FOUNDATION TYPES AND SELECTION
3.1 Types of Foundation
3.1.2 Deep Foundation
La Reforma Educativa de 1993 a la educación secundaria se da como resultado de todo un proceso previo de consulta, pues la sociedad mexicana ya tenía características y necesidades diferentes, por lo que los planes y programas que se estaban aplicando ya no satisfacían los requerimientos de la sociedad presente.
La reforma curricular (Schmelkes, 1999) surge porque “el servicio educativo debe atender las necesidades sociales que le atañen del presente, pero también debe proporcionar los elementos para que las necesidades sociales del futuro, tanto del individuo como de la sociedad, tengan posibilidades de ser satisfechas” (p. 3). Las necesidades sociales (Schmelkes, 1999) “tienen que ver con la convivencia con el otro y con otros. Para tener una convivencia sana, provechosa y constructiva, el ser humano requiere” (p. 4) en primer término la comunicación, así que los institutos escolares son los adecuados para proveer dicha competencia.
El individuo debe contar con los elementos adecuados que le permitan entender a los demás y entre estos elementos se encuentra la oportunidad para ser escuchado y aprender a escuchar (Schmelkes, 1999, pp. 4-5); por ello, el trabajo en equipo debe fomentarse más, pues es la escuela la que tiene mayor probabilidades de desenvolvimiento con este recurso. Pero también es importante no olvidar la autoestima del alumno, base fundamental del respeto y por ende, de la convivencia.
Así que considerando lo anterior, así como otros aspectos para lograr la convivencia sana inician las consultas para reformular los planes y programas de la educación básica.
Desde los primeros meses de 1989, y como tarea previa a la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo 1989-1994, se realizó una consulta amplia que permitió identificar los principales problemas educativos del país, precisar las prioridades y definir estrategias para su atención. Así surge el Programa para la Modernización Educativa 1989-1994.
En el que se estableció como prioridad la renovación de los contenidos y los métodos de enseñanza, el mejoramiento de la formación de maestros y la articulación de los niveles educativos que conforman la educación básica (SEP, 1993, pp. 10-11).
El Programa para la Modernización Educativa tiene como actividad priorizar el mejoramiento de la calidad educativa. Iniciando así la reformulación de los contenidos educativos así como los procedimientos que se llevan a cabo para que estos contenidos de aprendizaje sean adquiridos. Refiriéndose a los contenidos educativos (CONALTE, 1991) como el “conjunto tanto de aprendizajes necesarios como de los procesos que los hacen posibles y que el sistema educativo organiza y propone en planes y programas de estudio orientados a alcanzar los fines de la educación” (p. 19).
La necesidad del cambio educativo fue de carácter urgente y prioritario, pues los planes y programas y en sí, el curriculum del nivel secundaria habían sido elaborados hacía ya casi dos décadas. Los controvertidos análisis demostraban que:
Los pobres índices de eficiencia terminal o de retención en el sistema educativo, el bajo promedio nacional de escolaridad, la alta tasa de reprobación de los niños y jóvenes, aunque puedan tener múltiples causas, son fenómenos que sin duda están relacionados con las deficiencias de contenidos que ofrece la educación básica. (...) No sólo los conocimientos relevantes se habían multiplicado, de tal manera que cada vez era más inalcanzable una instrucción “básica” medianamente abarcadora,
sino que los enfoques para abordar esos conocimientos, incluidos los científicos, también se habían transformado a partir del surgimiento de nuevas posturas teóricas y escuelas que eran del dominio común” (CONALTE, 1991, p. 23).
Por lo cual, la SEP (SEP, 1993, p. 11) empieza una etapa de evaluación de planes y programas y en 1990 elabora una primera propuesta experimental llamada “Prueba Operativa”, la cual se aplicó en un grupo limitado de instituciones educativas del nivel básico.
En 1991, el CONALTE envía una propuesta para orientar la Modernización de la Educación Básica, cuyo contenido manejaba con precisión los criterios que guiarían la Reforma Educativa.
Después de un proceso de discusión y análisis dos asuntos prevalecieron. En primera instancia, el fortalecimiento de los conocimientos y habilidades básicas (SEP, 1993, pp. 13-14) siendo éstos el Español, las Matemáticas, las Ciencias, éstas últimas principalmente vislumbradas en la actitud de preservación del medio ambiente; la Historia y la Geografía de México. En segunda instancia, específicamente en el nivel secundaria, en donde había dos estructuras programáticas distintas: asignaturas y áreas. Ésta última considerada como una situación problemática, ya que dicha organización coadyuvó a la insuficiente adquisición de formación disciplinaria ordenada y sólida de los alumnos, puesto que por una parte estaba la organización del estudio y por otra, el inconveniente en la diversidad de contenidos de diferentes campos del conocimiento, por parte del profesor. En mayo de 1992, tras el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (SEP, 1993, p. 12) se empieza la última etapa de reformulación de los planes y programas de educación básica. Por lo que se determinó, que en el año lectivo 1992-1993 se distribuyeran los programas de estudio por asignaturas para el primer grado, esto se hizo
sin haber concluido íntegramente la Reforma. Y antes de iniciar el año lectivo 1993-l994 se llevó a efecto la elaboración definitiva de los planes y programas de educación básica.
La primera versión de los planes y programas de 1992 para la asignatura de Español en el nivel secundaria, se modificó, teniendo varios cambios entre los que se destacan que en la primera versión no se estipula literalmente un enfoque comunicativo y funcional sino hasta la segunda versión, la de 1993. En 1992 es en la asignatura de Inglés donde se estipula la implementación del enfoque comunicativo y funcional para la enseñanza de la lengua extranjera.
La asignatura de Español en la primera versión (SEP, 1992, p. 13), considera como ejes rectores: leer, escribir y hablar. Y ya para la segunda versión y actual (SEP, 1993, p. 20) considera como ejes rectores: lengua hablada, lengua escrita, recreación literaria y reflexión sobre la lengua
En la propuesta curricular de educación básica (Schmelkes, 1999, p. 13) en la que se encuentra incluida la educación secundaria se da un énfasis a las áreas básicas como el Español, ya que el tiempo de clase destinado en el nivel secundaria aumenta, pues es la lengua el instrumento que permite el acceso a todas las demás áreas del conocimiento.
En la asignatura de Español se persigue el desarrollo de las capacidades de comunicación en los distintos usos de la lengua hablada y escrita. Se propone, por otra parte, propiciar el desarrollo de estas competencias en todas las actividades escolares. Se recomienda ampliamente implementar actividades grupales (Schmelkes, 1999, p. 13).
Con lo anterior se confirma que para la convivencia sana se requiere el desarrollo de una competencia comunicativa, la cual se debe fomentar en la materia de Español. Así que el nuevo plan de estudios implementado desde 1993 pretende:
Fortalecer (...) los conocimientos y habilidades de carácter básico, entre los cuales ocupan un primer plano los relacionados con el dominio del español, que se manifiesta en la capacidad de expresarse oralmente y por escrito con precisión y claridad y en la comprensión de la lectura (SEP, 1993, p.11).
B. El programa de Español en el tercer grado de educación secundaria