1.3 METAPROTEOMICS
1.3.8 Database impact
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CON el amparo que tenian los Padres ne el Tutan, y los grandes fauores que les hazia el Lançitao, començò a acudir mucha gente a la casa, entre los de mas fue vn grande letrado graduado en la ciudad de Panquin, que como era de buen entendimiento, gustaua en extremo tratar con los Padres acerca de la ley de Dios, y por esta via tomo estrecha amistad con el Padre Rogerio, y le ayudo a traduzir en lengua mas cortesana el Cathecismo, que auia hecho, porque estando en mejor lenguaje, y estilo, gustassen mas de leerle los Mandarines. Començo este letrado la version del Cathecismo y con su buen entendimiento ayudado del fauor del cielo, fuesse haziendo tan capaz de aquellas verdades, y era tanto el conocimiento que nuestro Señor le daua dellas, que ponia admiracion ver las nuevas razones, y conueniencias, que hallaua en cada mysterio, y sobre todo el gusto, y sentimiento que tenia, quando le meditaua; al fin se vino a resolver en ser Christinao, y a pedir con muchas lagrymas que le baptizassen. Fueron los Padres dilatandose pro algunas justas causasm y vn dellas era, porque siendo el primero que començauan a baptizar en aquel grande Reyno, y en aquella corte de Xauquin, conuenia, que estuuiesse tambien instruydo en la Fè, que tuviessen prendas de su perseuerancia, y de que sabria dar razon de la ley que auia recebido; que por ser persona conocida por sus letras, era cosa muy cierta, que auian de acudir a los Mandarines en sabiendo que era Christiano. Lo segundo desseauan los Padres yr con suauidad introduziendo la ley de Dios; porque siendo los Mandarines de su condicion natural tan sospechosos por ventura se alteraran, si vieran hazer Christianos de repente en su tierra, como lo hizieron, quando se baptizo en macaoel otro moço de Canton, y para esto les parecio imprimir primero el Cathecismo en lengua de la China, como lo auia traducido este letrado, y ver como lo recibian. Hizose la impresión, y repartieron algunos libros entre los Mandarines mas principales. Imprimieronse tanbien a parte los mandamientos, y fue este vn medio, para que tomase aquella gente con suauidad alguna noticia de la ley de Dios. Dezian despues los Mandarines, que era cosa del cielo aquella ley, y sus mandamientos muy conformes a razon y que no era posible auerla inuentado hombres.
Entendiendo ya los Padres la buena disposicion, que auia para oyr los sermones, començaron a predicar en su Iglesia y porque este letrado tenia la lengua mas expedita, como natural en ella, y estaua bien instruydo en las cosas de la Fè, acordaron que el mismo tambien hiziesse
se algunas platicas del Cathecismo; porque con la authoridad que tenia con todos por sus letreas, atraeria mas la gente a los sermones. Dieron quenta al Lançitao de todo para tomar su consejo, como lo hazian en otras cosas, y por obligalle mas, a que las tomasse por suyas propias; a elle parecio muy bien, y dio licencia, paraa que predicassen en su Iglesia, y oyessen sermon todos los que quisiessen.
Començò este letrado las platicas, y como era tan abil, y docto en sus ciencias, acudia infinita gente a aylle: predicaua con tan grande feruor, que se encendia como vna brasa, y dezia a grandes bozes, ò Chinas ciegos que teneys la luz, y verdad en vuestras casas, y no la conoceys. Mouianse algunos con desseo de ser Christianos, y los Padres trabajauan por instruyrlos bien para baptizallos, quando fuesse tiempo; porque hasta entonces a ninguno auian dado el sancto Baptismo.
Estaua encima de la casa la cruz grande, y quando passauan por junto a ella, los Chinos la reuerenciauan, y dezian: de alli nos vino la saluacion, y todo el bien. Otros acudian a la Iglesia, y lleuanan agua bendita; porque tienen ellos vna tradicion muy antigua, de que passo por aquel Reyno vn hombre que daua agua sancta, con la qual hazia muchos milagros: y dezian que aquella agua, y esta de los Padres toda era vna. Desta manera poco a poco, y sin ruydo, se començò a dar noticia de la ley de Dios en aquella ciudad, y de alli se fue estendiendo a otras partes.
CAPIT. XXI. COMO el Padres Alonso Sanchez boluio segunda vez a Macao, y el peligro que tuuo para tornar a Luzon.
AVIA Escrito el Padre Miguel Rogerio al Gouernador, y al Obispo de Luzon, y al Padre Alonso Sanchez la buena disposicion que auia en la China, para lleuar adelante aquella Mission, pidiendoles que desde las Philipinas suplicassen a su Magestad del Rey Don Phelipe Segundo, la fuoreciesse, pues se auia de seruir della tanto nuestro Señor.
