En el estudio del Dr. Van Eeden existe un punto interesante digno de ser considerado detenidamente. Mientras se hallaba parado junto a la ventana (en el cuerpo onírico o astral) mirando hacia afuera, este autor vio acercarse un perro, vio cómo lo miraba a través de los vidrios y cómo reiniciaba su carrera una vez más. Evidentemente, este perro podía ver astralmente, puesto que al parecer había sido capaz de ver el cuerpo astral del Dr. Van Eeden, y en efecto, no existe ninguna razón para creer que los animales no hayan de poder ver tan bien o mejor que los seres humanos.
El perro, especialmente, parece hallarse dotado de sentidos particularmente sutiles. Yo tenía un perro en mi casa, en realidad lo tengo todavía, aunque tiene trece años. Su nombre es "Jack" y, pese a ser bastardo, ha sido siempre un gran amigo para mí. Yo deseaba comprobar si Jack podía verme mientras me hallaba exteriorizado en el cuerpo astral; a ese fin, le permití dormir en mi misma habitación. Yo sabía que podría confiar plenamente en Jack, como así también que éste no haría ningún ruido ni interferiría en modo alguno con mi experiencia.
Todo anduvo bien menos un pequeño detalle: Jack dormía demasiado plácidamente en su nuevo dormitorio y todas las veces que lograba proyectarme, Jack estaba tan dormido que no percibía mi presencia. Pero una noche en que me hallé proyectado conscientemente, creo que en forma accidental, Jack no estaba dormido. Estaba parado en el piso, mirando cariñosamente el cuerpo que yacía sobre la cama, como si esperase una indicación para saltar y dormir a su lado.
Desde el otro extremo de la pieza traté de llamar la atención de Jack. Me desplacé hacia un punto en que sus ojos tendrían que verme forzosamente, haciéndole señas para que viniese. No obstante. sus ojos siguieron observando al cuerpo físico, si bien en cierto momento alzó la cabeza y husmeó el aire en dirección del fantasma. Pero esto sólo duró un instante, pareciendo entusiasmarle más la contemplación del cuerpo físico que la de mi verdadero ser. No creo que haya sospechado por un solo momento que yo no estaba en el cuerpo.
Por fin, sucedió algo realmente interesante. Jack saltó a la cama y se apretujó contra un costado del cuerpo inerte, acurrucándose allí. Y al hacerlo sucedió algo extraño. El cuerpo físico fue ligeramente sacudido en sentido vertical por la acción de los resortes que acababan de recibir el peso del perro, y el astral, exactamente en el mismo instante, también se meció en sentido vertical, en medio del espacio, guardando una perfecta armonía con el movimiento del físico pese a que el astral se hallaba en posición vertical y el físico horizontal.
Pero lo más extraordinario es que cuando el perro se acurrucó contra el cuerpo físico, yo sentí su calor contra el astral como si se hubiese apretujado realmente contra éste. ¿Cómo pudo ocurrir esta transferencia de sensaciones o, más exactamente, del sentido del tacto? En la misma forma en que se percibe cualquier cosa material; en la misma forma en que se percibe en la vida física mediante los sentidos y a través de las corrientes sensorias. Durante la proyección, éstas recorren el cuerpo físico, el astral y el cable. En otras palabras, si el sujeto percibe cualquier cosa material, mientras se encuentra en el cuerpo astral, deberá hallarse dentro del radio de acción del cable y el objeto percibido tendrá que presentar un contacto material con el cuerpo físico; este contacto es luego transmitido a lo largo de la "línea de fuerza" hacia el cuerpo astral, donde se siente finalmente.
Pero esto sólo es una peculiaridad del sentido del tacto y así como el sentido de la vista actúa en forma errática, éste sólo se presenta (hasta donde mi experiencia alcanza) dentro del radio de acción del cable. Ya hemos visto también, que aun el movimiento del cuerpo físico puede duplicarse en el astral, como en el caso del balanceo del cuerpo físico al saltar el perro sobre la cama.
Sé de antiguo que cuando el sujeto se halla dentro del radio de acción del cable, puede sentirse a veces en el cuerpo astral un contacto realizado con el físico, localizándose la sensación— exactamente en el mismo lugar en ambos cuerpos; pero lo que yo nunca he observado es que también la recíproca sea posible y que un contacto con el astral pueda ser experimentado en el físico; sin embargo, algunos eminentes autores parecen darlo por sentado. Así, por ejemplo:
"En algunos experimentos he logrado disociar parcialmente los dos organismos por medio de la sugestión hipnótica; mientras el sujeto se hallaba en trance profundo, se probó la existencia independiente del cuerpo astral o etéreo por diversos fenómenos de sensibilidad y movimiento.
