3. METHODOLOGY
3.3 Data analysis
Se utiliza el término latente para las huellas anónimas encontradas en la escena del crimen y otros escenarios de interés forense. Es la impresión producida por el contacto
27 con una superficie, donde se queda plasmada la huella gracias a las secreciones cutáneas que se liberan por el contacto. Este tipo de huellas, que son invisibles al ojo humano, son extraídas con productos químicos y una luz especial y posteriormente reveladas para su análisis e identificación.
Son imágenes de calidad mucho peor normalmente incompletas y con artefactos, cuya fuente es desconocida. Por todo esto la identificación de la fuente de las huellas latentes es un proceso mucho más complicado que en el caso de las impresiones dactilares.
Figura 15 – Ejemplos de huellas latentes [28]
2.2.4 Identificación dactilar en ámbito forense
En el campo de la dactiloscopia, la palabra identificación es sinónimo de individualización y representa la certeza de que una marca particular fue hecha por las crestas papilares de la piel de un determinado individuo [9]. La identificación de dicha muestra se realiza mediante el análisis de las características extraídas. Por lo que el proceso de identificación es posterior al de extracción de características de la muestra, en nuestro caso, la huella dactilar.
Para poder afirmar la identificación de una huella es necesario establecer unos criterios previos que definan el protocolo de actuación. Este protocolo debe recoger un convenio común para emparejar huellas anónimas con huellas identificadas. El objetivo es conseguir que la identificación de los autores de las muestras sea justa, imparcial y ante todo correcta.
El criminalista Edmond Locard enunció la primera regla que establecía un número mínimo de minucias coincidentes necesarias para la identificación de una huella anónima. En 1911 inició un debate para crear un estándar numérico para la identificación forense de huellas dactilares, que concluyo con las siguientes reglas:
1. Si se encuentran más de 12 minucias coincidentes y la huella anónima es nítida, entonces hay identificación (en ausencia de diferencias significativas).
2. Si hay entre 8 y 12 puntos coincidentes, la confirmación de la identidad depende de:
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La nitidez de la marca
La rareza de la huella
La presencia de núcleo y deltas
La presencia de poros
El parecido entre la marca y la impresión en cuanto a la anchura de las crestas y valles, su orientación y el valor angular de las bifurcaciones.
3. Si existen menos de 8 minucias coincidentes, no se puede identificar la huella, por lo que se clasifica como no concluyente.
Estas reglas fueron ampliamente aceptadas por la comunidad dactiloscópica forense, aunque lamentablemente la tercera regla fue bastante ignorada [9].
Hoy en día el proceso de identificación de las huellas dactilares ha evolucionado bastante y se ha formalizado en un proceso de 4 pasos conocido como ACEV (Análisis– Comparación–Evaluación-Verificación). Sin embargo, el reglamento puede variar entre continentes y países. En general, el paso de evaluación puede seguir dos vertientes: vertiente del umbral cualitativo o del umbral cuantitativo.
El umbral cualitativo es la corriente seguida en EEUU. Esta defiende la postura de que cada proceso de identificación representa un conjunto único de circunstancias y no puede reducirse todo el problema de individualización a un simple número fijado de características coincidentes [9]. Por lo que el concepto de identificación no puede reducirse a contar minucias en las huellas.
Por otro lado, el umbral cuantitativo es la tendencia más común en la mayoría de los países europeos y sudamericanos. Consiste en fijar un número mínimo de minucias coincidentes entre ambas huellas para la identificación, tal y como dictan las reglas de Locard. Siguiendo este criterio, aún así hay variaciones entre el número de minucias fijado en cada país, variando entre las 7 de Rusia y las 16 de Italia, siendo 12 el umbral en la mayoría de países, incluido España.
Dado que este proyecto se ha realizado en colaboración con la DGGC el protocolo seguido para la extracción de características es el mismo que ellos siguen. Se aplica el método de reconocimiento dictado por Locard basado en minucias y se establece que debe existir un número mínimo de 12 minucias coincidentes entre huellas para que la identificación sea válida y pueda llevarse a cabo. De esta manera se excluyen aquellas huellas en las que no se localice el número mínimo de minucias de la evidencia debido a la mala calidad de la imagen o porque el fragmento que se posee sea pequeño, existiendo ciertas excepciones mencionadas anteriormente en el método.
29 Figura 16 – Localización de minucias en una huella [27]
Existe también, como alternativa a la identificación mediante las tendencias mencionadas, la metodología LR para evaluar la evidencia forense. Los LR representan el peso de la evidencia forense en un marco probabilístico, tal y como se hace en el ámbito del análisis de ADN. Además, la metodología LR se adapta a las nuevas necesidades de la identificación forense, aplicando procedimientos científicos, repetibles, transparentes y objetivos. A pesar de estar fuera del alcance de este PFC, cabe mencionar que la metodología del cálculo de LR se encuentra actualmente en auge aunque no se trata de una forma estándar de trabajar.
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