicos e investigadores científicos.

Consideramos la iniciativa que el señor Presidente envió a la Colegisladora, como un recono- cimiento justo, no sólo a la gesta heroica de 1914, sino a la tarea cultural permanente que realiza y vi- ene a ser por tanto un acto de justicia que mucho enaltece al Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas.

Comodoro Manuel Azueta Perillos

Anexos