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3. METHODOLOGIES AND PROCEDURES

3.3. Data post-processing

El tema de los símbolos nacionales es otro de los asuntos en los que se detiene el nacionalismo de la etapa estudiada y constituye de esta manera un ideologema a analizar en el presente caso. Los signos devenidos en símbolos culturales e ideológicos son fáciles de

213 Vitier, Cintio. Para Llegar a Orígenes. Editorial Letras Cubanas. La Habana, 1994. P79 214 Ídem

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identificar en los textos cuando aparecen en su forma o signo originario215. Así, cada

postura nacionalista puede manifestar aquellos símbolos que le son adecuados o necesarios, a la vez, estos símbolos se cargan de connotaciones ideológicas en una re-estructuración de sus significados. No obstante, existen símbolos nacionales y universales, que aunque también pueden ser interpretados de diversas maneras se encuentran en la memoria de los pueblos de forma mucho más clara que otros por el carácter movilizador que poseen. En ese caso se definen en Cuba la mitología, los héroes nacionales, las gestas libertadoras, la insularidad, la miseria, etc. A estos símbolos prestan atención los origenistas y no así a aquellos que son fruto de la eventualidad, según su criterio, y que tienen que ver con

determinada realidad parcial, no universal y de las esencias. En La expresión americana

Lezama define la existencia de entidades naturales imaginarias, concernientes a la fauna, la flora, lo arquitectónico, etc. y entidades culturales imaginarias referidas a elementos

simbólicos de cada cultura como es el caso de las metáforas, las jerarquías, el poder, etc. 216

En este proceso juega un papel fundamental el sujeto metafórico, que es según Lezama, quien impulsa la metamorfosis de la entidad natural a la cultural.

Para entender de manera más clara la posición de los origenistas frente a los símbolos es necesario conocer la forma en que estos percibían la historia y la vida de manera general,

no solo desde su ideología católica, sino desde la concepción de la imago, que para estos es

mucho más trascendente y compleja que los símbolos mismos. Así plantea Lezama que “El símbolo es como una grulla en un solo pie, la imagen penetra como una caballería que se

sosiega al llegar al río, indetenible fluencia del devenir, comienza de nuevo la fiesta”217.

Bajo este criterio los origenistas se desvían de las alegorías comunes a la identidad e historia del cubano en la etapa de estudio. Conciben que la historia solo es real y posible en

215 Cuando el texto refiere explícitamente a los símbolos, es decir habla de estos y manifiesta una postura ente ellos. Un ejemplo claro es cuando se expresa afecto por determinado paisaje o hecho en particular que en si mismo posee una carga histórica e ideológica y como tal es testigo de una postura clara.

216 Lezama Lima, José. La expresión Americana, p7

217 Entrevista de Salvador Bueno en Así hablaba Lezama Lima, coordinado por Ciro Bianchi, editorial SUREDITORES de la UNEAC, 2013, P17

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cuanto concibe una imaginación, una imago que trasciende como universal. Es por ello que

la historia, según los origenistas es un hecho de memorización de las imágenes y estas a su vez son germinativas de la historia.

En esta teoría de la imagen histórica, que trasciende, es evocadora y reveladora, se basa la

concepción que tiene Lezama de la historia de Cuba. Para Lezama la más firme tradición

cubana es la tradición del porvenir218. Es por esta razón que plantea que existen solo tres momentos en los que la historia de Cuba se encuentra sintetizada: el descubrimiento, el pensamiento ético contra la injusticia del coloniaje expresado en Félix Varela y el

pensamiento libertador, independentista y antinjerencista expresado en José Martí.219 Son

estos elementos fundamentales, imágenes fundadoras, para Lezama, de la historia de Cuba, las imágenes que más ronda el discurso origenista.

Una de las críticas más contundentes del origenismo a la vanguardia cubana de los años 20 es el tratamiento de elementos superficiales de la cultura cubana como definidores del carácter nacional. Tal es el caso del negro sufrido, los campesinos, la mulata, los colores cálidos, etc. Es por este rechazo a la superficialidad en el tratamiento de los símbolos cubanos, que en la obra origenista se les trata no de manera directa sino a través de metáforas complejas, o de imágenes. Esto último se refuerza en que para “Orígenes todo lo que el hombre testifica lo hace en cuanto imagen y el mismo testimonio corporal se ve obligado a irse al pozo donde la imagen despereza soltando sus larvas. Y la escisión de semejanza e imagen presupondría un cuerpo bordeado como un ejercicio en sus límites

imposibles”220

. En consonancia con esto, la imago es para Orígenes la finalidad a la vez

que el medio de expresión de las realidades poéticas, social y política.

