Uno de los ejes conceptuales claves para entender la lucha dialéctica de carácter ideológico que se ha dado en toda Europa y particularmente en España, es el de la oposición entre Ilustración y Antiilustración, entre Modernidad y Tradición. Por eso, intentaré analizar con cierto detenimiento las claves conceptuales más importantes que en nuestro país y en el resto de Europa se opusieron desde el s.XVIII hasta nuestros días a la "Razón ilustrada" y a la modernidad en nombre de la Tradición católica. Me parece necesario rastrear los orígenes de este pensamiento, sobre todo en nuestro país, porque desde el siglo XVI hasta hoy, el catolicismo se ha configurado como el núcleo esencial del pensamiento social, económico, político y moral que ha frenado en numerosas ocasiones el proceso de "secularización" y de "modernización" social y cultural de España y nuestra homologación política con el resto de Europa.
Antes de entrar en el análisis del pensamiento "tradicional" conviene detenerse en el análisis del mismo concepto de "Tradición". Para ello me basaré en el ensayo de Tierno Galván sobre las relaciones entre la tradición y el modernismo en el que el profesor español expone una aproximación teórica a los orígenes histórico-filosóficos y a las principales variantes europeas del pensamiento tradicional.
Según Tierno, el concepto de "tradición" en el plano socio-cultural ha tenido en la historia de Occidente dos variantes: la original que él denomina "mágico-religiosa" y la actual que surge a partir del Renacimiento y se profundiza desde la Ilustración y que se denomina "racional- histórica". El rasgo sociocultural y sociopolítico que define el paso de una mentalidad basada en la tradición "mágico-religiosa" a una tradición racional-histórica es el proceso de secularización que ha vivido toda Europa desde el siglo XVII hasta nuestros días y que a su vez ha tenido dos variables diferenciadas: la protestante (Europa central y nórdica) y la católica (Europa meridional).
La mentalidad tradicional mágico-religiosa está basada, según Tierno, en dos elementos conceptuales elaborados por S.Agustín y que perduran en cierto pensamiento neoconservador actual: la teoría del "cuerpo místico" aplicado a todos los cristianos y a toda la humanidad y la
78
distinción radical entre tiempo y eternidad que da lugar a una filosofía de la historia y a una política teocrática. La secularización ha consistido en el progresivo desplazamiento de la idea de "cuerpo místico", propia de la cristiandad por la de libre y racional asociación de los ciudadanos (léase "burgueses") en torno a unos mismos intereses económicos, sociales y políticos vinculados a la idea de tiempo histórico. Por eso, la tradición creada por la burguesía europea a partir del siglo XV y XVI está vinculada también al nacimiento de los modernos Estados nacionales y al capitalismo financiero y comercial de aquella época.
En el caso español, que es el que más nos interesa, no hubo propiamente al final de la Edad Media un planteamiento y debate acerca de la tradición mágico-religiosa como se produjo en otros países europeos. En España no se planteó el tema de la tradición racional e histórica prácticamente hasta el romanticismo, en el siglo XIX. En la Edad Media, e incluso durante gran parte de los siglos XV, XVI y XVII, la tarea fundamental del español era la guerra (contra el Islam o contra el protestantismo), pero no se planteaban los temas que propiciaban el debate racional y la tensión de las relaciones entre Iglesia, Estado y Sociedad. Por ello, afirma Tierno, de aquí que en España no
haya propiamente tradición, sino unos mitos que sirven para la invención de tradiciones. El español vive de modo exclusivo para el presente. El pasado lo rehace según sus intereses o quimeras. Por esta razón, quizá, no haya llegado nunca de un modo colectivo y apasionado a los problemas fundamentales... En este sentido, quizá convenga repetir que España no ha contribuido en absoluto a la formación de la mentalidad europea. Se han aceptado ciertos supuestos como inconclusos y no se han discutido jamás, por lo menos hasta el siglo XIX... En este sentido, el español ha vivido en un mundo mágico y su idea de la tradición ha sido mágica. Por esta misma circunstancia no ha tenido tradición propiamente dicha. 47
Para profundizar mejor en la singularidad española de nuestra falta de tradición en el sentido histórico-racional, conviene repasar someramente lo que sucedió en otros países del Centro y Norte de Europa a partir de la Baja Edad Media y lo que sucedió en España. La filosofía de G.de Ockham (siglo XIV) y la lucha social, política y cultural que él mismo llevó frente al catolicismo oficial de la época constituyen una prueba significativa de las diferencias culturales entre España y otros países europeos. Mientras la separación de poderes (civil y eclesiástico) significaba el nacimiento de una conciencia cultural laica y era el inicio de la modernidad europea y de la ruptura
79
con la tradición medieval, en la Península Ibérica existían diversas formas de configuración política, social, cultural y económica en medio de fuertes disensiones internas. Únicamente en la Corona de Aragón, impulsada por el dinamismo económico de Barcelona, como señala Jaume Vicens Vives, se sentaron ciertas bases sociales y políticas de inicio de la modernidad gracias a su clase burguesa. El movimiento antijudío de mediados del siglo XIV en todos los reinos peninsulares y en sus principales ciudades para buscar un "chivo expiatorio" de la Peste Negra (1348) tuvo consecuencias importantes para el desarrollo económico posterior y suerte desigual en Aragón y en Castilla. El tema de los "conversos" o "neocatólicos" a partir del siglo XIV y hasta el XVIII es uno de los ejes culturales de mayor trascendencia social y cultural de toda la Historia de España.
