CHAPTER 4: PROPOSED FRAMEWORK FOR THE ADOPTION OF IT
4.6 Data collection
ERLEBNIS. El término alemán podría traducirse como «vivencia». Se emplea en la
metodología literaria para designar al complejo de hechos revividos en la conciencia del escritor y que son reelaborados en la expresión artística. Se corresponde bastante bien con lo que Jorge Guillén, a propósito de Bécquer, llama «memoria poética», que se describe así en la segunda de las Cartas literarias a una mujer: «Por lo que a mí toca, puedo asegurarte que cuando siento no escribo. Guardo, sí, en mi cerebro escritas, como en un libro misterioso, las impresiones que han dejado en él su huella al pasar; estas ligeras y ardientes hijas de la sensación duermen allí agrupadas en el fondo de mi memoria hasta el instante en que, puro, tranquilo, sereno y revestido, por decirlo así, de un poder sobrenatural, mi espíritu las evoca. [...] Entonces no siento ya con los nervios que se agitan [...]; siento, sí, pero de una manera que puede llamarse artificial.» La Erlebnis no es, pues, sólo autobiografía inmediata, sino también la vivencia interior, especulativa, onírica, cul- tura], etc. Se podría comparar la Erlebnis con la sustancia de los contenidos que, en la creación estética, se transforma en la forma de los contenidos del mensaje (V. LINGÜíSTICA, 3).
ERLEBTE REDE. Expresión alemana que significa «discurso vivido»: corresponde al
discurso indirecto libre. Véase: ESTILO.
ESCENA. Es la parte de un texto, especialmente teatral, cerrada en sí misma y delimitada
(Valle-Inclán en las Comedias bárbaras o en los esperpentos) la convierten en la unidad principal de organización, sustituyendo al acto. Genette, citando a Ricardou, dice que «una escena dialogada (suponiéndola libre de cualquier intervención del narrador) nos da una especie de igualdad convencional entre el tiempo del relato y el tiempo de la historia» (Genette, Figures 111). Para decir más adelante que si la velocidad del relato se puede definir por medio de la relación entre la duración de la historia (mensurable en días, mi- nutos, nutos, años, etc.) y la longitud del texto (mensurable en líneas, períodos, páginas, etc.), la escena es un «movimiento narrativo» en el que el tiempo de la historia (TH) iguala convencionalmente al tiempo del relato (TR); en el sumario (V.) el tiempo del relato será inferior al tiempo de la historia. V. TIEMPO.
ESCOLIO. Nota que se pone al margen o al pie de un texto para explicar algún término o
algún párrafo.
ESCRITURA. En un sentido primario y corriente, se entiende por escritura a un código de
segundo grado, en cuanto que es una representación gráfica de la lengua hablada -es decir, del código primero de comunicación- por medio de signos visuales. No hay que descuidar este aspecto en la expresión del texto: el escritor, hoy y siempre (Cfr. Derrida, De la gramatología), ha hecho uso de los valores gráficos del texto (V. COMPAGINACIÓN). La crítica literaria contemporánea ha cargado la palabra escritura con un nuevo sentido, derivada de aquél. Se sabe que una de las facetas específicas que han desarrollado los estudios semiológicos y estructurales sobre temas de arte y literatura han consistido precisamente en haber caracterizado al lenguaje poético o literario o, simplemente, ar- tístico, por su significación ¡cónica y autorreflexiva, por su plurisemia o connotatividad (o ambigüedad, V.), al funcionar en un texto; citamos sólo alguno de los aspectos más importantes. En breve: el discurso literario es un sistema de simulación «secundario» (Lotman), que se articula sobre el sistema primario de la lengua; este espacio lo ocupa el término escritura, que se puede, por tanto, definir como una operación consciente (y por lo tanto meditada, aunque concierna en algún momento a lo inconsciente) que el autor ejercita al objetivar su mensaje, al conformarlo en cuanto «mensaje literario», insertándolo, por ende, en el amplio sistema de la comunicación literaria. La literatura implica siempre mediaciones culturales conexas tanto a la Weltanschauung (V.) histórica del escritor, como a los códigos y subcódigos de la tradición literaria, a sus instituciones (géneros, lengua, retórica, poética, etc.) que no pueden dejar de proponerse ante el escritor como módulos o tipologías de referencia en el acto mismo de la operación artística (V. TRANS- CODIFICACIóN). Cada género o subgénero recorre la literatura con un código peculiar simbólico-temático y con lengua estilizada o escritura que le es propia: se puede hablar de escritura épica, lírica, dramática, pastoril, etc., que corresponde a los distintos géneros históricamente caracterizados (por ejemplo, la escritura de la novela picaresca en el xvtl).
Para Barthes (El grado cero de la escritura), que toma el término de los Goncourt, la escritura es una realidad formal intermedia entre la lengua (como código interindividual) y el estilo (como opción personal y subjetiva): «La escritura es una función: es la relación entre la creación y la sociedad, es el lenguaje literario transformado por su destino social, la forma captada en su intención humana y unida así a las grandes crisis de la Historia. Por ejemplo, Merimée y Fénelon están separados por fenómenos de lengua y por accidentes de estilo; sin embargo practican un lenguaje cargado de la misma intencionalidad, se refieren a una misma idea de la forma y del contenido, aceptan un mismo orden de convenciones, son el encuentro de los mismos reflejos técnicos, emplean con los mimos gestos, a siglo y medio de distancia, un instrumento idéntico, sin duda un poco modificado en su apariencia, pero no en su situación o en su uso; en definitiva, tienen la misma escritura». La escritura nace de la «reflexión del escritor sobre la función social de su forma», es «la moral de la forma, la elección del área social en el seno de la cual el escritor decide situar la naturaleza de su lenguaje», es «una manera de pensar la literatura». El concepto barthesiano de escritura implica diversas connotaciones: modalidades de gusto,
de poética, de lenguaje, de ubicación ideal.
En un empleo más general, la escritura se confunde con el estilo de un autor («la escritura machadiana» ). Parece preferible conservar, como quiere M. Corti (Principi della comunicazione letteraria), la acepción de subsistema formal consolidado o registro. Las escrituras ofrecen «algo parecido a un modelo formal» y presentan un nimbo connotativo que se puede denominar «información suplementaria de registro». En este sentido, el grupo de Tel Quel habla de escritura textual, considerándola como «lugar de encuentro entre una práctica escritural y su teoría» (Sollers, en Teoría de conjunto) y viendo en ella su carácter «no representativo, sino productor» (Baudry, Tel Quel, n.° 36). Véase también L'écriture et l'expérience des limites de Philippe Sollers.
ESLABÓN. Verso que une la fronte de la canción italiana con la sírima o coda.
Generalmente es un heptasílabo que rima con el último verso de la fronte, aunque por el sentido se une a la coda en la mayor parte de los casos. Se le llama también volta o, con el nombre italian, chiave.
ESPARSA. Copla de arte real (V.) que constituye ella sola un poema.
ESTANCIA. La estancia es la estrofa de una canción italiana. En el Siglo de Oro se
denominaba así también a la octava.