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2.6. Method: Phase One

2.6.2. Data Collection

En primer lugar es fundamental contextualizar cronológicamente y metodológicamente cómo se realizó la selección y distribución de los grupos con los que se trabajó.

Inicialmente, los grados con los que se efectúa un primer ciclo o etapa, son los estudiantes de los cursos 105 y 401. Aparentemente se podría considerar como una dificultad la diferencia significativa de edades, etapas del desarrollo y las maneras de construir conocimiento, no obstante, tomando provecho de la situación que se presenta en la asignación y distribución de grados, se opta por plantear y abordar la metodología de trabajo cooperativo y heterogéneo por edades. Reconociendo de esta manera, las potencialidades y posibilidades que éste ofrece.

Ahora bien, considerando la dificultad que podía representar el trabajar con los dos cursos de forma simultanea para lograr aquel trabajo cooperativo y heterogéneo por edades, es que se opta por seleccionar semanalmente cinco niños de cada curso, para un total de diez estudiantes, quienes serían los encargados de conversar, problematizar y representar a través de los relatos las anécdotas e historias, que surgen de la relación que éstos tienen con el territorio y ambiente en el que están inmersos.

Para ello, el criterio que se había establecido era precisamente seleccionar a los estudiantes que vivían en Mochuelo y en los sectores aledaños, teniendo en cuenta que ellos eran los actores que tenían un contacto constante e incluso más directo con las circunstancias y consecuencias que generaba la problemática ambiental del relleno sanitario, no obstante, con el transcurso del tiempo se evidenció que los estudiantes tanto de 105 como de 401 que no vivían necesariamente en Mochuelo, también se interesaban significativamente por las actividades y discusiones que se llevaban a cabo en este tipo de metodología como lo era el trabajo cooperativo y heterogéneo por edades.

Así que se optó por seleccionar semanalmente cinco estudiantes de cada grado, sin tener en cuenta si vivían o no en el sector de Mochuelo, pues finalmente el hecho de estudiar en una institución ubicada en este sector, ya los situaba como sujetos participantes y afectados por la cercanía del relleno. Además, esto posibilitaba que los aprendizajes y las problematizaciones que surgían de estas sesiones, tuviesen mayor trascendencia y reconocimiento, pues estudiantes y familias que no eran propiamente del sector, tendrían la oportunidad de conocer con mayor énfasis lo que sucedía de antemano en Mochuelo, bajo la voz y versión de los directamente involucrados.

Posteriormente, para el segundo ciclo, se trabajó con la población de los grados 101 (nuevo grupo) y 204, quienes anteriormente eran los estudiantes de 105. Allí nuevamente, por las dinámicas de la institución respecto a cambios de jornada académica, fue imposible retomar el trabajo con los estudiantes de cuarto. Por ende, se optó por un nuevo grupo, que precisamente permitiera considerar y aprovechar las características y posibilidades que ofrece el trabajo cooperativo y heterogéneo por edades. Pues esta vez, serían los estudiantes de 204 quienes serían los encargados de liderar y aproximar a los estudiantes de primero, respecto a las problematizaciones y reflexiones que previamente se habían efectuado en el primer ciclo. Precisamente, a partir de este nuevo cambio y posterior etapa, es que se aprovecha el legado y la riqueza que se logró abstraer de las anteriores experiencias.

En cuanto al rol que cada uno de los niños y niñas tuvo durante la investigación, es fundamental mencionar que se consolidaron como participantes activos, pues como se mencionó anteriormente, este proceso se constituyó, direccionó y culminó de forma colectiva, anclando los saberes y las vivencias que los estudiantes tenían al respecto. Por ende, el interés radicaba en posibilitar espacios donde los estudiantes fuesen escuchados y a su vez tuviesen la oportunidad de manifestarse.

De acuerdo a lo anterior, se procede a caracterizar los tres grupos de estudiantes con los cuales se llevó a cabo todo el proceso:

 Curso 101: Comprendía una totalidad de 32 estudiantes, sus edades oscilaban entre los seis y siete años de edad. La mayoría del grupo provenía de la ciudad de Bogotá, exceptuando dos casos, donde ellos y sus familias provenían de Buenaventura y Choco, perteneciendo a población afrocolombiana. De los 32

estudiantes, cinco niños vivían en Mochuelo, los demás en barrios como Las Quintas, Lucero Bajo, Lucero Alto, Arborizadora Alta y Divino Niño.

