La financiación de un evento deportivo está constituida por aquellos recursos financieros que se obtienen del exterior. Dentro de ella, la financiación a corto plazo son las cantidades que se tiene obligación a devolver a proveedores, acreedores, etc., en un plazo inferior al año.
Las fuentes de financiación a corto plazo más importantes a las que puede acudir al organizar un evento deportivo en España serían:
- Créditos y préstamos: a través de los cuales el organizador solucionaría una eventual falta de liquidez a corto plazo recurriendo por lo general a una entidad bancaria.
- Créditos comerciales o de proveedores: que consisten, básicamente, en el aplazamiento pactado del pago de las compras a proveedores.
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- Descuentos comerciales: mediante los cuales el banco adelantaría al organizador el importe de letras con un vencimiento futuro, descontando una parte de la cantidad en concepto de comisiones, gastos y riesgos.
- Factoring: poco utilizada en el mundo del deporte, consiste en la venta por parte de la entidad organizadora de los derechos de cobro sobre los clientes a una empresa o intermediario financiero.
a) El crédito de proveedores
En la vida diaria de una entidad deportiva, incluso de los clubes más sencillos que recoge nuestra Ley del deporte de 1990, los elementales, siempre hay un cierto tráfico de mercaderías susceptible de ser financiado mediante el crédito de proveedores. Este tipo de crédito sería el que conceden los proveedores al club para el desarrollo de su actividad diaria normal, aplazando el pago de los suministros e instrumentalizando la operación, por ejemplo, con Letras de Cambio, y contabilizándola como efectos a pagar.
Si el proveedor carga en la cuenta del club el importe de la operación, se deberá contabilizar en la cuenta de proveedores.
Aunque a simple vista pueda parecer una fuente gratuita de financiación, no es así, puesto que se debe tener en cuenta el coste de oportunidad que supone el no poder aprovechar los descuentos comerciales que los proveedores suelen ofrecer por pagos al contado. En definitiva, el organizador del evento podría ahorrar dinero pagando sus compras al contado, pero esto no siempre es posible, por lo que se debe analizar cómo es el coste de acudir a otra forma de financiación a corto plazo comparado con el coste
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de aplazar el pago a proveedores –esto es, el crédito de proveedores- perdiendo así las posibles bonificaciones por pronto pago.
b) Los préstamos
Un préstamo a corto plazo se puede definir como la puesta a disposición de la entidad o del organizador de un evento, por parte de otra entidad, normalmente bancaria o de crédito, de una cantidad determinada de dinero, con el compromiso de devolverla en los plazos y cantidades acordadas junto con las cantidades que procedan en concepto de intereses, comisiones, etc.
Esta fuente de financiación requiere una negociación previa, en la que se valora la solvencia del organizador y, en función de ésta, la entidad prestamista exigirá garantías personales o reales con las que cubrir el posible impago. En caso de que se produzca dicho impago, se ejecutará la garantía y el importe se destinará al reintegro del préstamo.
Cuando se habla de entidades de un cierto nivel, como por ejemplo los clubes de la primera división española, es necesaria la financiación bancaria a través de préstamos o líneas de crédito. En clubes de mediana o pequeña entidad, sin embargo, es una fuente mucho menos utilizada, pues se tiende más a la autofinanciación a través de las cuotas de los socios, minimizando así el riesgo.
Los costes de un préstamo pueden ser muy diversos: comisión de apertura, comisión de estudio, comisión de cancelación, comisión por subrogación, etc.
74 c) Las líneas de crédito
La diferencia con los préstamos es que en las líneas de crédito no se entrega un dinero, sino que se da al solicitante la posibilidad de endeudarse, ofreciéndole una cuenta de crédito para que disponga de ella en la forma que estime más conveniente dentro del plazo y la cuantía estipulada. El coste de la operación está en función de la parte del crédito dispuesta.
El perfil de usuario de esta forma de financiación es, según la CECA, el de “Empresarios y Autónomos que necesitan cubrir desfases puntuales de liquidez, durante un ciclo económico o un tiempo concreto del ejercicio, no teniendo certeza sobre el momento exacto en que desaparecerá dicha situación, también prevén la existencia de excedentes de tesorería de manera puntual durante el ejercicio…”. Asimismo, en el ámbito deportivo, resulta una forma de financiación más conservadora que los préstamos para casos en que no se tenga una necesidad imperiosa de liquidez y que simplemente se quiera cubrir a un coste razonable frente a posibles eventualidades que, en principio, no debieran producirse.
En los créditos se suele cobrar un interés de descubierto por las disposiciones de saldo que superen el límite diario, una comisión por el saldo medio no dispuesto y un tipo de interés por las cantidades dispuestas. Al vencimiento de la operación, se pueden devolver las cantidades dispuestas o renovar la póliza de crédito. También es habitual el cobro de una comisión de estudio y apertura, puesto que en caso de que el club
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finalmente no utilice la línea de crédito, estas comisiones serían el único beneficio para el prestamista.
d) El descuento de efectos
Bastante en desuso en el mundo del deporte en España, el descuento de efectos es una operación financiera mediante la cual un banco u otra entidad financiera anticipa al tenedor de efectos no vencidos su importe. En estas operaciones de descuento se distinguen:
- el valor nominal, o cantidad por la que están librados los efectos y que se deberá devolver al vencimiento de la operación
- el valor efectivo, o cantidad que recibe el club o entidad.
