superposición organizativa de paisajes
monumentales
La península de Barbanza, y más concretamente la sierra, es una zona bien conocida en la arqueología gallega ya desde antiguo; en 1754 Fray Martín Sarmiento (Sánchez y Pita 1950) hace referencia a la existencia de mámoas en Barbanza, datos que posteriormente van constatando otros eruditos e investigadores como Murguía (1901), Saralegui (1918) y Obermaier (1923). Pero no es hasta los años 20 cuando ve la luz la primera publicación conteniendo una catalogación descriptiva de monumentos de la mano de F. López Cuevillas y F. Bouza Brey (1927/28, y Bouza 1927); posteriormente fueron también descritos de manera exhaustiva por el matrimonio Leisner (G. Leisner 1938 y G. Leisner y V. Leisner 1956).
Tras estos trabajos se produce un vacío hasta la década de los 8071 en que se realizan las primeras excavaciones sistemáticas en túmulos (Fábregas y Fuente 1991/92), trabajos de catalogación de los yacimientos prehistóricos de la península (Agrafoxo 1986), y trabajos de prospección sistemática y sondeos en túmulos en la planicie superior de la sierra (Criado et al. 1986).
Ya en la presente década otros investigadores han abordado trabajos de prospección que han aportado nuevos datos para la Prehistoria Reciente de la zona; no sólo monumentos tumulares y yacimientos de tipo ocupacional (Gil 1993), sino también arte rupestre (Fernández et al. 1993/94, Bonilla et al. 1995/96, Bradley et al. 1994, Concheiro y Gil 1994, Soto y Rey 1994) en una zona tradicionalmente considerada de vacío en lo que a petroglifos se refiere (Peña y Vázquez, 1979: 10).
El estudio realizado por Criado y otros (1986) sobre el megalitismo de la sierra tenía como objetivo descubrir las formas de construcción del espacio social en época megalítica mediante los datos ofrecidos por la investigación paleoambiental, la distribución de monumentos y su patrón de emplazamiento. Ahora realizaremos una revisión sistemática del emplazamiento de los monumentos tumulares de la Sierra de Barbanza, que incluye nuevos datos y la inspección de los yacimientos con diferentes condiciones de luz y vegetación.
Uno de los motivos para revisar la zona fue la necesidad de evaluar y corregir el Impacto Arqueológico de varios Parques Eólicos proyectados en lo alto de la sierra, trabajo que fue desarrollado por el Grupo de Investigación de
Arqueología del Paisaje de la Universidad de Santiago. Esto no sólo nos
brindó la ocasión de revisar la zona, sino también de hacerlo con una perspectiva geográfica más amplia.
Fue precisamente en esta zona donde se procedió por primera vez a realizar el análisis de intervisibilidad mediante una matriz en la que cada
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En los años 70, miembros del Instituto de Estudos Gallegos Padre Sarmiento llevaron a cabo la excavación de varios monumentos en la península de Barbanza, aunque dichos trabajos permanecen todavía inéditos. Los monumentos excavados fueron: A Cova da Moura (en Argalo, Noia), A Mina de Burés, dos túmulos en Paradegua, dos en Borbolla y uno en Campo Grande - Os Campiños (todos estos en la parroquia de Asados, Rianxo).
túmulo era cruzado con todos los demás de la sierra indicando si es visible o no un monumento desde el otro. Esto nos permite constatar por ejemplo cuáles son los monumentos más visibles, que casi siempre existe relación visual con el monumento inmediato o cómo pueden ser agrupados en función de las intervisibilidades. Debido a que ésta fue la primera zona en que se experimentó este procedimiento de trabajo, no se documentó si los túmulos se recortan en la línea de horizonte contra el cielo o contra otros sectores del terreno; la sistematización y análisis de los datos de Barbanza contribuyeron a considerar la necesidad de individualizar dichas caraterísticas perceptivas en posteriores aplicaciones de este procedimiento.
A continuación procederemos a analizar diferentes aspectos de la zona: su relieve y características geográficas (apartado 3.3.1), las vías naturales de tránsito (apartado 3.2.2), el registro arqueológico (apartado 3.3.3), la vinculación de los monumentos con los factores que determinan su emplazamiento (apartado 3.3.4), prestando atención en este caso a la percepción de los yacimientos en el espacio (apartado 3.3.4.4). De todo ello extraeremos el correspondiente modelo hipotético concreto para el sistema tumular de esta sierra (apartado 3.3.5).