Por otra parte, es fundamental mencionar que la mamá de un niño trabajaba en una de las ladrilleras del sector, precisamente gracias este factor, la participación de aquel estudiante en los talleres o discusiones que se planteaban solía ser constante y activa de acuerdo a los conocimientos y experiencias que ella le compartía. En cuanto a familiares que laborarán en el relleno, no se tuvo conocimiento de algún caso en particular.

 Curso 204: Este grupo se consolido como el más constante, ya que acompaño todo el proceso desde que se encontraban en el grado primero (105). Comprendía en total 28 estudiantes, no obstante, tenía una particularidad, y es que solían ausentarse varios niños durante las jornadas, aproximadamente cinco estudiantes por día. Esto, se debía a que podían presentar alguna patología o no ingresaban temprano a clase. En cuanto a sus edades, correspondían a los rangos de siete y ocho años.

Asimismo, se caracterizó porque todos provenían de la ciudad de Bogotá, exceptuando el caso de uno de los niños que era oriundo de la Costa Atlántica, específicamente de Barranquilla, por esta razón, aquel estudiante fue retirado de la institución, pues él y su familia optaron por retornar a esta ciudad.

Ahora bien, de los 28 estudiantes, 10 vivían en Mochuelo, distribuyéndose en las zonas: Alto y Bajo. La cantidad restante de niños habitaba en barrios o sectores aledaños; Lucero, Arborizadora, Divino Niño, San Joaquín, entre otros.

De igual manera, este grupo inicialmente representaba una característica muy relevante, pues cinco niños tenían familiares que laboraban en el relleno sanitario Doña Juana, no obstante, la cantidad de estudiantes paulatinamente fue reduciéndose, debido a que fueron expulsados o trasladados de la institución por su inadecuado comportamiento y/o desempeño académico. Sin embargo, es fundamental mencionar que se alcanzó a gestionar diferentes actividades aprovechando la información que estos estudiantes compartían, por ejemplo, las historias y anécdotas que posteriormente fueron escritas en los relatos.

 Curso 401: Inicialmente se constituyó como el salón 301 (en el año 2015) posteriormente ingresaron al grado cuarto, donde la mayoría de estudiantes continuo en la institución, exceptuando a una de las niñas quien se trasladó a Santander por solicitud de su familia. En cuanto a los demás, provenían de la ciudad de Bogotá, de los 34 estudiantes, 15 vivían en Mochuelo, de hecho solían reunirse para ingresar o salir de la institución, teniendo en cuenta que eran vecinos. Sus edades oscilaban entre los diez y doce años, considerando que hubo el caso de seis niños que habían reprobado grados anteriores.

Al igual que el curso 204, también habían estudiantes que tenían familiares trabajando en el relleno sanitario Doña Juana, sin embargo, en este caso, solo habían dos niños quienes generalmente eran los que más participaban y tenían diferentes datos al respecto. De igual manera, este grupo tenía una visión y perspectiva más amplia en relación con el relleno, debido a que muchos vivían y solían jugar cerca de este, por ende, reconocían incluso aspectos como el plástico negro que cubría los desechos para evitar la proliferación de moscas y el tratamiento de los lixiviados.

Por consiguiente, el rol de todos los estudiantes pertenecientes a los diferentes cursos, fue determinante para complejizar y ampliar la perspectiva que se tenía en relación con la realidad ambiental que se evidenciaba en Mochuelo, pues muchos de los relatos, historias y anécdotas que se abordaron en el trabajo cooperativo y heterogéneo, propiciaron la posibilidad de crear un sociodrama y la composición de una canción. Justamente muchos de estos resultados, no hubiesen sido posibles sin los conocimientos y las experiencias que aquellos niños y niñas poseían respecto Mochuelo o Doña Juana.

Por esta razón, se establece que el rol de los niños y niñas fue totalmente relevante e indispensable para cumplir con los objetivos de la investigación, así como las reflexiones e intereses que de allí surgían, sin embargo, es importante exponer que esa participación activa se fue construyendo y apropiando paulatinamente, promoviendo escenarios donde la confianza, el liderazgo y la responsabilidad que éstos tenían fuese incrementando con la finalidad de que se reconocieran como coequiperos e incluso investigadores.