3 CHAPTER THREE: RESEARCH METHODOLOGY 1 Introduction
3.4 Data Collection Methods
La química de los enlaces monosulfuro está relacionada con los compuestos orgánicos denominados tioéteres, que son los análogos sulfurados de los éteres. De fórmula básica R-S- R´, donde R y R´ pueden ser del mismo o diferente grupos alquilo, poseen una estructura tetraédrica (ángulo RSR de 105°) con dos posiciones ocupadas por pares de electrones libres (estado de oxidación S-2). Algunas de las reacciones más significativas de los tioéteres son [138]:
I. Hidrólisis en medio básico, con NaOH se forma H2S y un alcohol.
II. Reacción con haluros de alquilo (como el yoduro de metilo), los tioéteres reaccionan con estos para dar sales de sulfonio.
Las sales de sulfonio son buenos agentes alquilantes debido a que el grupo saliente es un sulfuro neutro. La polaridad del azufre aumenta el enlace principal en el estado de transición, disminuyendo su energía.
III. Las reacciones de oxidación cambian el estado de oxidación del azufre en lugar del carbono. Se pueden clasificar en dos tipos según las condiciones de reacción:
a. La oxidación débil con ácido nítrico diluido (HNO3) o peróxido de hidrógeno (H2O2) a temperatura ambiente convierte a los tioéteres en sulfóxidos de fórmula química R-SO-R´. Los sulfóxidos poseen mucho más punto de ebullición que el propio tioéter debido a la polarización entre el enlace O- - S+ que posee una electronegatividad diferente.
b. Oxidación fuerte con permanganato potásico (KMnO4) o peróxido de hidrógeno a 100°C, producen sulfonas de fórmula R-SOO-R´.
1.3.2. Disulfuro - Polisulfuro
Diversos estudios establecen las moléculas de disulfuro como una estructura en forma de zigzag con un ángulo diedro de X-S-S-X de unos 90° [139]. La reactividad de los enlaces disulfuro está muy vinculada a las reacciones de oxidación y reducción y por extensión a la química de los tioles, fundamental en el desarrollo de este trabajo (Fig. 49).
La fuerza de enlace entre dos átomos idénticos de los grupos V-VII, tercer periodo (P-P, S-S y Cl- Cl) resulta ser la mayor en cada uno de sus grupos correspondientes (Tabla 10), gracias a la contribución de los enlaces π (orbitales p y d). Esto demuestra porque en el grupo del azufre (VI), el enlace S-S sea mayor que el O-O o el Te-Te. Esta estabilidad innata del azufre será el que le conferirá su gran capacidad para mantener entrecruzamientos estables y duraderos tras la vulcanización.
Elemento E ∆𝑯𝟐𝟗𝟖
𝟎 𝐊𝐜𝐚𝐥𝒎𝒐𝒍−𝟏
E-H E-C E-E
C 99 83 83 Si 76 76 46 Ge 69 57 38 N 89 73 21 P 77 63 51 As 47 55 43 O 105 80 45 S 87 69 63 Se 75 60 48 F 134 116 38 Cl 102 76 58 Br 86 63 46
Entalpías de enlace de enlaces E-H, E-C y E-E de elementos no metálicos [140].
En el caso de la influencia de los grupos que acompañan enlace S-S, se ha demostrado que sustituyentes de tipo alquil aumentan la estabilidad de dicho enlace y, por el contrario, sustituyentes de tipo arilo provocan una disminución del mismo (debido al efecto de conjugación de la nube π) (Tabla 11).
Disulfuro ∆𝑯𝟐𝟗𝟖𝟎 𝐊𝐜𝐚𝐥𝒎𝒐𝒍−𝟏 PhS – SPh 55 FS – SF 60 PhS – SMe 65 HS – SH 66 EtS – SEt 70 EtS – SMe 72 MeS - SMe 74
Dentro de las reacciones en las que participan los disulfuros podemos realizar una clasificación básica según:
1. Reacciones que conllevan la eliminación del enlace S-S. A su vez se divide en:
a. Ataque nucleófilo vía SN2. En ausencia de influencias estéricas la secuencia
referida a la relativa nucleofília sería tal que: P(EtO)3 >R-, HS-, EtS- > PhS- > PPh3, CN- > SO2- > OH- > 2,4-(NO
2)2C6H3S- > N3-> SCN-, I-, PhNH2. En este tipo de reacciones caben resaltar las que emplean fosfinas e iones tiolato como reactivo, por ser explicadas en mayor detalle en la sección de degradación química debido a su importancia.
