TACTICS, TECHNIQUES, AND PROCEDURES
4-31 DEPLOYMENT OF PEACEKEEPING FORCE
69 nuevas construcciones, si las declararen necesarias un acuerdo celebrado entre el Gobierno nacional y la municipalidad; en defecto de esto se aplicarán tales productos a las cuotas más urgentes para la salubridad pública de la capital de la Republica”54.
Para dar cumplimiento a esta ley, se crea en Bogotá la Junta de habitación para obreros en
1919, la cual iniciaría su labor con 100.000$ y el 2% que debía proporcionar el municipio para la compra de los terrenos en donde se construiría la vivienda obrera55.
Sin embargo, como señala Rodríguez Leuro, las autoridades municipales se quedaron cortas en dar aplicación a la ley 46 de 1918 debido a la incapacidad de la alcaldía para destinar vivienda a la población menos favorecida que aumentaba con el pasar de los años, lo que hizo que aparecieran urbanizadores particulares que comenzaron a especular con los precios de la vivienda, vendiendo lotes sin los servicios públicos necesarios56.
De igual manera, la ley 46 buscaba promulgar en la capital una política de viviendas higiénicas para los obreros imponiendo multas que iban de 10$ a 500$ y regulando la construcción de viviendas y para los municipios que contaran con más de 1500 habitantes, una destinación del 2% de las rentas para la construcción de vivienda para la población obrera 57.
Dirección General de Higiene
La Dirección General de higiene fue el organismo encargado de ejercer control y de verificar minuciosamente el estado de las construcciones en Bogotá y el control sanitario de los espacios públicos. Entre sus funciones estaba en velar por que las construcciones y las viviendas contaran con lo necesario para que sus habitantes llevaran una vida en condiciones higiénicas y favorables.
54 Diario oficial Republica de Colombia. Bogotá Sábado 23 de Noviembre de 1918 numero 16549 55Rodríguez Á gela.
La Junta de habitaciones para obreros 1919-1929 aso del arrio pri ero de Mayo (Tesis para Magister en Historia. Pontificia Universidad Javeriana),71- 72
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La siguiente resolución demuestra cuales eran las facultades asignadas a este organismo para llevar a cabo la verificación de las condiciones de salubridad de las construcciones y del espacio público en Bogotá:
La resolución Número 16 dice lo siguiente sobre las condiciones higiénicas de las habitaciones acogiéndose a las Ley 32 de 1918 y al artículo 2 de la Ley 46 de 1918.
Artículo 1: Las piezas de toda casa de habitación deben distribuirse de modo que tengan la capacidad de luz y la ventilación que exigen las disposiciones de esta resolución.
Las piezas destinadas para dormitorios deben recibir directamente la luz y la ventilación de un patio, de un jardín o de una calle.
Artículo 2: El número de personas que pueden dormir en una pieza debe señalarse teniendo en cuenta que a cada uno debe corresponder por lo menos diez metros cúbicos de aire para que pueda renovarse fácilmente58.
En los artículos 4 y 5 de la Resolución número 16 de 1919 se establece que la altura de las piezas medida desde el piso hasta el cielo raso debía ser de por lo menos tres metros y la altura de las puertas de por lo menos dos metros con sesenta centímetros y esta misma altura se mantendrá en las puertas de las habitaciones y preferiblemente que sean construidas con materiales resistentes como el ladrillo unido con cal o cemento.
Por medio de sus funcionarios, se realizaban las inspecciones de los lugares verificando que se siguiera al pie de la letra los requerimientos anteriormente citados. Los inspectores de higiene verificaban que no existieran hornillas en el interior de una habitación con el fin de no viciar el aire. Todas las casas deben tener cañerías, las cuales deben ser cubiertas para las aguas lluvias y sucias. También debían contar con excusados en la proporción de uno a
58 Dirección Nacional de Higiene, Resolución No 16 sobre condiciones higiénicas de las habitaciones. Bogotá, Imprenta Nacional 1919.
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doce personas. En cuanto a las construcciones denominadas pasajes, los muros serian pintados con pintura de aceite o cal, y no se permitiría el papel de colgadura con el fin de impermeabilizar las habitaciones.
La Junta de habitaciones para obreros
Para dar cumplimiento a todas estas políticas de control urbano se crea en el contexto de la epidemia de gripa la Junta de habitaciones para obreros y su labor seria de suma importancia para la construcción y para su creación se establece el acuerdo número 317 de 1918. El acuerdo dice lo siguiente:
Primero: “En cumplimiento al parágrafo único del artículo 9 de la Ley 46 de 1918, el Gobierno y el consejo Municipal acuerdan construir una junta que se denominará de Habitaciones para obreros, compuesta del Alcalde de Bogotá, quien la presidirá, un miembro del consejo municipal designado por el mismo consejo, y otro nombrado por el poder ejecutivo por conducto del ministerio de instrucción pública”59.
