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Research Design and Methodology

4.1 Summary of Chapters Two and Three

4.2.1 Data collection

d seado prohibir las antenas “paradiabólicas” que los iraníes llaman, con un juego de palabras, mahvareh, tér- mino que remite no a la fuerza del diablo sino a la be- lleza de la luna. Lo que derivó en una furiosa polémica, que el Parlamento resolvió supuestamente votando una ley en apariencia muy coercitiva, en realidad ambigua: si bien la importación y la venta de estos equipos están prohibidas, sólo está vedado su uso “ilícito”. Y el poder no tiene la capacidad legal ni tampoco policial de alla- nar domicilios privados.

La publicación, en octubre de 1994, de la carta abier- ta de 134 intelectuales (151 según la BBC) refleja la cre- ciente movilización del mundo de las letras contra la censura. Los intelectuales demoraron varios años en elaborar un texto común para reivindicar la especifi- cidad de su profesión. El principal objetivo de sus ges- tiones –más corporativas que políticas– es la recons- trucción de una unión de escritores, el Hogar (kanun) Nacional, que sería de alguna manera su gremio.

Sin embargo, esta reivindicación común está acompañada por muchas divisiones: Abbas Abdi, jefe de redacción de Salam, y Mohammad Nasiri, direc- tor de Keyhan, se encontraron muy solos cuando tu- vieron problemas con la justicia. Del mismo modo, los periodistas “serios” se adaptaron fácilmente a la suspensión de Havades, especializada en el relato de hechos policiales, o a la prohibición de algunas de las novelas románticas de Fahimeh Rahimi, considera- das demasiado frívolas.

Por otra parte, el descontento de los intelectuales se explica tanto por la degradación material de las condiciones de ejercicio de su profesión como por un aumento de la presión de la censura respecto de ellos. La crisis debilitó el capital de los editores inde- pendientes y los obligó a limitar su producción a los títulos más comerciales, en detrimento de la calidad. Una situación compleja

Las relaciones entre los sectores intelectuales y el ré- gimen son más complejas de lo que parece. No se en- tiende bien, por ejemplo, la lógica que rige las deci- siones de la censura o de las autoridades culturales: Sirjani fue detenido, pero no así otro ensayista cuya obra, también sulfúrea, circula clandestinamente. Akhavan-Sales, uno de los poetas más populares, pu- do ser enterrado, con el aval de Ali Jamenei, junto a Ferdowsi, pero, dos años más tarde, se lo excluyó de una celebración en el Parque Mellat.

Además, existen diversos y muy activos centros de investigación. Así, la Fundación de la Enciclope- dia Islámica, creada y presidida por Mir Salim antes de ser designado ministro de Cultura, es considera- da cercana al presidente Rafsanjani, mientras que la Gran Enciclopedia Islámica de Bojnordi tiene afini- dad con Ali Jamenei, y la Enciclopedia Chiita aspira a la autonomía intelectual. Del mismo modo, el Insti- tuto Internacional de Estudios Políticos, un centro de política exterior –cuya revista, de buena calidad, se ti- tula Foreign Policy–, es considerado el laboratorio de

la política exterior de Ali Akbar Velayati. Finalmente, el malogrado candidato a la elección presidencial de 1993, Jasbi, es responsable de la red de universidades libres islámicas, que forman a tantos estudiantes co- mo la universidad pública y son comparables a la “Ca- tólica” de París: religiosas, modernas, pagas. Ese filó- sofo especialista en Hegel, expulsado de la universi- dad pública, será recibido ¡en una fundación islámica o en una universidad libre!

A pesar de la gravedad de los recientes aconteci- mientos –muerte de Saidi Sirjani, carta de los intelec- tuales– que obligarán al régimen a tomar una decisión difícil entre apertura y represión, se asiste al desarro- llo de un diálogo silencioso entre las más altas auto- ridades de la República y el movimiento del Hogar Nacional de Escritores, del que Ataollah Mohajera- ni, uno de los vicepresidentes de la República, es un personaje clave. La designación de Mir Salim como ministro de Cultura, en reemplazo de Lariyani, quien se había distinguido desde 1993 por su moderación, no puede aparecer como una señal de endurecimien- to, ya que había contratado a intelectuales laicos en la Fundación de la Enciclopedia Islámica. Pero estos intercambios informales no condujeron al reconoci- miento del Hogar Nacional de Escritores, que había dominado la escena intelectual en la década de 1970 y cuyas Noches de poetas y escritores, en el Instituto Goethe de Teherán, habían sido, en 1977, la primera señal que anunciaba la revolución.

Resurgimiento del debate

Otro fenómeno notable es la superación de los anta- gonismos. Laicos e islamitas conversan actualmente y elaboran nuevas síntesis entre puntos de vista otro- ra irreductibles. La diversidad de las publicaciones mencionadas, que era producto en parte de la violen- cia de los enfrentamientos ideológicos de los años 80, se vuelve un instrumento privilegiado de este resur- gimiento del debate: unos y otros se expresan, a veces muy enérgicamente, sobre los escritos de sus pares o las declaraciones de algún responsable político; con menor frecuencia, números especiales reúnen a plu- mas de tendencias diferentes.

El deseo de reconstrucción del Hogar Nacional de Escritores refleja este surgimiento progresivo de un campo intelectual autónomo respecto de lo político, lo religioso o el mercado. Tejido aún frágil amenaza- do por la suspicacia de las autoridades, la dureza de la situación económica, las disputas entre los escritores, pero que tiende sin embargo a institucionalizarse, por ejemplo, gracias al desarrollo del movimiento asocia- tivo, la organización regular de ferias del libro o de la prensa, la institución de premios literarios, científicos o cinematográficos.