3.3.1. El espacio: análisis geográfico
La zona de estudio está en el centro de la península del mismo nombre, en el sector SW de la provincia de A Coruña (Fig. 1), y constituye la divisoria de aguas entre las rías de Muros y Noia (al N) y Arousa (al S). Tanto la península como la sierra presentan una orientación general NNE-SSW, determinada por el gran bloque erguido y basculado que la ha originado (Pérez 1986: 102). La sierra alcanza los 685 m.s.n.m. de cota máxima, aunque su altitud media se sitúa en torno a los 550 m. Mientras las tierras bajas de la plataforma litoral presentan una alta densidad de población, la sierra, separada de la anterior por pronunciados escarpes, presenta un poblamiento escaso; esto ha posibilitado que su paisaje natural y tradicional se conserven bastante bien.
Esta sierra litoral está coronada por una superficie de erosión antigua en la que predominan las formas de relieve suaves y planas. Sobre ésta se ha incrustado el río Barbanza, que discurre en sentido N-S, entre una línea de cumbres al Oeste y una sucesión de planaltos al Este. Hacia el Sur, cuando el río inicia el descenso a través del escarpe lateral de la sierra, se encajona abruptamente formando un cañón o desfiladero difícil de franquear.
Estas tierras altas, en las que nos centraremos en adelante, pertenecen administrativamente a los términos municipales de A Pobra do Caramiñal (parroquias de S. Isidoro de Postmarcos y Sta. Cruz do Lesón), Boiro (S. Andrés de Cures, S Xoán de Maceda y Santiago de Lampón), Lousame (S. Pedro de Tállara) y Porto do Son (Sta. Mª de Nebra, S. Xoán de Ribasieira y Sta. Mª de Xuño).
El análisis fisiográfico o morfológico72 nos permite reconocer tres regiones bien diferenciadas:
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Para evitar reiteraciones, en vez de introducir una caracterización detallada del espacio estudiado siguiendo todos los pasos del proceso analítico, nos limitaremos a comentar algunos rasgos generales en los que profundizaremos más adelante al hacer el análisis del espacio tumular.
• Una zona de cumbres, entre los 685 y 580 m.s.n.m., de relieve irregular, jalonado por numerosos afloramientos rocosos.
• La penillanura superior y sus pequeños valles interiores, entre los 580 y 500 m.s.n.m.; se caracterizan en general por su relieve llano con suaves pendientes, nacimiento de pequeños arroyos y ríos, y zonas encharcadas tipo braña.
• La zona de escarpes de sierra, a partir de los 500 m.s.n.m.; caracterizada por las fuertes pendientes, en las que los ríos discurren frecuentemente encajados.
Un análisis más detallado nos permite definir unidades geográficas o formas elementales del espacio (Fig. 24). La línea de cumbres se desdobla en dos, una al W, donde se encuentran las cimas más elevadas de la sierra73, y otra hacia el E, limitando la cuenca del río Barbanza, de modo que desde el interior de la sierra la única forma de percibir grandes panorámicas visuales es desde las cimas laterales y asomándose hacia el exterior de la misma; el espacio interior es cerrado visualmente.
Es en este interior serrano donde observamos una sucesión de tres formas llanas y suaves, que muestran una inflexión entre ellas, y a las que se ha denominado tradicionalmente con el significativo y genérico nombre de
chans74 de Barbanza, y que de N a S se denominan Bouzachán, Chan de Armadoiro y Chans de Sabuceda.
A ambos lados de esas llanadas se encuentran dos valles o unidades geográficas, formas deprimidas, cabeceras de dos corrientes de agua: al E la cuenca de A Graña, de formas amplias y suaves, y al W la cuenca superior del río Barbanza, más larga y estrecha. El uso y ocupación del suelo de ambas ofrecen unos contrastes muy relevantes, ya que mientras la primera constituye el único sector ocupado75 y dedicado a agricultura de labradío, la segunda, y el resto de la sierra, está ocupada por terrenos incultos y de monte, dedicado tradicionalmente a aprovechamiento extensivo como pasto natural para el ganado que vive en régimen de semi-libertad en el monte, obtención de tojo para cama del ganado estabulado o, ya menos tradicionales, para repoblación forestal.
