RESEARCH DESIGN AND METHODOLOGY 4.0 Introduction
4.2. Data Collection Tools
también la causa de todas nuestras ideas».
17. E, I, 31, dem.: El entendimiento, siendo un modo de pensar, «debe ser concebido por el pensamiento absoluto, dicho de otra manera, debe ser conce- bido por algún atributo de Dios que expresa la esencia eterna e infinita de Dios, de tal manera que sin ese atributo no pueda ni ser ni ser concebido».
ficación: es solamente porque la potencia de pensar no tiene otra condición que el atributo pensamiento. En efecto, le suce- de a Spinoza preguntarse acerca de la condición de la potencia de pensar o, lo que viene a ser lo mismo, acerca de su posibi-
lidad de la idea de Dios: para que Dios pueda pensar una infi-
nidad de cosas en una infinidad de modos, para que tenga la posibilidad de formar una idea de su esencia y de todo lo que deriva de ella, es necesario y suficiente que posea un atributo que es el pensamiento.18 Así, el atributo pensamiento es sufi- ciente para condicionar una potencia de pensar igual a la po- tencia de existir, la que sin embargo está condicionada por to- dos los atributos (incluyendo el pensamiento). No hay que pre- cipitarse en denunciar las incoherencias del spinozismo. Puesto que no se hallan incoherencias sino a fuerza de confundir, en Spinoza, dos principios de igualdad muy diferentes. Por una parte todos los atributos son iguales; pero ello debe compren- derse en relación a la potencia de existir y de actuar. Por otra parte, esta potencia de existir no es más que una mitad del absoluto, la otra mitad es una potencia de pensar que le es igual: es en relación a esta segunda potencia que el atributo pensamiento goza de privilegios. Él solo condiciona una poten- cia igual a la que condicionan todos los atributos. No parece haber en ello ninguna contradicción, sino más bien un hecho
último. Este hecho no concierne para nada a nuestra consti-
tución, ni la limitación de nuestro conocimiento. Este hecho sería más bien el de la constitución divina o del desarrollo del absoluto. «El hecho es» que ningún atributo es suficiente para colmar la potencia de existir: puede existir y actuar algo, sin ser extenso ni pensante. Al contrario, nada puede ser conocido salvo por el pensamiento; la potencia de pensar y de conocer es efectivamente colmada por el atributo pensamiento. Habría contradicción si Spinoza planteara en primer lugar la igualdad de todos los atributos, y enseguida, desde un mismo punto de
18. E, I I , 1, esc.: «Un ser que puede pensar una infinidad de cosas en una infinidad de modos es necesariamente infinito por la virtud de pensar». (Es decir: un ser que tiene una potencia absoluta de pensar tiene necesaria- mente un atributo infinito que es el pensamiento.) E, I I , 5, dem.: «Concluimos que Dios puede formar la idea de su esencia y de todo lo que se colige nece sanamente, y concluimos de ello sólo que Dios es cosa pensante».
De la relación (luego también de la diferencia) entre la po- tencia de pensar y el atributo pensamiento, se originan tres consecuencias. En primer lugar, la potencia de pensar se afirma, por naturaleza o participación, de todo lo que es «objetivo». La esencia objetiva de Dios es potencia absolutamente infinita de pensar; y todo lo que deriva de esta esencia participa de esa potencia. Pero el ente objetivo nada sería si no tuviese él mis-
mo un ente formal en el atributo pensamiento. No solamente
la esencia objetiva de lo que es producido por Dios, sino tam- bién las esencias objetivas de los atributos, la esencia objetiv*a de Dios mismo, están sometidas a la condición de ser «for- madas» en el atributo pensamiento.1 9 Es en esté sentido que
la idea de Dios no es sino un modo del pensamiento y forma
parte de la naturaleza naturada. Lo que es modo del atributo pensamiento, no es, hablando con propiedad, la esencia objeti- va o el ente objetivo de la idea como tal. Aquello que es modo o produce es siempre la idea tomada en su ser formal. Es por ello que Spinoza tiene especial cuidado en dar al primer modo del pensamiento el nombre de entendimiento infinito: pues el entendimiento infinito, no es la idea de Dios desde un punto de vista cualquiera, es precisamente el ente formal de la idea de Dios.2 0 Es verdad, y debemos insistir sobre este punto, que
el ente objetivo nada sería si no fuera este ente formal gracias al que es un modo del atributo pensado. O, si se prefiere, sería solamente en potencia sin que esa potencia sea efectuada.
Queda que debemos distinguir des puntos de vista: según
19. Cf. E, I I , 5, dem.: Deum ideam stiae essentiae [...] formare posse. 20. Es el entendimiento infinito, no la idea de Dios, que se supone un
modo: E, I, 31 prop. y dem.; TB, I, cap. 9, 3.
vista, diera al atributo pensamiento poderes y funciones con- trarias a esa igualdad. Pero Spinoza no procede así: es la igual- dad de potencias la que confiere al atributo pensamiento pode- res particulares, en un dominio que ya no es el de la igualdad de los atributos. El atributo pensamiento es a la potencia de
pensar lo que todos los atributos (incluyendo el pensamiento) son a la potencia de existir y de actuar.
su necesidad, la idea de Dios se encuentra fundada en la natu-
raleza naturante. Puesto que corresponde a Dios, tomado en su naturaleza absoluta, comprenderse necesariamente. Le corres- ponde una potencia absoluta de pensar idéntica a su esencia objetiva o correspondiente a su idea. La idea de Dios es, pues, principio objetivo, principio absoluto de todo lo que se origina objetivamente en Dios. Pero según su posibilidad, la idea de Dios no está fundada sino en la naturaleza naturada a la que pertenece. No puede ser «formada» sino en el atributo pensa- miento, encuentra en el atributo pensamiento el principio for- mal del que depende, precisamente porque ese atributo es la condición bajo la que se afirma de Dios la potencia absoluta- mente infinita de pensar. La distinción de ambos puntos de vis- ta, necesidad y posibilidad, nos parece importante en la teoría de la idea de Dios.2 1 La naturaleza de Dios, a la que corres- ponde la potencia de existir y de actuar, se funda a la vez en necesidad y en posibilidad: su posibilidad se encuentra estable- cida por los atributos formalmente distintos, y su necesidad por esos mismos atributos tomados en conjunto, ontológica- mente «uno». No es lo mismo para la idea de Dios: su nece- sidad objetiva está establecida en la naturaleza de Dios, pero su posibilidad formal en el solo atributo pensamiento, al que, a partir de ahora, pertenece como un modo. Se recuerda que la potencia divina es siempre acto; pero justamente la potencia de pensar que corresponde a la idea de Dios no sería actual si Dios no produjera el entendimiento infinito como el ente for- mal de esta idea. El entendimiento infinito es llamado asimis- mo hijo de Dios, el Cristo.2 2 Ahora bien, en la imagen bastante poco cristiana que Spinoza propone de Cristo, como ser Sabi-
21. Los comentaristas a menudo han distinguido varios aspectos de la