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El concepto de ´onda´ implica diversos estados de tal forma que mientras un estado en un mundo desaparece y en otro continúa existiendo.

De Toro, 2008, p.298

La banda de Möebius es un soporte, una estructura móvil que, para nuestra propuesta de lectura, permite el desplazamiento de caracoles por su base de: total anverso, carente total de reverso (imagen 3), o bien, total reverso (carente de anverso), o bien, como plantea Borges: “No habr{ nunca una puerta. Est{s adentro y el alc{zar abarca el universo y no tiene ni anverso ni reverso” (Laberinto, en Elogio de la sombra [1969], 2009, p.416).

Los caracoles gozan de movilidad y esto se debe a tres factores primordiales:  estructura curvilínea de la banda,

 segregación de los caracoles,

 resortes ubicados en los bordes de la banda (intercalados: uno en un borde y otro en el otro borde).

Siguiendo el escenario presente en la imagen 3, el orificio (blanco con respecto a la grisácea red) en el extremo derecho indica que en algún giro: toda la estructura colapsará, y así ese mundo dejará de ser, con la posibilidad de estructurar otro mundo. En la imagen 1 (capítulo 7.5. Pliegue como función de interconectividad) ya se

discurrió sobre esto: toda formación de una banda de Möebius nace de un pliegue, pero esta misma estructura puede cortarse para dejar de ostentar su propia condición.

Estos caracoles son significantes primordiales, operan como puntos de capitón (punto de almohadillado, ese que da tensión interna a un cojín) que se escriben en un texto para orientar el proceso de lectura; son marcas ortográficas que permiten leer en paralelo la textura de la banda, y de ese modo sean posibles las interconexiones de sentido.

Este esbozo de enunciación tendrá su amarre de significación cuando al cierre del apartado se enfatice que estos caracoles (lectores) leen desde la perspectiva de un narrador, personaje, así como fantasmas subjetivos que despiertan en cada lector por la presencia de un texto con ciertas características, de lo que puede nombrarse como un real indecible, según lo propone la teoría psicoanalítica.

El caracol, por su adherencia a la superficie, es un buen modelo para referir que su recorrido por la banda, sea en el punto que sea, puede sostenerse, siempre y cuando la banda conserve su estructura; es la metáfora de una lectura que tiene como reto conservar su vitalidad.

Imagen 3. Banda de Möebius secretada por caracoles

Diseño: Henry Vargas Benavides

Concepto: Mauricio Arley, como relectura de la banda propuesta por Escher

El trabajo del lector consiste en distinguir cuáles son los significantes primordiales de un texto,

y esto se logra mediante la recolección de indicios que fueron diseminados por el autor intelectual de la escena gráfica. A continuación se plantean unas consideraciones:

 Si se efectúa la lectura sobre un plano de dos caras, fácilmente algunos significantes pueden esconderse en el reverso (eso sería lo latente), pues en este tipo de plano textual, quien lee: encuentra acceso solo a significantes adheridos al anverso textual (lo manifiesto).

La postura nuestra es efectuar una lectura de implementación topológica, que permita hacer pliegues de lectura ahí donde se agite “la intuición” del lector (pero para esto es prioritario contar con un amplio conocimiento teórico afín al texto), quien considera la historia registrada de signos del texto, con el fin de

hacer la incisión precisa para los asertos de significación, motivados por la lógica textual.

 Quien lea, debe dejar sus imaginarios a un lado, para aproximarse asintóticamente a la lógica de formación del texto que tiene por analizar.

Al considerar la imagen 3, surgen ciertas preguntas: ¿por qué se aprecia un caracol colorido, otro sombreado, y uno del que solo se aprecia la cabeza colorida? Para responder a las preguntas, vale pensar la teoría de la interconectividad y desde luego la banda de Möebius (7.5. Pliegue como función de interconectividad); de este modo integramos el pasaje de un texto escrito sobre un plano de papel, para posteriormente implementar una lectura topológica, mediante el giro de puntos de escritura.

Además de las referencias anteriores, partiremos de criterios de identidad:

 el caracol (como sombra) es una pre imagen;

 el caracol colorido es una imagen de la pre imagen anterior; la cabeza del caracol es sinécdoque de la imagen colorida de caracol;

 estos caracoles son significantes que se enlazan a significados, en procura de procesos de significación lectora.

El trabajo de lectura consiste en ligar estos referentes anteriores según sus valores en los estados regulares del texto, lo cual permite aludir a la construcción de una teoría de la escritura de Borges, en tanto cada intento de escribir conduce a la bifurcación en un

investigación (lat. Investigium): “Dimos con la met{fora, esa acequia sonora que nuestros caminos no olvidarán y cuyas aguas han dejado en nuestra escritura su indicio *<+ Dimos con ella y fue el conjuro mediante el cual desordenamos el universo rígido” (Después de las im{genes, en Inquisiciones, 2008, p.30). Desde luego, todo esto trata de plantear que en nuestra propuesta: la banda de Möebius funge como metáfora para articular sentidos de lectura.

Las imágenes sin pre imágenes son, en su gestación, gérmenes de locura, que luego de giros

de tiempo y espacio, al habitar en otras redes de conocimiento, constituyen parte de una convención, y así el sin-sentido inicial logra socializarse. Por ejemplo, antes de la ciencia había alquimia, hechicería, etc., por esto no es anómalo seguirle la idea a Borges cuando plantea que: “La imagen es hechicería. Transformar una hoguera en tempestad, según hizo Milton, es operación de hechicero” (Ibíd., p.31). Situar la afamada banda como

soporte de lectura es hechicería, en tanto se requiere: un doblez de la linealidad para

extraer algo subyacente del texto profundo, ese al que se accede al realizar un doblez en la banda.

Por otro lado, las Ciencias Cognitivas proponen que: “Visual mental imagery is <<seing>> in the absence of the appropriate inmediate sensory input”23 (Kosslyn, in Kosslyn and Osherson, 1995, p.267). Así, la plasticidad lectora requiere una impostura inicial, un ver sin objeto (alucinar), y este ejercicio fue el que se siguió para considerar que la banda de Möebius sería central para referir nociones interpretativas al tomarla

23 “La imagen visual mental es <<vista>> en la ausencia de la apropiada e inmediata información sensorial recibida” T.L.