Este movimiento contribuye también a la recom- posición de la identidad nacional. La referencia islá- mica es objeto de un trabajo crítico por parte de los pensadores musulmanes (intelectuales, ideólogos políticos o clérigos) que reivindican corrientes o ins- Biblioteca. Libros de la mezquita

de Jameh, en Isfahan. © Ant on_Iv ano v / Shu tt er st ock Matemática

Por primera vez en la historia de la Medalla Fields, considerada el Premio Nobel de las Matemáticas, en 2014 se le otorgó a una mujer, la iraní Maryam Mirzakhani, profesora en la Universidad de Stanford, en California. Lo mereció por sus “impresionantes avances en la teoría de las superficies de Riemann y sus espacios modulares”.

4 | CREAR A PESAR DE LA CENSURA | La ofensiva de Los inteLectuaLes

Reformista. Un joven universitario se manifiesta en apoyo del candidato reformista Mehdi

Karrubi, en junio de 2009. El cartel dice “Cambio para Irán”.

tituciones teológicas diferentes. Se preguntan sobre la inscripción de la religión en la historia, la raciona- lidad y su relación con el dogma, las condiciones de la democracia e incluso la laicidad. El islam en la Repú- blica, que desde afuera suele percibirse como monolí- tico, es en realidad plural. Además, esta referencia re- ligiosa perdió el monopolio absoluto que había obte- nido luego de la revolución. Las autoridades políticas no son las últimas en valerse de símbolos culturales que no sean islámicos: ya no conformándose con re- signarse a la celebración del año nuevo iraní, Noruz, que no habían logrado prohibir, se apropian ahora de la herencia de la civilización persa.

Mientras que algunos querían arrasar las ruinas de Persépolis, éstas reciben la visita del presidente de la República. La gran epopeya del poeta Ferdowsi, de la que los manuales escolares nunca dejaron de ha- blar, se vuelve un tema favorito de la crítica literaria y del esfuerzo de regeneración de la lengua persa. Este reencuentro de Irán con un pasado lejano, que había sido utilizado en las décadas de 1960 y 1970 por el Sha con fines de legitimación, confirma la corriente lai- cista en pleno resurgimiento. Satisface sobre todo el nacionalismo profundo de una población que se pre- gunta sobre su identidad.

Libros, revistas y casetes se difunden en diferen- tes lenguas regionales (mahalli), tales como el kurdo, el árabe, el turco, el armenio, el guilaki. Surge así una nueva concepción del espacio nacional ilustrada, por ejemplo, por la moda en Teherán del pantalón kurdo, el traje baluchi, el fular turcomano o árabe, la salchi- cha armenia, la música azerí o bajtiarí.

Al mismo tiempo, Irán se ubica de otro modo en su entorno regional. A pesar del legado, rutinario es ver-

dad, del mesianismo revolucionario del imán Jomeini, el país se define menos por su especificidad chiita que por su mayoría musulmana y su situación geográfica. Pertenece actualmente a Medio Oriente pero tam- bién, desde la caída de la Unión Soviética, a Asia Cen- tral, y profundiza su cooperación con Turquía y Pa- kistán. A su manera, y al igual que los deportistas que compiten en las olimpíadas de los países musulmanes o las familias que visitan Turquía, Siria e India, los in- telectuales participan de esta reinserción de Irán en su entorno, incluso publicando en inglés: Farzaneh, bilin- güe, considerada la mejor revista femenina de Medio Oriente; Rahbord, editada por la Oficina de Asuntos Estratégicos por iniciativa de intelectuales provenien- tes de universidades occidentales o árabes, y Faslna-

meh Khavar Miyaneh, del Centro de Estudios e Inves- tigaciones Estratégicos de Medio Oriente, trazan un paralelo más o menos directo entre las experiencias de

los Estados de la región y las realidades iraníes. Detrás del terrible caso Saidi Sirjani se perfilan di- námicas mucho más ambiguas que la liberalización o, por el contrario, el endurecimiento de la Repúbli- ca Islámica. Quince años después de la caída del Sha, el chiismo sigue siendo muy minoritario en el mundo musulmán, y un ostracismo diplomático, económico y militar continúa golpeando a Irán. Más que nunca, el país está convencido del carácter heterogéneo de su identidad. Se siente agobiado y aspira a superar los marcos en los cuales se organiza, las categorías inte- lectuales a través de las cuales se piensa, sin que esta espera sea explícita o solamente política. El floreci-

miento de publicaciones correspondientes a los dife- rentes sectores de la sociedad –mujeres, jóvenes, fa- milias, ingenieros, docentes, militares, religiosos, etc.– refleja esta voluntad de ampliación. Los políticos ya no tienen el monopolio de lo político, ni los clérigos el de lo religioso. Y las revueltas de estos últimos años re- cuerdan que el destino del país se construye primero en las calles. Mediante la violencia a veces, pero sobre todo, día a día, a través de los múltiples actores sociales que se expresan en las diversas esferas de la vida públi- ca. La vida intelectual es uno de estos terrenos, y no el menor, en el cual se construye el Irán de mañana. g

(1) Véase Yves Thoraval, “Réussites du cinéma iranien”, Le Monde diplomatique, París, junio de 1993.

*Investigador del Centro de Estudios e Investigaciones Internacionales (CERI), autor de La Révolution sous le voile, Karthala, París, 1991.

Traducción: Gustavo Recalde

El reencuentro de Irán con su pasado lejano confirma