b. Rotura del enlace S-S por electrófilos. Involucra a reacciones con halógenos y
agentes halogenantes mediante la formación de un intermedio de reacción de haluro de sulfonio y la formación de dos moléculas de haluro de sulfenilo.
c. Eliminación homolítica. Este tipo de reacciones ocurren cuando se aplica alta
temperatura (Pirólisis) o se aplica radiación. El producto que resulta es un radical tiol según el esquema: RSSR ↔ 2RS·. También se engloban dentro de este grupo las reacciones con compuestos, que son fuente de radicales como los peróxidos, diazo compuestos, azo compuestos, etc. La rotura homolítica del enlace S-S en disulfuros por esta vía constituye la base de los procesos de transferencia de cadena polimérica durante la polimerización radicalaria [142].
d. Reacción de reducción. Como se ha descrito al inicio de este apartado, la
reducción de disulfuros genera la formación de tioles, hay numerosos reactivos de reducción descritos en la bibliografía, tales como Zn en acético, HCl [143], LiAlH4 [144] e incluso cobre en DMF [145].
e. Inserción de S. Algunos disulfuros pueden convertirse en trisulfuros mediante la
inserción del azufre en el enlace S-S y no mediante sustitución nucleófila al átomo de carbono [141].
2. Reacciones que conllevan la eliminación del enlace C-S. La eliminación de este enlace
suele ser menos característica que el propio S-S, por ser más estable la unión C-S. De igual modo, si se produce la rotura de este se habrá alcanzado suficiente energía como para también haber provocado la escisión del S-S. Por tanto, hablamos de reacciones altamente energéticas de tipo fotolísis o termolísis. Dentro de este grupo se engloban también las alquilaciones en medio super básico (RX en DMSO/KOH) [141].
3. Reacciones que involucran un aumento del estado de oxidación del azufre. Dentro de
este grupo encontramos las reacciones de formación de complejos de sulfonio, por reacción con haluros de sulfenil y ácidos de Lewis. La oxidación de disulfuros puede generar la formación de tiosulfanatos, tiosulfinatos, disulfonas y ácidos sulfónicos. Por último, reacciones de iminación también generan la oxidación de disulfuros.
1.3.3. Tioles
Además de las mencionadas formas combinadas de azufre, podemos encontrar este como tiol, R-SH, elementos fundamentales en la síntesis de otros organoazufrados, son más ácidos y más volátiles que los alcoholes correspondientes y se reconocen bien por sus desagradables olores. De hecho, son utilizados como aditivos en pequeñas cantidades, para dar olor al gas butano y así que sea detectado rápidamente en caso de fuga. Los tioles y sus aniones son más nucleófilos que los alcoholes y alcoxidos respectivamente. Los tioles muestran menos basicidad que los alcoholes frente a protones ácidos (Fig. 50).
En los alcoholes la oxidación ocurre en el carbono, mientras que en los tioles ocurre en el azufre, la energía de enlace en las moléculas de O-H es más alta que en el caso de la unión S-H, existe una baja diferencia de electronegatividad entre el S y el H, lo que provoca que el enlace sea más débil. Por lo tanto, se favorece termodinámicamente más la oxidación del enlace S-H que el enlace O-H de los alcoholes. En la Fig.51 se muestran reacciones de oxidación que involucran a la química de tioles.
Fig.51. Reacciones de oxidación en tioles.
Los tioles pueden ser cuantificados directamente a través de su reactividad química, determinando la concentración de tiol libre. Los tioles pueden ser detectados por gran variedad de reactivos (como el reactivo de Ellman [146]) y técnicas de separación. Un ejemplo es el test con NaOH, que disuelve el tiol en su sal correspondiente (mercaptano) para poder ser identificado. La reacción con tioles puede dar como resultado cantidades equivalentes de cromóforos o fluoróforos [147, 148], que se pueden determinar por espectroscopía de UV. Se pueden usar también técnicas como la cromatografía de líquidos [149], electroforesis en gel [150] o espectrometría de masas.
Trataremos de ahondar más en su química durante el apartado siguiente de degradación química, por ser estos reactivos unos excelentes degradantes selectivos de los entrecruzamientos.