Es evidente una influencia de Platón en la teoría de la imagen origenista. Para estos la imago no es el simple calco o recreo de una realidad determinada, es la realidad misma, o

218 Entrevista de Reinaldo González en Así hablaba Lezama Lima, coordinado por Ciro Bianchi, editorial SUREDITORES de la UNEAC, 2013, P 145.

219 Entrevista de Tomás Eloy Martínez en Así hablaba Lezama Lima, coordinado por Ciro Bianchi, editorial SUREDITORES de la UNEAC, 2013, P 54-55.

119 mejor, otra realidad que es más fuerte y sustituye a la primera, de tal forma que el hombre

que no reconoce esta imagen, y por tanto el artista que no la expresa, vive en la caverna de

las ideas sin conocer la realidad posible.

Sin embargo, a pesar de la negativa de la trascendencia de los símbolos como tal, se puede encontrar un tratamiento a estos en el análisis de la obra estudiada en la presente investigación. Se encuentra de manera evidente en la valoración constante, por parte de los

integrantes de Orígenes, de la obra de pintores, poetas, intelectuales, en los que destaca un

tratamiento de estos símbolos y que son vistos de manera positiva por los origenistas; también en la promoción de exposiciones, en la teoría de la insularidad y en la concepción, como se ha mencionado antes, de la imagen poética, en la que conciben imágenes esenciales como elementos que aluden a lo nacional de manera profunda.

En el caso de los origenistas, el discurso poético como el ensayo utiliza las metáforas como soluciones poéticas en el mensaje que quieren trasmitir. Ello no ocurre solamente por la tendencia a la poesía como discurso de la historia y la cultura, centro de la obra intelectual de los origenistas, sino que responde a lo que Lezama refiere como necesidad de que el cubano penetre en la universalidad de sus símbolos: “Saber que la piña, con sus escudetes de oro quemado y el ondular de su corona de algas, es lo barroco, lo español de ultramar como la palma, en el centro de la poesía de Heredia, significa soledad y destino espantoso, de la misma forma que el símbolo del 26 de julio, entraña una resistencia o un bastón opuesto a la jabalina de oro de la posibilidad, que al fin cede y se querella en el misterio del fracaso”.221

Los símbolos de lo cubano son percibidos en la obra origenista, en el ensayo de la etapa de estudio como en los textos que se han encargado de hacer la historia de los integrantes de

Orígenes muchos años después. En el texto Arístides Fernández, otra de sus visitas Lezama manifiesta su opinión sobre este pintor de quien dice: “Penetró en lo cubano sin ningún

grito ornamenta”.Y luego plantea lo que necesariamente puede aplicar sobre su definición

de lo que debe verse de lo cubano en la obra artística: Ni “cargazón de hojas, ya que el

120 ancho troncón, con su impasible fundamentación, se afirma más que lo floreal perecedero y la hija lindamente multiplicada…Aquí lo cubano es como una manera de envolver lo

externo en mirada…”222

Lo cubano en la poesía es prácticamente un tratado de lo cubano y sus símbolos en la poesía cubana. En este texto, Cintio Vitier destaca que la forma en que la poesía va reflejando lo cubano es un proceso ascendente, de profundización en lo que realmente es

importante. Esta afirmación coincide con la visión al respecto de los símbolos y la imago,

que aunque es de la autoría de Lezama es confirmada por el propio Cintio en varios textos.

Cintio divide su libro en las etapas223 que considera fundamentales para entender esta

evolución y profundización: Para él la evolución se expresa desde Espejo de paciencia,

222 Ibídem, p73

223 PRIMERA LECCIÓN: Propósito del curso. Desarrollo y estratos de lo cubano. Primeros acercamientos a la naturaleza insular; SEGUNDA LECCIÓN: condiciones estéticas en que se inicia nuestra poesía. El marco bucólico y la visión arcádica. Ganancias de la Silva descriptiva; TERCERA LECCIÓN: La interiorización de la naturaleza; paisaje, patria, alma: Heredia, cubanía de Plácido; CUARTA LECCIÓN: Acentos de José Jacinto Milanés, su hermano Federico. El caso de la Avellaneda; QUINTA LECCIÓN: El empeño nativista. Los romances cubanos. El siboneísmo. El Cucalambé; SEXTA LECCIÓN: La interiorización del tono. La obra de Zenea. Significación de Luisa Pérez. Su hermana Julia. Primera caracterización de lo cubano; SÉPTIMA LECCIÓN: El arribo a la plenitud de espíritu. La integración poética d Martí. Lo español, lo americano y lo cubano en su obra. Segunda caracterización. Las nuevas dimensiones que aporta; OCTAVA LECCIÓN: Casal como antítesis de Martí. Hastío, Forma, Belleza. Asimilación y originalidad. Nuevos rasgos de lo cubano: “El frío” y “Lo otro”; NOVENA LECCIÓN: Orientaciones de la poesía después de la guerra. La obra de Boti y de Poveda en relación con el ambiente republicano; DÉCIMA LECCIÓN: La zafra, de Acosta. El prosaísmo de Tallet. Atisbos de Martínez Villena. La Revista de Avance y lo cubano en el vanguardismo; UNDÉCIMA LECCIÓN: El rendimiento cubano de la poesía nueva: Brull, Ballagas, Florit; DUODÉCIMA LECCIÓN: Breve examen de la poesía social y negra. La obra de Nicolás Guillén. Hallazgo del Son; DECIMOTERCERA LECCIÓN: Crecida de la ambición creadora. La poesía de José Lezama Lima y el intento de una teleología insular; DECIMOCUARTA LECCIÓN: ventura de Gaztelu. El reverso vacío. La visión poética de Baquero; DECIMOQUINTA LECCIÓN: La poesía de la memoria en Diego. Lo criollo y lo cubano. Smith. García Vega; Decimosexta lección: La poesía de Feijoo. Tradiciones cubanas que recoge. Paisaje, Piedad, Adiós; DECIMOSÉPTIMA LECCIÓN: Otros poetas. Sentido del curso. Esencias de lo cubano en la poesía. Fundación y Frustración. Consideraciones finales.