La cuenca de A Graña presenta unas características geográficas que la convierten en el sector más idóneo para la agricultura intensiva y el asentamiento permanente: pequeña vaguada, reserva de agua y al tiempo sin problemas de encharcamiento, bien orientada (a mediodía) y al tiempo resguardada de los vientos dominantes del SW (que traen las lluvias y nieblas marinas) y del NE (que producen una sensación térmica baja); todo ello motiva que las condiciones rigurosas que presenta la sierra se dulcifiquen en este sector.
En general, la sierra presenta actualmente una vegetación abierta e importantes procesos de erosión en zonas con relieve de grandes pendientes, consecuencia de la desaparición de la cubierta vegetal y lluvias con alto índice de torrencialidad.
73
Alguno de los parques eólicos construidos en la sierra se disponen a lo largo de estas líneas de cumbres.
74
Llano en gallego. 75
Aunque con escaso poblamiento, ya que sólo existen 6 aldeas que agrupan 23 casas o familias, y tan sólo 84 habitantes de hecho, según el censo de 1991 (I.N.E. 1993).
Sin embargo, los análisis palinológicos realizados en paleosuelos de algunos megalitos de Barbanza (Criado et al. 1986, Díaz-Fierros et al. 1988, Aira et al. 1989) muestran que el medio estaría menos degradado que en la actualidad y presentaría un predominio de vegetación abierta, con especies arbustivas y herbáceas y una escasa proporción de polen arbóreo, lo que para algunos autores “podría relacionarse con unas condiciones microclimáticas particulares”76 (Ramil y Fernández 1996: 47). En las zonas elevadas habría existido una pradera de gramíneas y arbustos con árboles aislados; esto supone un medio vegetal ideal para poder divisar los túmulos a media y larga distancia y para constituir los juegos visuales que más abajo reconstruiremos. En las zonas deprimidas que se corresponden con las cuencas de A Graña y del río
Barbanza habría existido una vegetación más tupida y, al menos en las zonas
más abrigadas, hidromorfas y con suelos profundos, habría extensiones de bosque de quercus.
De la cuenca de A Graña proceden las únicas y limitadas evidencias sobre modificación humana del medio, tal y como muestra la aparición de polen de plantago debajo del paleosuelo del monumento de Casota do Páramo (Criado
et al. 1986: 106-111, Aira et al. 1989: 37-40). Parece significativo que las
escasas indicaciones de uso del suelo en momentos prehistóricos, coetáneos o no a la construcción y/o uso de los monumentos, procedan de la misma zona en la que se ha concentrado el poblamiento y agricultura tradicional; esto se podría relacionar con la aptitud para el asentamiento de este sector de la sierra.
3.3.2. El movimiento en el espacio: líneas naturales de
tránsito
El análisis de los desplazamientos en la península de Barbanza (Fig. 25) nos muestra que el sector central, la sierra, se corresponde con un punto clave desde la perspectiva de la geografía de la movilidad; es un gran paso natural que permite organizar y distribuir los desplazamientos por la península77. Todos los túmulos, tanto si forman grupos como si aparecen aislados, se vinculan a la red de tránsito, y los conjuntos más numerosos se asocian a puntos claves de desplazamiento78.
Así, el factor que permite comprender la concentración de túmulos de la sierra, y que la mayor parte de ellos formen un núcleo abigarrado, es el hecho de que esa zona constituye un gran paso natural, punto más adecuado para atravesar la barrera topográfica que representa la sierra. La forma más rápida y económica de realizar desplazamientos de larga distancia en la península consistía en subir a la sierra a través de caminos laterales, acceder al espacio
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Particularismos que parecen repetirse en otras zonas que trataremos más adelante, como Coriscada y Faladora.
77
De todas formas creemos necesario indicar la existencia de una línea de tránsito que contornea la península, paralela a la costa, que fue materializada en caminos tradicionales ya desde antiguo (Ferreira 1988: 143-144) y posteriormente reutilizada en la construcción del actual trazado viario. Esta vía de desplazamiento presenta la ventaja de no tener que salvar grandes desniveles y la desventaja de sortear múltiples accidentes costeros.
