CHAPTER 2: THE APPLICATION OF THE RESEARCH METHODOLOGY
2.7 Data collection process
Actividad
Nº8
Existen aves que son capaces de atravesar diferentes tipos de vegetación, como por ejemplo los loros, que pueden realizar vuelos largos. Esta condición permite a los loros cruzar de un bosque a otro para encontrar los elementos necesarios para vivir, por lo que tienen un alto porcentaje de sobrevivencia.
A diferencia de los loros, las codornices no presentan gran movilidad en el paisaje, por lo que se quedan restringidas a ciertas áreas de bosque y por consiguiente, son más vulnerables a los cambios que puedan ocurrir en esos ambientes.
En la ecología del paisaje, uno de los criterios es la conectividad, o sea el grado de continuidad espacial de un tipo de cobertura vegetal o de determinadas caracte- rísticas del hábitat dentro del paisaje. Ejemplo: cercas vivas (vegetación que divide propiedades o zonas de cultivo en áreas pobladas) que eventualmente podrían conectar dos porciones de vegetación cercanos.
La conectividad es importante porque regula no solamente el movimiento de las especies, sino otros aspectos como flujos de energía (calor o frío), nutrientes o mecanismos de perturbación (por ejemplo en el caso de presentarse una quema no controlada). En este último caso, constituyen ¿Quiénes? un riesgo para la con- servación, pues es probable que, tras algún evento ocasional, como por ejemplo una fogata mal apagada, el daño se prolongue hacia otras áreas gracias a que éstas se encuentran conectadas.
En ecología del paisaje, la conectividad entre parches (áreas pequeñas) de vegeta- ción (zonas de bosque o matorrales) es un elemento básico para la planificación e implementación de Áreas Protegidas.
Conectividad
Conceptos como corredores biológicos y aquellos conocidos como refugios tem- porales son especialmente importantes con relación a las especies, animales como las aves y algunos mamíferos se mueven de un lugar a otro en busca de alimento y refugio. Entonces los corredores biológicos son esenciales para su supervivencia y conservación.
Se dice que un área está conectada a otra, cuando se forma una red de movimiento de las especies de una hacia otra.
Como hemos visto, las áreas protegidas no se encuentran aisladas en el entorno. Entre ellas se entretejen una serie de relaciones que abarcan no sólo la parte pai- sajística como tal, sino también las relaciones con la sociedad que las rodea. Es así como nace el enfoque de conservación, conocido como “Enfoque Ecosis- témico”, implica el involucramiento de la gente desde un contexto más amplio que
cubra lo social, lo político y lo económico.
Se trata de una propuesta que tiene sus orígenes en la Convención de la Diversidad Biológica (Convención de Río) y que tomó especial importancia tras varias discusio- nes dentro de foros mundiales, como el Congreso Mundial sobre Áreas Protegidas en Durban Sudáfrica 2003.
En esencia el Enfoque Ecosistémico busca un manejo integrado de los recursos naturales a través de su conservación y uso sostenible.
En este enfoque se toma en cuenta, que las áreas protegidas están conformadas también por gente, y por lo tanto;
Es necesario generar espacios de participación de las comunidades locales dentro de la gestión de las áreas protegidas.
Como una alternativa, se ha planteado la integración de todos los actores intere- sados en la conservación y en la generación de beneficios mutuos, a través de esfuerzos concretos. Es decir, se propone incluir a las comunidades locales en la planificación de las Áreas Protegidas, con una perspectiva a largo plazo ya que son las comunidades las directamente afectadas y por consiguiente quienes deben in- volucrarse en el cuidado y toma de decisiones respecto al espacio que ocupan.
Enfoque ecosistémico
Incluir a la sociedad en la toma de decisiones respecto del manejo de las áreas. Generar un marco de corresponsabilidad en la gestión, bajo la consideración de que las comunidades locales también tienen responsabilidad anexa a los beneficios que deben recibir, gracias a las acciones de conservación.
Los ecosistemas están vinculados, por lo tanto hay que gestionarlos como tales. Darle un valor agregado (económico) a los hechos de conservación.
No desconocer la integridad ecológica de los ecosistemas, pues sin ellos, no existirían los servicios ambientales que aprovechamos los seres humanos. Fijar los límites de gestión de las áreas, bajo el principio de compatibilidad con su funcionamiento.
Considerar adecuadamente el tiempo y espacio, para el fiel cumplimiento de los objetivos de conservación trazados.
Los objetivos deben ser trazados a largo plazo para monitorear adecuada- mente los ecosistemas.
Los ecosistemas no son hechos estáticos, por lo que su manejo debe estar acorde con los cambios que ocurren.
Para comprender mejor este enfoque, se han propuesto 12 principios:
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En conclusión, existen algunas características para el diseño que resultan mejor. Además de los principios, debemos considerar las cinco principales características del Enfoque Ecosistémico:
Es integrador
Redefine los límites que tradicionalmente han caracterizado al manejo de los ecosistemas.
Adopta una visión a largo plazo Incluye a la gente
Se esfuerza por mantener el potencial productivo de las unidades de manejo. Debe existir un equilibrio entre los usos que se dan a los elementos del eco- sistema y los paisajes de protección estrictos.
Reconocer los conocimientos locales como importantes y fomentar espacios de comunicación efectivos.
Involucrar en la gestión a varias disciplinas para alcanzar soluciones completas y acertadas.
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Actividad
Nº9
El siguiente gráfico nos muestra las acciones mejores y peores dentro del diseño, para una adecuada conservación de nuestros recursos naturales y de la biodiversidad.