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DEALING WITH GAP CASES: SOME COMMENTS ON THE GREEK LIGNITE CASE

BASIS DECISION 1 Distrigaz COMP/37.966 2007 102 commitments

1.4. DEALING WITH GAP CASES: SOME COMMENTS ON THE GREEK LIGNITE CASE

La situación de las figuras en el espacio gráfico, se corresponde simbólicamente con la importancia que el sujeto tiene en el territorio social, profesional y familiar, es decir, refleja la forma como influye en el sujeto el medio ambiente y como el sujeto influye sobre su medio. El simbolismo espacial es tan antiguo como la humanidad. Tiene su origen en la misma naturaleza de los seres vivientes. Cada individuo tiene su espacio vital. Siempre se establece una distancia mínima entre unos individuos y otros. Esta distancia, únicamente se estrecha en el ser humano a través de la amistad y el amor. Cuanto más introvertido es un sujeto, tanto más la distancia entre él y los demás es mayor. Por el contrario, cuanto más oral y extravertido es el sujeto, menor es la distancia que establece entre él y los demás y mayor la facilidad para abrir su territorio a los otros.

El espacio vital, la cantidad de espacio que el sujeto ocupa y el modo como lo ocupa, indica de alguna manera el modo como se desenvuelve en su entorno familiar, social y profesional y cómo le influye el entorno en sus necesidades de expansión.

El espacio que ocupan las figuras en la página, tiene un especial significado. Si dividimos esa página en cuatro partes iguales, las dos mitades de la izquierda representan las vivencias del pasado, la infancia, los orígenes de muchas de nuestras actitudes, los recuerdos, la dependencia del imago de la madre o de su sustituta ideal, es decir, el "regazo", el "refugio", el "amparo", la "protección", etc. La ubicación de las figuras en esta rea de la izquierda, puede ser un indicador, puede ir desde la actitud de desconfianza, reflexión cauta, introversión o encogimiento del Yo, hasta la "regresión" a estadios infantiles, la fijación a la madre, la necesidad de protección o las actitudes de retirada o evasión de la realidad.

El espacio de las dos mitades de la derecha, sobre todo cuando las figuras son grandes, representa, simbólicamente, la marcha hacia delante, hacia el futuro, hacia el enfrentamiento y confianza en la resolución de los problemas de contacto con las personas y las circunstancias externas, la identificación con el imago del padre luchador y emprendedor, es decir, la actitud viril, la expansión vital, la realización práctica de los deseos. Por tanto, la ubicación preferente de las figuras en el espacio de la derecha de la página, si las figuras son grandes y trazadas con vigor, coincidirán con una actitud madura y extravertida, con la confianza en el propio valer y en la propia experiencia. El sujeto va del Yo al Tú o hacia "el objeto" 4[1] sin que necesariamente su impulso sea únicamente comunicativo, sociable o altruista, pues lo mismo puede manifestarse como una tendencia al disfrute de la vida, al buen humor, a la diversión o a la ayuda a otros, que como ambición de extender el instinto o deseo de poder y dominio, el deseo de gobernar y dirigir, la "avidez oral", la introyección del "objeto", etc.5[2]

Cuando las figuras se empequeñecen y ocupan la parte baja de la mitad izquierda, el retraimiento, el encogimiento ante la vida y los problemas, desarrollar preferentemente los mecanismos defensivos de la personalidad. Y cuando las figuras ocupan preferentemente la parte baja y derecha del cuadrante inferior, si las figuras son pequeñas, algo está pasando en los deseos de expansión de la personalidad, tal vez graves frustraciones frente a la realidad: estar en paro, dificultades económicas, sociales o profesionales que afectan a la esfera material o biológica.

Estas explicaciones sobre el simbolismo del espacio en la página, repetidas en otras partes de la obra, hará que se comprendan mejor las interpretaciones que siguen en relación con la ubicación de los DFH en la página.

1. Figuras ubicadas en el centro de la página

4 5

El centro de la página es el área de convergencia de todas las tendencias y necesidades con el presente y con la realidad del Yo. Es en el centro de la página donde la atención adquiere el mayor grado de peso substancial, pues en esta zona convergen los impulsos inconscientes y subconscientes (área inferior del espacio gráfico); los recuerdos y experiencias vividas (área de la izquierda); las aspiraciones ideales y espirituales (área superior de la página); y los impulsos de comunicación, de expansión y realización (área de la derecha de los DFH).

Por tanto, los DFH ubicados en el centro de la página, según sea su tamaño (grande o pequeño); su orientación (mirando de frente, mirando a la derecha o hacia la izquierda, etc.) y según sea su actitud (pasiva, rígida o en movimiento), la interpretación puede cambiar. Por ejemplo:

Las figuras ubicadas en el centro de la página y cuidadosamente tratadas, sin distorsiones, sin sombreados y otras anomalías, son un indicador de una buena adaptación. Pero cuando se producen distorsiones, lateralizaciones, retoques y otras anomalías, el sujeto puede hallarse como acorralado por conflictos de todo tipo, ya que el centro de la página, como hemos dicho anteriormente, es la zona de convergencia de todas las tendencias, deseos y necesidades así como el centro receptor de todas las influencias y presiones que actúan sobre el Yo. Por tanto, el autocontrol del sujeto sobre esta rea, puede estar distorsionado por multitud de presiones, problemas, conflictos, etc., procedentes de fuera o de dentro del sujeto. Es interesante también, observar como sitúa cada sujeto los pies de las figuras en esta área de la página, si sobre una base segura, "tocando firmemente con los pies a tierra" o dejando las figuras como flotando en el aire. Otro detalle a observar en las figuras, es cómo resuelve cada sujeto el enlace de la parte superior del tronco con la zona del aparato digestivo y de las extremidades (brazos y piernas).

