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2. ELEVATOR SYSTEM DESIGN IN TALL BUILDINGS

2.3 Elevator System Design Considerations

2.3.1 Design parameters

Es una pregunta intrincada. La verdad es que no tengo idea de lo que el análisis puede contribuir a que un profesor explique mejor su clase de historia. Sin embargo, a un pedagogo le podría beneficiar mucho. Fíjense en este ejemplo: si uno de ustedes tiene un complejo materno, del que es inconsciente, observar ese mismo complejo en un niño es muy difícil. Es decir, que si usted padece represiones sexuales profundas no será capaz de formular un dictamen objetivo de la conducta sexual del niño. Claro que el análisis no es una panacea donde se conjugan todos los espíritus benéficos, pero ayuda a ser más tolerante, bondadoso, comprensivo. Podría decir que una persona analizada puede llegar a no enojarse nunca, aunque Reich, de vivir, me hubiera contradicho, como también Wilhelm Stekel.

Es éste un tema muy discutido; de donde resulta extremadamente difícil ser objetivo. Hay muchos pros y contras... Entre los últimos, el más obvio es que muchos se prestan al análisis o a la terapia como si se tratara de apoyarse en un par de muletas, hasta el punto que uno se puede encontrar a personas que se han pasado años con la terapia. Por tanto, antes de nada debemos definir lo que es psicoanálisis. Quiero decir análisis freudiano, por lo cual es mejor usar la palabra terapia, que no es tan fácil de definir. Según Freud, significa, ahondándose en lo más profundo, intentar hallar el trauma infantil causante de la neurosis; y en la mayoría de los casos se trata de un trauma de sexo. Pero ya la terapia no es eso. La terapia de las relaciones interpersonales, tan prevaleciente en América, no trata de indagar en los recuerdos infantiles. Pues recientemente he leído, en libros americanos, algunos casos clínicos, y ninguno de ellos parece tener sexo. De modo que cuando alguien pregunta si un profesor debe ser psicoanalizado, hay que preguntar a la vez: ¿analizado de qué modo?, ¿en qué escuela?

de Edipo, o todas las cosas, en fin, que Melanie Klein encontró en sus pacientes niños? No podría juzgar; pues, en esencia, estoy interesado en hallar un modo de aclarar la causa de las represiones y fijaciones infantiles. ¿Acaso los grandes hombres han sido analizados? El mismo Freud nunca fue analizado, ni los grandes escritores, ni los artistas, ni los músicos. Claro que, en cierto modo, su arte venía a ser como un auto análisis.

Se me pregunta a menudo si una persona puede autoanalizarse. La respuesta es que no. El carácter principal de cualquier análisis es la resistencia que existe a descubrir lo más hondo de la psique; de parecida importancia es la transferencia, es decir, el descargar sobre el analista las emociones infantiles, originariamente dirigidas sobre el padre o la madre. Analizar es un trabajo paciente consistente en sobreponerse a las resistencias que obstaculizan la verdad. Y en el auto análisis esto difícilmente ocurre; uno es incapaz de encararse con recuerdos desagradables; los auto análisis, por tanto, suelen ser superficiales. Una persona se puede preguntar a si misma: “¿Por qué me mantengo irritado estos días? Ya lo sé: porque mi esposa ha devenido frígida y no desea trato sexual.” Sí, eso es auto análisis, pero en tales casos ¿con cuánta frecuencia, pese a tomar conciencia de la verdad, hay alguna mejora? No estoy afirmando que tales tentativas de auto análisis sean del todo infructuosas. Si un profesor fuera capaz de pensar: “Ahora mismo estoy pegando a este muchacho porque estoy molesto por algo que me hizo otro”, tal vez le pegara menos fuerte, o bien se reiría de sí mismo y haría una caricia al muchacho. El problema es que las cosas no se presentan nunca sencillas, pues mucho está ya predeterminado. “Odiamos en los otros lo que odiamos en nosotros mismos”; y esto que alguien dijo, pudiera tener aplicación en el caso del profesor que pega, pudiendo representar el niño aquello que odia de si mismo; pero tal explicación no es siempre sólida. La introspección no es muy efectiva, aunque un optimista, de todos modos, continuaría practicándola.

Hay algo que nadie debería hacer..., aconsejar a un pariente que acuda al psicoanalista, sobre todo si ese pariente es el marido o la esposa. Pues tal consejo, la persona aconsejada lo acepta como diciéndose: “El o ella piensa que no estoy bien, cree que ando mal; al diablo con el análisis.” Mas si, finalmente, el paciente es convencido de someterse a tratamiento, entonces compadezco al terapeuta, pues habrá de vencer muchos obstáculos para llegar a la verdad. Las personas casadas no deben, además,

analizarse mutuamente; puede ser muy peligroso, a veces fatal.

Ahora quisiera decir algo acerca del análisis de Reich. Especialmente para los que, habiendo leído sus libros, lo toman a la ligera, o sea, que todo lo que hay que hacer es tumbarse desnudo en una especie de sofá, relajar todos los músculos... y esperar a que los complejos y los recuerdos infantiles emerjan. Y piensan, por tanto, “¿por qué no puedo ser yo mismo un terapeuta del resabiado?”

Pensar de ese modo es muy peligroso. Por experiencia personal, puedo decir que el tratamiento de Reich provoca emociones violentas, y a menos que el terapeuta sea experto en tal tratamiento, el paciente puede estar en un peligro de suicidio o de algo grave. De aquí que Reich insista en que tan sólo doctores con experiencia pueden practicar sus métodos. Y tenía en esto razón. Un terapeuta novato puede encontrar lo que él piensa que es una tensión muscular del cuello o del abdomen e intentar aliviarla, mientras que se puede tratar de una lesión de tuberculosis o de una protuberancia. Repito que Reich tenía razón, pero lo que nunca he comprendido es la razón de que la psicología esté monopolizada por los médicos. A menos que sean especialistas, los médicos no están familiarizados con la psicología o con la psiquiatría; es decir, que vienen a ser tan cualificados para tratar con la psique como lo puede ser un profesor o un fontanero. Si yo estuviera tratando por medio del análisis a algún niño, algún pesquisidor me preguntaría con aspereza en virtud de qué título puedo yo tratar pacientes; pero si cualquier médico, con unos cuantos libros sobre análisis encima, hiciera lo mismo, nadie tendría derecho a reclamarle nada.

Profesor ¿debes ser analizado? Es un problema tuyo, compañero.

La actividad creativa música, pintura, danza sobre todo ¿resulta

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