CHAPTER 5 CONCLUSIONS AND IMPLICATIONS FOR POLICY
5.2 Data Gaps
1.3.2.1. Las relaciones de género constituyen a las TICs
Desde una mirada que combina el feminismo cyborg y la teoría constructivista de la tecnología, Judy Wajcman (2006) critica a los enfoques dominantes en el campo científico de la investigación de las relaciones de tecnología y sociedad. La base de su crítica es su consideración del modo en que estas teorías han optado por interpretar la ausencia de mujeres -o la ausencia de las marcas aparentes de presencia de las mujeres- en las áreas tecnológicas como una habilitación para afirmar que se trata de zonas libres de género, desgenerizadas, y por lo tanto ajenas a las relaciones de poder y de género que marcan todas las prácticas sociales. Siguiendo la misma línea de razonamiento, la presencia de cierto número de mujeres puede hacer que se interprete el campo de las tecnologías como igualitario, lo cual, al igual que en el caso anterior, deja fuera de discusión la política de género que es inherente a la existencia misma de la tecnología (Wajcman, 2006).
A fin de integrar las relaciones de género en sus análisis de las dinámicas de innovación tecnológica, utiliza el concepto de relaciones sociales con las tecnologías en un sentido cercano al propuesto por Haraway. El mismo le permitió desplazar del centro de la discusión algunos determinismos que actuaban como limitantes de la mirada en esta área, por ejemplo las argumentaciones de larga data sobre si se puede o no considerar a las tecnologías como fuentes de cambios positivos o negativos por sí mismas, o si es necesario optar entre oponerse o apoyar los cambios tecnológicos. Estas posiciones binarias suelen ser relativizadas y negadas en numerosas teorizaciones hegemónicas en torno a las tecnologías y la sociedad, pero son frecuentemente reconocibles en el centro mismo de sus argumentaciones en gran parte de los
12 Profundizaremos específicamente en las consideraciones en torno al cuerpo virtual y al género en la segunda
casos. En base a estas críticas se construye un enfoque autodenominado “tecnofeminista”, en el
cual las tecnologías son consideradas como parte del tejido social, una parte entre muchas otras, que en la época contemporánea ejercen un papel preponderante como pilares que aseguran la cohesión de las sociedades; así, cambio tecnológico y cambio social ocurren de manera encadenada, en el plano material y en el significante. Las TICs, en esta consideración, se definen como agentes contingentes y abiertos, que expresan las relaciones sociales en las que están integradas (Id., 2006).
De esta manera, el punto de partida del tecnofeminismo puede resumirse en la siguiente consideración: si la tecnología es parte integrante del entretejido social, dado que ella y la sociedad se producen mutuamente, es posible e indispensable traer a primer plano la manera en que las relaciones de poder generizadas interactúan con el diseño, la innovación y la valoración de las tecnologías, y la influencia diferencial del cambio tecnológico en agentes socializados de manera diferente de acuerdo a marcas y normativas de lo que se considera masculino o femenino.
1.3.2.2. Discutir el binomio hombre/mujer a partir de las TICs
Desde la perspectiva del tecnofeminismo, la aparente ausencia de las mujeres como protagonistas en la historia de la innovación tecnológica de la humanidad en todas las épocas, aunque principalmente referida al tiempo contemporáneo de la revolución 2.0, no sería el motivo de su actual subrepresentación en las áreas tecnológicas de mayor influencia y generación de riqueza en el mundo globalizado, ni del estereotipo difundido acerca de la escasa capacidad femenina para las operaciones tecnológicas avanzadas. Esta invisibilización sería condición de posibilidad para la existencia de la tecnología tal como la conocemos en la actualidad. Los imaginarios que la recubren, su valor cultural, su prestigio, su potencia económica, su credibilidad, su omnipresencia, sus pretensiones de universalidad y transparencia, podrían entenderse como consecuencias de las relaciones de poder imperantes. En ese sentido sería posible para el tecnofeminismo sostener que son también consecuencias -y no causas, ya que no son previas sino construidas posteriormente- de la exclusión de la mujer de ese ámbito.