Succedio que al mismo tiempo partio vn nauio de Luzon por el mes de Iunio de ochenta y tres, en el qual yauan despachos de mucha importancia para Nueva España, y gran parte de las haziendas de los Españoles que viuian en Luzon. El piloto, y maestro del nauio con otras personas determinaron alçarse con el, y en lugar de yr para nueva España, tomaron viaje para la China, y fueron a parar en Macao. Para el reparo deste daño, y castigo de los que se auian alçado con el nauio, despacho el Gouernador de Luzon al fauor del Rey, que se dezia Iuan Baptista
Baptista Romano, y por algunas causas parecio ser conueniente, y necessario, que fuesse en su compañía el Padre Alosno Sanchez por ser conocido de los Portugueses de Macao, y que por su medio se acabaria mejor aquel negocio, y trataria de camino con los Padres de Xauquin los medios que se podian tomar para lleuar adelante lo de la China.
Partidos de Luzon llegaron a Macao con prospero viaje, y aunque al principio vuo alguna dificultad en lo del nauio leuantado; al fin el capitan de Macao entrego al fator los delinquentes, y el castigo a los mas culpados, y reparo las mercaderias lo mejor que pudo, y despacho el nauio, para nueua España. Restaua de concluyr lo que tocaua a verse el Padre Alonso Sanchez con los Padres de Xauquin; poruqe el fator holgaua de detenerse en macao todo el tiempo que fuesse necessario para ello. El vltimo remedio sue escreuir al Padre Rogerio, para que tratasse con el Virrey, como estauan en Macao vnos Castellanos que desseauan visitarle, y tratar con el, si podria el Rey de Esapaña embiar vn presente al de la China; porque desseaua sabello con certidumbre. El Tutan remitio este negocio al Aytao de Canton, y este lo remitio al Mandarin que era Gouernador dela Isla de macao, para que se informasse de lo que auia en aquel negocio. Este Mandarin despues de muchas preguntas, que hizo al Padre Alonso Sanchez respondio a Canton que tenia aquel negocio por sospechoso porque los Castellanos no auian venido, sino a castigar la gente de vn nauio qie se les auia alçado, y el querer hablar al Virrey, mas era buscar ocasión para entrar en la tierra que cosa de importancia que huuiessen de tratar con el. Con esta respuesta se les nego la licencia para yr a Xauquin, mas como el Padre Miguel de Rogerio tenia la necessidad de verse con el Padre Alonso Sanchez, y visitar al Padre Francisco Cabral Prouincia de la India, que tambien auia llegado a Macao; pidio licencia al Lancçitao para yr alla con ocasión de cobrar ciertas limosnas que le auian de dar los Portugueses y castellanos. Tambien se la pidio para que el Padre Prouincial viniesse a Xauquin, diziendo como era su mayor y superior, que desseaua vistallos y saber como viuian, porque en cumpliendo con la obligacion de su officio se bolueria luego. Dixole a esto el Lançitao. Mira Padre, aunque tu dixiste al principio que venias para aprender la lengua, y las costumbres de la China; pero bien se que tu desseo no es sino de predicar la ley de Dios, y yo me huelgo dello, y a mi no me tienes que encubrirmelo;_ antes te diy licencia, para que se baptize el letrado China, que tienes en casa, y todos los demas que quisieren, y paraque venga el Padre que dizes, y diuulgues tu doctrina por la China, porque yo la he visto y mostrado a otros, y nos contenta mucho, y no contradize a nuestro gouierno. Con
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Con esta licencia partio el Padre Rogerio para Macao, y comunico de espacio los negocios con el Padre Alonso Sanchez, y despues se torno para Xauquin en compañía del Padre Francisco Cabral, y el Padre Alonso Sanchez dio la buelta para Luzon con el fator, a primero de Octubre de mil y quinientos y ochenta y quatro. Y a los doze del mismo salieron de entre las Islas, que ay muchas en aquella costa. Estado ya doze leguas entrados en alta mar, començoles a dar vn norte, el qual fue creciendo demanera, que les fue forçosos caminar hacia Malaca, con tanto peligro de la vida, que cada hora pensauan ser anegados. Aligeraron el nauio, echando en el mar todo lo que llaman obras muertas, sin dexar aposento de capitan, ni de soldado, y aun grande parte del matalotaje que lleuauan. Llegaron desta manera al golfo de Aynao, que son cien leguas de Macao muy peligroso, y temido de quantos nauegauan en aquel paraje, porque està eñ agua siempre hiruiendo, y tan negra, que parece vn infierno; tiene por vna parte mla costa de la China con el peligro de dar traues en ella, y a la otra los bajos de la Cochinchina, que corren dozientas leguas, y en medio està el golfo de Aynao, por el qual auia de passar el nauio, como por vna canal estrecha. Eran los vientos muy reçios, y furiosos, y mucha el agua que cayda del cielo, sin tener reparo para defenderse della, por auer ya deshecho todos los aposentos; al Padre Alonso Sanchez, y aus compañero, solamente les auia quedado vn pedaço de estera, con que se defendian del agua, y de los vientos, y a esse modo passauan los demas.
