RESEARCH METHODOLOGY, PRESENTATION AND INTERPRETATION
4.5 DATA COLLECTION METHODS
Ruíz y Vázquez (1983) plantearon que el consumo está determinado por las relaciones que se establecen entre la planta y el animal durante el pastoreo. En estas relaciones intervienen varios factores y en su revisión estos autores los agruparon en intrínsecos y extrínsecos. En los primeros se incluyen los factores físicos y metabólicos, y en los segundos los relativos al pasto, al ambiente y otros como el manejo de la suplementación, enfermedades, etc.
Conrad (1966) señaló que los principales factores que influyen sobre el consumo son de carácter fisiológico y físico, donde los primeros están relacionados con el pH del rumen, la producción de ácidos grasos volátiles y otros metabolitos que pueden afectar el apetito del animal. Los factores físicos están presentes en la alimentación a partir de los pastos y forrajes, afectando el consumo a través del llenado y la distensión del rumen.
El consumo en los pastos tropicales es el factor determinante en la producción animal basada en este alimento, por sus bajos contenidos de energía y en situaciones determinadas la proteína bruta puede influir sobre la producción de leche a través de un efecto directo que puede disminuir el consumo de alimentos (Pezo et al., 1992).
La evaluación del consumo de pasto es muy compleja, ya que debe tener en consideración las interacciones suelo-planta-animal (Ferreira et al., 1998). En general, los métodos disponibles hasta ahora para medir el consumo voluntario en pastoreo presentan ciertas limitaciones, tanto por la falta de precisión como por su dificultad de aplicarlos en los sistemas de producción animal.
Los métodos agronómicos para la estimación del consumo son simples, más fácilmente aplicables y más rápidos (Meijs et al., 1982) aunque poco precisos. Las técnicas que incluyen la estimación del consumo basadas en el comportamiento animal o utilizando indicadores requieren altos insumos financieros y mayor tiempo para obtener los resultados (Burns et al., 1994), pero gozan de ser más precisas.
Ferreira et al. (1998) evaluaron dos métodos agronómicos para medir el consumo de pasto; el método de la diferencia antes y después de entrar al pastoreo a partir del corte y el método de rendimiento comparativo de Haydock y Shaw (1975) procesado por el programa computacional BOTANAL (Hargreaves y Kerr, 1978). Los valores de consumo de materia seca alcanzados en ambos métodos fueron de 3.4 y 3.3 %, respectivamente, los cuales son superiores a los señalados en la literatura para pastos de clima tropical (Euclides et al., 1993) lo que se justifica, en parte, por las características de los métodos agronómicos que tienden a sobrestimar el consumo por no considerar las pérdidas de pisoteo y senescencia durante el pastoreo.
En general, los métodos agronómicos para estimar el consumo de forraje no tienen en consideración la selección ejercida por el animal, la cual a su vez es estacional (Sánchez et al., 1993). Asimismo, tales métodos presentan
apenas un indicativo del nivel de consumo relativo, por no considerar principalmente el factor calidad del forraje disponible que afecta el consumo.
En estos métodos las estimaciones son dependientes e influidas por la estimación de la disponibilidad antes y después del pastoreo. Algunos errores en la estimación de la disponibilidad pueden llevar a errores equivalentes en la cantidad de materia seca que se considera consumida por el animal.
En tanto, en los últimos años se ha visto el desarrollo de una progresión de técnicas para estimar el consumo de forrajes. Los métodos más ampliamente usados han sido aquellos basados en estimaciones de la digestibilidad del forraje consumido y la excreción fecal de los animales que lo ingieren, a partir del empleo de marcadores. Varias sustancias marcadoras indigestibles presentes en la dieta (marcadores internos) se han sugerido y evaluado, tales como cromógenos, lignina, ceniza ácida insoluble (CAI) y fibra ácida detergente indigestible (Dove y Coombe, 1992). La excreción fecal es usualmente estimada de la dilución en las heces de un marcador oralmente suministrado (marcador externo) el cual es totalmente indigestible. El óxido crómico (Cr2 O3) es el más frecuentemente usado, que se suministra en cápsulas de gelatina o incorporado en papel.
