Chapter 2 Literature Review
2.3 Defects in enamel development: aetiology and mechanisms of occurrence
La etapa que venimos estudiando recibe en el Levante (Siria-Pales- tina) el nombre arqueológico de Bronce Reciente. En ella se distinguen tres fases: El Bronce Reciente I (LB I), que va del 1550 al 1400 a.C.; el Bronce Reciente II A (LB IIA), desde el 1400 al 1300 a.C.; y el Bronce Reciente II B (LB IIB), que comienza en el 1300 y llega hasta el 1200 a.C. El primero de estos períodos corresponde en líneas generales a la etapa conquistadora de los Thutmosis. El segundo, a la época de Akhe- naton y la crisis imperial. El tercero, a los intentos de restauración del Imperio, principalmente por cuenta de Seti I y Ramsés II.
Las ciudades palestinas tienen ahora una intensa actividad. Ya no se realizan las grandes construcciones defensivas de la etapa anterior, entre otras razones porque generalmente aquellas murallas todavía subsisten y solo precisan de reparaciones y adaptaciones. En cambio, es un mo- mento de intensa edificación civil, de tipo más refinado que en el Bron- ce Medio, acusando a veces un cierto influjo egipcio. Es la época de los grandes palacios de Megiddo y de los sucesivos templos de Lakhish.
En cuanto a la cerámica, elemento de tanto valor cronológico para la arqueología, las diferencias con el período anterior son muy claras. Aparece una cerámica bicroma (rojo-negro) con decoración dividida en paneles y adornada con metopas que presentan pájaros, peces, etc., o con decoración geométrica. Las formas de las vasijas son variadas, abundan- do las jarras. Es muy típico el llamado «vaso de leche», especie de escu- dilla de fondo curvo y con un asa. Todos estos materiales están en estre- cha relación con el mundo chipriota. Pero también aparece en las etapas finales la típica cerámica micénica, negra o de tonos muy oscuros, con las formas clásicas del mundo egeo, como la crátera, la pyxis, etc., apar- te de jarros, algunos de gran belleza. La decoración es geométrica o con motivos animales de tipo más bien esquemático.
También esta es una época en la que hay profusión de objetos rela- cionados con el cuidado personal o con el adorno de la vivienda; en to- do caso, tales piezas demuestran una preocupación por el lujo y por el alto nivel de vida. Este tipo de objetos está muy influido por el arte egip- cio. Nos estamos refiriendo a obras de arte, cajas con incrustaciones de marfil, joyas, piezas para el mobiliario, etc.
Hay una clara distinción entre las ciudades importantes controladas por Egipto, donde es evidente la prosperidad, y las demás ciudades so- metidas a la inestabilidad política por la que atravesaba el país, y en las que esta etapa supone más bien una decadencia con respecto a la ante- rior. En relación con las primeras ciudades, debemos señalar aquí algu- nas que reflejan bien la situación del momento. En primer término hay que recordar a Tell el-Far’ah (la antigua Sharuhen) y a Tell el-Ajjul (la an- tigua Beth-Eglaim) en el sur de Palestina, camino de la frontera de Egip- to, que fueron el escenario de la derrota de los hyksos. Sharuhen es cita- da además en la campaña de Thutmosis III. Debió albergar en esta época una guarnición egipcia. Gran parte de las fortificaciones del Bronce Me- dio estuvieron en uso durante el Bronce Reciente. De esta última época es el «palacio del gobernador». Beth-Eglaim, no lejos de la anterior, pe- ro más cercana a la costa y próxima a Gaza, tuvo quizá menos impor- tancia en el Bronce Reciente, tal vez porque fue entonces el momento culminante de la vecina ciudad de Gaza, que debió absorber práctica- mente a Beth-Eglaim. No obstante, hay restos de lo que se supone fue un asalto a la ciudad, probablemente en la época de Thutmosis III.
Gaza, como hemos dicho ya, fue la capital del distrito egipcio de Palestina en esta época. Se menciona en la campaña de Thutmosis III y en otros documentos egipcios, principalmente en las cartas de El-Amar- na. Sin embargo, las excavaciones arqueológicas de allí son todavía insu- ficientes por lo que se refiere al conocimiento del Bronce Reciente.
