5. Research Procedure, Data Analysis and Interpretation
5.6. Data Presented and Compared Before and After the Workshop from Each of the
5.6.2. Data from the post-workshop questionnaire
Los vídeos poseen elementos que los pueden ubicar como sociolugares (Paramo, 2011), pero de carácter secundario, es decir, poseen elementos de la socialización secundaria, toda vez que pueden ser entendidos como realidades parciales que a pesar de contrastar con el mundo adquirido durante la socialización primaria, permiten adquirir y reproducir nuevos recursos y repertorios del individuo ya socializado. Lo interesante del caso es que tales recursos y repertorios no resultan ser sólo locales, sino también globales dado el impacto de este paradigma contemporáneo, no solamente en los espacios físicos, sino también en la estética de los sujetos, la cual se refleja en marcas de ropa, de accesorios, los comestibles, las bebidas, la música en el ambiente, los códigos culturales globalizantes inscritos en las películas, los programas de televisión, y los códigos de la “comunidad LGBT”26. Básicamente la bandera de arcoíris, la cual hace presencia en los espacios
homonormados, ya sea en la bandera misma o mediante el empleo de su gama cromática en algunos elementos de decoración (cortinas, pintura y accesorios para el mobiliario), en afiches que promocionan viajes y “turismo gay” y en algunas prendas y accesorios que se evidencian el algunos sujetos, en tatuajes inclusive. Otro elemento que puede ser visto como globalizador son los materiales referentes a la promoción y prevención del VIH/Sida al interior de algunos vídeos, básicamente en los homonormados, dado el impacto global de esta infección categorizada como pandémica desde los hombres gay, a pesar de la distinción propuesta por la categoría HSH.
Se parte además del presupuesto cultural que se basa en el determinismo identitario que he comentado en el estado del arte, el cual asume que todo hombre que se relaciona social y sexualmente con otros hombres en los vídeos es, se identifica o se elabora como gay; determinismo desafortunado, dado lo evidenciado por uno de los sujetos con los que conversé en el trabajo de campo:
“La gente dice que todo hombre que se acuesta con otro hombre es marica, cuando lo que uno se encuentra aquí en el vídeo son hombres de todo tipo, desde la marica más femenina, pasando por el bisexual y hasta
25 Cabe aclarar que el autor al referirse a “hombre” se refiere a la humanidad, mas no al sujeto masculino.
26 Las comillas obedecen al hecho que no comparto las premisas de tal denominación, la cual me parece impositiva desde la elaboración de identidad, fuera de todo contexto, por demás neoliberal y neocolonizador, la cual debería ser objeto de revisión desde una perspectiva decolonial.
el tipo casado, mujeriego y con hijos” (25 años de edad aproximadamente, mestizo, asiste de manera regular a los vídeos)27.
Con lo anterior quiero plantear que en los vídeos se evidencian procesos sociales como pautas recurrentes de interacción que vinculan a los actores individuales, donde la estructura social constriñe las concepciones del self, las definiciones de la situación, las oportunidades de actuación y los repertorios conductuales que vinculan y guían la interacción que tiene lugar, donde cada sujeto ajusta a su acción a la de otros, tomando el rol de los otros para, en un claro sentido “encajar”.
Siendo este hallazgo un claro trazo sobre cómo, desde Blumer (1982), es en el proceso social en la vida grupal lo que crea y mantiene las normas, no las normas las que crean y mantienen la vida grupal. Los posibles cambios podrán provenir en el largo plazo al darse una re significación social en los nombres, las denominaciones, los símbolos, las clasificaciones y en las posibilidades de la interacción en las salas de vídeo y otros escenarios de interacción por fuera de factores estructurales como la clase, el estatus y el poder, es decir, pasar de escenarios de interacción social a escenarios de acción social trasgrediendo la continuidad institucionalizada, ya que las interacciones al igual que las acciones suelen estar interconectadas a partir de pautas recurrentes, y tienden a re significar lo establecido.
Los sujetos acuden a los vídeos por ser espacios que les permiten interactuar con ese otro par deseante, desde categorías sociales preexistentes, las cuales para interactuar en un sentido socioafectivo, socierótico y/o sociosexual, no encuentran otros terrenos espaciales en la urbe, más allá de aquellos que responden a lógicas de mercado de satisfacer más una curiosidad que una necesidad (Augé, 1992).
Tal vez de allí se deba su permanencia y duración en el tiempo, y se logra explicar a la vez el carácter relativamente estable de los vídeos como estructura física y como concepto social, convirtiéndose en escenarios micro dentro de un supra escenario urbano macro, en los cuales se cruzan los sujetos ignorándose entre ellos mediante la desatención cortes, a la vez que se cruzan diversos itinerarios individuales.
Lo anterior se evidenció en la entrevista en un vídeo homonormado con un sujeto de aproximadamente 35 años, blanco y que asiste poco a los vídeos, emergió de la siguiente manera:
Yo: ¿Vos por qué vas a los vídeos?
Entrevistado: “Aquí en Cali hay varios metederos y huecos para verse y estar con manes, pero en los videos uno está vestidito y eso a mí me da confianza (En referencia a las casas de baño o saunas). Acá uno entra y sale igual, vestidito, pero contento. Acá me las puedo picar de algo mientras fumo, tomo cerveza o me luzco con mi pinta de sábado y eso a muchos les llama la atención. Yo soy masculino aunque gay y eso vende. Me da cierta presencia todo eso, y pues no tengo que cambiar mucho, sigo siendo el mismo adentro del vídeo y afuera”.
Yo: Pero ve, ¿cómo así que el mismo adentro y afuera?
Entrevistado: “Pues ve, el que es marica es marica, el que es masculino es masculino. Pero a uno se le facilita ser el mismo machito adentro y afuera. A la loquita que se las va a dar de machita por acá se le nota y eso no vende tanto como un man serio y masculino, machito y gustador. En últimas sería mejor que cada quien fuera como es, sin ponerse con tanto cuento, uno sabría quién es quién, sabría a qué atenerse y cada quien levantaría igual lo suyo. Lo que pasa es que las loquitas ahora son “medianamente” (el
27 Sobre este fenómeno en particular terminé recogiendo información, y si bien en el diseño de la investigación no se encontraba estipulado, éste, junto a otros hallazgos inesperados en campo, tienen su apartado más adelante en la tercera parte de mi documento.
entrevistado hace con sus manos el gesto de comillas) aceptadas en la calle, pero allá el cuento es otro. Para todo hay gente”.
Los videos vienen a ser entonces espacios sociales en los que se da una lucha y pseudonivelación entre estilos de vida como clases sociales, y son a la vez un campo de interacción simbólica, en los que dialoga lo interno con lo externo, lo micro con lo macro.