121 donde “se ve la presencia y caracterización de los personajes insulares y la mezcla de la

mitología clásica con la flora y fauna indígena”224; pasando por Heredia, quien “por los

dones líricos, la cultura y la sensibilidad patriótica…es nuestro primer poeta cabal”225

;

hasta Orígenes, donde identifica esa etapa en que “…finalmente…se llega a vislumbrar el

reino del espíritu: del espíritu como sacrificio y como creación”226

. En este proceso lo poético se va abriendo y lo cubano va brotando como esencia. Finalmente concluye en que “… lo cubano se nos ha iluminado bajo diez principales especies…Arcadismo, Ingravidez,

Intrascendencia, Lejanía, Cariño, Despego, Frío, Vacío, Memoria, Ornamento”227

Otro de los textos en que se puede encontrar recurrencia a la sociedad cubana, la nación y

sus símbolos de manera más explícita es en la columna Coordenadas Habaneras que

Lezama Lima publica en el Diario de la Marina y aparecen luego en el texto Revelaciones

de mi fiel Habana. En esta abundan las crónicas y los trabajos periodísticos en los que se va recreando una realidad social y política que no escapa a los ojos de este intelectual cubano. Los temas tratados son amplios y tienen que ver en ocasiones con conmemoraciones, fechas especiales, aniversarios, edificaciones, circunstancias específicas, lugares importantes de la ciudad, etc. El beisbol, la universidad, las calles de la Habana, son temas recurrentes en este espacio, en el que el discurso lezamiano se hace mucho más asequible a cualquier tipo de lector interesado, lo que habla de la posibilidad de esta obra, tildada de densa, para manifestarse propia de cualquier público interesado.

Aun cuando las crónicas y artículos son hechos por encargo, el tratamiento deja entrever las posiciones de Lezama al respecto de los temas. Como sucede en la obra de los origenistas en general, el tratamiento de los problemas es atravesado transversalmente por su propia ideología católica y por sus propuestas éticas y estéticas de las que lógicamente no pueden desprenderse.

224 Lo cubano en la poesía, p30 225 Ibídem p72

226 Ibídem p18

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Uno de los temas más interesantes en Coordenadas Habaneras es el tratamiento que realiza

Lezama a cuestiones tradicionales o que tienen que ver con la identidad cultural del cubano, algunas tienen que ver con la personalidad del mismo, o lo que él llama el criollismo del

cubano, que se expresa de formas diversas. En este sentido el líder de Orígenes critica la

apertura desmedida y solícita de los cubanos a los extranjeros, ante lo cual plantea: “vigile el habanero sus acogidas y recepciones para no ganar fama de simple, cuando no

menosprecio por indiscreto y mal llegado”.228

Coordenadas habaneras es un tratado descriptivo de la Habana de los años 40 y 50, un conjunto de textos que reflejan una sociedad sumida en una avalancha de grandes personalidades y una vida cultural dinámica aunque no siempre respetuosa de los valores originales de Cuba. Lezama logra verter una imagen casi exacta de la sociedad del momento y en ello los símbolos de la cubanidad, que no es inmutable sino que se va mezclando a la circunstancia social que convive y en ella se manifiesta, siempre con particularidades.

