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Appendix 1: Depth interviews topic guide Warm Up and context

En el capítulo anterior, se establecieron algunos componentes que no han sido abordados sobre el discurso de las FARC-EP y que dan cuenta de la construcción de la identidad política del grupo insurgente a lo lago de los años. Estos hallazgos han sido divididos y analizados independientemente: el papel histórico que argumentan tener, la consolidación como Ejército del Pueblo y la propuesta del Nuevo Estado. Sin embargo esta parcelación corresponde a una herramienta para la comprensión de la identidad política pero es necesario entender la interconexión e interdependencia de los tres componentes. En este sentido, se presentará la siguiente Figura (Interconexión de los elementos constitutivos de la identidad

fariana) que guiará al lector en la interpretación de estas interconexiones.

Figurara: Interconexión de los elementos constitutivos de la identidad fariana .

46 Como se ha mostrado en capítulos anteriores, la construcción de la identidad colectiva debe comenzar por un sentimiento de injusticia generalizado en un grupo (Snow & Benford, 2000), en este sentido las FARC-EP sustentan este sentimiento con base en el modelo de Estado imperante en Colombia, donde por un lado existe una exclusión debido a que el sistema político ha sido cerrado y en este sentido, los gobiernos que han dirigido al país pertenecen a la oligarquía (anexo 9.5), y por otro lado la falta de soberanía nacional ha implicado la imposición de un sistema económico que no beneficia a la sociedad, que se protege por medio de la aplicación de la Teoría de Seguridad Nacional y la aplicación de la estrategia militar del enemigo interno en Colombia.

Este gran marco de problema ha sido el punto de partida para la consolidación de esa identidad política en la cual son las FARC las que se convierten en un protagonista que lucha contra el imperialismo y la oligarquía. Desde esta concepción es que logran auto-categorizarse como “El Ejército del Pueblo” luego

47 de una evolución discursiva donde ya venían mostrándose raíces en cuanto a la cimentación del término pueblo como un subconjunto mítico construido para toda la población (Taggart, 2000) (anexo 9.2).

Esta auto identificación como Ejército del Pueblo la legitiman discursivamente por medio de un marco de soluciones (Snow & Benford, 2000) que a grandes rasgos es la construcción de un Nuevo Estado en el cual debe haber una democracia orgánica y soberanía como espejo de la libertad del pueblo.

Como se vio en el capítulo 4.3, los medios para lograr estos objetivos y el modelo de Estado que proponen no es claro debido a las contradicciones y vacíos que se encuentran en torno a la propuesta sobre democracia orgánica, sin embargo independientemente de esto en su imaginario colectivo queda algo claro: ellos deben participar en la conducción del proceso.

Por eso el objetivo en esta fase de nuestra lucha es la conquista del poder para cambiar el régimen político y con el pueblo en armas (algo que no ocurrió en otros países latinoamericanos) continuar avanzando en la conquista del Nuevo Estado, del Estado cuya dirección hegemónica esté en manos del proletariado, encargado de conducir al conjunto del pueblo a la construcción de la Nueva Sociedad sin explotados ni explotadores, teniendo como soporte la historia propia de nuestra nación y los rasgos culturales que caracterizan la colombianidad. Por ello afirmamos que esta conquista del poder es “parte y paso inicial de la revolución socialista”, siendo condición que nosotros participemos en la conducción del proceso. (Secretariado del Estado Mayor Central, 1996, pág. 4)

Estas suposiciones sobre lo que son y lo que pretenden lograr sólo son comprensibles en tanto se analiza el gran marco de referencia que le da sentido a todos los acontecimientos (Goffman, 2006): el rol histórico que promulgan tener como revolucionarios marxistas y más adelante como bolivarianistas; pues es éste el que les impone la obligación de llevar a cabo todas las acciones y los medios para la consecución de sus objetivos, y en esta medida los sitúa a ellos como

farianos dentro del contexto (Taylor, 1986).

Siendo estos argumentos el punto de partida del grupo armado, el discurso ha servido como medio de persuasión en torno a los modelos mentales, tal como argumenta Van Dijk (1996), y en esta medida han sido una herramienta para ellos

48 como grupo debido a que pueden representarse como una comunidad –fariana-

imaginada (Anderson, 1983).

Esta identidad posee en su seno diferentes identificaciones como el marxismo y el bolivarianismo (Stets & Burke, 2000), y en este sentido dependiendo del contexto una de sus identidades se convierte en prominente. Un ejemplo caro de lo anterior es la forma en la que sobresale el bolivarianismo cuando no sólo se habla del

pueblo colombiano, sino de los pueblos de la región, o del marxismo cuando se habla del papel histórico que cumplen.

Por lo tanto, es posible dar cuenta en un primera instancia de la identidad política de las FARC por medio de su discurso en el cual se encuentran tres factores principales, a saber: a) el rol histórico como el gran marco para situarse y en esta medida generar el aval de sus acciones pasadas, presentes y futuras y b) la auto- categorización como Ejército del Pueblo que les entrega la legitimidad para luchar en favor del c) Nuevo Estado que proponen construir.