El diafragma, músculo que separa los órganos del tórax (corazón, pulmones, etc.) del aparato digestivo y de los órganos genitales, según la filosofía hindú, se corresponde con la superficie de la tierra y, el crecimiento por encima de esta zona, está relacionado con el "sol naciente", es decir, con el estado de conciencia que ya ha comenzado a dejar atrás lo inconsciente y todo lo que está relacionado con él. Por tanto, el nivel de crecimiento, de madurez, de cada sujeto, es decir, su desarrollo afectivo, intelectual y espiritual, tenemos que deducirlo del modo como el sujeto trata las figuras desde la línea del diafragma hacia arriba.

2. DFH que ocupan preferentemente el lado derecho de la página.-

Cuanto más movimiento tengan, más se acentuar la necesidad de incorporarse al mundo de las personas y de los acontecimientos exteriores. Si las figuras están quietas, pero no rígidas, el sujeto se adapta pasivamente a su entorno, se integra bien en los ambientes sociales y de trabajo, pero no destacar por un espíritu emprendedor y con iniciativa luchadora. Las figuras grandes y en movimiento hacia la derecha de la página, son un indicador de necesidad de expansión y de comunicación. Cuanta más fuerza y solidez da el sujeto a las figuras que ocupan el lado derecho de la página, más se destaca el deseo de superioridad. El deseo de ascensión moral, espiritual, económica o política, su ambición de éxito exterior.

Las figuras pequeñas o medianas, mirando hacia la izquierda, vuelven la espalda a la necesidad de expansión y de comunicación, son un indicador de introversión y, en casos extremos, de "regresión", de "represión" o rechazo.

3. DFH ubicadas en el cuadrante bajo de la parte izquierda

Esta zona es pasivo-defensiva y representa la actitud de encogimiento frente a la vida y sus problemas, la desconfianza (el sujeto vigila con cuidado el ambiente en que se mueve. Puede que el sujeto no quiera renunciar a nada, pero tampoco le gusta arriesgarse o poner en peligro a su Yo ante la posibilidad de un fracaso o de una humillación.

Si las figuras están realizadas con trazos indecisos o vacilantes, el sujeto puede hallarse en una especie de incertidumbre ansiosa, en un conflicto entre la esperanza incierta y la necesidad y, en vez de resolver el problema encarándose con él, es posible que se dedique, pasivamente, a alimentar su ansiedad fantaseando futilidades o realizaciones imaginarias de deseo como compensación o intento de escapatoria. Complejo de castración.6[3]

Cuando las figuras son pequeñas y están como arrinconadas sobre la parte baja e izquierda de la página, el sujeto se ha marginado a si mismo o la vida o los acontecimientos le han empobrecido de tal manera que se ha refugiado en si mismo y en el pequeño circulo de relación donde se siente seguro, es decir, vive distanciado del centro vital de su entorno. Suele ser el caso de individuos deprimidos, fracasados o en estado de "regresión". La regresión puede deberse a insuficiente capacidad de lucha, a excesos de fatiga o estrés grave, a enfermedad o a deterioro de la personalidad en el plano psíquico (neurosis) o en la actividad mental (psicosis, más o menos esquizoide). Las reacciones de desadaptación o de mala integración se incrementan cuando la vida, los acontecimientos adversos y la actitud de los demás impiden al sujeto dar satisfacción a sus deseos y necesidades en forma normal. La regresión a estadios de su niñez que le han valido éxito, es el único recurso elegido para vivir más o menos vegetando sobre el pasado7[4]

En cualquier caso, hay que sospechar que el sujeto padece un sentimiento de impotencia frente a su entorno y su mecanismo de defensa consiste en refugiarse en la vida interior renunciado a la lucha. Hemos observado casos en sujetos en estado de paro, en depresivos morales y en algún caso de pérdida muy dolorosa de seres queridos.

En resumen: La ubicación de las figuras en el cuadrante izquierdo y bajo de la página, es un indicador de introversión extrema, de retraimiento, de timidez excesiva, de retroceso y refugio del sujeto en si mismo. El sujeto, en vez de hacer frente a los problemas o dificultades, busca un refugio contra ellos. En algunos casos graves, suele indicar un estado de "regresión", un retorno a etapas anteriores donde el sujeto se ha sentido comprendido y protegido y no ha tenido que enfrentarse con ningún conflicto o fracaso. El egoísmo, y el egocentrismo, se desarrollan acusadamente en estos sujetos, dando lugar a una excesiva tendencia a la frustración, lo que no deja de ser una desadaptación fuerte y una tendencia neurótica o psicótica acentuada.

El movimiento progresivo natural, expresión de una actitud sana y de una libido en progresión, sigue una trayectoria de izquierda a derecha. Por tanto, hacer los trazos de las