Caja de marfil procedente de Megiddo. Presenta esfinges y leones en relieve. Data del Bronce Reciente.
Museo Rockefeller de Jerusalén.
Otra ciudad palestina de esa época es Lakhish, citada en las cartas de El-Amarna como un reino. Al Bronce Reciente corresponde el lla- mado «templo de la fosa», en las afueras de la ciudad, donde ha podido comprobarse la existencia de tres fases sucesivas de construcción. El templo consistía en una cámara central, rodeada de otras dependencias, que van variando con el tiempo. Otra ciudad que aparece en las cartas de El-Amarna es el puerto de Ashkelon, que también es citado en la es- tela de Merneptah. Desgraciadamente, las excavaciones allí realizadas no han puesto a la vista ruinas importantes de esta época, aunque sí han aparecido piezas significativas, incluso una estatua de basalto con ins- cripción jeroglífica.
Podemos citar a continuación la estratégica ciudad de Gezer, que domina la ruta que desde la Via Maris conducía a la montaña de Jeru- salén. Aparece citada en la lista de ciudades de Thutmosis III, en las car- tas de El-Amarna y en la estela de Merneptah. En las cartas de El-Amar- na aparece mencionado su príncipe llamado Milkili, el cual pide ayuda militar al faraón. En las ruinas actuales, los estratos XVII a XV pertene- cen a esta época y se han identificado las huellas de la doble destrucción de la ciudad, probablemente por la toma de la misma a manos de Thut- mosis III y de Merneptah. Hay restos de palacios, casas, tumbas, pero lo que principalmente llama nuestra atención es el hecho de la construc- ción de una nueva muralla en la ciudad, el llamado «muro exterior», lo que resulta un caso único en Palestina.
Jerusalén fue otra de las ciudades citadas en las cartas de El-Amar- na, cuyo rey Abdi-Heba se queja al faraón Amen-hotep IV de la hostili- dad de Gezer, Gat y Lakhish, reitera su fidelidad a Egipto y suplica le sea enviada una guarnición para su propia defensa. Las excavaciones de Je- rusalén han ofrecido algunos elementos atribuidos al Bronce Reciente.
Mucha importancia tuvo entonces la ciudad de Megiddo a causa de su posición estratégica en el más conflictivo lugar de la Via Maris. Ya he- mos visto que, junto a la ciudad, tuvo lugar la célebre batalla de Thutmo- sis III, cuando el ejército egipcio penetraba en el valle de Yizreel a través del paso de Aruna. Megiddo aparece igualmente en las cartas de El-Amarna y en otros textos egipcios (Papiro de Leningrado, Lista de Seti I y Papiro de Anastasio I). Dentro de la estratigrafía del tell, son los estratos IX a VIIB los que corresponden al Bronce Reciente, con numerosos restos arquitec-
tónicos de casas y santuarios, principalmente el palacio del área BB, que tu- vo varias reformas a lo largo de esta etapa. Los hallazgos de materiales son abundantes, presentando piezas de mucha calidad.
Otra de las ciudades importantes en la época egipcia fue Beth Shean, mencionada en la lista de Thutmosis III, en las cartas de El- Amarna, en la expedición de Seti I y en el Papiro de Anastasio I. Una monumental estela hallada en la propia ciudad, levantada por Seti I, re- lata su campaña en aquella región, concretamente la presencia de la di- visión Amón que liberó la ciudad de Rehob y conquistó la de Hammath al sur de Beth Shean, y la de la división Ra que derrotó a las tropas de Hammath y Penuel cuando asediaba Beth Shean. La arqueología atri- buye los estratos IX a VI al Bronce Reciente. También aquí el hallazgo más importante es un templo varias veces reconstruido. Constaba de uno o dos atrios, según el momento, un santuario con sendas columnas de capiteles egipcios en el centro y un «sancta sanctorum» al fondo, al que se accedía por unos escalones, así como otras dependencias y servi- cios. Han aparecido aquí muchos objetos egipcios, escarabeos y estelas, entre estas la de Seti I, a la que hemos hecho referencia.