"Por ejemplo, después de haber aflojado en cierta medida al cuerpo interior, lo pinchábamos con una aguja, y pese a que el pinchazo tenía lugar a varios centímetros de la superficie del cuerpo material, el sujeto lo experimentaba exactamente como si se le hubiera aplicado en el cuerpo real.
"El pinchazo tenía lugar sobre la superficie del cuerpo etérico, esto es, a una distancia de unos quince o veinte centímetros del organismo material, pero, por un fenómeno conocido entre los estudiosos psíquicos con el nombre de 'repercusión' (de la sensibilidad), se transmitía su efecto hasta el cuerpo material, de modo tal que el sujeto sentía los pinchazos en el cuerpo físico."
Existen otros experimentos que confirman las comprobaciones anteriores; veamos lo que al respecto dice Hereward Carrington en su libro Higher Psychical Development "los investigadores franceses... han realizado una serie de útiles experiencias en el campo de lo que ellos denominan exteriorización de la sensibilidad y de la fuerza motriz, es decir, de las facultades sensoria y motriz. Si coloco una mano sobre una caja de fósforos a fin de moverla, tengo que tocarla. Sin embargo, si yo fuera un médium y colocara la mano a una distancia de un centímetro de la caja y entonces quisiera que la caja se moviese, ésta se movería realmente; la teoría explica este fenómeno diciendo que el médium puede proyectar de sus dedos una energía que actúa a manera de puente, llenando el vacío existente entre la caja y la mano. Esto se llama proyección de la fuerza motriz.
"Por otra parte, si me pincho el dedo, sólo sentiré el dolor si la aguja toca el dedo; pero cuando la sensibilidad se halla proyectada más allá del cuerpo —como suele suceder, aparentemente, en algunos casos de hipnosis profunda y trance— entonces podrá pincharse un punto situado a un centímetro de distancia del dedo y el sujeto experimentará dolor; y hasta tal extremo se han llevado estos experimentos, que el Coronel de Rochas y otros autores pretenden haber extraído por completo al
cuerpo astral de su envoltorio físico, colocándolo a su lado, por así decirlo; y afirma que al pinchar este cuerpo, cada pinchazo en el astral "repercutía" en el físico; es decir, que cualquiera fuera el lugar del astral en que se producía el pinchazo, éste era siempre experimentado en el físico.
"Por cierto que esto guarda una sorprendente semejanza con los viejos fenómenos de 'brujería', en los cuales se suponía que la bruja se transformaba en un perro o un gato, y si se daba muerte al perro o al gato, o se le sacaba un ojo, al día siguiente la bruja aparecía muerta o con un ojo menos; ¡repercusión! Es curioso el notable parecido que existe entre ambos casos." 3
Como el lector recordará, ya hemos mencionado este punto, al referirnos a la "materialización".
Pese a que yo sabía desde largo tiempo atrás que a veces, cuando el astral proyectado se halla dentro del radio de acción del cable, puede experimentarse un contacto con el cuerpo físico en el punto correspondiente del astral, el caso inverso era una novedad para mí. Sin poner en tela de juicio la autenticidad de estos experimentos, debo confesar que me resulta imposible comprender cómo puede pinchar una aguja al cuerpo astral y repercutir el pinchazo en el físico, siendo que el ente astral es intangible e impenetrable a las cosas materiales. Debemos tener presente que los investigadores que descubrieron esta "repercusión" de la sensibilidad son hombres de ciencia dignos de crédito. El hecho de que a mí me resulte imposible comprender cómo puede establecer la aguja contacto real con el ser astral que es un ente incorpóreo, no quita valor en lo más mínimo a sus hallazgos.
Al tratar de resolver este problema se me ocurrieron varias explicaciones puramente teóricas. Un hecho importante en el caso de estas experiencias que no debe ser pasado por alto, es que el sujeto se hallaba en estado hipnótico; cabe preguntarse, pues, si la repercusión de la sensibilidad no tendría lugar debido a algún nuevo factor introducido por aquel estado. Cabe preguntarse, asimismo, si no podría ocurrir el mismo fenómeno en los casos de proyecciones realizadas sin la influencia de este factor hipnótico.
3 En el libro Posthumous Humanity, de Adolphe D'Assier, podrá hallarse un interesante acopio de datos relativos al fenómenos
de la "repercusión". Este autor realiza la tentativa de relacionar estos casos con Ciertos fenómenos de "brujería". Véase también mi análisis del mismo tema en The Problems of Psychical Research especialmente en el capítulo sobre la "Brujería: sus hechos y fantasías". — H. C.