El acuerdo también autoriza a esta junta de habitaciones para obreros para recibir un pago (2% del producto de los impuestos) y lotes de propiedad del municipio para destinarlos a la construcción de vivienda obrera. Las habitaciones debían ser otorgadas en arriendo a familias obreras por un canon que no exceda el 3% del valor de las construcciones. También se acuerda que los planos de construcción de vivienda obrera serán estudiados por la Dirección de obras públicas y la sociedad colombiana de ingenieros y la dirección nacional de higiene. A parte de esto el municipio debería suministrar los servicios públicos de alumbrado y agua potable.
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El deber ser del barrio obrero
¿Qué es entonces un barrio obrero? ¿Cuáles eran entonces las características de la vivienda obrera? Para que el barrio obrero fuera algo posible se necesitaría de una reglamentación sobre el tiempo de construcciones y los lugares indicados en los cuales se debían construir los barrios. En 1902 ya se había aprobado el acuerdo No 10 se fija un régimen normativo para la construcción de vivienda obrera en las cuales se establece los mecanismos de arquitectura higiénica y las condiciones que debían tener las viviendas obreras. Estos parámetros hacían énfasis en la búsqueda de modelos arquitectónicos que beneficiaran la ventilación de los inmuebles y el sistema de alcantarillado y excusados para reproducir condiciones higiénicas necesarias para la vida humana, a estas medidas lo complementarían la Ley 46 de 1918 y surgirían entonces los primeros proyectos de barrio obrero por iniciativa municipal.
La higiene es sin lugar a dudas una cuestión social y de no atenderse los problemas relacionados a la salubridad y el hacinamiento de gran parte de la población, esto favorecería a la aparición de insalubres suburbios con deficientes construcciones los cuales se convertirían en focos de infección en donde se esparcirían las enfermedades endémicas que más preocupaban a los bogotanos y que sumados a la cuestión social y la pobreza de gran parte de la población, suponían un riesgo para la planeación urbana.
Por lo tanto, el deber ser de los barrios para obreros es el de funcionar como un dispositivo de control de la higiene de la población, regulando las condiciones de vida de los sectores populares, para servir como un nuevo modelo de vivienda en donde se establecían las pautas de higiene y salubridad. Por esta razón, en este trabajo se hace énfasis en la higiene, pues el nuevo modelo de vivienda para obreros debe leerse como una medida de control sobre las clases trabajadoras y como una medida para contrarrestar el deterioro de la salud pública de los bogotanos.
Por eso, las primeras propuestas claras de vivienda obrera y de barrios para obreros provienen de los médicos e ingenieros, quienes desde sus disciplinas aportaban soluciones,
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basándose siempre en la premisa de que una vivienda que garantizara las condiciones higiénicas, mejoraría la calidad de vida de las clases populares y reduciría la pobreza de estas gentes, a medida que se contrarrestaba la aparición de focos de insalubridad en la ciudad.
La labor de médicos e ingenieros fue notable en su afán de proporcionar soluciones a los problemas sanitarios que afectaban a la capital, motivo por el cual, basándose en los modelos de vivienda obrera en Europa y en los congresos sobre urbanismo celebrados en Paris y en Viena entre 1867 y 1873, determinaron los parámetros para construir una nueva ciudad. Una ciudad moderna y planificada con la ayuda de los adelantos tecnológicos y del saber científico. Una ciudad higiénica.
¿Cómo puede la ciencia intervenir en el desarrollo de los nuevos barrios obreros? Y ¿de qué manera la legislación urbana y el saber científico formulan unos modelos de barrios para los barrios obreros? Estos interrogantes serán respondidos basándose en el ejemplo de dos trabajos realizados por miembros de la comunidad científica capitalina. El primero es un ingeniero con una alta trayectoria en el campo del urbanismo y la arquitectura, y el segundo caso es el trabajo de un medico sobre los barrios obreros en Bogotá. Ambos trabajos constituyen una fuente primaria, pues el primero data de 1920 y el segundo de 1922, constituyendo en unas de las propuestas más claras para la construcción de barrios obreros, en ambos casos desde sus disciplinas aportan soluciones al problema de vivienda y al mejoramiento de la salud pública.
