2. RESEARCH METHODOLOGY
2.4. Data Processing
Hacia el final de la primera semana post operatoria el paciente comenzó con complicaciones. Si bien voluntariamente se dirigía a sus piedritas, y adoptaba la posición de defecación, se acumulaba materia fecal en zona rectal y anal que solamente podía extraerse con ayuda del personal veterinario mediante extracción manual.
El animal presentaba sensibilidad en zona perineal y anal y los reflejos nerviosos eran normales. Sumado a este inconveniente, materia fecal blanda era eliminada constantemente lo que llevaba a que el animal manchara su pelaje, su canil, piso de la veterinaria, toda la litera de las piedritas, al personal veterinario, etc. Con el consecuente olor, que se percibía en toda la veterinaria. Varias veces al día se tomaba a Teseo en brazos para asearlo especialmente tren posterior, pero en muchas ocasiones directamente bañarlo ya que todo su cuerpo, incluida la cabeza se encontraba con restos de excretas.
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Esta situación de lavado constante (aproximadamente 1 vez cada 4 horas) llevó a que nuevamente (como en el caso de los enemas) el animalito se mostrara reticente a ser tomado en brazos por el personal ya que asociaba este hecho con los baños.
Se decidió rasurar tren posterior para evitar que se retengan excretas en el pelo y además facilitar la higienización del animal. La maceración de la piel, ocurrida por el constante contacto de la materia fecal con la piel y pelo, causó dermatitis y úlceras en mucosa anal, zona perineal, patas traseras y punta de la cola.
Transcurrido un mes luego de la cirugía, manteniéndose la situación antes mencionada, pese al buen apetito, temperamento normal y activo; el paciente a pesar de ya haber cumplido 3 meses de vida seguía manteniendo el aspecto de un gatito de un mes. Era incompatible con una aceptable calidad de vida el hecho que el animal constantemente se manchara con heces, con todo lo que esto implicaba, sumado a que sería un animal que requiriera atención humana constante dificultando su adopción.
Nuevamente comenzó a haber distención abdominal, vasos del vientre marcados y a la palpación heces retenidas. A pesar del esfuerzo, ante el detrimento en la calidad de vida del felino, se tomó la determinación de realizar la eutanasia. El tiempo normal para que el intestino se adaptara y funcionara correctamente se había cumplido y no había mejoría alguna. El día programado para la eutanasia, Teseo presentaba anorexia total de líquidos y sólidos desde el día anterior y depresión del sensorio muy marcada.
Se decidió realizar la necropsia para descartar cualquier error en la cirugía, o causas posibles de complicaciones. Durante el procedimiento, pudo apreciarse que las paredes intestinales y mesenterio se hallaban excesivamente congestionadas, los vasos presentaban color rojo oscuro (Figura 4). Nuevamente en la porción remanente de colon se encontró materia fecal retenida, en esta ocasión no era muy sólida (Figura 5). Se halló renomegalia correspondiente al riñón derecho (Figuras 6 y 7).
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Cuando se lo incidió se evidenció hidronefrosis, con gran contenido de líquido. Con el fin de descartar la presencia de cálculos o agenesia del uréter correspondiente al riñón derecho, se colocaron pinzas hemostáticas en uréter izquierdo y uretra. Con una jeringa cargada con solución fisiológica y fluoresceína se instiló líquido en vejiga, se realizó una leve presión manual y no se observó que líquido escurriera en riñón derecho. Hecho que sí ocurríó al liberar el uréter del riñón izquierdo. Se asume que una agenesia del uréter derecho fue la causa de la hidronefrosis.
Figura 4: Hallazgo de necropsia: Obsérvese congestión y tamaño aumentado de las asas intestinales. Puede apreciarse la cola, zona anal, perianal, y pélvica completamente manchada
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Figura 5: Hallazgo de necropsia: Vasos totalmente congestionados y enrojecidos en asas intestinales y mesenterio. El veterinario sostiene el remanente de colon tras la cirugía,
distendido y acumulando materia fecal nuevamente.
Figura 6: Nefromegalia., obsérvese el tamaño del riñón derecho en comparación con el tamaño de la cavidad abdominal del animal (de por sí distendida por la obstipación y congestión de los
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Figura 7: Renomegalia en riñón derecho: El cirujano posiciona al riñón para ser incidido y examinar su interior.
DISCUSIÓN
No es frecuente realizar colonostomías/colectomías subtotales en animales jóvenes y mucho menos en un felino de 2 meses de edad. Además, si no se genera megacolon, suele tratarse de forma médica no necesitando cirugía. Los casos de megacolon congénito o megacolon secundario a hipotiroidismo congénito suelen responder inicialmente al tratamiento no quirúrgico; y en el caso del hipotiroidismo a la terapia con T4.