Llegaron con este trabajo a la Isla que se dize Aynao, pero no se atreuieron a saltar en tierra, porque los naturales della son tan desapiadados, y tan barbaros, que pocos dias antes auian tenido en dura prision y carcel, a vnos religiosos, que con otra tempestad semejante auian tomado puerto en ella; al fin se determinaron passar a la Cochinchina, que està cien leguas mas adelante hacia la India. Llegados a esta Isla, por no saber el puerto se recogieron a vna ensenada, donde estuuieron mas de veynte dias, sin que los vientos, ni las aguas continuas les diessen lugar a poder salir de alli; ni en todo este tiempo pudieron acabar con la gente de la Isla condadiuas, ni megos, que les diessen un poco de arroz, ò algunas tablas para reparar el nauio, y hazer alguna defensa contra el agua, y los vientos. Tienen esto Cochinchinas fama de ser muy crueles, y grandes ladrones, y assi estuuieron esperando ençelada, y aguardando, si saltauan en tierra los de la na, para dar en en ellos. La pura necessidad obligo a que saliessen algunos para buscar de comer, pero luego fueron acometidos de aquellos barbaros, y los lleuaron presos, quitandoles el batel em que auian ydo a tierra, acudieron
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dieron por otra parte mucha quantidad de embarcaciones para coger el nauio, el qual escapo de sus manos con harto trabajo, saliendo al mar de la ensenada donde estaua. Grande era el desconsuelo que tenian los del nauio, viendo el peligro que corrian, tornando a engolfarse en la mar: y el de sus veyn- y quatro compañeros que dexauan en aquella tierra; y lo que mas lastimo, y atrauesso sus coraçones fue, que algunos dellos auiendose escapado de los Cochinchinas, venian a costa huyendo, y dando voces a los del nauio, para que los recogiessen, y no los dexassen desamparados entre aquellos barbaros, pues Dios los auia librado de sus manos; pero ni auia batel en que yr por ellos, ni el nauio podia llegar a tierra para recebirlos, ni la fuerça de los vientos, y tempestad, que era muy reçia: dauan lugar a poderse detener mas alli: y assi los huuieron de dexar, y partirse, lleuando su coraçon partido de dolor, y de compassion.
Desta manera caminaron otros quinze, ò veynte dias con el mismo peligro: porque se hallaron entre tantos bajios, que no les quedaua esperança humana de poder salir dellos. Encomendauanse todos muy de coraçon a nuestro Señor, haziendo muchos votos, y promessas, y el por su misericordia fue servido, que leuantandose otra tempestad, ella misma los arrojò fuera de los vajios, y sin saber donde estauan, ni por donde caminauan, al cabo de tres dias se hallaron dozientas leguas de malaca: y assi endereçaron para alli su camino; porque no era possible tomalle por otra parte.
Vso nuestro Señor con ellos de otra particular misericordia, que fue dalles en aquella ocasión vna muy buena guia, que los saco sin peligro de algunos passos muy trabajosos, que ay en el estrecho de Syncapura, y assi pudieron llegar a Malaca, donde los recibieron, y regalaron los Padres de la Compañía, que residian en aquella casa. Detuuieronse en la ciudad tres ò quatro meses, reparando su nauio, esperando buen tiempo. Salieron de Malaca, y tomaron su camino para Philipinas con prospero vieja, sin que en todo les succediesse trabajo, ni desgracia, solamente les afligia la memoria de sus compañeros, que auian dexado en la Cochinchina.Mas el Señor, que despues de las tempestades suele boluer el cielo sereno, y despues de las lagrymas da el consuelo, quiso darsele cumplido alos que auian padecido tanto en aquella nauegacion.Estauan ya diez leguas de la ciudad de Manila, quando descubrieron vna fragata, que al principio començò a recatarse dellos, mas como se fueron acercando los unos a los otros, reconocieronlos del nauio que eran Españoleslos que venian en la fragata, y poco despues se certificaron, que era Z
eran los compañeros que auian dexado en la Cochinchina: de los quales solo faltaua uno, que auia muerto en aquella Isla, los demas se auian escapado, y llegado con harto trabajo, y peligro en aquella fragata, a tiempo que entraron todos juntos en Manila, como auian salido para yr a Macao, alegrando toda la ciudad con su buena venida.
CAPIT XXI. COMO se baptizaron algunos Gentiles en Xauquin con la yda del