De esta manera, la invisibilidad de las mujeres en los ámbitos tecnológicos es entendida como condición básica necesaria para la construcción de la histórica relación positiva entre
masculinidad y tecnologías, dado que las tecnologías y la sociedad se coproducen, una y otra no pueden ser pensadas por separado de esas relaciones de poder transversales que actúan como condiciones de posibilidad de los cambios e innovaciones y que los mantienen siempre en tensión (Id., 2006).
El análisis tecnofeminista de las relaciones sociales con las tecnologías implica una crítica a las líneas teóricas dominantes en el campo de los estudios sociales de las tecnologías, especialmente en tanto considera que la mayoría de esos enfoques invisibilizan el hecho de que la llamada cultura informática es básicamente la cultura del hombre blanco occidental, es decir, que lleva las marcas del patriarcado y ese dato debería ser integrado a cualquier análisis que se haga de las relaciones sociales con las tecnologías (Id., 2006).
Ahora bien, este feminismo no ignoró que en la época contemporánea y en el marco de sociedades globalizadas, prácticamente todos los aspectos de la vida de las personas se ven afectados por la presencia de las TICs y la virtualidad. En ese sentido, no niega los avances conseguidos en base a las luchas feministas, específicamente en lo que refiere a las relaciones sociales con las tecnologías durante los últimos veinte años, que han redundado en una cierta mejora de la posición de algunas mujeres para su integración en dicho campo, mediante la ampliación de la matrícula universitaria femenina (que aún es minoritaria en áreas de conocimiento relacionadas con las tecnologías), la inclusión laboral de las mujeres en áreas de desarrollo tecnológico, la feminización del e-trabajo y la aplicación de programas sociales especialmente dirigidos a la inclusión digital de mujeres, entre otros13 (Id. 2006). Lejos de negar estas situaciones, la propuesta del análisis ciberfeminista es no leer esas situaciones linealmente como positivas o negativas, sino integrarlas a la compleja reflexión que problematiza e historiza la naturalización de ciertas concepciones e imaginarios sobre las tecnologías y que, en definitiva, marcan las relaciones sociales con las tecnologías que son posibles o deseables para cada agente social de acuerdo al género que se le asigne.
Cabe aclarar que la ampliación de beneficios a los que refiere este ciberfeminismo comprende explícitamente a una franja de mujeres de clase media de países desarrollados, con posibilidad de acceso a la educación superior y a servicios tecnológicos de calidad con tarifas competitivas,
13 En los apartados siguientes de este capítulo y en los capítulos 4 y 5 de esta tesis se desarrollarán y analizarán en
mayor detalle los datos cuantitativos y características empíricas de las relaciones sociales de las mujeres con las TICs.
especialmente en lo referido a la conectividad. La situación de las mujeres en otros países y regiones, especialmente las económicamente menos favorecidas, es muy variada y diferente. En el caso particular de Argentina, la implementación programas que apuntan a la inclusión digital masiva de los sectores populares y a la mejora de la infraestructura que permita el acceso a servicios de conectividad de calidad en franjas más amplias del territorio del país es muy reciente, por lo que su influencia en las relaciones sociales de las mujeres con las tecnologías aún no ha sido explorada en profundidad.
Sin embargo, continuando con la argumentación de Wajcman, el acceso a de las mujeres a los ámbitos de trabajo y conocimiento tecnológicos se da generalmente en una condición de desventaja ya sea numérica o cualitativa (Id., 2006), y las configuraciones de la virtualidad por parte de las mujeres encuentra obstáculos en las nuevas modelizaciones de la violencia de género a través de las TICs14 (Sabanes Plou, 2013). Este tipo de problemáticas, entre muchas otras,
entendidas como inseparables de la concepción misma del desarrollo tecnológico y el cambio social, inscriptas en redes cambiantes que son las relaciones sociales con las tecnologías, son el objeto de investigación y de disputa política del tecnofeminismo, ya que esta perspectiva considera que la única manera de intervenir y renegociar desde la academia la identificación cultural naturalizada entre masculinidad y tecnología, es ubicar los análisis al nivel de las prácticas concretas de relaciones con las tecnologías y con la virtualidad.