“y puesta la sanctissima ymagen en una capilla que para el efecto estimo prevenida con toda desencia el padre fray pedro de saldaña de la dicha orden y prior del dicho convento mando que se den lumbres para que se cantase el psalmo de el miserere y se descubrio la santa reliquia” (v.87)
“se traxo a ella esta sancta imagen a la iglesia parroquial donde en diferentes veces que se descubrió una noche como a las siete oras della se repicaron las campanas de la dicha iglesia diciendo haver hecho milagros la sancta reliquia” (r.88)
La Información refiere que algunos de los milagros de la imagen del Santo ecce-homo suceden cuando se descubre la imagen. Según se puede ver en Tovar y Buendía el uso del velo y el cortinaje que cubría las imágenes era frecuente. La imagen permanecía velada, oculta, y “no se descubre la milagrosa Imagen, mas que una vez al dia”90
con motivo de la liturgia o en ocasiones especiales (Fig. 3). Cuando se lo hacía el espectáculo debió ser verdaderamente admirable:
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Hernando Dominguez Camargo (1960), Obras, Poema Heróico, libro I, XXVI.
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En veinte baldones de plata ay veinte velas de cera de a libra, y dos hachas de a quatro libras, en seis arandelas seis velas de a quarta, y todas se encienden, quando se descubre la Imagen Milagrosa.91
Además del espectáculo que significaba ver la imagen, el acto de manipular el velo, de escoger la ocasión y la ubicación de la misma era un privilegio de las autoridades eclesiásticas tal y como se refiere en los anteriores pasajes de la Información; cosa que, siguiendo a Olga Acosta, se presentó habitualmente con otras imágenes milagrosas.92 Como afirma Belting, la puesta en escena de la imagen la revestía de un aura que la dotaba de una presencia sobrenatural, singularizándola y diferenciándola de otras imágenes con similares motivos iconográficos93.
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Ibid.
92
Olga Isabel Acosta Luna (2011), Milagrosas Imágenes marianas en el Nuevo Reino de Granada, p. 177
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(Fig. 3) Nicolás Rodríguez Juarez, Santa Gertridus (detalle), 1690, oleo tela, México, Museo Regional de Queretaro.
En las ceremonias de Juras de reyes se realizaba un tratamiento similar de la imagen. En la Jura del rey Carlos IV en la ciudad de Panamá (1790) lo primero que se realizó fue encargar retratos de los reyes a un “avilisimo pintor de Quito”, los cuales se debían colocar “en el Balcon o Galeria alta del cabildo los dias de Jura, y fiestas reales.” Los retratos permanecen tapados u ocultos al público en general
(…) se continuo el paseo por lo mas poblado del Arrabal, hasta que bolviendo a pasar por Puerta de Tierra, donde expuestos al Publico desde la noche antes los Retratos de sus Magestades, se colocó a sus Pies el Real Pendon, y en estos terminos permanecio mientraz duraron las demas celebridades de fiestas y corridas de toros. 94
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47 El acto de mantener velado, esto es presente y al tiempo oculto, simboliza la autoridad misma que refleja la imagen; acción que como se ve, no es privativa del manejo de la imagen milagrosa, es más un acto que se realiza con la imagen que representa poder. Mientras no está descubierta la imagen, su poder es pasivo, solo enunciado. En cuanto se descorre el velo, la realidad cambia y lo que era una posibilidad, una expectativa, se hace presente y exige reverencia. Es esta duplicidad de la imagen permitida por el velo la que propicia que su descubrimiento sea motivo de la ocurrencia de milagros que resultan de gran similitud. En la Información se refiere que
habiendo este sacerdote acavado de dezir la confesion llego con las manos a, alzar los velos que esta santa ymagen tenia y al mismo punto que los alzo se le cayeron dellas y se retiro acia attras diziendo estas palabras = Jesus sea, conmigo. Milagro milagro y al mismo punto los mismos velos sin que hiziese ayre ni persona ninguna los moviese se fueron reboloteando hasta que cayeron encima del bastido del retablo (r.96)
Tovar y Buendía refiere
Acercaronse las mugeres a la puerta de la Iglesia, y reparando con atencion, vieron, que la claridad, que avia tan resplandeciente, dimanaba de la Imagen de la Madre de Dios, cuyo rostro vieron, que tenía muy alvo, porque estaba sin los velos. (…) Y aviendo llegado muchas personas, alcanzaron a ver parte del resplandor que de mas, iba a menos. Repicaron las campanas, y aviendo entrado a la Iglesia, se quedaron mas assombrados quando vieron, que la bendita Imagen no estaba descubierta, sino oculta, debaxo de sus velos.95
El velo no sólo era utilizado en las imágenes, también era parte del ajuar de las mujeres. En el Tercer Concilio Provincial Limense (1582) se prohíbe que mientras se realizara una procesión con imágenes religiosas “ninguna muger ande por las calles, ni esté a las ventanas tapado el rostro, y esto se les manda so pena de excomunion”96. El gesto de taparse es también una invitación a ser destapado, un gesto que devela la sensualidad de su
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Fray Pedro de Tovar y Buendía (1735), Verdadera histórica relación del origen…, p. 64
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48 protagonista. En medio de la política tridentina del des-ocultamiento de la interioridad, la norma del comportamiento consiste en esa espiritualidad exterior de la que habla Jaime Borja. El ocultamiento no es una opción moral y, pese a ello, la imagen se oculta como parte del ritual y del milagro mismo, se cubre a sí misma, manifiesta en ese acto de auto- ocultamiento esa naturaleza imposible que la vertebra, la de ser un objeto terreno y engañoso al tiempo que una participación de la divinidad; en el ocultar y des-ocultar se devela toda la majestad y poder de la imagen. En la Información, el velo es un símbolo de que en la imagen se halla presente otra realidad, el ocultamiento y descubrimiento es un acto ritual que manifiesta un respeto debido frente a la imagen para que éste obre su poder salvífico.