Chapter 4: Research design of data collection and data analysis
4.2. Data collection method design
4.2.5. Design of primary data collection
Una de las metas buscadas por los distintos países es lograr soberanía energética, la cual plantea además del acceso a la energía, la capacidad del control de los recursos energéticos. Para lo que se necesitan al menos dos condiciones básicas: por una parte que el Estado retome el control de los recursos y el de las empresas en los casos que no cuente con ellos y por otra, abrir procesos de participación y profundización democrática de las sociedades nacionales a fin de, soberanamente, iniciar un proceso de apropiación de las decisiones en materia de inversiones, investigaciones etc., que tengan en cuenta entre otros aspectos la sustentabilidad del modelo energético a construir. La experiencia nos dice que no alcanza con tener la propiedad de los recursos y empresas si las decisiones de los gobiernos se someten a las políticas diseñadas por los organismos internacionales de crédito. Por tanto resulta imprescindible la participación activa de todos los actores que intervienen en la cadena. La soberanía energética genera un debate, donde en principio hay dos tendencias que se enfrentan entre sí particularmente en América Latina:
- las tendencias a la mundialización establecida por el consenso de Washington que impulsan privatizaciones como estrategias de control de recursos y mercados. Es decir la privatización es la principal herramienta de control de las riquezas naturales por los intereses transnacionales.
94 y - la defensa de las soberanías nacionales. Como accionar ante la ofensiva neoliberal y estrategia de control político de las riquezas energéticas finitas y que tienen una importancia de orden estratégico a la hora de la construcción de una alternativa al modelo hegemónico. Ya que sin duda la energía es un elemento imprescindible para el desarrollo humano, retomar el control es al mismo tiempo la expresión de independencia del Estado frente a intereses de las transnacionales.
Entendiendo la dependencia estructural de las economías respecto los combustibles fósiles y la lógica del mercado petrolero, la soberanía energética cobra gran importancia y con ella la posibilidad y necesidad de diversificar las fuentes energéticas con impronta local, y generadoras de riqueza y desarrollo. Si analizamos lo anterior dentro del concepto de distribución ecológica, los combustibles fósiles son claros ejemplos de la desigual distribución de la riqueza en este caso las reservas, lo cual genera desigual distribución económica y posicionamientos diferenciados de los países. Evidenciando los aspectos sociales referidos al acceso al ambiente y los recursos naturales, y su distribución.
95 2.4 LA CUESTIÓN ENERGÉTICA CONTEMPORÁNEA
A los problemas del modelo energético consolidado el siglo pasado (dependencia de combustibles fósiles, preocupaciones sobre el precio del petróleo, su disponibilidad, los problemas de acceso a los recursos energéticos, las desigualdades en los niveles de consumo que se traducen en desigualdades de desarrollo y de nivel de vida), se incorporan los problemas ambientales asociados a su uso y explotación.
Es decir, se debate sobre los límites de este modelo, ya que resultan cada vez más evidentes, tanto en lo económico, por los altos precios de la energía, en el plano social debido a los problemas de inequidad y pobreza energética y a nivel ambiental por los adversos impactos sobre el entorno. 32.
El debate acerca de las ventajas y desventajas sobre la estructura de la matriz energética se centra particularmente, sobre la sostenibilidad en el mediano y largo plazo de los actuales patrones de consumo. Dicho debate transcurre entre dos ejes principales: los problemas medioambientales y el carácter finito de los combustibles fósiles. En torno a estos ejes, se ha generado un dinámico intercambio entre los distintos sectores involucrados, siendo los principales actores del debate economistas, políticos, científicos, ambientalistas, las empresas comerciales e industriales y la comunidad internacional.
El enfoque económico que predomina en la conceptualización de los recursos naturales energéticos es el de la economía ambiental, basado en el pensamiento neoclásico, el cual pretende asignar valores monetarios a los bienes o servicios derivados del medio ambiente natural (oferta de recursos y absorción de recursos), en función de su escasez relativa.
La energía que está implícitamente incorporada en la Economía Neoclásica es el esfuerzo de la mano de obra y la energía proveniente de fuentes no humanas (carbón, petróleo, electricidad, alimentos y fertilizantes) se incorpora en la economía únicamente como insumos intermedios, es decir, se anexa a las cuentas del ingreso nacional de un país como el valor agregado del sector energético. La energía, bajo esta concepción tradicional, no es considerada como un factor de producción.