Esto ha llevado, a que no se disponga de bibliografía, trabajos o incluso experiencia de otros veterinarios en colonostomias subtotales en pacientes de tan corta edad. Existen publicaciones donde se citan de forma novedosa colonostomías subtotales en gatos jóvenes; cuyo animal más joven presentaba 9 meses de edad (Marcos y Rodríguez, 2011).
El hallazgo de hidronefrosis en riñón derecho y agenesia de su correspondiente uréter, nos lleva a pensar que tal vez dicha teratogenia era combinada y complicó el cuadro postoperatorio. También se notó la disminución en la calidad de vida y su condición corporal demasiado pequeña para la edad del animal y raza.
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Por lo antes mencionado, los hallazgos de necropsia que indican teratogenia nos hace sospechar aún más de un megacolon como consecuencia de hipotiroidismo congénito donde en felinos de 8 semanas de vida (como Teseo) los signos característicos mencionados en la bibliografía consultada son: menor tamaño que los hermanos de camada y menor tamaño para la edad del animal sumado a distención abdominal por retención fecal y megacolon.
Recordemos que se trataba de un cachorro felino de un criadero de raza Bosque de Noruega, no hay muchos en Argentina esto dificulta que los criadores puedan disponer de ejemplares variados para reproducción, lo que lleva a que reproduzcan los mismos machos y hembras, muchas veces reponiendo el plantel de reproductores con crías. Esta endogamia (inbreeding) lleva a que aumenten las probabilidades de padecer teratogenias en las descendencias. Ya que muchas de estas patologías congénitas están asociadas a genes recesivos.
De la misma forma en que se procede con felinos adultos con cuadros de constipación, obstipación y megacolon, se instauró un tratamiento médico a base de enemas y laxantes y se intentaron descartar causas primarias de la patología. Ante el fracaso de dicho tratamiento y estar en presencia de un animal sin otra alteración, ya que a la inspección clínica y análisis de laboratorio realizado no se encontraron anomalías, se procede a realizar el tratamiento quirúrgico.
Podría haberse utilizado como protocolo anestésico: butorfanol 0,2 – 0,4 mg/kg vía SC o IM, a modo de premedicación. Propofol 4 – 6 mg/kg EV, para realizar la inducción. Y como mantenimiento de la anestesia Isoflurano (Fossum, 2009).
CONCLUSIÓN
La descripción del presente caso clínico nos plantea algunos interrogantes. Ya que es, un ejemplo de cómo los veterinarios día a día deben arribar a un diagnóstico presuntivo y a un diagnóstico definitivo (cuando es posible), con tan pocos elementos. Ya que, como en esta situación, muchas veces los propietarios, por diversos motivos, no pueden realizar todos los estudios
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complementarios necesarios. Esto lleva a que debamos tratar los signos sin saber realmente la noxa en cuestión, sobretodo en patologías complejas y de etiologías tan variadas como lo es el caso de constipación, obstipación y megacolon.
Nuestra sospecha fue de Megacolon congénito. Pese a la gran dilatación que presentaba el segmento colónico extraído durante la cirugía, para confirmar el diagnóstico (o descartar la presencia de megacolon), el correcto proceder es realizar una radiografía latero–lateral abdominal, y comparar el diámetro colónico con el largo del cuerpo vertebral de la séptima vértebra lumbar. En nuestro caso, no pudimos acceder a la posibilidad de realizar dicha radiografía. Tampoco, fue posible realizar un segundo hemograma completo, medición de colesterol, y mucho menos acceder a la medición de T4 y TSH canina para descartar un posible hipotiroidismo congénito felino; nuestro segundo diagnóstico presuntivo.
Nos es difícil evaluar la eficacia de la colonostomía subtotal como parte del tratamiento. Porque en este caso particular, si bien hubo una mejoría inmediata post cirugía, luego hubo un detrimento en la calidad de vida del animal que llevó a la decisión de realizar la eutanasia.
Se nos informó que del mismo criadero, otro miembro de la misma camada que Teseo, había fallecido, presentando un cuadro también de obstipación severa con distención abdominal por retención fecal. Si bien no pudimos inspeccionar al felino en cuestión, realizar necropsia, ni obtener datos acerca de la causa de muerte; este hecho refuerza la teoría que estamos en presencia de una patología relacionada a la endogamia (Inbreeding).
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