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Prueba indirecta es que cuando se abrió la Vía Rápida por la margen Sur, fue necesario hacer excavaciones de rescate en 4 túmulos (Dorna -Rianxo, A Barreira -Pobra do Caramiñal y dos en Ventín -Ribeira), pues el trazado de nueva planta aprovechaba puntos clave del terreno, donde existían monumentos.
central en el que se sitúan los túmulos y tomar cualquiera de las rutas que allí confluyen para llegar al destino. Esta zona se convierte así en una especie de distribuidor de tráfico, en un cruce clave en el conjunto de la península79.
El tránsito por el espacio central de la sierra será detallado más adelante, cuando procedamos al estudio de emplazamiento de los monumentos, a fin de evitar reiteraciones.
3.3.3. Evidencias para el estudio: el registro
arqueológico
3.3.3.1. Monumentos tumulares
En el conjunto de la península se conocen alrededor de 128 túmulos (Fig. 25) y, aunque este inventario dista mucho de ser consecuencia de una inspección sistemática, su distribución presenta regularidades significativas.
La concentración más importante se produce precisamente sobre la Sierra de Barbanza (Fig. 26), donde en una superficie de 3 km2 se encuentran 28 túmulos; en el resto de la sierra hay otros 10, dispersos y apartados unos de otros por no menos de 4 Km de distancia lineal.
Pertenecen a dos tipos bien definidos. El más frecuente se corresponde con túmulos circulares, de 20-25 m de diámetro y 2 m de altura que encierran en su interior restos de cámaras megalíticas del tipo frecuente en Galicia: con losas de piedra granítica y corredor corto. Entre ellos figuran algunos de los ejemplares gallegos más monumentales: Casota do Páramo (nº 3), Casarota
do Fusiño (nº 22) y Arca da Barbanza (nº 11), que con sus 8 m de largo y
corredor de dos tramos es una de las cámaras más grandes de Galicia. Además existen restos significativos de cámaras en otros cinco casos: nos 5, 6, 8, 13, 21. De hecho, en nuestro análisis vamos a considerar inicialmente sólo este primer tipo de túmulos para, más adelante, volver sobre el segundo.
De este segundo hay 9 túmulos (nos 23 a 29 y dos más fuera de los límites de la Fig. 26) que presentan características totalmente distintas: pequeñas dimensiones, entre 10 y 15 m de diámetro y 50 cm de altura, con cámara tipo cista de reducido tamaño, una elaborada coraza pétrea y escasa masa tumular; son los que se han dado en llamar túmulos tipo Pedra da Xesta. Mientras los primeros son prominentes y destacan con nitidez sobre el relieve circundante, los segundos son difíciles de diferenciar.
En el estado actual de nuestros conocimientos sobre las construcciones funerarias, el segundo tipo podría corresponder tanto a los momentos finales del fenómeno tumular, últimos siglos del III milenio e inicios del II milenio80, como al primer horizonte de la arquitectura monumental, que ha sido datado en cronología calibrada en torno al 4200-4000 BC81.
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La zona ha perdido esta funcionalidad debido a la creación de una red de comunicaciones moderna que se ha independizado del constreñimiento del relieve. En cambio, utilizando una analogía débil, podemos ver todavía esta función en el hecho de que todas las redes eléctricas que atraviesan la sierra se cruzan precisamente en este punto.
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Ejemplos de cairns datados en la Edad del Bronce son Outeiro de Gregos 1, Outeiro de Gregos 5 o Meninas do Crasto 4 (Cruz 1995).
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Ejemplos de monumentos tipo cairn construidos en los primeros momentos del fenómeno tumular los encontramos en la Beira Alta en los túmulos de Rapadouro 4 y Picoto do Vasco
Como veremos más adelante, tanto el análisis espacial realizado en la sierra como el que a continuación desarrollaremos sobre las estructuras internas, nos llevan a postular que la construcción de estos monumentos tipo
Pedra da Xesta corresponden a momentos prístinos del fenómeno
monumental, aunque de no ser así y pertenecer a momentos tardíos el sistema detctado de ordenación del espacio seguiría teniendo validez.