El perfil del descuento de efectos, según la CECA, es el de “Empresarios y Autónomos que venden con la posibilidad de pago aplazado. Materializándose ese pago aplazado en algún documento: letra, recibo, etc…”. No es, por tanto, muy usual entre los organizadores de eventos deportivos, pues su actividad habitual no es el tráfico de mercancías cuyo pago pueda o necesite ser aplazado.
Desde la presentación al descuento se produce el reconocimiento de una deuda del organizador del evento a favor de la entidad con la que se contrata. En el caso de que no se produzca el cobro al vencimiento, sería necesario clasificar los efectos como impagados.
76 Existen varios tipos de descuento:
- Descuento comercial: es la cesión a una entidad financiera de letras de cambio, aunque también se pueden descontar recibos, cheques, etc.
- Descuento financiero: se instrumenta a través de letras o pagares sin otro antecedente que un préstamo de dinero.
- Descuento de certificaciones: en caso de obras, se expiden certificaciones de obra para el cobro parcial de trabajos o suministros. Estos documentos se presentan al cobro para anticipar un porcentaje del valor de dichas certificaciones.
Como ya se ha mencionado, ninguna de ellas es habitual a la hora de organizar un evento deportivo, acudiéndose más a los préstamos y líneas de crédito. En todo caso, el descuento de certificaciones podría existir en casos en que se realicen grandes obras de adecuación o renovación de instalaciones deportivas.
e) El factoring
Por último, el factoring es una forma de financiación todavía poco utilizada en general en España -a pesar de su importante crecimiento en porcentaje en los últimos años- y el sector del deporte no iba a ser menos. Puede ser útil para clubes de pequeño tamaño que mantengan relaciones comerciales con empresas de reconocida solvencia, o para grandes clubes que deseen aligerar las partidas de clientes en sus Balances.
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La poca utilización del factoring en los clubes pequeños deriva del hecho de que prácticamente no realizan ventas a crédito a sus clientes. Estos clubes son conservadores por naturaleza, con lo cual el elemento básico del factoring, que es la existencia de un derecho de cobro, no existe.
En el hipotético caso de un gran club en el que sí existan esas numerosas ventas a crédito a sus clientes, el factoring, además de servir como medio de financiación (se anticiparía un dinero líquido a cambio de un porcentaje), eliminaría dos preocupaciones:
- la gestión y cobro de las facturas emitidas
- las posibles insolvencias por parte de los clientes.
Y es que mediante el factoring, la empresa contrata un conjunto de servicios de cobertura de insolvencia, gestión y financiación. Es, por tanto, una cesión mercantil de las facturas a un intermediario comercial y financiero o, según Álvarez Gómez (2007), un “contrato en virtud del cual una de las partes (cedente) cede a la otra (factor) sus créditos comerciales o facturas frente a un tercero al objeto de que la sociedad de Factoring realice todos o alguno de los siguientes servicios:
- Gestión de cobro.
- Administración de cuentas. - Cobertura de riesgos. - Financiación.”
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- el club cedente. que cede o vende sus facturas de ventas a corto plazo al factor, normalmente hasta 270 días
- el factor, que adelanta el dinero al club cedente y gestiona el cobro de las facturas asumiendo el riesgo de impago
- los deudores del club, obligados a pagar directamente al factor las deudas que han sido cedidas por el club.
Existen dos modalidades de factoring:
- Old linestyle: consiste en encargar a un “factor” (intermediario comercial y financiero) el cobro de los créditos que el club haya concedido a sus clientes, a cambio de una comisión pero sin garantizar el cobro de la totalidad de la deuda. - New Style: es la venta a un “factor” o intermediario de los derechos de cobro
sobre los clientes.
Los mayores inconvenientes en caso de que un club quiera acudir a esta fuente de financiación son:
- que el factor, antes de hacerse cargo de las facturas, suele examinarlas, rechazando aquéllas que considera de difícil cobro
- tiene un coste por lo general elevado, dado el riesgo que asume el factor.
En general, los clubes deportivos en España han adoptado políticas conservadoras en relación con su financiación, quizá como consecuencia de la tradicional mentalidad de nuestro país en todos los sectores de la economía. Así, en los clubes más pequeños se
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tiende a utilizar casi en exclusiva la financiación propia, recurriendo sólo en casos extremos a pequeños créditos o préstamos que son cancelados tan pronto la situación financiera del club lo permite. Este panorama varía sólo ligeramente cuando se trata de grandes entidades, como los clubes de la primera división del fútbol español, que si bien acuden forzosamente a fuentes externas de financiación, recurren de forma mayoritaria a las más tradicionales, y en ocasiones de forma poco controlada y poco profesional, generando en ocasiones enormes volúmenes de deuda a corto plazo que no tienen paralelismo en el activo circulante, lo que ha llevado a varios de ellos a la desaparición.
Sería deseable que el escenario cambiara de forma que los clubes pequeños acudieran más a fórmulas de financiación a corto plazo con riesgos limitados para aumentar sus rentabilidades, acometiendo nuevos proyectos de inversión, y que los grandes clubes establecieran sistemas adecuados de control de riesgos para evitar que el recurso de las fuentes de financiación externa a corto plazo se convierta en un mal endémico que acarree graves problemas financieros y de liquidez.