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Introducción
En la historia del capitalismo, se puede decir que el interés por el oro ha fluc- tuado sustancialmente. La dinámica de acumulación a nivel mundial es por supuesto determinante importante de este interés, así como las decisiones en materia de política monetaria, pero también las épocas de crisis, las cuales suelen resaltar el carácter de “valor-refugio” del metal precioso por el carácter seguro de este tipo de inversión. Se puede decir que en cualquier época y lugar, este interés está determinado por un conjunto de aspectos políticos, económicos, sociales, culturales, etc., dialécticamente relacionados. A menudo se puede, sin embargo, identificar los factores dominantes. La actual fase financiera de la economía global, asociada al crecimiento China, el acceso a tecnologías baratas como la lixiviación por cianuro, y las últimas crisis económicas —las crisis “asiáticas” de finales de los noventa, el estallido de las bur- bujas “.com”, y tal vez la última crisis financiera de 2008— han, sin duda, pesado mucho en el advenimiento de una nueva edad de bonanza del oro, después de un marcado periodo de vacas flacas en los años noventa —con un nivel bajo histórico del precio a 253 dólares la onza en agosto del 1999—. Desde 2000, el metal dorado, lejos de volverse una “reliquia bárbara” —según la fórmula de Keynes—, empezó a ganar de nuevo valor a tal punto que su precio subió al nivel récord de 1.900 dólares la onza en 2011, antes de estabilizarse al nivel actual, cerca de 1.200 dólares la onza. Vinculada a esta evolución, la estructura de la demanda del oro cambió significati- vamente a lo largo de la última década, dando paso a una preponderancia de los productos de inversión1.
Los Andes: un eterno “El dorado”
En el Ecuador como en muchos otros países de la región y del planeta, la imple- mentación de marcos legales mineros neoliberales favoreció la llegada de inversiones extranjeras en el sector, en particular de empresas transnacionales de exploración (las llamadas juniors). Conquistadores modernos, estas empresas buscan ante de
1 Estos productos incluyen los productos financieros tipo derivados, las inversiones en monedas y lingotes, así como las compras por parte de grandes fondos de inversión (GFMS, 2014).
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todo generar ganancias mediante la especulación, a partir de capital-riesgo levan- tados en Bolsas de Valores como la de Toronto en Canadá. Financian campañas de exploración que invariablemente pretenden encontrar un nuevo El Dorado, pero que tienen poca probabilidad de desembocar a una verdadera extracción. A veces, sin embargo, llegan a identificar a una anomalía geológica que contribuyen —tanto con sus actividades de exploración como con activismo político— a transformar en
yacimiento potencialmente rentable2.
En Ecuador, como detallaremos a continuación, si bien Rafael Correa —lle- gado al poder en el 2007— despertó esperanzas de emancipación de un modelo primario-exportador promoviendo una diversificación de la matriz productiva y de la dependencia de capitales transnacionales con la creación de la Empresa Nacional Minera (ENAMI), rápidamente evidenció su intención de hacer del Ecuador un país de minería a gran escala, al promulgar leyes y reglamentos que aseguraron la continuidad de los megaproyectos mineros emprendidos en la época neoliberal, y manteniendo la promoción activa de la inversión extranjera. Como veremos a continuación, a lo largo de los últimos siete años, este gobierno se esforzó por construir un clima eco- nómico, político y social propicio a la implementación de la minería a gran escala. A pesar de la presencia de empresas extranjeras desde hace más de 20 años, aún no existe hasta la fecha un proyecto minero a gran escala que haya entrado en fase de
explotación3. La producción mineral sigue siendo de manera exclusiva el resultado
de la explotación minera de pequeña escala y artesanal.
¿Cuál es la situación del sector aurífero en el Ecuador posneoliberal?
Sin lugar a duda, existen ejes de marcada continuidad y ruptura entre la época neoliberal y la presente. Más allá de esta consideración, y a pesar de un posible desplazamiento del equilibrio de fuerzas entre Estado y empresas mineras, partimos de la hipótesis que la actividad minera promovida por el gobierno de la Revolución
Ciudadana continúa siendo parte del objetivo de acumulación capitalista. Para iden-
tificar las particularidades del régimen vigente, el conjunto de interrogantes siguiente ha guiado mi investigación: ¿Cuál es el contexto histórico de la minería aurífera en el Ecuador? ¿Cuáles son las proyecciones a mediano plazo en términos de inversión, producción, empleo en el sector minero metálico, y en particular aurífero, tanto en la minería a pequeña como a gran escala? ¿Qué luchas y relaciones de poder existen entre el Estado ecuatoriano, los grandes y pequeños mineros en el sector aurífero? ¿Cómo interpretar la llegada masiva de capitales chinos y la salida marcada de los capitales norteamericanos en el sector minero a gran escala ecuatoriano? ¿Qué papel el gobierno quiere y puede dar a la empresa nacional ENAMI en un futuro próximo?
2 Para un análisis de la dimensión social de los yacimientos, véase Sacher, William “Recursos Socionaturales: la importancia de la dimensión social de los yacimientos”, 2014.
3 El megaproyecto cuprífero Mirador, el más avanzado en la actualidad en el país, aun no empezó con la etapa de explotación a la hora de publicar este texto.
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El presente texto se divide en tres secciones. En la primera sección, presento elementos históricos de la minería de oro. La segunda sección está dedicada a una descripción de las principales características de la producción aurífera del Ecuador, y en particular de sus actores: los mineros pequeños y artesanales. La tercera sección es un análisis de la situación de la megaminería aurífera en el Ecuador, en particular de su evolución a lo largo de la última década y futura en función de parámetros económicos, políticos y sociales.