Geerken et al. (1987) propusieron y evaluaron la técnica de los dos marcadores (Cr2 O3 y CAI) para medir el consumo y la digestibilidad de la ración de rumiantes en pastoreo con suplementación. El consumo de materia seca (CMS) se basó en la siguiente expresión:
CMS =
[
Excreción x [ ]CAI fecalen heces
]-[
Kg de x [ ]CAI en el
concentrado concentrado
]
/
[ ]CAI en el pasto
Aunque la precisión del Cr2 O3 como marcador de la excreción fecal ha sido a veces cuestionada (Dove y Mayes, 1991) y las sustancias marcadoras internas no han ganado mucha aceptación (Dove y Mayes, 1996), continúan siendo usados en determinaciones del consumo por ser técnicas analíticas poco costosas y ofrecer resultados confiables (Piasentier et al., 1995).
Como el estado nutricional de los rumiantes en pastoreo depende del valor nutritivo del pasto disponible, de la composición botánica de la dieta consumida y el consumo del animal, la determinación de estos dos últimos indicadores resulta de gran interés y cuantificarlos ha sido siempre una dificultad (Dove y Mayes, 1996).
El uso de los alcanos de la pared cuticular de las plantas, como marcadores, es un método preciso que permite estimar el consumo y extenderse a la estimación de la composición de la dieta (Dove y Mayes, 1991) la cual se ha estado basando en el laborioso examen microscópico de muestras esofágicas, del rumen o de heces.
El método de los alcanos puede proporcionar estimaciones precisas de composición de la dieta en términos de cada especie de planta o de partes de la planta y la mayor ventaja radica en que si los animales reciben también una dosis con alcanos, la estimación del consumo total y la composición de la dieta se obtienen simultáneamente (Dove y Mayes, 1996).
La estimación del consumo de forraje en combinación con consumo de suplemento y selección de vacas lecheras en pastoreo, no ha sido posible medirla. Sin embargo, con el desarrollo reciente de la técnica de los n-alcanos puede lograrse. Hameleers (2000) evaluó la técnica de los n-alcanos en vacas lecheras en pastoreo para medir el efecto de la suplementación concentrada y el nivel de consumo con acceso a un suplemento de forraje. Este autor encontró que con esta técnica se puede medir el consumo de forraje y suplemento, con un error menor que 5 % y que la precisión no se afectó con la suplementación o el nivel de consumo.
Estos resultados indican que esta técnica es eficaz cuando se requiere medir los consumos y la composición de las especies en la dieta. No obstante, aún cuando su determinación es fácil de analizar, la necesidad de insumos no siempre disponibles para su estandarización hace que el método con el Cr2 O3 siga siendo ampliamente usado en condiciones tropicales de producción con base en los pastos.
El consumo voluntario de vacas en pastoreo está determinado, entre otros factores, por la disponibilidad y calidad del pasto, de manera que para maximizar la producción de leche se requieren altos consumos de hierba con una alta digestibilidad (Mayne et
al., 1987). Esto constituye en la actualidad el factor que más limita la producción del
ganado lechero en condiciones tropicales, especialmente en la primera etapa de la lactancia. Una subalimentación al comienzo de la lactancia no permite que se produzca el pico de máxima producción y reduce el rendimiento total de la misma; si este estado persiste, la producción desciende más rápido de lo normal y el período de lactación se acorta significativamente (García-Trujillo y García López, 1990).
Hasta la fecha perdura lo planteado por Humphreys (1976) cuando apuntó que aún no se conocen todos los aspectos que intervienen en la obtención de altas y estables producciones de leche a partir de los pastos, considerándose que el potencial productivo de este alimento es mucho mayor de lo que generalmente se cree, lo cual puede atribuirse, además, a las producciones que son capaces de mantener en condiciones de secano y sin fertilización.