Ingeniería sanitaria. Alberto Borda Tanco
En un manual de Ingeniería Sanitaria de Alberto Borda Tanco de 1920, miembro de la comunidad científica colombiana, profesor de la universidad Nacional y miembro de la Real sociedad de ingenieros y arquitectos italianos se establecen unas recomendaciones para vivienda obrera en Colombia. Era esencial como recomienda el autor, tener en cuenta que las familias obreras son reconocidas por ser numerosas. Tomando este detalle, la aglomeración de una familia así, es perjudicial no solamente para la salud, sino también
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para la moral del obrero. El ingeniero afirma lo siguiente en un capítulo sobre habitaciones obreras en Europa cuando se presentaron los mismos problemas de hacinamiento en las grandes capitales:
“
se trató entonces de remediar parte de estos inconvenientes edificando grupos aislados de alojamiento y evitando el demasiado contacto entre varias familias. Cada colonia se componía de dos a seis casas pequeñas, de dos pisos cada una, de manera que un edificio no se componía de dos alojamientos superpuestos. Así eran la mayor parte de las casas obreras, modelos alemanes, franceses, ingleses, cuyos planos figuraban en las exposiciones de Paris de 1867 y 1878 y de Viena en 187360.”En cuanto a la situación colombiana, específicamente en Bogotá se refiere de la siguiente manera:
“La situación actual de nuestro pueblo no es consoladora: Todos vemos en que tristes condiciones la mayoría de nuestras clases pobres está obligada a vivir por un conjunto de criterios errados, de costumbres deplorables, de leyes insuficientes y no suficientemente aplicadas de un conjunto de cosas, en fin, en que se mueve sin saberlas combatir”… al lado de una proporción insignificantes de habitaciones salubres y algo confortables, que no llegan al 10 por 100, con poquísimo aire y sol, destinados a poco privilegiados de la fortuna, Existe en Bogotá la enorme agrupación de habitaciones malsanas y chozas inmundas que forman los barrios más poblados , sin ningún criterio técnico, ni higiénico y en condiciones verdaderamente alarmantes, donde el contagio de enfermedades, sino se tiene por contacto directo, es favorecido por el contagio indirecto de moscas y numerosos parásitos que después de descansar sobre materias infectas, sobre depósitos de materias inmundas, son los más temibles vehículos de las epidemias”61.
Para el mismo autor, existe una relación entre las condiciones insalubres de existencia y la condición moral del obrero como la bebida y el alto índice de criminalidad asociado a los
60 Borda Tanco Alberto.
Ingeniería Sanitaria. (Bogotá: 1920 Litografía de Juan casis), 1 61 Borda Alberto.
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obreros, debido a que el hombre permanece por fuera de la casa y prefiere frecuentar las tabernas descuidando a su familia62.
En Bogotá era muy frecuente el subarriendo de las casas en las cuales habitaban las familias obreras. Esta precaria situación empeoraba más cuando los propietarios de esta vivienda decidían arrendar una habitación para acoger a otra familia, en este caso la situación el hacinamiento en una vivienda se hacía notable. En estas casas de precaria condición, habitaban las familias incluso a veces hasta dos familias por casa, y en un mismo dormitorio podían dormir numerosas personas.
Tengamos en cuenta las siguientes recomendaciones de Alberto Borda para la construcción de vivienda obrera. Sus pensamientos giran en torno a una vivienda obrera en forma de jardines obreros, donde el trabajador podría dedicar sus tiempos libres al cultivo de hortalizas. La idea eran casas de dos pisos con una altura comprensible de cinco metros con cincuenta centímetros. La casa contaba con tres alcobas, una matrimonial y las otras para los hijos, suficiente espacio para el comedor y la cocina, patio y cien metros cuadrados para la huerta o el jardín63.
Este modelo funcional de habitación para obreros, según el autor permitía de acuerdo con el modelo de legislación argentino de vivienda obrera llamado Jardines obreros de San Vicente, tener suficiente ventilación además que el clima era parecido al de Bogotá con 13 grados centígrados, también esta proporción de espacios permitía la suficiente ventilación.
¿Dónde se debía construir un barrio obrero?
Los factores recomendables para construir un barrio obrero debían hacerse tomando en cuenta los factores climáticos, como lugares con abundantes corrientes de viento. Se recomienda de igual manera construir sobre suelos permeables alejados de suelos
62 Borda Alberto.
Ingeniería Sanitaria 3 63 Ibíd.
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pantanosos y húmedos. El autor recomendaba la construcción sobre zonas verdes y arboledas contra los vientos y facilidad de abastecimiento de agua potable. La orientación de la habitación debe hacerse para que quede en dirección al sol y pueda recibir suficiente iluminación64.
“
Una vez escogido el terreno el material con el cual se debía construir era el siguiente: “cualquiera que sea el terreno, permeable o impermeable, para combatir su humedad natural, se drenará alrededor de la casa con una fosa más profunda que el nivel inferior de los cimientos, en cuyo fondo se colocará el lecho de piedras rodadas o de facinas”65.Las bases de la construcción debían tener más de un metro por el suelo, con materiales duros y resistentes con una mezcla de cemento para que la protección de la humedad. Los muros también debían ser hechos de materiales duros y resistentes para mantener la temperatura interna de la casa. Entre las recomendaciones se hace la de escoger las tejas de barro pues son más económicas y se pueden reparar con mayor facilidad. En cuanto a la altura de las piezas estas deben ser de más de 3 metros para que circule aire suficiente, las puertas de entrada 2,20 metros de anchura, a 2,60 metros de altura protegida por una marquesina y las ventanas construidas en los muros opuestos; para que la ventilación y la iluminación sean naturales66. Entre otras recomendaciones se encuentra la de la construcción de un sistema de evacuación de aguas domésticas, y letrinas para deshacerse de los desechos humanos y por supuesto el abasto de agua potable.