Reciclado de elastómeros
1.4.1. Situación actual
Por su comportamiento, los polímeros pueden dividirse en dos grandes grupos termoplásticos y termoestables. Los primeros (polietileno, polipropileno, PVC, etc.) se caracterizan porque se reblandecen cuando se les aplica calor, y de esta forma se les puede dar forma (procesado) volviendo a su estado original al retirar el calor manteniendo sus propiedades de partida. Por tanto, el reciclaje de materiales termoplásticos involucra la posibilidad de reprocesar en repetidas ocasiones, generando una segunda oportunidad a los materiales usados, por reutilización en algunos casos, como materia prima.
Por el contrario, los cauchos son polímeros termoestables, es decir, una vez calentados y vulcanizados se generan entrecruzamientos que evitan que puedan volver a ser reprocesados. Por tanto, en el caso de los elastómeros [151], una vez se genera la red polimérica no es posible recuperar las cadenas poliméricas de partida de las piezas usadas, con la intención de alcanzar las propiedades originales del caucho virgen, lo que permitiría definir un método eficaz y completo de reciclado.
El impedimento de reciclar los materiales elastoméricos genera un importante problema económico y medioambiental de acuerdo con las cifras de la industria del sector. El volumen de mercado del sector del caucho (natural y sintético) reflejó en el año 2016, un consumo mundial de más de 26 millones de Toneladas, donde aproximadamente 12 millones de Toneladas corresponden a caucho natural (NR) [152]. China es el mayor consumidor mundial de caucho natural y sintético, seguidos por Europa y Estados Unidos. En cuanto a los sectores de consumo, la industria del neumático copa un 57% del total. La asociación de fabricantes de caucho publicó que sólo en EEUU en 2015, se consumieron 4.04 millones de toneladas de neumáticos, esto significa unos 246.43 millones de neumáticos de desecho [153].
Una vez consumidos estos materiales, no pueden ser devueltos al medio ambiente a través de una degradación natural biológica, hidrólisis o descomposición, como ocurriría con productos biológicos, debido a su lenta velocidad de degradación y tampoco pueden ser reciclados, como indicábamos, de forma efectiva como en el caso de los materiales termoplásticos.
Esta problemática se debe abordar desde un enfoque tanto medioambiental como conservacional, que busque preservar las existencias limitadas de fuentes de petróleo, materia prima básica de los cauchos sintéticos (aproximadamente el 60% del consumo total), así como fomentar en sinergia un mercado de aprovechamiento de los productos de desecho (durante la fabricación de las piezas de caucho) como del producto final consumido (fuera de uso). Y es en esta dirección hacia donde más se está avanzando.
El porcentaje de reutilización de estos neumáticos de desecho ha aumentado de un 64% en 1997 a un 95.9% en 2015. El destino de estos mercados se puede observar en la Fig 52. Siendo los mayores usos como combustible derivado de neumático (TDF) donde son utilizados como una alternativa más económica al carbón en industrias como hornos de cemento, industria de pulpa y papel o calderas de uso eléctrico. El segundo grupo más utilizado es el caucho granulado, que se utiliza para aplicaciones como nuevos productos de caucho, parques infantiles y otras superficies deportivas, así como asfalto modificado. Por último, el tercer grupo de reutilización más importante es el formado por el sector de ingeniería civil, para construcción de carreteras, vertederos, lechos filtrantes en tanques y otras aplicaciones de construcción [153].
Fig.52. Uso de llantas de desecho en EE.UU en 2015 [153].
Tire-Derived Fuel 48.6% Ground Rubber 25.8% Land Disposed 11.4% Exported 2.6% Civil Engineering 7.0% Electric Arc Furnace 0.7% Reclamation Projects 1.3% Other 2.6% Misc. uses 7.1%
En la Fig. 53 se muestra la disminución de neumáticos almacenados en vertederos desde 1990 hasta 2015 consiguiéndose un porcentaje de aprovechamiento de un 96%.
