2.2 PETC Characteristics, Selection and Testing patterns
2.3.1 Descriptive statistics
El Tribunal de Mujeres (Women’s Court)28 ha sido un tribunal simbólico
llevado a cabo para juzgar crímenes cometidos contra las mujeres en las guerras que afectaron a las repúblicas de la ex Yugoslavia en la década de 1990. Surgió a partir de las dinámicas de la Coalición de Paz de Mujeres y estuvo dirigido, en gran medida, por Mujeres de Negro de Belgrado. Esta iniciativa, que llevó como lema Un enfoque feminista de la justicia, partió de la constatación de que ningún proceso judicial a nivel local o regional había considerado las diversas formas de violencia contra las mujeres durante los conflictos armados, de la misma manera que sus contribuciones a la justicia transicional habían sido invisibilizadas (Zagovic, 2015: 13).
El Tribunal de Mujeres ha abierto una vía para la exposición pública de la violencia contra las mujeres tanto en el ámbito público como en el privado, a través de la recogida de miles de testimonios de víctimas y testigos, en un acto de desafío a la aproximación tradicional y masculina a la justicia. Este tribunal ha pretendido crear un espacio para los testimonios de las mujeres, donde todas sus voces sean escuchadas y sus formas de resistencia reconocidas (Mujeres de Negro de Belgrado, 2015: 4).
Creado oficialmente en 2010 por siete organizaciones a nivel regional, el Tribunal de las Mujeres está compuesto hoy en día por diez organizaciones y es 27 Una gran parte de la población albanesa carece de pasaporte oficial, ya que su documentación fue destruida durante la guerra. Algunas personas tienen pasaportes emitidos por la UNMIK, pero no son válidos en muchos países fuera de Kosovo y tampoco Serbia los reconoce. Por lo tanto, aquellas personas que no tienen documentación oficial reglamentaria y aceptada por los países vecinos, no puede salir de Kosovo de forma legal.
28 La iniciativa subraya su denominación como Women’s Court y no Women’s Tribunal, en el entendido que de esa forma ofrece al proyecto una perspectiva más completa y relacionada con la justicia. Véase: <http://www.zenskisud.org>.
coordinado por Mujeres de Negro de Belgrado. Se rige en su funcionamiento a través de relaciones y dinámicas horizontales, sobre la base de lo que la iniciativa identifica como una “pedagogía feminista” (Bennoune, 2015) y una concepción feminista y plural de los conflictos armados y de la justicia transicional en la ex Yugoslavia.
Teniendo en cuenta que las organizaciones instauradas oficialmente para la justicia transicional han marginado las experiencias de las mujeres, desde su comienzo esta acción ha sido definida como una “re-imaginación feminista” del concepto y la práctica de los tribunales (Ibíd.), donde las propias víctimas son el pilar y el centro del proceso de justicia. La ética feminista del cuidado, en este caso orientado a las mujeres víctimas, ha sido una de las claves principales de la acción, que ha tenido como objetivo garantizar un espacio libre y seguro para ellas (Zagovic, 2015: 16).
De acuerdo con Marieme Helie Lucas (2015), el Tribunal de Mujeres tiene características que lo diferencian de otros tribunales, como son la duración de su proceso de preparación y organización, que se alargó cinco años y que ha implicado un profundo y amplio trabajo de campo en toda la ex Yugoslavia para localizar a víctimas y testigos y recoger sus testimonios29, y el alto grado de
apropiación del proceso por parte de las víctimas, siendo ellas mismas las que identificaron los objetivos, el formato, el funcionamiento y las características del mismo. Así, afirma Helie Lucas, “en ningún momento se ha tratado de una aplicación de un modelo predeterminado importado de otras experiencias previas de tribunales de mujeres”.
Esta iniciativa también se ha enfrentado a la falta de comprensión del concepto de responsabilidad por los crímenes cometidos durante los conflictos armados. La población en general carece de esta concepción, sea moral o política, debido a que el fuerte nacionalismo que aún existe en los diversos territorios de la ex Yugoslavia hace que la responsabilidad siempre se transfiera hacia “las otras” naciones o Estados, y que se nieguen o minimicen los crímenes de guerra atribuidos a las comunidades propias.
El Tribunal de Mujeres organizó su primera audiencia pública en Sarajevo entre el 7 y el 10 de mayo de 2015. En ella, varias mujeres ofrecieron su testimonio sobre las diversas formas de violencia que habían sufrido tanto durante los conflictos armados como después de estos. Las mujeres kosovares participaron directamente en el proceso de creación del Tribunal de Mujeres a 29 Para más información sobre la preparación previa, vease Zagović, 2015.
través de la Red de Mujeres de Kosovo (KWN); como hemos dicho, se trata de una iniciativa que derivó de la Coalición de Paz de las Mujeres impulsada por la KWN y Mujeres de Negro de Belgrado30. En total fueron cinco mujeres
kosovares las que participaron en la primera audiencia del Tribunal de Mujeres en Sarajevo. Así describe esta participación la profesora e investigadora kosovar Vjollca Krasniqi (2015: 2):
“Se pusieron de pie como supervivientes de la violencia de guerra. Hablan por cientos de miles de mujeres en Kosovo y en otros lugares, para quienes sus testimonios representan su experiencia vivida durante la guerra y la violencia. Sus testimonios son más fuertes que el estigma, el silencio y la amnesia. La violencia que describieron es más compleja que la conceptualizada en la justicia tradicional. Sus testimonios son individuales, pero apuntan a métodos de violencia institucionales y que forman parte de una economía política de guerra y sistemas de criminalidad que abarcaban una multiplicidad de actores, fuerzas militares y policiales, paramilitares, mercenarios y mafia con líneas borrosas de compromiso, dirigidas principalmente contra la población civil: mujeres, niños y niñas, hombres jóvenes y ancianos”.
La presencia de mujeres kosovares en el Tribunal de Mujeres no ha sido numerosa, lo cual puede atribuirse a dos motivos: en primer lugar, el idioma principal del proceso ha sido el serbio, lo cual ha hecho difícil llegar a muchas víctimas que no dominan esa lengua31 y, en segundo lugar, aunque
se haya realizado un extenso trabajo de campo que incluyó Kosovo –tanto en áreas urbanas como sobre todo rurales–, ha sido difícil encontrar mujeres supervivientes que hayan querido y/o podido participar en el tribunal por diversas razones (reticencias a ofrecer su testimonio, limitaciones a la hora de desplazarse, etc.).
A su vez, debe tenerse en cuenta el silencio alrededor de la violencia sufrida por las mujeres kosovares durante el conflicto armado, silencio que se mantenía vigente durante el proceso de organización del Tribunal. En diversas zonas del territorio, la violencia en el ámbito privado está legitimada como parte de la tradición social y, por lo tanto, es costoso para muchas mujeres 30 La coordinación del Tribunal la realizó Mujeres de Negro de Belgrado, para ofrecer una
perspectiva regional a la iniciativa.
31 La población albanesa, víctima mayoritaria de la violencia en Kosovo durante la década de 1990, posee características diferentes a la población de las demás repúblicas de la región balcánica, entre otras una lengua y una cultura distintas.
identificar esta como injusta. Cuando sí identifican esa violencia como una opresión, no siempre están en disposición de denunciarla o de participar en un proceso de las características del Tribunal de Mujeres, ya que hacerlo tendría probables consecuencias negativas para ellas.