64 Ibíd. 8
65 Ibíd. 9 66 Ibíd. 10- 11
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En este modelo se nota una racionalización del espacio de la casa para permitir la renovación de aire, las ventanas deben ser grandes y están en lados opuestos de la construcción, las habitaciones están debidamente separadas con espacio para una cocina, una sala comedor, excusado y se provee un espacio para el jardín o la huerta.
La contribución de médicos e ingenieros fue de suma importancia pues desarrollaron un modelo de vivienda higiénica, teniendo en cuenta la racionalización del espacio en el interior de las casas, teniendo en cuenta todos los aspectos arquitectónicos necesarios para la vida de los obreros. Fueron ellos los ingenieros y médicos quienes basados en el conocimiento de su disciplina, diseñaron y sentaron las bases de la vivienda obrera, siempre orientados en su lucha contra la insalubridad y esgrimiendo la espada de la higiene, para transformar las condiciones de vida de los obreros. Dotando a las clases trabajadoras de una vivienda higiénica con suficiente espacio, ventilación, iluminación, zonas verdes y barrios con parques y plazas para el esparcimiento de la población se buscaba transformar a la Modelo barrio obrero Jardines de San Vicente. Buenos Aires Argentina. En Ingeniería Sanitaria.
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ciudad y el espacio urbano en su totalidad, buscando acabar de una vez con toda con el hacinamiento y el desaseo de la capital.
Habitaciones obreras en Bogotá Camilo Tavera Zamora 1922
La tesis de Camilo Tavera constituye uno de las investigaciones más importantes sobre vivienda obrera en la Bogotá transcurrida la segunda década del siglo XX. El trabajo de Tavera es muy completo, comienza tratando los temas relacionados con las condiciones de higiene y hacinamiento de la población bogotana, especialmente el problema de las numerosas familias obreras que habitaban en los denominados cinturones de miseria de la capital y en donde se concentraban los focos insalubres, propicios para el contagio de epidemias. De esta manera, Tavera da su punto de vista a los problemas que afectan a la capital:
“No puede ser de otra manera viviendo. Si a esto se le puede llamar vivir, en estrechas chozas situadas a las faldas de los cerros vecinos, o en esos cuartos oscuros y sucios que por partes se ven, en donde en increíble promiscuidad con animales domésticos habita una familia de cuatro a seis personas, para la cual una pieza es a la vez cocina, comedor, patio y dormitorio”67 .
El autor también se refiere a las condiciones sanitarias de los obreros de Bogotá, resaltando su poco conocimiento sobre higiene y la necesidad de que estos sectores populares fuesen educados en esta materia en orden de mejorar las condiciones de vida de la sociedad:
“la higiene privada es poca cosa para las clases pobres, que no cuidan de ellas y libres de obrar, se abstienen de observarla. Al contrario, se benefician forzosamente de la higiene pública, que es necesario, por esto mismo, distribuirles tan ampliamente sea posible.68
En ese entonces la mayoría de problemas que afectaban en gran medida a los sectores obreros tenían que ver con la falta de respuesta de los organismos municipales para proveer
67Tavera Za ora Ca ilo.
Habitaciones obreras en Bogotá (Tesis para el Do torado e edi i a y irugía. Bogotá,1922), 8
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de una red de servicios. Los sectores en donde habitaban los obreros no contaban con los servicios básicos y esto sumado al hacinamiento de grupos humanos, facilitaba la formación de focos infecciosos en donde se reproducían las enfermedades endémicas que afectaban a la población de la época como la Tuberculosis.
El trabajo de Tavera también contiene un estudio de los barrios considerados como obreros entre los cuales reconoce por lo menos a veinte núcleos de habitaciones obreras en Bogotá para 1922, los cuales estaban situados en su mayoría en la parte oriental de la ciudad y consistían en sectores donde predominaba vivienda insalubre, vistos como una fuente de microbios que tanto aquejaban a la capital. En el trabajo de Tavera se hace un análisis detallado de las calles de cada barrio obrero, su proporción con el espacio urbano, la calidad del equipamiento de servicios públicos y la existencia de zonas verdes. Según Tavera estos son los núcleos de habitaciones obreras en Bogotá:
En el núcleo I se encuentra el Barrio unión obrera, se extiende entre las calles 31 y 33 y de