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Chapter 3 Design and Implementation

3.2 Phases of The Design

3.2.3. Data Processing Phase

En el año 1995 la Escuela de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile inicia en nuestro país las primeras experiencias de simulación clínica junto a actores y actrices como Pacientes Simulados46. Dichas actividades, en una primera etapa, son desarrolladas en el marco del programa de Medicina General y Familiar del Departamento de Medicina Interna, especialización cuyo enfoque es, en palabras del director del área en ese entonces, “devolver al médico a la primera línea de la atención [que es justamente el nivel donde la interacción médico paciente es clave]. . . y recentrar la medicina en el paciente, más que en el órgano enfermo. . . integrando su contexto familiar y territorial” (Montero, 2013).47

A mediados de los años ’90, la médico familiar Philippa Moore, docente del actual departamento de Medicina Familiar, propone a Montero iniciar un trabajo

46 Muy posteriormente, en el año 2007 y hasta la fecha, la Universidad del Desarrollo (UDD) comienza a trabajar con Pacientes Simulados para instancias de docencia y evaluación médica. Tal como señala en entrevista, Alejandra Rubio quien actualmente se desempeña como encargada de los Pacientes Simulados en la UDD. En el caso de la Universidad Mayor, desde el 2009 se trabaja con Pacientes Simulados exclusivamente para realizar actividades de evaluación de las competencias clínicas y comunicacionales de los estudiantes de medicina, al igual que en la Universidad de Chile (Moore y Leighton, 2012).

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Cabe señalar que los docentes Joaquín Montero y Philippa Moore, los mismos que impulsaron las primeras experiencias con Pacientes Simulados en la EMUC, colaboran con otros médicos y académicos en la implementación del programa de Medicina General y Familiar. Esta iniciativa discute la visión ‘especialista’ que se instala en la medicina en nuestro país a comienzos de los ’90. La Medicina Familiar propone un enfoque más holístico y criticando el hecho de perder de vista al paciente como un todo unitario, observando más que al enfermo la enfermedad (Bozzo s/a, Montero 2013).

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académico junto a Pacientes Simulados. Habiendo conocido este recurso durante su formación como médico en Inglaterra, su país de origen, Moore observa en él la posibilidad de profundizar en la educación del nivel comunicacional de la relación médico paciente en contexto de consulta. Por su parte, Montero, comprende que el enfoque de la Medicina General y Familiar requiere nuevas técnicas de aprendizaje: “había que replantearse la forma de enseñar la relación médico paciente”, generando escenarios que permitieran “analizar las situaciones que se vivían”. Visualiza entonces en la propuesta de Moore un terreno fértil para la educación médica. Asimismo, en sus años de formación de posgrado, el docente conoce parcialmente el trabajo con Pacientes Simulados en el programa de Educación y Promoción en Salud de la Universidad de Carolina del Norte, Estados Unidos. En este contexto, una de las experiencias que favorece su interés por las posibilidades que podría conllevar el trabajo con esta técnica, es el curso “Educación dialogante”, centrado en el enfoque de la Pedagogía del Oprimido del brasileño Paulo Freire48. El curso promueve nuevas formas de docencia basadas en el “aprender haciendo” y en el “paso de una educación centrada en la figura del docente a la del aprendiz como protagonista”, aspectos con los cuales, en palabras del propio Montero, “el teatro calzaba perfectamente”.

Se conjugan entonces los intereses de ambos docentes, y convocan a la actriz Alejandra Rubio, titulada en la Universidad Católica y comprometida con el desarrollo de la relación teatro y educación49, a colaborar en las actividades de simulación clínica que comienzan a desarrollar junto a dos actores: María Inés Leighton, actual encargada de los Pacientes Simulados, y Víctor Faúndez, uno de los actores de mayor experiencia en la EMUC. Cabe destacar como antecedente sugerente de esta historia, la influencia

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Perspectiva central para el posterior desarrollo de las propuestas del teatrista brasilero Augusto Boal, autor de la perspectiva del Teatro del Oprimido, referente en lo que es la relación teatro, educación y terapia.

49 Rubio se titula como actriz el año 1988 con la tesis “Una experiencia de Psicodrama”, bajo la guía de la psicóloga y psicodramatista brasilera Sonia Santana y el actor y docente de la Universidad Católica de Chile, Rodolfo Bravo. Rubio señala en entrevista que su experiencia con Pacientes Simulados forma parte de un camino de experimentación de lo teatral en diversos contextos: “la mirada desde el psicodrama me abrió el campo a otro tipo de experimentaciones con lo teatral”.

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que tiene en ella el médico y director teatral español Ignacio Calvache, quien a mediados de los ‘90 se encontraba en Chile realizando el proyecto de “experimentación médico teatral” Diagnosis. Ello, en colaboración con el Goethe Institut y el programa de posgrado de Medicina General y Familiar (Calvache 1995, p.167). Este trabajo, en el que participara como actriz la propia Rubio, tenía por objetivo “presentar una propuesta teatral innovadora, a partir de una reflexión crítica, sobre el ejercicio de la medicina contemporánea convencional. . . [centrado] en el terreno de la entrevista médica” (1995, p.167). Gracias a Rubio, los docentes Moore y Montero conocen dicha iniciativa, y son alentados a iniciar la exploración con Pacientes Simulados en docencia y evaluación con un grupo de becados de Medicina General y Familiar.

A la luz de la información desplegada, observamos que los fundamentos de las experiencias de simulación clínica con Pacientes Simulados, a diferencia de la tendencia presente en la literatura médica, se orientan a generar un espacio para el ensayo y la profundización de la relación médico paciente. En palabras de Moore, la simulación clínica nos brindaba la posibilidad de “traer la realidad [de la consulta clínica cotidiana] al aula y poder masticar, probar, re-probar y moldear esa realidad”. Dicho de otro modo, la fuerza de este trabajo, en primer término, nace de la posibilidad de proporcionar escenarios de aprendizaje performativo para los estudiantes, antes que asociada al requerimiento de configurar casos clínicos ‘objetivos’ para la formación médica y en especial para su evaluación.

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