4.4 Phase Two: Qualitative interviews with young men
4.4.6 Data Collection and Interview Schedule
Los recuerdos nos hablan de que hemos vivido, son registros que demuestran que hemos transitado por diferentes experiencias. Los recuerdos quedan fijados en la memoria por el impacto emocional que tienen, es decir, la emoción es el pegamento que hace que ese recuerdo quede grabado en la mente. Por ejemplo, si experimentaste una fuerte ansiedad cuando suspendiste un examen, dicha ansiedad hará que queden grabados en tu mente los detalles de esa experiencia. Es muy probable que cuando tengas que volver a hacer un examen venga a tu mente ese recuerdo. Cuanto más intensa sea la emoción, más se fijará un recuerdo. Esto se ve reflejado en algunas situaciones negativas como un robo, un secuestro o una fuerte discusión verbal, hechos caracterizados por una alta carga emocional. Similar impacto tienen acontecimientos como el primer beso, el primer amor o el nacimiento de un hijo. Esas emociones hacen que conserves ese recuerdo y quede archivado en tu mente. Luego, cuando voluntariamente lo traigas al
presente, no volverá tal cual sucedió, sino que lo habrás editado, cortado algunas partes, agregado y magnificado otras. Por ejemplo, el recuerdo de tu primera salida con tu novio o tu novia, tiene una intensidad a los cinco años de que ocurriera, otra a los diez y otra muy diferente a los cincuenta, porque a medida que pasa el tiempo el recuerdo va perdiendo forma, intensidad, se vuelve más vago, y nuestra mente lo edita una y otra vez, sacando algunas cosas y agregando otras que no existieron. De hecho, nuestros sueños son todos recuerdos concatenados y mezclados, por eso muchas veces no les encontramos sentido.
A veces traemos recuerdos al presente, y lo hacemos de acuerdo al estado emocional que estamos atravesando. Entonces, cuando estamos contentos traemos recuerdos alegres, y si estamos deprimidos traemos recuerdos tristes.
Varias investigaciones han demostrado algo muy interesante: cuando estamos
contentos los recuerdos tristes no tienen tanta fuerza.
Por ejemplo, supongamos que voy a hacer un examen. Salgo para la parada del autobús y se me caen todos los papeles, se ensucian y se estropean por completo. Mientras estoy recogiéndolos veo que viene el autobús, corro para alcanzarlo, pero no se detiene. Espero el siguiente y llego tarde al examen. Finalmente hago el examen, pero me va mal. Cuando rememoro ese día, lo recuerdo todo negativamente: se me cayeron los papeles, perdí el autobús, llegué tarde a la facultad, me fue mal en el examen. Ahora, supongamos que voy a examinarme, salgo para la parada del autobús y se me caen todos los papeles, se ensucian y se arruinan por completo. Mientras estoy recogiéndolos veo que viene el autobús, corro para alcanzarlo, pero no se detiene. Espero el siguiente y llego tarde al examen. Finalmente, hago el examen y me va bien. Cuando recuerdo el día y miro hacia atrás, veo que se me cayeron los papeles y se deterioraron, que se me escapó el autobús y tuve que esperar media hora, que llegué tarde a la facultad, pero nada de eso dolerá tanto porque me fue bien en el examen y estoy contento. Entonces, cuando estamos contentos no solo traemos los recuerdos positivos que nos retroalimentan y nos sanan el estrés, sino que aun las cosas tristes que nos pasaron ya no tienen tanta fuerza.
En el rompecabezas de la vida, no tengo que dejar de ver ni las piezas que ya ubiqué ni las que me falta colocar.
P
REGUNTAS• ¿Por qué tenemos nostalgia?
La nostalgia es una manera de recordar el pasado afectivamente. Aunque implique un poco de dolor, la construcción de un recuerdo nos da un terreno de certeza, de seguridad, mientras que el futuro nos da incertidumbre. Entonces, creemos que es mejor recordar lo que tenemos antes que buscar una nueva experiencia. Así, nos
quedamos estancados canturreando el tango que dice: «¿Te acordás, hermano, qué tiempos aquellos?»
• Todo me sale mal, ¿qué puedo hacer?
Cuando nos va mal nos mantenemos tercos, porque eso nos da seguridad y certeza, pero es una defensa infantil. Vuelve al relato de tu historia y verás que tiene hitos reales en los que te fue mal, pero cuando la reconstruyes, observas que también hubo cosas que hiciste bien. Entonces, si te visualizas como algo acabado (como una fotografía), no verás la posibilidad de corregir los errores. En cambio, si logras verte como una persona en construcción (como una filmación), podrás decidirte a cambiar y dirás: «Sí, me fue mal en el pasado, pero no tengo que seguir así hoy.»
NUDO MENTAL 13. NO SABER PRIORIZAR
N
UDOM
ENTAL13
NO SABER PRIORIZAR
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Idea liberadora:
Tener claro lo importante
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En la medicina de urgencias y frente a una catástrofe (inundaciones, guerras, etc.) los médicos utilizan el triage, término francés que significa «clasificar», «seleccionar». El
triage es un método por el cual se le asigna a cada accidentado un color de acuerdo a
la gravedad y urgencia de su estado. A las personas ya muertas o por las cuales no se puede hacer nada se les asigna el negro; si la atención debe ser inmediata, corresponde asignarles el rojo; con el amarillo se identifica a aquellos que por su
gravedad y riesgo vital necesitan atención durante la siguiente hora, y si el accidentado no tiene comprometida su vida y la atención puede esperar, se le asigna el
verde.
Este método permite priorizar el orden de atención de los pacientes. Para lograrlo, es fundamental tener claro el objetivo y explicitarlo claramente a todo el equipo. Cada persona debe saber qué se espera de ella y también poder explicar qué espera ella de los demás.
El triage psicológico nos permite ordenar el caos. Así como el médico asigna el color rojo a un infarto, el amarillo a un objeto extraño en el ojo y el verde a una alergia, nosotros también debemos discriminar la urgencia e importancia de cada una de nuestras tareas, siempre pensando en cuál es nuestro objetivo.