Fig.53. Cantidad de neumáticos usados almacenados en EE.UU desde 1990-2015 [153]. Todo este desarrollo industrial, y por ende científico, va ligado al mismo fin: evitar o al menos disminuir la cantidad ingente de residuos generados por la industria relacionada con los cauchos, un problema internacional y con una repercusión multidisciplinar en cuanto a responsabilidad se refiere. Pero como se ha descrito en este resumen, sólo podemos hablar de un término y es el de reutilización o recuperación, es decir, de una transformación únicamente física del material de desecho para otorgarle un nuevo uso, normalmente muy alejado de la fabricación de piezas técnicas, ingenieriles o neumáticos de elevado valor añadido. Lo que trataremos de comentar en este capítulo será la aproximación más cercana que aborda la investigación al término que realmente se quiere alcanzar, el de reciclaje, entendiendo como tal la reversión completa del proceso de vulcanizado, mediante la transformación completa (física y química) del material para lograr la obtención del material de partida (cadenas poliméricas lineales) o al menos parte de él y que este pueda utilizarse posteriormente como materia prima y no como un subproducto, con la clara utilidad del mantenimiento o mejora de las propiedades del material de base, la mejora en el rédito económico del proceso y a la preservación y conservación de uso del material originario.
Veamos cuales son los problemas con los que la tecnología actual se debe enfrentar y que medios va a implementar para solventarlos.
1.4.2. Reciclado-Reutilización-Degradación
Como se ha descrito en el apartado 1, los elastómeros son materiales muy tenaces, con excelentes propiedades elásticas, y que presentan una buena flexibilidad a bajas temperaturas. De hecho, todos los elastómeros tienen temperaturas de transición vítrea inferiores a la temperatura ambiente. Sin embargo, como indicábamos, la estabilidad de estas redes conlleva un enorme problema asociado de reutilización y reciclado para los productos y desechos de caucho vulcanizado.
No se trata de un problema conocido recientemente, sino difícilmente solventable y que ha acompañado a los investigadores tiempo atrás. Ya por 1944 Hardman patentó un método de
despolimerización [154] (depolymerizing en inglés), como proceso inverso a la polimerización,
en busca de la reversibilidad de la reacción de vulcanización. De esta forma, se adentraba en el campo de la investigación del reciclado de elastómeros. Posteriormente, numerosos estudios con el término desvulcanización [155] (devulcanization en inglés) fueron realizados, todos ellos buscando una única meta, la rotura de la red tridimensional del elastómero, es decir, los entrecruzamientos generados durante la vulcanización. La cuestión y punto más importante se centra en la especificidad de rotura de las uniones, que le daría al problema la solución oportuna, poder gobernar la mecánica de la reacción. Y es en este punto donde se centran todos los esfuerzos.
La norma ASTM STP184A [156] definió la "desvulcanización como una combinación de despolimerización oxidativa con un aumento de la plasticidad ", teóricamente debería ser el proceso inverso de la vulcanización, es decir, que se consiguiera la escisión de los enlaces C-S y S-S sin que se vieran afectados los enlaces C-C de la cadena principal. Ahora bien, lo que realmente ocurre mediante los métodos de regeneración o recuperación (del término inglés reclaiming) son rupturas no selectivas de enlaces (tanto de entrecruzamientos como de cadenas poliméricas), obteniéndose una estructura compleja (y muy diferente a la estructura lineal de las cadenas de partida), pero reutilizable, con el hándicap de una disminución en la calidad de las propiedades del material. Dentro de esta definición, en cuanto a procesado físico se refiere, también se incluirían los procesos de cambio de tamaño y/o forma, pero que no suponen una variación significativa de la estructura de la red de entrecruzamientos y por tanto en ambos casos seguimos sin contemplar un plan integral de reciclaje que abarque, al menos, la conservación de las propiedades necesarias y la reversibilidad completa del proceso de curado.
La mejor forma de conocer cómo dirigir un ataque selectivo es realizándolo, de todas las formas posibles y valorando como el mismo afecta a las propiedades del material antes y después de los ensayos. De esta forma observaremos la resistencia del material a dicho ataque y podrá ser vinculado a su estabilidad estructural. Nos encontramos, por tanto, en el estudio de la
degradación, y será este enfoque el que se centre como base de conocimiento y entendimiento
de la estructura elastomérica en la literatura.
Dada la complejidad de la composición del material polimérico y las diferentes condiciones de procesamiento, almacenaje y uso, aparecen una gran variedad de enfoques de reciclaje [157] o, como decíamos análogamente, de degradación. Entre ellos, se encuentran métodos de
transformación mecánica [158], como la masticación, tratamientos químicos, tratamientos
térmicos, procesos criogénicos [159], por microondas [160], ultrasonidos [161, 162], CO2
supercrítico [163], técnicas de desulfuración microbiana [164, 165] y la combinación de ellos mismos, como ejemplos de tratamientos termo-mecánicos, quimio-mecánicos o procesos
termo-químicos. Esta variedad refleja la complejidad del campo de estudio y la variabilidad de
especies asociadas a las reacciones (radicales, iones, moléculas inestables, etc.) así como los distintos tipos de mecanismos que se pueden encontrar.