Tierno Galván insiste en que en nuestro país no se dieron en el Bajo Medievo, sobre todo en el siglo XIV, las condiciones culturales, el clima de debate cultural colectivo y de "secularización" ni tampoco las bases económicas y sociales para el inicio de la "modernidad" y la crítica radical a la Escolástica. Por ello, sobre todo tras la creación de la "monarquía hispana" de los Reyes Católicos y de los Habsburgo, lo tradicional fue sinónimo en España de "antimoderno", de "reacción arcaizante" y "antieuropea". La débil burguesía de Castilla que pudo haber dirigido el camino hacia la modernización social y cultural de España fue incapaz de llevar a nuestro país hacia el encuentro con Europa. Como señala Vicens Vives, esta incomprensión del mundo
capitalista dejó a Castilla desarmada ante Europa. He aquí un punto clave en la problemática actual de la historia de España. Y ello necesita aclararse profundizando no sólo en el mecanismo del negocio europeo y colonial, sino también buceando en la mentalidad castellana de la época de Felipe II. Si la burguesía en Castilla es un fenómeno transitorio, lo es más todavía si se la considera en su sector industrial 48. Como sugiere el historiador catalán esa mentalidad de
"hidalgo castellano", guerrero y orgulloso, despreciaba en su fuero interno y en su valoración moral todas las actividades mercantiles y comerciales de los judíos y de los "conversos" a quienes identificaba con la usura y la ganancia ilícita. Esta incomprensión del capitalismo y de la mentalidad mercantil, llevó a Castilla y, por lo tanto, a toda España al aislacionismo cultural de 1572 con Felipe II, quien prohibió de modo expeditivo toda influencia de la "heterodoxia protestante europea" y todo contacto con las universidades de allende nuestras fronteras.
Si la tradición nacional española es, según Tierno, un invento artificioso de los "románticos
48 J.Vicens Vives. "Aproximación a la Historia de España". Ed. Vicens Vives. Barcelona.1ª ed. de bolsillo. 1976. p.109
80
españoles" del siglo XIX, que posteriormente cada español cultivado lo utiliza en diversos momentos históricos a su conveniencia y en función de sus intereses, cabe preguntarse si es posible reconstruir algunos rasgos o características culturales de esa "subjetividad tradicional o antimoderna" del español que se manifiesta en diversos textos de diferentes autores, aunque sea de modo fragmentario y parcial. El predominio de la mentalidad "mágico-religiosa" y tradicionalista en España frente a la racional e histórica y moderna que configuró otros países europeos, debe tener algunos elementos discernibles que permitan identificar la transmisión histórica de unas formas de vida, de unos valores morales y de unas actitudes éticas que nos ayudarían a entender al "español tradicional" como sujeto consciente de su antimodernidad, de su oposición a las nuevas formas de entender el mundo y de entenderse a sí mismo. Este análisis no debe basarse únicamente en la historia de las ideas filosóficas y políticas, sino también en las formas de vida de la época y en los prototipos literarios que recrean la realidad social y cultural de cada época.
Por lo tanto ahora intentaré definir con mayor precisión los rasgos o características más importantes de esta racionalidad o pensamiento "antimoderno", basándome sobre todo en autores españoles. Y ello no sólo con la intención de reconstruir la mentalidad tradicional y conservadora que ha dominado la cultura española, sino también con la finalidad de reconstruir los rasgos de una "subjetividad antimoderna" que ha sido típica de la cultura española hasta el siglo XX. Esta predominancia de elementos tradicionales y conservadores en la vida española desde la Edad Media hasta hoy, tuvo sus excepciones con pensadores y formas de vidas propias de la modernidad, pero siempre en rivalidad dialéctica con los defensores de la identidad española, que era lógicamente la conservadora y tradicional. El "pensamiento neoconservador" de nuestra época tanto en España como fuera de ella, hunde sus raíces filosóficas e ideológicas en esa tradición religiosa occidental judeocristiana y, en nuestro caso, católica, que trata de negar todos los progresos conceptuales que se deben a la Ilustración y a sus epígonos fundamentales como el idealismo y el materialismo histórico y dialéctico. Sin embargo, empezaré mi análisis por la obra de un pensador que, a pesar de su catolicismo y su defensa de la tradición cultural española, intentó, al modo "ilustrado", superar los prejuicios y fanatismos seculares de nuestra cultura, mediante la reflexión y la crítica. Me refiero al Padre Benito Jerónimo Feijoo. Ello nos permitirá ver que Feijóo fue dentro de la "tradición católica" un "ilustrado" dentro de un contexto de ignorancia y antiilustración que nunca participó de la radicalidad crítica de las otras ilustraciones europeas, como la inglesa, francesa y alemana.
En la gran obra "Historia del pensamiento español" de José Luis Abellán se han analizado con profundidad las dificultades que hubo siempre en España para la libertad de pensamiento, al estar nuestro país tan identificado política y culturalmente con la religión católica. Como se sabe, una de las tesis más conocidas y probablemente más sólidas sobre la formación de la identidad española es la que sostiene que nuestra identidad histórica se forjó en la lucha de todos los reinos medievales de la península contra el Islam, contra el judaísmo y posteriormente contra el
81
protestantismo a partir de la época de Carlos V y Felipe II.
Desde el punto de vista de la configuración del pensamiento a lo largo de la historia, parece ser una tesis bastante plausible que la mayoría de filósofos españoles se mantuvieron fieles a la tradición "mágico-religiosa", y sometieron durante muchos siglos a la ciencia y a la filosofía al criterio definitivo de la fe católica y de la doctrina de la Iglesia. La falta de libertad de pensamiento y de expresión ha sido una constante de la historia de España hasta bien entrado el siglo XX y con la excepción de breves períodos de nuestra historia.