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96 Sin embargo, a finales del siglo XX las fuentes fósiles de energía primaria y entre ellas principalmente el petróleo, comenzaron a ser cuestionadas debido a los nocivos efectos medioambientales producto de la externalización de los costes de producción en forma de gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera, responsables de un progresivo cambio climático global. El conocimiento sobre los efectos medioambientales, empezó a generar contradicciones entre el modelo energético y el crecimiento económico mundial, por lo que empezó a revalorizarse la implementación de políticas económicas de internalización de costes, para evitar las emisiones de gases de efecto invernadero. Dicha situación, ha derivado en una fuerte contradicción entre el crecimiento económico y el modelo energético, pues la externalización de los costes de producción con la libre emisión de gases a la atmósfera forma parte de la ventaja comercial en los precios de los productos para el intercambio de mercancías internacional.
A su vez, las estrategias posfordistas, empiezan a complementar el ambiente con la producción. Como ejemplo podemos citar las estrategias de las compañías dirigidas hacia la calidad, la diferenciación de productos, y formas de competencia por fuera de los precios. Con respecto a la energía se ha desarrollado por ejemplo el análisis de la huella de carbono de un producto, bien o servicio. Reflejando en este caso la complementariedad de la restricción ecológica respecto de los recursos energéticos con el régimen de acumulación.
Con el surgimiento del Paradigma del Desarrollo Sostenible, se discute y revisa las formas de explotación de los recursos energéticos y su importancia en el desarrollo económico y social de los países, pero prevaleciendo la incorporación de la energía dentro de los modelos de crecimiento económico y a partir de la concepción de la limitación de los recursos naturales (y energéticos). Lo cual conlleva a concebir espontáneamente que, para un modelo económico como el actual, cuyo funcionamiento depende de un continuo crecimiento, la demanda tendrá que ser igualmente creciente de energía. Puesto que las fuentes de energía fósil y nuclear son finitas, es inevitable que en un determinado momento la demanda no pueda ser abastecida y genere contradicciones con el sistema, salvo que se descubran y desarrollen otros nuevos métodos para obtener energía: éstas serían las energías alternativas.
Por otra parte, desde el enfoque de la economía ecológica, se tiene otra visión sobre los recursos naturales. Al entender que el medio natural tiene un valor intrínseco, del cual ni el
97 funcionamiento del mercado ni el sistema de precios son instrumentos indicados para resolver los problemas ambientales.
Para el caso de los recursos energéticos, desde este enfoque se cuestiona sobre la for ma en que el sistema económico determina el precio de la energía. Creyendo necesario desarrollar una nueva metodología que contribuya a medir con mayor exactitud el precio real de la energía. Lo anterior se debe a que por ejemplo para fijar el costo de un kilovatio, se toman en cuenta variables como la relación entre la oferta y la demanda, la inversión necesaria para generarlo, los costos de transferencia o la eficiencia en el rendimiento de una máquina, pero no se incluye el impacto ambiental ni los efectos en la salud de la gente que también tienen un costo. En este sentido, la urgencia de sustituir los combustibles fósiles por energía limpia proveniente de fuentes renovables, no sería tarea complicada si se reflejara todo el impacto ambiental en el costo de las energías tradicionales. Dentro de una nueva contabilidad energética, el petróleo sería mucho más caro que cualquier otro tipo de energía alternativa y si se tomaran en cuenta los efectos y las implicaciones en el corto-mediano plazo.
En el camino hacia la ampliación del análisis económico sobre el ambiente, siguiendo nuestro marco teórico en lo propuesto por Raza, de entender a la naturaleza también como prestadora de servicios, las limitaciones actuales se reflejan por ejemplo en ¿cómo fijar el costo de un árbol? Según economistas neoclásicos, lo harían acorde al precio que paga una fábrica de papel, basado en los principios de oferta y demanda, pero el problema de esta visión es que deja fuera los servicios ambientales que proporciona, tales como retención de CO2, captación de agua, entre otros. Es decir dentro de una contabilidad económica más amplia o completa, se pueden estimar ciertos valores ambientales junto al valor del mercado, pero antes es necesario establecer qué variables se van a tomar en cuenta para calcular los costos, algo que no se especifica en buena parte de los estudios económicos que pretenden medir el impacto económico que tendrá el cambio climático por ejemplo.
98 2.4.1 Ejes centrales de la cuestión energética
1- Carácter finito de los combustibles fósiles: en 1949 el geofísico Marion King Hubbert