El otro tipo representa en cambio el grupo característico del momento pleno del fenómeno monumental, que según dataciones calibradas fueron construidas entre el 4000 y el 3500 BC y habrían estado en uso hasta el 2800 BC, momento en el que se cierran los corredores de acceso (Alonso y Bello, 1997), aunque posteriormente, ya en el Calcolítico/Edad del Bronce, parecen ser reutilizadas (Fábregas y Vilaseco 1998).
Como acabamos de decir, podemos ir más allá realizando un análisis pormenorizado de las estructuras internas reconocidas por Criado et al. (1986: 94-99) en la sierra. Estos autores diferencian cuatro grupos o tipos de estructuras internas que a continuación enumeramos en la Tabla 7.
Grupo A Tipo IV
Viene dado por monumentos en los que la masa tumular, recubierta por una coraza, ocultarían totalmente la estructura interna, caracterizada por cámaras poligonales sin corredor y, muy posiblemente, sin acceso (por ejemplo los nos 6 y 21), o bien un tipo especial de estructura constituida por una gran cista rectangular (nº 13).
Grupo B Tipo II
Se caracterizan por poseer coraza pétrea y albergar cámaras poligonales, con corredor largo de dos tramos, diferenciado en planta y alzado de la cámara. Este grupo está representado por los monumentos nos 11 y 22.
Grupo C Tipo III
Presentan coraza de piedra y cámara poligonal irregular, muy alargada en el eje perpendicular al lugar de acceso a la misma, con corredor corto de un sólo tramo y de planta en V, que se diferencia de la cámara en alzado pero difícilmente en planta. Ejemplos de este tipo son los monumentos nos 3 y 8.
Grupo D Tipo I
Se caracterizan por su reducido tamaño y cámara rectangular tipo cista sin acceso. Está constituido principalmente por los monumentos de tipo Pedra da Xesta (nos 23 a 29).
Tabla 7: Grupos o tipos de estructuras internas documentadas en Barbanza (según Criado et al. 1986).
Al analizar la disposición de estos monumentos en el entorno se ve con claridad que:
• Los monumentos del primer grupo se disponen en zonas relativamente elevadas respecto a sus vecinos inmediatos, con un dominio general de las zona de paso (por collados, cruces o vaguadas) y limitando las unidades geográficas definidas para la penillanura.
(Cruz y Canha 1997), y en Castelo Branco en el monumento 6 de Couto da Espanhola (Cardoso, Canicas et al. 1995) todos ellos en territorio portugués.
• Los del segundo grupo se localizan en zonas deprimidas e inmediatas al cauce del río Barbanza, marcando un eje longitudinal en la unidad geográfica y por donde también discurre una vía de tránsito.
• El tercer conjunto se localiza de manera sistemática en las inmediaciones de collados que además ejercen de cruces en el tránsito por la sierra, y que son límite de la unidad geográfica en la que se sitúan las aldeas.
• Finalmente, las estructuras tipo Pedra da Xesta, se localizan en puntos del territorio en los que la visibilidad se ve limitada por accidentes naturales del terreno, y marcan el tránsito por la zona.
Con estas observaciones podemos ahora valorar las tensiones espaciales consideradas en el Capítulo 2 para las construcciones megalíticas (ver Tabla 8), y observamos que existen dos pares de grupos: el A y D, y el B y C.
• En el primero, A-D, se valora el entorno frente al túmulo o ninguno de los dos niveles presenta una primacía clara, el túmulo frente a la cámara, y la cámara frente al acceso.
• En el segundo par, B-C, se valora el túmulo frente al entorno, la cámara frente al túmulo y el acceso frente a la cámara.
Vemos pues que las características de ambos pares son prácticamente opuestas. Además, los primeros se emplazan en general en zonas elevadas y los segundos en zonas deprimidas (valles y collados).
REGULARIDADES/TENSIONES
Túmulo Entorno Túmulo Cámara Cámara Umbral
Grupo A/tipo IV - + + - + -
Grupo B/tipo II + - - + - +
Grupo C/tipo III + - - + - +
Grupo D/tipo I - - + - + -
Tabla 8. Se representa el predominio (+) o no (-) de los elementos constitutivos de las cámaras existentes en la sierra, valorados teniendo en cuenta las tensiones espaciales consideradas para las construcciones megalíticas.
En el trabajo monográfico realizado en la sierra en los años 80 (Criado et