También habría que citar la ciudad de Siquem, que igualmente apa- rece mencionada en las cartas de El-Amarna, cuyo rey Labayu se distin- guió por ser instigador de desórdenes en todo el territorio y hubo de ser arrestado por la autoridad egipcia. Las excavaciones allí realizadas (Tell Balatah) demuestran una vez más que las fortificaciones del Bronce Me- dio fueron reutilizadas en el Bronce Reciente con ligeras modificaciones. Estas tuvieron lugar en la puerta del noroeste, pero de manera especial en la puerta del este, donde hay hasta tres destrucciones sucesivas.
Citemos finalmente a Hazor, también mencionada en la lista de Thutmosis III, en las cartas de El-Amarna, en la expedición de Seti I y en el Papiro de Anastasio I. Los estratos XV-XIII de las excavaciones ar- queológicas en dicha ciudad corresponden al Bronce Reciente, en los que cabe destacar la presencia continuada, aunque con modificaciones, de un importante templo en la ciudad baja, el cual posee incluso cana- les para el desagüe de la sangre de los sacrificios, así como también la existencia de otro templo en la ciudad alta y de algunas casas.
Como ya hemos dicho, la mayor parte de los autores piensa que, ade- más de los hebreos instalados en Egipto, había también algunos clanes o
tribus que permanecieron en Palestina. A este respecto, es sumamente in- teresante el repertorio de alusiones contenidas en las cartas de El-Amarna acerca de unas gentes, los apiru o habiru, que merodeaban en torno a las ciudades y provocaban disturbios. Estos habiru, cuya identidad con el nombre de hebreos parece innegable, eran gentes seminómadas de las que el príncipe Abdi-Heba de Jerusalén dice al faraón Amen-hotep IV: «Los hapiru saquean todos los territorios del rey. Si este año hay tropas de ar- queros (egipcios), los territorios del rey mi señor permanecerán. Si no hay tropas de arqueros, los territorios del rey mi señor perecerán». También aparecen unos apiru en otros textos de Mesopotamia durante todo el II milenio a.C., y siempre como gentes del desierto que merodean y asaltan, y a veces se ofrecen como mercenarios. Tales habiru, omnipresentes en to- do el Creciente Fértil, son probablemente los mismos hebreos de la Biblia, no en el sentido de que tal nombre represente en exclusiva al clan abra- hamita, semilla de Israel, sino a los semitas seminómadas, en su mayoría de origen amorita, de los que ya hemos hablado, uno de cuyos clanes era el grupo de los patriarcas bíblicos. Ciertos hebreos estarían en Egipto tra- bajando para los egipcios, y otros –algunos quizá parientes próximos de los patriarcas y acaso también coantecesores de lo que después será el pue- blo de Israel– permanecerían en Palestina, unas veces en forma pacífica y otras en la actitud agresiva que acusan las cartas el El-Amarna. De hecho, la Biblia en sus genealogías habla de Heber (que sería el epónimo de los hebreos) como remoto antepasado de Abraham (Gn 11,16), lo que per- mite sospechar, en efecto, que el concepto de hebreo, que la Biblia apro- pia después a los israelitas, era en principio más amplio y convenía tam- bién a otros pueblos. El mismo hecho de que los árabes sean considerados por la Biblia como descendientes de Abraham a través de Ismael, nos ilus- tra acerca del parentesco reconocido de todos estos semitas nómadas, a los que de algún modo y en distintas circunstancias se les ha dado el nombre de apiru o hebreos. No obstante, este sigue siendo un tema discutido en- tre los expertos.
En el tantas veces citado Papiro de Anastasio I, que narra las inci- dencias del viaje de un escriba egipcio por Palestina en tiempos de Ram- sés II, se habla de su llegada a Megiddo en la gran llanura, a través del peligroso paso del Aruna. Con motivo de ello, se hace referencia a los constantes asaltos de los beduinos y entre ellos se cita al jeque de los Asher. En la distribución de la tierra, de acuerdo con varios textos bíblicos, la tri-
bu de Aser ocupaba una zona contigua a la llanura de Yizreel, en los mon- tes de la Alta Galilea. La presencia de una tribu seminómada en aquellos lugares en tiempo de Ramsés II pudiera ser un nuevo indicio de que cier- tas tribus israelitas no vivieron en Egipto, sino que permanecieron en Pa- lestina desde la época patriarcal. De todos modos, no es completamente seguro que la cita egipcia se refiera inequívocamente a la tribu israelita.