Lo más importante al respecto de la representación de rasgos típicos de la nación cubana, de la naturaleza primera, como de la cultura en el país, es aquello que se expresa como

teoría del insularismo o la insularidad, vertida en la obra Coloquio con Juan Ramón

Jiménez de José Lezama Lima. La insularidad es concebida como cuestión movilizadora de

la cultura cubana y del espíritu de la época, como bien manifiesta Lezama en Analecta del

Reloj: “Isularismo ha de entenderse no tanto en su acepción geográfica, que desde luego no

deja de interesarnos, sino, sobre todo, en cuanto problema que plantea en la historia de la

cultura y aun de la sensibilidad”.229

La teoría de la insularidad de los origenistas estima que existe una sensibilidad especial que se avoca en la insularidad propia de Cuba, como de otras islas. En ello existen diversos factores que surgen como interrogantes en la obra lezamiana, tal es el caso de la necesidad

228 Espinosa Domínguez, Carlos (Comp.) José Lezama Lima. Revelaciones de mi fiel Habana. Ediciones Unión. 2010, p66

123 de vivir hacia dentro, hacia la cultura y la historia del país, elemento al que se recurre constantemente en el ensayo como en la poesía de estos intelectuales. A partir del estudio del insularismo, según la teoría lezamiana, se puede encontrar el sentido de la cultura

nacional y de esa forma integrar el mito que nos falta230.

Otro hecho que intuye el reflejo de elementos propios de la cultura cubana es la reproducción en la obra de los origenistas, en la revista como en los textos del Sello

Orígenes, de obras del arte cubano que a su vez aluden a la naturaleza, los símbolos o la

historia de Cuba. Desde el primer número de Orígenes se hacen reseñas de exposiciones de

arte cubano donde se ilustran los elementos de la cultura y la naturaleza que en ellos se recrean.231

En La obra de Mariano y su nueva estética Rodríguez Feo hace alusión a varios de los elementos que son comunes en la obra origenista en la descripción de Cuba. Menciona la oscuridad esplendorosa del trópico, la transparencia, los lugares comunes del paisaje cubano como son las flores, los árboles, el mar, etc. También realiza una valoración del tema guajiro en la obra de Mariano, de lo que refiere: “¿Qué símbolo más cruel querrán los economistas, los políticos de ansias reformadoras, de nuestra mísera vida campesina?” Para Feo la expresión estética de un artista, sea cual fuere su arte en específico debe relacionarse y sin dudas lo hace, con la visión de este y con el contexto en que este se desenvuelve. Esto no sucede como calco involuntario de una realidad que educa y cultiva

sino como depurado jugo de una larga fermentación.232 Así mismo refiere Rodríguez Feo

refiriéndose a Lino Novás Calvo: “Una de las excelencias del cuentista233

es su fervorosa indagación de las más diversos escenas cubanas; sus narraciones incluyen hasta marinos cubanos, algunos piratas, otros contrabandistas como sus antepasados”. Para este origenista los elementos de la cultura cubana de la etapa a destacar, porque son más reales que

230 Coloquio con Juan Ramon Jimenez. p47

231 Portocarrero, Cisneros, Orígenes 1, 1944. La obra de Mariano y su nueva estética, José Rodríguez Feo, Orígenes 2, 1944

232 Rodríguez Feo, José. Orígenes 2, 1944. P45 233 Se refiere a Lino Novás Calvo

124 aquellos falsos símbolos tratados anteriormente son la pobreza de la población, “esa gente miserable que hormiguea entre los escombros y las ruinas de nuestros solares. Todos sus tipos son pobres, hombres y mujeres mal nutridas, enfermas, casi todos al borde de la locura o la alucinación; son todos predestinados al crimen o a sufrir las más atroces

experiencias.”234

Como se ha mencionado la obra de los origenistas es fundamentalmente poética y aun en el ensayo, recurren a una amplia gama metafórica que convierte el texto origenista en un discurso gremial, que circunda siempre la poesía como forma de pensar la historia y la vida. En este sentido también se trabajan los símbolos de lo cubano, en un sentido poético, metafórico, referencial. El reconocimiento del trabajo de otros, del tratamiento de otros poetas o intelectuales dan al tema de los símbolos nacionales se convierte en algunos casos en un manifiesto de la cubanidad en la obra propia. Aquello que los origenistas destacan como obra de calidad, obra trascendente adquiere valor sobre-estimado cuando trata temas nacionales. Ello puede comprobarse en la Nota que Cintio Vitier dedica a la poesía de

Eliseo Diego en Orígenes235, específicamente al texto En la Calzada de Jesús de Monte que

destaca por ser referativo de la realidad cubana, del clima, de la arquitectura, del movimiento, de la savia cubana.

Aun cuando los origenistas niegan el tratamiento de los símbolos en la forma en que lo hacen otros intelectuales de etapas anteriores, es evidente un tratamiento de los elementos más representativos de lo cubano en la ensayística de Orígenes en la etapa de estudio. Este

tratamiento se hace a partir de la teoría de la insularidad y de la imago, como trascendente

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