A pesar del gran volumen de trabajos sobre la recuperación de cauchos de desecho, se dispone de muy poca información sobre el mecanismo de recuperación del caucho apoyado por evidencias directas. Se pensó que la regeneración se realizaba principalmente a través de la despolimerización, es decir, la escisión de enlaces C-C en la cadena elastomérica [166]. Por el contrario, Amberlang y Smith [167] sugirieron la escisión oxidativa en los entrecruzamientos de azufre como la base de la posible recuperación del caucho. Veamos en el siguiente repaso a los distintos métodos actuales y pasados de degradación que teoría se acerca más y conozcamos de manera global el contenido existente en la literatura.
1.4.3. Tipos de Degradación
Debido a la falta de un mecanismo de desvulcanización eficiente y selectivo, la mayoría de procesos para regenerar el caucho fuera de uso para transformarlo en una nueva materia prima utilizable en diferentes usos consisten en la ruptura o degradación no selectiva de los materiales elastoméricos. Existen diferentes métodos de regeneración y degradación los cuales pueden clasificarse de acuerdo con la Fig. 54.
Químicos Biológicos
Mecánicos Ultrasonidos
Microondas Termoxidativos
Mecanoquímicos Termoquímicos Termomecánicos
Físicos
Métodos de Degradación,
Regeneración y Reciclaje
Térmicos Ozonolísis Oxidativos CombinadosFig.54. Esquena de Métodos de Degradación, Regeneración y Reciclaje.
1.4.3.1. Procesos Físicos
1.4.3.1.1. Métodos mecánicos
En el proceso de recuperación mecánica se colocan muestras de caucho ya vulcanizado en un mezclador de cilindros. En el proceso se produce una ruptura no selectiva de enlaces implicando tanto a los entrecruzamientos como a las cadenas poliméricas (Fig.55) debido a las fuerzas mecánicas de cizalla (molienda o masticación). La masticación provoca la rotura heterogénea de los entrecruzamientos que pasan a ser radicales activos que pueden dar diversas reacciones en función del agente que tengan cercano y/o la propia escisión de la cadena principal.
Fig.55. Acción de esfuerzos mecánicos sobre una muestra entrecruzada [168].
El efecto que se produce sobre la cadena elastomérica con la masticación es el mismo que en el caso de aplicar radiación con una fuente ultravioleta, es decir, la generación de radicales que pueden reaccionar con diferentes agentes generando diversas variaciones estructurales (Fig. 56).
Fig.56. Mecanismo propuesto para la masticación o fotodegradación [169].
Se trata de un proceso no homogéneo, donde los cambios de temperatura y degradación se pueden dar de forma aleatoria dentro de la muestra.
1.4.3.1.2. Degradación oxidativa
Los cauchos envejecen por procesos autocatalíticos de tipo radicalario, acompañados por un aumento del contenido de oxígeno [170]. Estas reacciones son favorecidas a altas temperaturas, debido a que la energía de disociación es alcanzada con mayor facilidad. La química de los radicales es fundamental en muchas reacciones de polímeros, como en la pirólisis, termólisis y polimerización. Los resultados del envejecimiento pueden ser bien el reblandecimiento o que se vuelvan más quebradizos, lo que sugiere la existencia de procesos competitivos tanto de ruptura de enlaces y escisión de cadena, como de entrecruzamiento de las cadenas del polímero [171]. Los cauchos que conservan dobles enlaces en su estructura vulcanizada, tales como el caucho natural, el caucho de polibutadieno (BR), el caucho de nitrilo (NBR) y el caucho estireno- butadieno (SBR), entre otros, son sensibles al calor, la luz y particularmente al oxígeno [172], por ello son protegidos por agentes antioxidantes (de los cuales las fenil α- y β-naftilaminas son los más comunes).
El primer paso del proceso es el mismo que en la oxidación de cualquier olefina (Fig. 57), es decir, la formación por un ataque de radical libre de un grupo peróxido en un átomo de carbono